Contador de visitas
Muchos sabéis que soy de Zaragoza así que supongo que imaginabais que en un momento u otro iba a caer una opinión sobre la Expo. No ha sido hasta hoy que hemos decidido ir a visitarla mi marido y yo. Dado que somos de aquí y oliéndonos el percal, ambos nos hemos cogido un día libre en el trabajo para ir entre semana porque nos imaginábamos que en fin de semana tiene que ser una locura. Y efectivamente, había más gente que en la guerra, así que no quiero ni pensar lo que tiene que ser eso un sábado.
Mi intención al hacer esta opinión no es tanto contaros qué vais a poder ver en los pabellones puesto que los hay para aburrir sino más bien que sea una opinión práctica para quienes seáis de fuera y estéis pensando en venir. O sea, contaros los trucos del almendruco. Yo sólo he ido hoy, pero mis padres tienen un pase de temporada y ya han venido varios familiares a ver la Expo, así que lo que aquí os cuente va a ser un poco un refrito de las experiencias de todos.
DONDE ALOJARSE
Lamento deciros que está bastante chunga la cosa a estas alturas de la película. Hay llenazo en casi todos los hoteles de Zaragoza y alrededores. Está la cosa difícil.
Aún así, tenéis varias opciones. Una, gorronear casa de algún conocido (algo que no hay que desechar, os lo aseguro, porque es con diferencia la opción más barata y en general la gente de Zaragoza tenemos fama de hospitalarios). Por otro lado, en cualquier web tenéis pisos de particulares en alquiler, por los que os cobrarán un pastón y medio. Se les ha ido la olla completamente y piden el oro y el moro.
La última opción es sin duda la más razonable de todas. Se trata del bed and breakfast. El viernes oí en la radio que están al 40% de ocupación, con lo que es más que viable. Es algo muy común en Europa, en el que se alquila una habitación en la casa de un particular con derecho a desayuno. Estaréis con los propietarios, pero es una opción considerablemente más barata.
Podéis reservarlos en www.alojamientoszaragoza.com, llamando al teléfono 976.29.85.02 o por correo electrónico en info@alojamientoszaragoza.com. Es una iniciativa que gestiona una empresa concesionaria del Ayuntamiento de Zaragoza y de la Expo, así que se supone que tiene un mínimo de garantías.
Y es que tampoco hay mucho más, realmente… Si encontráis una habitación en un hotel en Zaragoza convencional, podéis daros con un canto en los dientes.
COMO LLEGAR
A Zaragoza, por los medios habituales. Todos sabéis donde estáis, así que tampoco os voy a descubrir América. Sólo deciros dos cosas:
- Si venís en Ave, no os asustéis por el deplorable estado de los accesos de la estación. Realmente como bienvenida es patética, pero no está así toda la ciudad, os lo aseguro.
- Si venís en coche, la salida correspondiente a la Expo está bastante bien señalizada. La Expo está en el Norte de la ciudad, así que si venís desde Barcelona la encontraréis muy pronto, apenas entréis en la ciudad, pero si venís desde Madrid tenéis que bordear casi toda la ciudad.
La Expo está en el meandro de Ranillas, entre los zaragozanos barrios del Actur y del Almozara. Desde ambos se puede acceder al recinto de la Expo. Por el Actur entraréis por la puerta de la Torre del Agua, la más cercana al parking norte y unida al mismo por un servicio de lanzaderas, así como por la puerta de Ranillas; por el Almozara podéis acceder bien por la puerta del Pabellón Puente o en el Teleférico, que cuesta 9 euros. Es algo curioso, pero es algo caro para el recorrido tan ridículo que hace. En el Almozara también hay un parking, el sur, que está un poco más cerca de la puerta. Creo que también tiene servicio de lanzaderas.
Ahora bien; esta servidora ni jarta de vino dejaría su coche en uno de estos parkings porque me parecen un timo como una catedral. Para empezar porque son meras explanadas al sol como las de los conciertos en las que podréis freir un huevo cuando volváis. Estará recocido. Y claro, a ¡¡¡¡12 euros!!! que cuesta dejar el coche ahí, pues no me parece de recibo. Y cuesta esos 12 euros lo mismo esté una hora que todo el santo día. Tienen la decencia de que si entras y luego vuelves a salir en el día no te vuelven a cobrar, pero aún así. Me parece que se les ha ido la pinza poniendo la tarifa.
Sinceramente, yo os aconsejaría que dejárais el coche en cualquiera de las calles del zaragozano barrio del Actur si queréis acercaros en automóvil y luego vayáis andando. Así os saldrá gratis. Es lo que hemos hecho nosotros y no hemos tenido absolutamente ningún problema. En cinco minutos hemos recuperado el coche desde la puerta de la salida. Y gratis.
Si queréis tener el coche en un parking de verdad, leches, dejadlo en cualquiera de los parkings de la ciudad que por un poco más tendréis el coche en un aparcamiento en condiciones. O si queréis hacer la "traperada", tenéis el centro comercial de Grancasa a cinco minutos andando. Las dos primeras horas son gratis, así que siempre podéis dejarlo ahí (abren a las 10), ir a comer, moverlo, y otras dos horas gratis. Cuesta a 1,80 la hora y es un parking en condiciones, vigilado y con toda la historia. Echad vuestras cuentas y mirad a ver qué es lo que más os conviene.
Pero vamos, que yo no me mataría la cabeza. Lo más fácil es ir directamente en autobús porque además de las líneas normales que pasan por ahí cerca (20-23-34-42) tenéis varias líneas expo que os dejan directamente en el recinto. Podéis consultar cuáles os pillan cerca de donde estáis alojados en tuzsa
El precio del billete de estas líneas especiales es el habitual. 0.90 euros si se paga en efectivo y 0,507€ si pagáis con la tarjeta bus. Estas las podéis comprar en kioskos o en los puestos tuzsa. Cuestan 7 euros y tienen una carga de 5; los 2 euros restantes son de fianza, que os los devolverán si lleváis la tarjeta a los puntos tuzsa cuando os marchéis. Con esta tarjeta podéis pagar tantos billetes como queráis y son billetes hora, es decir que permiten todos los transbordos que queráis en una hora. Están incluidas las líneas Expo dentro de los transbordos también.
COMPRAR LAS ENTRADAS
Me remito a la información que ofrece Expoagua en su web:
"Entradas de tres días:
Las entradas de tres días sólo se podrán adquirir a través de Ibercaja, CAI, Carrefour y en las taquillas de Expo hasta el 31 de agosto.
Taquillas Expo:
En las taquillas Expo sólo se podrán adquirir entradas para el mismo día. El horario de las taquillas es de 09:15 a 00:30.
Están ubicadas en la puerta de la Torre del Agua, puerta del Ebro y puerta del Pabellón Puente.
Las entradas adquiridas entre el 27 de mayo y el 31 de agosto a través de Ibercaja, CAI o Carrefour deberán ser utilizadas entre el 14 de junio y el 31 de agosto de 2008.
Para el pack "entrada+telecabina" no es necesario utilizar los dos servicios el mismo día pero sí antes del 31 de agosto."
Así que SOBRE TODO, cuidado si vais pasado agosto, porque no podréis tener pases de tres días. Una gaita, la verdad, porque se ahorra un pico.
En ese mismo link tenéis los precios, que no os copio porque es tan fácil como darle al botoncito. Para que os hagáis a la idea, son 35 euros en una entrada sencilla de un día de adulto.
PARA ENTRAR
Yo las dos veces que he ido (hoy y el día del ensayo, he ido por la puerta de Ranillas), así que es de ésta de la que os voy a hablar.
Veréis unas filas inmensas en las taquillas que deberéis sortear. Lo más práctico es irse a la fila de la izquierda del todo porque hay bastante menos gente que en la derecha y va mucho más deprisa. Sobre todo si vais a primera hora, es preferible elegir las entradas que tienen máquina de rayos equis para ver el contenido de los bolsos porque van bastante más rápido. Si no, no pasarán por los rayos pero tendréis que abrirlos, con lo que se pierde tiempo. Lamentablemente sólo hay dos, así que id a aquel de los dos que esté más despejado, normalmente como digo el de la izquierda.
