Hotel Melia Bali (Nusa Dua, Bali)


En mi luna de miel también pasé por Bali, estuve cinco días y pasé cuatro en el Hotel Melia Bali, situado en Nusa Dua, al Sur de la Isla.
Lo primero que hay que hacer nada más llegar es pedir un plano de las instalaciones del Hotel, es enorme, los edificios de las habitaciones están junto a la recepción, pero si quieres ir a la piscina, la playa, los restaurantes, las pistas deportivas, etc. necesitas guía, sobre todo el primer día, luego ya te aprendes los caminitos rodeados de palmeras y vegetación y llegas en un momento.

La recepción es enorme y preciosa, todo en maderas tropicales y decorado con frescos. A la derecha está el lobby y a la izquierda la recepción propiamente dicha. En el medio hay un amplio salón con sillones para tirarte un rato en cuanto llegas de las visitas por la isla. Por un pasillo lateral se llega a las tiendas de recuerdos y otros servicios. Por el siguiente pasillo se pasa a los edificios de las habitaciones. Todo está abierto al exterior y se ve la exuberante vegetación desde cualquier lugar. Desde el hall de entrada, bajando unas escaleras, se accede a uno de los restaurantes, donde se desayuna con un enorme buffet en el interior o en el exterior. En el buffet puedes encontrar incluso la adaptación balinesa de la tortilla española... hay que verla y probarla, no se puede explicar con palabras.



Las habitaciones no son muy amplias, comparadas con otros hoteles que visité en mi viaje, pero están muy bien. De nuevo predomina la madera, incluso en el baño, separado de la habitación por unos paneles de madera y cristal al ácido muy originales. También son originales los coloridos albornoces que te encuentras en el baño, totalmente hawaianos, o balineses mejor dicho.

Los jardines son inmensos y entre su espesura se encuentran las villas, que no puedo describir porque sólo las ví por fuera, aunque tienen una pinta de lujosas y confortables, uffff. La próxima vez (en la próxima vida) me voy a una villa. Siguiendo los caminos entre las omnipresentes palmeras (como curiosidad os contaré que los edificios no superan la altura de las palmeras, pero esto sucede en todo Bali, incluso en Dempasar, la capital, creo que es por ley) llegamos a la piscina, preciosa, tipo lago, como dicen en la web. Junto a ella se organizan actividades de todo tipo, tanto para adultos como para niños. Hay una pizarra con los horarios de todas las actividades por días así que es fácil asistir a alguna si os interesa (a mi me llamó la atención especialmente la partida de ajedrez con figuras reales, no la vi, pero vi el anuncio y me quedé con las ganas).

Al final de los jardines, junto a la playa, hay varios restaurantes, japonés, mediterráneo, etc. tipo buffet, aunque no comí allí, así que no digo nada sobre la comida. Si se parecía a la cena que tomamos en el restaurante del hall o a los desayunos tengo que decir que estuvieron muy bien.

Caminando y caminando llegamos a la playa privada, bueno, eso dicen, porque allí llega cualquiera, entra cualquiera (sobre todo vendedoras de artesanía local). Está bien, aunque las playas de Bali no tienen nada de paradisíacas, son normalitas, y esta es bastante estrecha.
Lo de entre rusos y españoles es porque el Melia Bali es el típico hotel de los españoles en verano, y de los rusos en invierno. Cuando yo fui estaba plagado de rusos, que al parecer les encanta Bali, como a los australianos, que también los hay a cientos, aunque esos están en Kuta surfeando. En recepción hablan español y el director del hotel, si mal no recuerdo, es español, pero estaban con el chip del ruso y alguna vez nos hablaron en un ruso balines muy gracioso.

Las desventajas del hotel, la número uno los mosquitos. Por la noche apetecía un montón salir un rato a la terraza de la habitación, pero ya avisan con una notita pegada al cristal que es aconsejable no salir ni abrir la puerta porque la mosquitada que hay fuera es temible! Si no abres no hay pegas y si sales por la noche y te vas a los restaurantes de fuera tampoco hay pegas, no sé lo que echan pero los mosquitos ni se acercan. Yo que iba cargada de Autan y similares y al final vino entero a casa.

Otra desventaja, aunque igual en mi caso fue mala suerte, que el correo que echas allí se pierde en el abismo de los buzones balineses y nunca ha llegado a su destino.Nunca me había pasado, en todos los países que he estado he echado cartas al correo, normalmente dejándolas en la recepción del hotel, y siempre han llegado. Las de Bali (que eran postales de Bali y Tailandia, por dejarlo todo para el último día) aún las esperamos y hace ya más de un año que las eché. Creo que voy a darlas por perdidas.

Y creo que no me dejo nada. El precio ni idea, iba todo en el pack, pero creo que no es de los más caros, ya que los hay bastante más lujosos.

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