Una vez que paséis, no os preocupéis: una horda de voluntarios os entregarán un plano de la Expo así como las actividades previstas para el día.
FUNCIONAMIENTO DE LA EXPO
Si tenéis intención de pasar el día ahí, os recomiendo que vayáis a primerísima hora de la mañana. Los pabellones abren a las 10 de la mañana, pero el recinto abre a las 9,30. Con estar ahí a las 9,45 es suficiente, pero no os demoréis mucho más.
La primera hora de la mañana es la más frenética porque como todo el mundo se sabe cómo va esto, corre a los sitios que previsiblemente van a estar más llenos. Mi idea es ayudaros a los que no lo sabéis.
Existe una cosa que se llama el Fast pass, que es de todo menos fast en la mayoría de las ocasiones. Pero es necesario en algunos casos si no queréis morir en el intento. Hay algunos pabellones que combinan el uso de fast past con visita libre y otros que únicamente permiten el acceso con este ticket especial. Es el caso del Acuario, por ejemplo, que sólo permite la visita con él. Y luego está el caso del pabellón de España que tiene su propio fast pass.
Con el fast pass lo que tenéis es una hora de visita preacordada. Es decir, que lo visitaréis sin (apenas) colas. Para sacarlo hay que acudir a las máquinas que están distribuidas por todo el recinto. Normalmente se va todo el mundo a las que están más cercanas a las entradas, lo que es un craso error porque a primera hora están petadísimas. Hay una justo encima del pabellón de Egipto en la que hay la mitad de la mitad de la mitad de la gente. Así que aunque esté un poco más lejos es casi preferible ir a esa porque ahorraréis tiempo.
Cosas para las que merece sacarse el fast pass son sobre todo y por este orden, el pabellón de agua extrema (que a las 11 hoy estaba agotada, aunque se puede visitar libremente, pero claro, chupándote la cola), el acuario (que sin fast pass no podréis visitar) y el hombre vertiente. Este espectáculo parece ser que hay días en los que se entra sin problemas sin él, pero hay otros en los que os arriesgáis a no verlo. Sinceramente, a mí me ha parecido un truño, pero hay gente a la que le encanta, así que vosotros veréis.
La gaita del fast pass es que sólo podéis sacar para un pabellón de vez. Y hasta que no haya pasado la hora que tengáis asignada para su visita no os permitirá reservar otra. Así que elegid con cuidado. Hoy nos ha pasado que habíamos reservado para el acuario y a las 11 cuando hemos ido a reservar para las aguas extremas estaba ya agotado. Hubiese sido mejor al revés, porque a esa hora no había ningún problema para coger para el acuario. Me imagino que depende de los días, de todas maneras.
El pabellón de España va por libre. Tiene su propia y larguísima cola para sacar el fast pass que se forma apenas abren el recinto. Hay auténticas carreras por el recinto para llegar hasta ahí. Algo alucinante. Nosotros habíamos renunciado por completo a verlo (me niego a hacer fila de 1 hora y media para sacar un pase y luego volver a hacer fila otra vez para verlo), pero hemos tenido una suerte inmensa. A las 3,30 cuando volvíamos a casa para comer resulta que he visto una ínfima cola que me ha extrañado horrores y resulta que por pura chorra hoy ha habido desbandada de gente y nadie se ha enterado. Así que hemos conseguido el fast pass en ¡un minuto!. Pero vamos, que nos ha tocado la lotería como aquel que dice.
Sinceramente, yo no haría cola de 1 hora y media para ver el pabellón de España. Ni de coña. Lo he visto y está bien, si fuera llegar y entrar, pero no merece la pena chuparse una cola de espanto para lo que se ve. Pero vamos, que allá cada uno.
Aunque suene a coña, yo me planearía una estrategia para la llegada a la Expo. Mandaría a una persona con todos los pases a sacar las entradas para el pabellón de aguas extremas y mientras tanto saldría zumbando corriendo a ponerme en la cola del pabellón de Alemania. A primera hora todavía hay una cola razonable y es de los más demandados. Es lo que tiene más sentido, realmente. Así en un movimiento tenéis hechas dos cosas. La gente ya se lo sabe, os lo aseguro.
PABELLONES QUE ESTÁN BIEN
No os preocupéis… lo sabréis. A más gente en la cola, mejor está el pabellón, normalmente. Los hay que tienen más gente que en la guerra, es terrible. Pero no todos son iguales.
PABELLÓN DE ALEMANIA: Este tiene mucho éxito porque se realiza un viaje en barco por el interior del pabellón donde te proyectan un audiovisual. De este os hablo de oídas porque no nos ha salido bien el truco de esta mañana y se nos han solapado los turnos del acuario y la fila de Alemania. Pero a la gente le encanta. ¿Putada? Sólo entran de 20 en 20 así que la cola es de órdago y va bastante lenta.
PABELLÓN DE JAPÓN: Este pabellón está fenomenal de la muerte mortal. Nos ha encantado. Merece la pena la media hora que hemos estado esperando y lo digo de verdad (yo que soy alérgica a las colas). Este pabellón también tiene unas colas horrorosas, pero por el contrario, va muy deprisa ya que el aforo de la sala donde te proyectan el fantástico audiovisual es de 200 personas. Así que va deprisa. Eso sí, el rato de la espera os torturarán con varios episodios de la serie de Fluvi la mascota de la Expo con la que os querréis cortar las venas. Ventaja… está a la sombra.
PABELLÓN DE MÓNACO: Si no hay fila (como ha sido nuestro caso, que no había ni una sola persona esperando), entrad. Si no, ni se os ocurra. Lo que hay dentro está bien, te lo pasas bien y tal, pero no compensa una cola kilométrica. A lo largo del día lo hemos visto con muchísima gente o prácticamente vacío, así que es cuestión de ir mirando.
PABELLÓN DE ARAGÓN: Éste es otro de los que tenemos pendientes, pero el sentír general es que está bastante bien. También con una cola considerable y (que yo sepa) sin fast pass.
PABELLÓN DE ESPAÑA: Pues está bien, pero no para tanta fila. Si tenéis que esperar 1 hora y media, en serio, dejadlo, no compensa.
ACUARIO: Esto sí que es algo digno de verse. Es uno de los tres acuarios fluviales más grandes del mundo (lo que quiere decir que es el tercero, si no, dirían que es el primero o el segundo). Muy bonito para los que no nos gustan los peces y orgásmico para quienes sí. Está muy bien hecho, hay especies hasta aburrirse y está fenomenal. Lo que pasa que en temporada expo no tiene carteles explicativos y te cobran el folleto a 2 euros. Como seguirá después de la expo, supongo que lo rotularán en condiciones y después se podrá visitar mucho mejor. Arquitectónicamente una chulada.
PABELLÓN PUENTE: Curioso de ver, sobre todo lo que es el puente en sí. La exposición bueno, psche, psche.
PABELLÓN DE KUWAIT: Proyecta un documental en 4D hecho por Javier Trueba que dicen que está muy bien. También hasta las trancas.
TORRE DEL AGUA: Creo que también tiene fast pass, pero como esto lo vi en el ensayo no sé. Puedes subir hasta arriba del todo donde hay una vista maravillosa o quedarte en el equivalente al piso 7º, hasta donde se llega en escaleras mecánicas. Luego, hasta arriba del todo, allá cada uno. Y además te advierten que una vez que empiezas no puedes arrepentirte. A mí me pareció una rayada porque vas tipo lemming siguiendo la estela del anterior y dando vueltas, así que acabé con los gemelos destrozados. No digáis que no lo avisé.
Cositas que están bien y que no hay que esperar tanto
Los pabellones de Francia, Marruecos, Santa Sede… están bastante majos y se disfrutan. A nosotros nos ha encantado el de Grundfos que proyecta un audiovisual chulísimo que dura 3 minutos (por lo que va volado todo y es llegar y besar el santo) y que casi nadie nombra como uno de los mejores. También están bien los de Acciona, muy visual y el de Correos, que es divertidísimo.
Aburrimientos mortales
Yemen es básicamente una tienda más que un pabellón, pero bueno, se les perdona. Pero lo de Austria es de juzgado de guardia. Tienen un pabellón dignamente montado y lo único que hay es una especie de bola de estas de nieve en la que salen dos pavas bailando que cogen a dos del público para hacer el canelo. Y ya. Una tomadura de pelo.
Y bueno, el hombre vertiente, que casi nos hace morirnos del aburrimiento. ¡Qué tostón más macabeo!!! Pero vamos, de esto he oído lo mejor y lo peor, así que lo mismo es que yo soy muy rara. Pero a nosotros, nada de nada.
ALGUNAS OTRAS CUESTIONES
- En la Expo podéis entrar comida y bebida. En principio no iban a dejar, pero ante la avalancha de críticas se plegaron a la evidencia y sí se permite. Tenéis un montón de puestos, que no son ni caros ni baratos, pero vamos, que seguro que el bocata que os llevéis de casa estará mejor.
- Para los niños hay unos carritos que simulan ser coches y que se alquilan. Son carísimos, porque cuestan 8 euros 4 horas y además en muchos de los pabellones ni siquiera te dejan entrarlos.
- También os prestarán sillas de ruedas para los impedidos.
- Si tenéis previsto salir de la Expo y regresar, antes de salir tenéis que ir a información a que os pongan una pulserita con la que no habrá problema para entrar luego. Eso sí, previa presentación de la entrada otra vez, no se os olvide.
- Existe una cosa que se llama el Pasaporte Expo que creo que se compra en las tiendas que está graciosa. Es un pasaporte y casi todos los pabellones tienen un sellito para ponerlo en ellos, para demostrar que has estado. Es gracioso.
- Veréis a mucha gente que va vestida igual, de azul y con un chubasquero bastante reconocible. Son los voluntarios de la Expo, que los hay a patadas y que la verdad es que echan bastantes manos y son muy amables.
- Hay fuentes por todo el recinto Expo. De todas maneras, es bastante recomendable llevar una mochila con agua, protector solar, y una gorra. Hoy no hacía mucho calor, pero cuando pega, pega. Así que protegeos bien e id preparados.
EXPO, PARAÍSO DE LOS IMPEDIDOS
Esta es una cosa peculiar. Os juro que en mi vida jamás había visto a tanta gente en silla de ruedas como en la Expo. ¡Es una cosa fuera de lo común! Pero es que ir en una de ellas es poco menos que un chollo porque en la mayoría de los sitios pasas sin hacer fila. Así que cualquiera que tenga un esquince va al puestecillo que está nada más entrar a mano derecha (en la puerta de Ranillas o del Ebro al menos) y además de darle una silla de ruedas para que no se canse, le dan un papelito con el que él y tres personas más podrán entrar sin hacer colas en todos los sitios. Así que normalmente gente que no iría, no sólo va, sino que hay bofetadas por acompañarle.
Muchos son discapacitados de verdad, pero también los hay que le echan un morro al asunto…
¡Ah! Las embarazadas también se consideran discapacitadas a estos efectos, así que si lo estáis, id al puestecillo éste y que os den el papel. Así os evitaréis las filas. Sinceramente, yo he estado embarazada en verano y concretamente a ellas no me hace ningún duelo dejarlas pasar. Bastante tienen con lo que tienen. Pero ya os digo, hay cada uno que le echa un morro a lo de la discapacidad que clama al cielo.. En cambio los cochecitos de bebé esperan tu turno religiosamente… algo que no entiendo.
En fin. Ya sé que el tema es peliagudo, pero es que me ha tocado bastante las narices ver a un señor vanagloriándose de lo genial que era ir en silla de ruedas por una porquería de esguince que tenía. Que lo suyo hubiese sido que se quedase en su casa porque encima era de aquí, pero no, ha preferido aprovecharlo para ir y colarse en todos los sitios. Y mi sensación es de que no eran ni uno ni dos. Que pagan justos por pecadores, pues sí, pero fastidia… La picaresca, ya se sabe. Que ahí te vendas un pie, dices que no puedes andar, y oye, a ver la Expo de puta madre. Manda huevos.
BAÑOS
Muchos y muy abundantes. Bastante limpios, pero sin colgadores dentro.
También hay cambiadores para los niños, pero es más una zona acotada que otra cosa. En uno de los que he entrado era una encimera sin más, sin puerta (con lo que quedaba totalmente a la vista de cualquiera) y encima estaban usándolo poco menos que de almacén. De zonas para la lactancia, ni hablamos.
ESPECTÁCULOS
También hay chopotocientos todos los días y os darán una lista con la programación a la entrada. Están incluidos en la entrada, así que si hay un concierto chulo podréis oírlo sin pagar nada extra.
Todos los días tenéis la cabalgata del circo del sol a las 12 de la mañana. Está enfrente de los pabellones de los países. Se ve tranquilamente y no hay demasiado problema. Podéis subir arriba donde se ve estupendamente.
Ah! Una cosa curiosa es que cada día está dedicado a alguien. Hoy por ejemplo era el día de Rusia. Pues, hay que fastidiarse, el día de… es el menos adecuado para ver el pabellón. Día de España. Pabellón de España cerrado. Día de Holanda. Pabellón de Holanda cerrado. Y así con todos. La cosa es que vienen las autoridades con lo que los visitantes de a pie nos quedamos sin entrar. Así que si venís de fuera no tratéis de hacer coincidir vuestra visita con el día de la comunidad autónoma porque ¡¡¡no podréis entrar!!!.
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Sé que os he escrito un testamento, pero espero que os haya resultado útil a quienes pensáis venir. Me he dejado muchas cosas en el tintero, pero es que la cabeza ya no me da para más .

He ido posponiendo la opinión de este hotel en el que nos alojamos en nuestro viaje a Marruecos porque fue uno de los que pasó sin pena ni gloria... digamos que fue normalito. A pesar de sus cuatro estrellas me sentí mucho más a gusto y más acogida entre los muros del Hotel Nasser Palace en Merzouga, por ejemplo, que en éste. También tuve peores experiencias, como el albergue de las gargantas del Todra, pero eso lo dejo para el próximo concurso de relatos de terror.
Sólo estuve una noche en el Hotel Zaki, de paso en nuestro regreso a España. Es un hotel sin muchas pretensiones, simplemente correcto, una buena opción para una noche o dos a lo sumo pero no sería mi elección en caso de regresar a Meknes a pasar unos días (si es que se diese esta extraña posibilidad porque Meknes no es una ciudad que destaque por sus encantos), no tanto por su comodidad como por su situación un tanto alejada del centro y su singular vida nocturna.
== Datos prácticos ==
El hotel, como digo, tiene cuatro estrellas y la dirección exacta es Boulevard Al Massira, que para más datos está a las afueras de la ciudad así que para llegar al centro hay que tomar un taxi. Tampoco está cercano al aeropuerto (unos 40 km) aunque sí está próximo a la autopista.
El teléfono de contacto es +212(55)514146 y su web, muy pobre, ni os paséis, es la siguiente: www.hotelzaki.ma
Tiene 169 habitaciones y 11 suites en dos plantas, una a un nivel inferior de la calle y otra al mismo nivel o un poquito más alto que la calle. La razón de este desnivel se ve en la parte trasera, ya que está construido en una ladera y se ha aprovechado por esta parte para hacer un jardín bastante bonito, yo diría que de las cosas más bonitas que tiene este hotel.
A pesar de que el edificio tiene unos cuantos años, fue renovado por completo en el año 2000 y es algo que se nota, tanto en las instalaciones generales como en las habitaciones y los baños, que están bastante bien. El único signo de vejez que noté fueron las cristaleras y la puerta que dan acceso a la terraza en las habitaciones, que estaban un poco ajadas y no cerraban bien.
Para reservar ni os paséis por la página porque no es más que una imagen jpg con cuatro fotos y cuatro datos. Mejor acudid a alguna página de reserva de hoteles. Yo he visto ofertas desde 53 euros la noche en habitación doble con desayuno incluido; me parece un precio razonable aunque no os puedo decir con seguridad lo que nos costó a nosotros porque pagamos un paquete completo y no venía el desglose de precios. Se puede pagar en efectivo o con las principales tarjetas de crédito. El voltaje y los enchufes son compatibles con los europeos. No se admiten animales y las entradas y salidas son desde y hasta el mediodía.
== Instalaciones del hotel ==
Es un hotel bastante completo en cuestión de instalaciones. Tiene un bar llamado Al-Khayma, situado a la derecha de la recepción, otro bar con música oriental en directo, el Tatou’s Bar, una sala de conferencias llamada L’Amphi con capacidad para 160 personas, un salón de té, una discoteca denominada Nuit Blanche en la planta inferior, sala de acceso a Internet, lavandería, parking (en el exterior), etc.
Tiene dos restaurantes, Le Matignon, de comida internacional y con capacidad para 300 comensales, y Al Andalous, de comida marroquí y apto para unos 120 comensales. Nosotros cenamos y desayunamos en el primero.
En cuanto a instalaciones deportivas, cuenta con piscina al aire libre en el jardín trasero; junto a la piscina hay un pequeño bar. También tiene salón de fitness, sauna y hamman o baño turco, aunque no tuve oportunidad de probar estar instalaciones así que me quedo en la simple descripción.
Quizás lo más llamativo del hotel sean la recepción y el jardín. La entrada y la recepción destacan por su decoración y su amplitud. A la entrada hay incluso una fuente decorada con cerámica. La recepción se encuentra en el lateral de un amplio salón con una balconada central que se abre a la planta más baja. La decoración es casi barroca pero con motivos marroquíes, con cristal, mucho dorado, cerámica, plantas y varias zonas de descanso con sofás y cojines donde tomar un té tranquilamente.
El jardín se ve desde esta zona de la recepción y también desde las terrazas de las habitaciones ya que todas dan a este espacio y la zona que da a la calle está destinada a pasillo, un enorme pasillo por cierto. Tiene abundante vegetación y la particularidad de que han colocado en pleno centro un coche que me pareció uno de esos antiguos Citroën 2C tipo furgoneta. La verdad es que todo un punto encontrarte el coche ahí en medio pero no queda nada mal. En un lateral están la piscina y el bar.
Las habitaciones son amplias y están completas, al menos las que yo vi, las normales. Las suites, según he visto en alguna fotografía, tan sólo se diferencian de las estándar en una pequeña zona de estar con sofás junto a los ventanales de la terraza. Están en buenas condiciones, se nota la renovación, con pintura en tonos fuertes y muebles funcionales aunque algo escasos. La habitación, debido a su tamaño y a la ligereza de los muebles, queda un tanto vacía y da una sensación menos acogedora, ya que además se usa mucho el mármol, que es menos cálido que otros materiales como la madera.
Tienen un armario amplio con puertas de espejo, un par de sillones con una pequeña mesita, un espejo con una repisa en mármol y otra repisa sobre la que está situada la televisión. Me extrañó que no tuviera minibar porque además consta en algunas páginas de reserva de hoteles, pero yo no lo encontré por ninguna parte. La cama es de 1,50, cómoda y confortable.
El baño está completo, con bañera, lavabo, bidet, etc. Está hecho por completo en mármol, incluso el revestimiento de un tabique que oculta un poco la zona del sanitario. Las amenities no son muy abundantes, jabón, champú y poco más, lo mínimo y correcto. Hay dos juegos completos de toallas muy mulliditas y suaves. Además hay un espejo de aumento ideal maquillarse.
Un buen detalle de la habitación es la gran cristalera que da acceso a la terraza y a las vistas al patio interior y al jardín. Quizás aquí está la mayor pega de la habitación, por otra parte, ya que la carpintería de estas ventanas y puertas estaba un poco anticuada y no cerraba muy bien, aislando poco del ruido del exterior. En la terraza de fuera hay otra pega, ya que no está separada de las terrazas continuas más que por un pequeño muro bajo, lo que le resta mucha intimidad. A nosotros nos vino bien porque nos montamos una pequeña reunión de despedida del viaje y la terraza fue el lugar ideal pero, como digo, para otros menesteres puede ser poco íntimo.
Hay servicio de habitaciones las 24 horas pero no tuve ocasión de probarlo así que no os cuento nada más. También hay teléfono, radio y aire acondicionado pero tampoco usé nada de esto.
== Impresiones, opinión y sorpresas ==
El trato de los empleados es bueno, son todos muy amables, tanto en recepción como los muchachos que nos llevaron las maletas. Algunos hablan castellano (y supongo que otros idiomas) pero no todos por lo que a veces hay que esperar a que llegue el castellano-parlante para poder conversar o solicitar ayuda.
Sobre la habitación ya he dado más o menos mi impresión, correcta pero nada del otro mundo, una buena opción para descansar en una noche de paso aunque para estancias más largas yo buscaría algo más acogedor.
El bar del hotel está bastante animado aunque yo lo encontré demasiado oscuro y los precios bastante altos, sobre todo en las bebidas alcohólicas, algo que, por otra parte, es normal en países donde se prohibe el consumo de alcohol.
Durante el día los clientes que nos encontramos eran aficionados al motor, como nosotros y tercera edad. Por la noche, sin embargo, en la discoteca de la parte baja del hotel hay un movimiento extraño de parejas un tanto sospechosas y algunos clientes nos indicaron que se permite la entrada a chicas para entablar "amistad" con los clientes del hotel, aunque no voy a afirmarlo porque no lo comprobé personalmente.
Tan solo cenamos y desayunamos en el hotel, en uno de los restaurantes, el de comida internacional. La comida no era especialmente variada, pasta y ensaladas sobre todo, de tipo buffet. Sin embargo los segundos platos había que solicitarlos y sólo había un plato de carne. Los postres eran más variados pero se terminaban pronto ya que el restaurante estaba muy lleno.
Por la noche ya he comentado que la discoteca tiene mucho ambiente pero no es precisamente el tipo de ambiente que a mi me guste por lo que no puedo valorarlo del todo bien. Tampoco es un lugar especialmente tranquilo por el tráfico que tiene la calle donde se encuentra, que tiene salida directa a la autopista.
Resumiendo, me parece una buena opción de paso por la ciudad pero no es un hotel que yo elegiría para unos días de visita a Meknes, no está mal pero hay ciertos detalles que no me terminaron de convencer.
Uno de los mejores recuerdos que guardo de mi viaje en 2002 a Praga, una ciudad que ya de por sí me encantó y me cautivó de por vida, fue la visita al Museo Mucha, dedicado a la obra de Alfons Mucha, un artista checo de la época de Modernismo. Llegamos a este museo casi de casualidad, recorriendo las calles del centro de Praga, pero fue una grata sorpresa porque en su interior descubrimos a este artista un tanto olvidado cuando se estudia el Modernismo (precisamente lo estudiábamos ese año en la carrera y casi ni nos lo nombraron) pero con una obra y un estilo que merecen algo más de atención.
Estos días me he acordado de este museo porque hay un exposición itinerante sobre la obra de Mucha recorriendo España (ahora está en Madrid) y, aunque no todos tenéis la oportunidad de visitar Praga para ver allí su legado, seguro que muchos os podéis acercar a las diferentes ciudades que recorrerá la exposición y deleitaros con su obra. Estoy segura de que no quedaréis defraudados. Mucha es uno de esos artistas que suelen gustar y mucho, tipo Gaudí o Klimt (salvando las distancias).
== Un poco sobre Alfons Mucha ==
Mucha nació en la región de Moravia (República Checa) en 1860. Con sólo 19 se marcha a Viena para trabajar como pintor de escenografías teatrales. Con 25 años comenzará a estudiar en la Academia de Bellas Artes de Munich bajo el mecenazgo de un conde austriaco al que había decorado su castillo. Estudiará también en París, donde comenzará a darse a conconer, especialmente por sus carteles para la actriz Sarah Bernhardt.
En 1897 comienza a exponer sus trabajos individualmente y dos años después recibe el encargo de representar a su país en la Exposición Universal de 1900. Ese mismo año comenzará a colaborar con el joyero Fouquet, uno de los más famosos interioristas y decoradores del Art Nouveau. En los años siguientes su fama le llevará incluso a publicar varios libros sobre decoración y técnicas artesanales.
En 1906 viaja a América para impartir clases y realizar carteles para otra actriz del momento. En 1910 regresa a su país natal y trabajará en la decoración de edificios como el Ayuntamiento de Praga. Cuando la antigua Checoslovaquia se independiza en 1918 Mucha será el encargado de diseñar sus sellos y su moneda. En Praga llevará a cabo obras de gran envergadura e importancia, como el ciclo de La epopeya eslava o una vidriera de la Catedral de San Vito. En 1921 expondrá su obra en el Museo de Brooklyn, en Nueva York.
Con la invasión de Checoslovaquia por los nazis, Mucha es detenido por la Gestapo en 1939; será interrogado y finalmente se le permitirá regresar a su hogar pero morirá ese mismo año siendo enterrado en el cementerio de Vysehrad.
Mucha tendrá un papel destacado como creador de la estética del Art Nouveau, la corriente modernista en Francia y en los países aledaños. Su obra además abarcará diferentes aspectos decorativos, desde carteles, pasando por joyas, ropa, escenografías, anuncios, etc. Fue un artista completo y muy influyente en la estética posterior. Su estilo destaca por sus líneas, suaves y depuradas, muy próximas a las formas de la naturaleza. Es un estilo de gran belleza que cautivó a sus contemporáneos y aún nos cautiva a muchos hoy día.
== El Museo Mucha ==
Está situado en el centro de la ciudad vieja, a un par de manzanas de la famosa plaza donde se encuentra el reloj astronómico y a sólo una manzana de la concurrida Plaza Wenceslao. Se ubica en el edificio del palacio Kaunicky, de estilo barroco, en la calle Panska. Abre todos los días de 10 de la mañana a 6 de la tarde. Llegar al palacio es muy sencillo, en cualquier autobús o tranvía de los muchos que llegan al centro histórico de Praga, y después caminando por las callejuelas tan pintorescas y llenas de vida de la ciudad antigua. También hay dos líneas de metro que nos llevan al museo, cercano a dos paradas: Metro Můstek (línea A, B) o Náměstí Republiky (línea B).
La entrada cuesta 120 coronas, unos 4,8 euros, y no me consta que haya descuentos. El Museo está dirigido y coordinado por la Fundación Mucha, que es de carácter privado y se dedica a la conservación de la obra del autor y a la gestión de la propiedad intelectual de la misma.
Para contactar con el museo tenemos varias vías: su web (www.mucha.cz), el correo electrónico (info@mucha.cz) y varios teléfonos (+420 224216415, +420 221451333).
Además del museo y la fundación, también existe una marca, Mucha Limited, que comercializa todo tipo de objetos relacionados con la obra de Mucha y que se pueden adquirir en la tienda del museo, en otras dos tiendas que tienen en la ciudad de Praga, fuera del museo, o en la web www.muchashop.co.uk
En el museo, cuando yo lo visité, había tan solo unos pequeños folletos con los datos de contacto exclusivamente. Sin embargo, existe la posibilidad de contratar a un guía del museo, siempre con antelación, que nos lo enseñará con detalle explicando en varios idiomas: checo, inglés, alemán, francés, español, ruso.
Además de las cinco salas que componen el museo y que se organizan siguiendo las etapas de la vida del autor, hay también una zona donde se puede ver un documental de una media hora sobre Mucha, su vida y su obra. Nosotros lo vimos en inglés pero no sé si está disponible en más idiomas. Han pasado varios años así que puede ser que ya se pueda ver en más idiomas.
Y ¿qué podemos ver en el Museo Mucha? Es un museo pequeño y coqueto, muy bien organizado y con variedad de obras. Hay más de 100 objetos entre carteles, pinturas, joyas, fotografías, objetos personales, etc. que nos ayudan a conocer un poco más a Mucha y su peculiar estilo Art Nouveau.
Las salas, como digo, se organizan por etapas vitales. Empezando por la más importante debido a que en ella se gestó su fama, su estancia en París, con los famosos carteles de Sarah Bernhardt (Gismonda, Lorenzaccio). Hay también litografías con series como las Artes, las horas del día, las Estaciones, cuadernos de dibujo, libros... Son obras cargadas de belleza, delicadeza y simbolismo, ya que suele representar todos los conceptos mediante figuras femeninas que se diferencian por la naturaleza y decoración que las rodea y por los símbolos que portan.
Otra etapa diferenciada en el museo es la que vivió en Praga. Aquí se muestran carteles deportivos, anuncios, etc. En la siguiente etapa, tras la Primera Guerra Mundial, se muestra la importancia que adquiere su obra al ser considerado el artista nacional por excelencia, con el ciclo de La epopeya eslava, los diseños de San Vito... La visita se completa con objetos originales de Mucha, muebles, joyas, fotografías
Además de poder contemplar en un solo edificio la obra más representativa de Mucha, este museo destaca por su cuidada exposición, por la buena iluminación y el aprovechamiento del espacio, a pesar de ser un tanto reducido.
Como digo, terminamos la visita con la tienda, donde encontramos todo tipo de objetos decorados con el “estilo Mucha”: postales, calendarios, bisutería, complementos, libros, tazas, marcapáginas, papel de cartas, posters, etc. Yo vine cargada de postales y reproducciones de carteles. Luego os dejo unas fotografías.
No recuerdo que hubiera prohibición de hacer fotografías en el museo pero yo no las tengo, no sé si es que realmente estaba prohibido o que la iluminación, ideal para un museo, no era tan apta para la fotografía, no digital, del momento.
== Mucha en España ==
Y llegamos al fin último de mi opinión, además de animaros a visitar el Museo de Mucha si tenéis la suerte de ir a Praga, que es informaros de la exposición itinerante que va a recorrer varias ciudades españolas a partir de mayo de 2008.
Es una iniciativa de la Fundación Mucha en asociación con la Fundación La Caixa. La muestra recorrerá cinco ciudades: Madrid, Barcelona, Palma, Salamanca y Tarragona y estará siempre instalada en la Fundación La Caixa de dichas ciudades. Las fechas para cada ciudad son las siguientes:
· Madrid: del 30 de abril al 31 de agosto
· Barcelona: del 25 de septiembre de 2008 al 4 de enero de 2009
· Palma: del 6 de febrero al 10 de mayo de 2009
· Salamanca: del 5 de junio al 2 de agosto de 2009
· Tarragona: del 4 de septiembre de 2009 al 17 de enero de 2010
Como veis las fechas son amplias así que, si tenéis la oportunidad, no dejéis de visitar alguna de las exposiciones. Seguro que disfrutáis.
El Wat Pho es otra de esas visitas imprescindibles en Bangkok. Y como sigo recordando mi viaje a Tailandia no podía pasar sin hablaros de este complejo que es a la vez un centro de educación pública y el templo más grande y antiguo de Bangkok.
Su nombre completo u oficial es Wat Phra Chetuphon, pero en todas las guías e incluso en el propio Bangkok lo encontraréis como Wat Pho. Como ya sabéis, Wat significa templo así que si queréis castellanizar hablad del Templo Pho.
== Situación, entorno y un poco de historia ==
El templo se encuentra en la ciudad antigua, muy cerca del Palacio Real y el Wat Phra Kaeo. Saliendo del complejo del Palacio Real y siguiendo el curso del río Phraya encontramos el Wat Pho en la siguiente manzana, no tiene pérdida. Podemos ir caminando desde el Palacio Real tranquilamente.
La historia del templo es incluso anterior a la de la propia ciudad, ya que existió una primera construcción del siglo XVI cuyo nombre original era Wat Potaram (de ahí viene el nombre de Wat Pho). El rey Rama I, fundador de la ciudad, reconstruyó y amplió el templo a finales del siglo XVIII. La capilla del Buda recostado, quizás lo más famoso del templo, data del XIX.
Rama III, el rey encargado de la construcción de la capilla del Buda recostado, también dedicó el templo al estudio y lo convirtió en el origen de la primera Universidad de Tailandia. Hoy día se ha convertido en un centro de medicina tradicional dedicado sobre todo al masaje tailandés. En el recinto del templo se puede estudiar este famoso masaje en cursos intensivos de unos 15 días de duración que se imparten en inglés y en tailandés. Además también podemos darnos un masaje por poco dinero.
== Recorriendo el Wat Pho ==
Como digo, lo más conocido y en lo que se quedan muchos visitantes, es el Buda recostado, que se encuentra en un edificio rectangular hecho a medida para la estatua, en una esquina del recinto. El edificio tiene una parte central rodeada por pilares que alberga al enorme Buda de unos 45 metros de largo. Es dorada (no de oro) y destacan sobre todo los enormes pies, cuyas plantas están cubiertas por taracea en nácar representando los 108 lakshanas o augurios de Buda.
Alrededor de la imagen, en un pasillo lateral, hay una serie de pequeños cuencos con monedas. La tradición consiste en coger uno de esos cuencos y rodear la imagen. En la zona de la espalda hay una larga fila de calderos metálicos en los que se van depositando las monedas. Se forma una procesión de turistas y nativos que van dejando su ofrenda y creando un sonido casi hipnótico con el tintineo del metal cayendo en el metal. Fue uno de los modos de honrar a Buda, de los muchos que hay en Tailandia, que más me gustaron. Quizás aquí vuelve a perderse el encanto, como pasaba en el Wat Phra Kaeo, por la cantidad de turistas, pero aún así merece la pena la experiencia.
Pero este templo no sólo tiene el atractivo del enorme Buda. Muy cerca de la capilla del Buda hay un árbol Bodhi resguardado por una verja y muy cuidado. Según la tradición, procede de un esqueje del árbol bajo el cual meditaba Buda.
Acercándonos al centro del recinto encontramos un conjunto de cuatro chedis de planta cuadrangular y con formas escalonadas, muy parecidos al más pequeño de Wat Phra Kaeo pero sin la decoración dorada. En uno de ellos hay una reliquia de Buda, aunque nos fiamos del guía porque no se puede acceder al interior. En el resto se guardan las cenizas de reyes de la dinastía Rama.
Antes de acceder al edificio principal, el Bot, si rodeamos su perímetro, encontraremos una representación de una montaña en miniatura con unas figuras desnudas que parecen duendecillos. Atrae mucho a los niños y, bueno, también a los mayores. Se trata de representaciones de ermitaños en posturas del masaje y la meditación tradicional.
En el Bot nos encontraremos con una gran sala y al fondo un altar de grandes dimensiones que en lo más alto acoge una estatua de Buda meditando que procede de Ayuthaya, la antigua capital tailandesa. El Bot está rodeado por placas decorativas que narran la historia del Ramakien, tan presente en la cultura Tailandesa y procedente a su vez del Ramayana hindú.
Rodeando al Bot hay varios edificios destinados a biblioteca, tienda de recuerdos, etc. En la zona más alejada del Buda recostado, justo tras el Bot, está el pabellón del masaje, donde se imparten los cursos o te dan el masaje previo pago. Nosotros no tuvimos tiempo de probarlos aquí pero nos parecieron bastante económicos tratándose de un centro tan reputado.
Para los masajes de media hora el precio era de 220 bahts (unos 4,40 euros), 360 bahts (7,15 euros) para los de una hora y 480 bahts (9,50 euros) para una hora con tratamientos naturales. También hay opción de disfrutar de un masaje de pies (suele darse en los pies y hasta media pierna), de 45 minutos de duración, por 360 bahts.
Como digo, no probé los masajes pero me quedé con ganas. Si el masaje que me di en los pies en pleno mercado nocturno de Chiang Rai por algo menos de un euro y medio era la mitad de bueno que estos... aunque a veces la fama no indica buenos resultados, así que no os puedo aconsejar al respecto.
Saliendo del templo y al otro lado de la calle, está el monasterio del templo, donde aún vive un grupo muy numeroso de monjes. Este monasterio no lo visitamos así que no os cuento nada más.
A mi este templo me encantó, no es tan completo como el conjunto del Palacio Real y el Wat Phra Kaeo pero está menos masificado, exceptuando la zona del Buda recostado, y se nota mucho más el ambiente de espiritualidad del lugar. Quizás no sea tan representativo de la arquitectura tai y tenga edificios menos ricos y más pequeños que Phra Kaeo pero aún así le pongo la máxima nota por las sensaciones que transmite. Es una lástima que, aunque todos lo recomendamos, se visite tras el Palacio Real, porque el cansancio impedirá apreciarlo como se merece, pero es lo más indicado si disponemos de pocos días en Bangkok, ya que su horario más amplio hace que se deje para última hora del día.
== Datos prácticos ==
Podemos llegar, como ya he dicho, caminando desde el Palacio Real. Se puede llegar en sky train, autobús (líneas 1, 3, 12, 25,44, 47, 53, 60, 82, 91, 501, 508), barco, etc. con las mismas indicaciones que os dejé en la opinión de Wat Phra Kaeo.
El precio de la entrada es casi irrisorio, 50 bahts, ahora mismo no llega ni al euro al cambio, y tenemos un enorme complejo donde se unen arte, religiosidad y centro de masajes, todo en uno. Además tiene un horario más amplio que el Palacio Real y el Wat Phra Kaeo, todos los días de 8:30 a 18:00 horas, con lo que podemos dejar la visita para el final, tras haber recorrido el Palacio y el Wat Phra Kaeo, y terminar con un estupendo masaje de pies que nos dejará como nuevos.
Sobre la vestimenta tendremos que tener las mismas precauciones que en el resto de templos tailandeses, pantalón o falda larga, camiseta con mangas, etc. En el Bot y en la capilla del Buda recostado hay que descalzarse, como en la mayoría de los templos que visitamos en Tailandia, así que es recomendable llevarse unos calcetines en el bolso en caso de no llevarlos puestos. Para la humedad y el calor, gorros y mucho agua, eso que nunca falte en Bangkok. En este templo también hicimos fotos sin ningún impedimento, aunque de nuevo nos encontramos con zonas poco iluminadas que no son muy aptas para buenas fotografías.
En el Bot y en otras capillas con imágenes de Buda nosotros encontramos muchos menos turistas, ya que la mayoría ve el Buda recostado y se marcha. En estos lugares lo que había era tailandeses haciendo sus plegarias y oraciones ante las imágenes de Buda por lo que la visita había que hacerla en silencio y con mucho respeto, intentando molestar lo menos posible, como en cualquier edificio religioso que visitemos en cualquier lugar (no hablando, tirando fotos sin flash, etc.).
El templo tiene una página oficial por si queréis visitarla, lo malo es que a mi nunca me ha terminado de cargar bien y por lo poco que he visto sólo está en tailandés así que como mucho os servirá para ver fotografías del complejo. Es la siguiente: Wat Pho
Espero que os haya gustado la visita.
Hace ya dos años que estuve en Tailandia, en mi viaje de novios, pero frecuentemente recuerdo aquellos días mientras ojeo los álbumes de fotos con mi Raguquito. En nuestro viaje recorrimos el país asiático desde Bangkok hasta el Norte durante diez días. No dan para mucho porque harían falta semanas para ver todas las maravillas de Tailandia, pero sin duda pudimos ver lo más representativo de cada ciudad y cada región. En Bangkok disfrutamos de un par de días al inicio del viaje, el primero lo dedicamos a los templos y palacios de la capital y el segundo a otros aspectos destacados de los alrededores que algún día os detallaré. En la capital, uno de esos lugares que no puedes dejar de ver es este templo, el Wat (templo en tailandés) Phra Kaeo.
== Situación, entorno y un poco de historia ==
El Wat Phra Kaeo se encuentra en la ciudad antigua, muy cercana al centro de Bangkok, junto al río Phraya. Está en un recinto cerrado que aloja también el Palacio Real. Este complejo es la principal atracción turística de la ciudad por lo que siempre vamos a encontrar a grandes grupos de turistas. El motivo de la construcción de este complejo religioso y civil fue, por un lado servir de residencia a la familia real (actualmente no viven aquí), y por otro, conmemorar la fundación de la capital y acoger a la más famosa y venerada imagen de Buda en Tailandia, el Buda Esmeralda.
El templo comenzó a construirse en 1783, un año después de la fundación oficial de la ciudad, y se terminó en 1880. A partir de 1925 los reyes dejaron de habitar la zona del palacio. Todo el conjunto se restauró en 1982, aunque la zona del palacio estaba en obras en enero de 2006, cuando yo lo visité.
La imagen del Buda Esmeralda pasó por varias “residencias” hasta quedar definitivamente instalada en este templo. Se descubrió su interior verde, oculto por una capa de yeso, en el siglo XV, al poco de ser tallada, en un templo al norte del país, en Chiang Rai. También estuvo en Lampang, en el centro de Tailandia, e incluso en Laos y Camboya. Finalmente, volvió a Tailandia pocos años antes de la construcción del complejo y se instaló en otro templo de la ciudad, Wat Arun, hasta que finalizaron las obras de Phra Kaeo.
== Descripción del conjunto del templo ==
Como digo, el templo está dentro de un gran complejo, en un lateral, y rodeado a su vez de una galería porticada, la galería Ramakien, en cuyo interior hay un conjunto enorme de pinturas murales que narran la antigua leyenda Ramakien. Esta galería tiene varios accesos, todos ellos custodiados por una especie de demonios llamados yakshas situados en parejas.
En el interior hay varios edificios destacados y distribuidos en terrazas. Quizás el más llamativo de la terraza intermedia sea el gran Chedi (stupa) dorado que conserva un trozo del esternón de Buda; es el edificio más alto y llamativo por su intenso brillo. Hay otro chedi más pequeño y con una tipología un poco diferente, en forma escalonada, también dorado y con una decoración muy curiosa que mezcla figuras del Ramakien y garudas (el ser mitológico más típico de Tailandia). En esta terraza también está la biblioteca principal o Phra Mondop, cerrada al público, y junto a ella la maqueta de Angkor Wat (templo camboyano muy famoso). Hay también un Panteón Real que sólo se puede visitar por fuera porque no abre más que un día al año
Otros edificios del complejo, situados en la primera terraza son el Mausoleo Real o Ho Phra Nak, que alberga las cenizas de miembros secundarios de la familia real; la biblioteca auxiliar, con unas puertas con taracea dignas de ver; y el Wihan Yot, un edificio con una planta muy similar a la de una iglesia cristiana que guarda en su interior una imagen de Buda rescatada de los restos de la antigua capital, Ayuthaya.
== El Bot del Buda Esmeralda ==
Pero lo más destacado del conjunto, situado en la terraza inferior, es sin duda el Bot del Buda Esmeralda, el gran edificio que acoge a la pequeña figura verde de Buda. Es una estupenda muestra del arte tailandés, con un pórtico flanqueado por pilares, una estructura rectangular con tejados superpuestos y acabados en los típicos remates apuntados, decoración profusa con marquetería de nácar, bronce, cristal, oro, figuras de garudas alrededor de todo el edificio, etc.
Se accede por el frente a través de dos puertas laterales, una de entrada y otra de salida. Hay que hacer cola para acceder ya que el lugar está plagado de turistas y de devotos tailandeses. En este templo no tuvimos que descalzarnos ni hacer ofrendas de loto e incienso ya que la afluencia de gente es tan grande que se ralentizaría mucho la entrada. Las ofrendas se hacen, por tanto, en los altares y las imágenes de Buda que hay alrededor de los edificios, junto a la galería Ramakien.
En el interior del Bot sólo podemos permanecer unos segundos, mientras la marea humana nos arrastra hacia la salida. Los más devotos no dan la espalda a la imagen del Buda Esmeralda pero el resto salimos mirando hacia la puerta, más que nada para no sufrir ningún accidente ni ser atropellados.
La imagen del Buda Esmeralda es muy pequeña, de unos 65 centímetros de altura, y se encuentra en lo alto de un enorme altar de más de 10 metros. Lo más curioso de la imagen es que, a pesar de su nombre, no está realizada en esmeralda sino en un bloque único de jade y se cree que fue tallado en el siglo XV. Otra curiosidad es que, al igual que muchas imágenes cristianas, se cambian sus vestiduras tres veces al año en una solemne ceremonia que preside el rey. La decoración del interior es muy abigarrada, con dorados y pinturas murales por todas partes, pero no se aprecia muy bien porque está poco iluminado, así que sacar fotos está complicado... entre la cantidad de gente y la poca luz es toda una odisea.
== Datos prácticos ==
Nosotros llegamos al complejo en una pequeña furgoneta junto con la guía y otra pareja, ya que teníamos concertada la visita con la agencia. De todos modos, si vais por vuestra cuenta es muy fácil llegar al complejo, en taxi, en tuc tuc, incluso en barco y en autobús, ya que es una zona muy bien comunicada debido a su importancia. Quizás la mejor manera de llegar sea el Sky Train, hasta la estación Taksin, y luego coger un barco por el río Phraya, hasta Tha Chang Wang Luang Pier, que queda justo al lado del complejo.
Abre todos los días del año desde las ocho y media de la mañana hasta las tres y media de la tarde, salvo los días en que hay ceremonias reales. Hay unas normas de vestuario bastante estrictas, así que es mejor llevar pantalón largo, camiseta con mangas (aunque sea corta) y zapatos cerrados para evitar problemas.
La entrada es algo más cara que en otros templos de Bangkok, unos 250 baths, al cambio unos 5 euros, pero merece la pena pagarlos porque nos dan acceso a todo el complejo del templo y del Palacio Real, cuya visita, a poco que nos detengamos, nos llevará casi todo el día. Si no lleváis guía y no queréis contratar a los que se os ofrecerán a las afueras del complejo (no son muy recomendables porque a veces os dirán que está cerrado y os querrán llevar a tiendas o a otros lugares donde reciben comisión) podéis alquilar una audioguía por unos 100 baths (unos 2 euros).
Nosotros no tuvimos problemas con las fotografías, pudimos sacar en todo el complejo.
Como último consejo quizás uno un poco general, llevar agua fresca y un gorro o pañuelo para la cabeza, aunque no haga mucho sol suele haber humedad y mucho calor. Ahh, en las salidas y entradas del complejo hay montones de vendedores muy pesados... no les compréis nada, en general Bangkok es más caro que cualquier otra ciudad del centro o del norte del país y encontraréis lo mismo más al norte a mejor precio y con gente menos cansina.
Hace ya dos años que estuve en Tailandia, en mi viaje de novios, pero frecuentemente recuerdo aquellos días mientras ojeo los álbumes de fotos con mi Raguquito. En nuestro viaje recorrimos el país asiático desde Bangkok hasta el Norte durante diez días. No dan para mucho porque harían falta semanas para ver todas las maravillas de Tailandia, pero sin duda pudimos ver lo más representativo de cada ciudad y cada región. En Bangkok disfrutamos de un par de días al inicio del viaje, el primero lo dedicamos a los templos y palacios de la capital y el segundo a otros aspectos destacados de los alrededores que algún día os detallaré. En la capital, uno de esos lugares que no puedes dejar de ver es este templo, el Wat (templo en tailandés) Phra Kaeo.
== Situación, entorno y un poco de historia ==
El Wat Phra Kaeo se encuentra en la ciudad antigua, muy cercana al centro de Bangkok, junto al río Phraya. Está en un recinto cerrado que aloja también el Palacio Real. Este complejo es la principal atracción turística de la ciudad por lo que siempre vamos a encontrar a grandes grupos de turistas. El motivo de la construcción de este complejo religioso y civil fue, por un lado servir de residencia a la familia real (actualmente no viven aquí), y por otro, conmemorar la fundación de la capital y acoger a la más famosa y venerada imagen de Buda en Tailandia, el Buda Esmeralda.
El templo comenzó a construirse en 1783, un año después de la fundación oficial de la ciudad, y se terminó en 1880. A partir de 1925 los reyes dejaron de habitar la zona del palacio. Todo el conjunto se restauró en 1982, aunque la zona del palacio estaba en obras en enero de 2006, cuando yo lo visité.
La imagen del Buda Esmeralda pasó por varias “residencias” hasta quedar definitivamente instalada en este templo. Se descubrió su interior verde, oculto por una capa de yeso, en el siglo XV, al poco de ser tallada, en un templo al norte del país, en Chiang Rai. También estuvo en Lampang, en el centro de Tailandia, e incluso en Laos y Camboya. Finalmente, volvió a Tailandia pocos años antes de la construcción del complejo y se instaló en otro templo de la ciudad, Wat Arun, hasta que finalizaron las obras de Phra Kaeo.
== Descripción del conjunto del templo ==
Como digo, el templo está dentro de un gran complejo, en un lateral, y rodeado a su vez de una galería porticada, la galería Ramakien, en cuyo interior hay un conjunto enorme de pinturas murales que narran la antigua leyenda Ramakien. Esta galería tiene varios accesos, todos ellos custodiados por una especie de demonios llamados yakshas situados en parejas.
En el interior hay varios edificios destacados y distribuidos en terrazas. Quizás el más llamativo de la terraza intermedia sea el gran Chedi (stupa) dorado que conserva un trozo del esternón de Buda; es el edificio más alto y llamativo por su intenso brillo. Hay otro chedi más pequeño y con una tipología un poco diferente, en forma escalonada, también dorado y con una decoración muy curiosa que mezcla figuras del Ramakien y garudas (el ser mitológico más típico de Tailandia). En esta terraza también está la biblioteca principal o Phra Mondop, cerrada al público, y junto a ella la maqueta de Angkor Wat (templo camboyano muy famoso). Hay también un Panteón Real que sólo se puede visitar por fuera porque no abre más que un día al año
Otros edificios del complejo, situados en la primera terraza son el Mausoleo Real o Ho Phra Nak, que alberga las cenizas de miembros secundarios de la familia real; la biblioteca auxiliar, con unas puertas con taracea dignas de ver; y el Wihan Yot, un edificio con una planta muy similar a la de una iglesia cristiana que guarda en su interior una imagen de Buda rescatada de los restos de la antigua capital, Ayuthaya.
== El Bot del Buda Esmeralda ==
Pero lo más destacado del conjunto, situado en la terraza inferior, es sin duda el Bot del Buda Esmeralda, el gran edificio que acoge a la pequeña figura verde de Buda. Es una estupenda muestra del arte tailandés, con un pórtico flanqueado por pilares, una estructura rectangular con tejados superpuestos y acabados en los típicos remates apuntados, decoración profusa con marquetería de nácar, bronce, cristal, oro, figuras de garudas alrededor de todo el edificio, etc.
Se accede por el frente a través de dos puertas laterales, una de entrada y otra de salida. Hay que hacer cola para acceder ya que el lugar está plagado de turistas y de devotos tailandeses. En este templo no tuvimos que descalzarnos ni hacer ofrendas de loto e incienso ya que la afluencia de gente es tan grande que se ralentizaría mucho la entrada. Las ofrendas se hacen, por tanto, en los altares y las imágenes de Buda que hay alrededor de los edificios, junto a la galería Ramakien.
En el interior del Bot sólo podemos permanecer unos segundos, mientras la marea humana nos arrastra hacia la salida. Los más devotos no dan la espalda a la imagen del Buda Esmeralda pero el resto salimos mirando hacia la puerta, más que nada para no sufrir ningún accidente ni ser atropellados.
La imagen del Buda Esmeralda es muy pequeña, de unos 65 centímetros de altura, y se encuentra en lo alto de un enorme altar de más de 10 metros. Lo más curioso de la imagen es que, a pesar de su nombre, no está realizada en esmeralda sino en un bloque único de jade y se cree que fue tallado en el siglo XV. Otra curiosidad es que, al igual que muchas imágenes cristianas, se cambian sus vestiduras tres veces al año en una solemne ceremonia que preside el rey. La decoración del interior es muy abigarrada, con dorados y pinturas murales por todas partes, pero no se aprecia muy bien porque está poco iluminado, así que sacar fotos está complicado... entre la cantidad de gente y la poca luz es toda una odisea.
== Datos prácticos ==
Nosotros llegamos al complejo en una pequeña furgoneta junto con la guía y otra pareja, ya que teníamos concertada la visita con la agencia. De todos modos, si vais por vuestra cuenta es muy fácil llegar al complejo, en taxi, en tuc tuc, incluso en barco y en autobús, ya que es una zona muy bien comunicada debido a su importancia. Quizás la mejor manera de llegar sea el Sky Train, hasta la estación Taksin, y luego coger un barco por el río Phraya, hasta Tha Chang Wang Luang Pier, que queda justo al lado del complejo.
Abre todos los días del año desde las ocho y media de la mañana hasta las tres y media de la tarde, salvo los días en que hay ceremonias reales. Hay unas normas de vestuario bastante estrictas, así que es mejor llevar pantalón largo, camiseta con mangas (aunque sea corta) y zapatos cerrados para evitar problemas.
La entrada es algo más cara que en otros templos de Bangkok, unos 250 baths, al cambio unos 5 euros, pero merece la pena pagarlos porque nos dan acceso a todo el complejo del templo y del Palacio Real, cuya visita, a poco que nos detengamos, nos llevará casi todo el día. Si no lleváis guía y no queréis contratar a los que se os ofrecerán a las afueras del complejo (no son muy recomendables porque a veces os dirán que está cerrado y os querrán llevar a tiendas o a otros lugares donde reciben comisión) podéis alquilar una audioguía por unos 100 baths (unos 2 euros).
Nosotros no tuvimos problemas con las fotografías, pudimos sacar en todo el complejo.
Como último consejo quizás uno un poco general, llevar agua fresca y un gorro o pañuelo para la cabeza, aunque no haga mucho sol suele haber humedad y mucho calor. Ahh, en las salidas y entradas del complejo hay montones de vendedores muy pesados... no les compréis nada, en general Bangkok es más caro que cualquier otra ciudad del centro o del norte del país y encontraréis lo mismo más al norte a mejor precio y con gente menos cansina.

Hace ya varios años que estuve en Estambul pero aún guardo bien los recuerdos del viaje, las fotos, el diario. Así que con un pequeño vistazo puedo volar otra vez, esta vez con la imaginación, a esta ciudad donde Oriente y Occidente se abrazan, dejando correr entre sus brazos al Bósforo.
Fue en 2001, estaba en 3º de Historia del Arte y, como todos los años, decidimos organizar un viaje. Los viajes los preparábamos un grupo de amigas y se nos unía todo aquel que estaba interesado, así formábamos grupos grandes y conseguíamos buenos precios.
Este viaje de una semana a Estambul, con vuelo, traslados y hotel de cuatro estrellas nos salió por algo menos de 50.000 de las antiguas pesetas. En principio habíamos planeado visitar también Capadocia pero se nos disparaba el precio y claro, la economía estudiantil no suele ser para tirar cohetes, así que nos quedamos sin Capadocia. Quizás pueda parecer excesivo pasar una semana en Estambul... pues no, para nada, incluso nos faltaron días para ver todo lo que nos interesaba, y eso que nos habíamos organizado con antelación y aprovechamos bien cada día para hacer las visitas.
Las visitas las hicimos por nuestra cuenta. A pesar de que nos las ofrecieron en paquetes diversos cuando llegamos a Estambul, mientras nos trasladaban al hotel, no quisimos ninguna porque ya teníamos nuestros planes. La elección fue buena, vimos muchas más cosas que si hubiésemos hecho las excursiones y además a un precio muchísimo menor.
Éramos un grupo de 10 chicas y no tuvimos ningún problema en la ciudad, incluso en ocasiones salíamos en grupos menores y nunca tuvimos sensación de peligro, de inseguridad. Lo único que puede cortar un poco a un grupo de chicas solas son las miradas o los piropos de los turcos, que además huelen a la legua que eres española, sí, sin ni siquiera haber dicho una palabra ya saben tu nacionalidad, y a 100 metros ya te están llamando María, Isabel, Rosa, Pepita o cualquier nombre español que conozcan. Son un poco cansinos, sobre todo los de los puestos callejeros o los restaurantes, pero dentro de un límite. Nosotras, al menos, no tuvimos problema alguno, al contrario, sólo encontramos amabilidad e hicimos amigos.
Sobre el hotel en el que nos alojamos no voy a hablar porque ya tengo una opinión, así que si os interesa ya sabéis... la buscáis. Sólo decir que estaba en pleno centro de la ciudad vieja, a pocos metros del Palacio de Topkapi, de Santa Sofía, etc. por lo que muchas de las visitas pudimos hacerlas a pie.
La moneda del país es la lira turca. Durante unos años estuvo muy devaluada y fluctuaba mucho, fue en la época en la que yo estuve. Llevamos dólares para cambiar por liras porque el cambio salía mejor y por un dólar te daban algo así como un millón de liras, así que estábamos todo el día contando millones. Ahora han cambiado la moneda y le han quitado ceros, así que ya no os encontrareis con millones. Por un euro creo que os dan casi dos liras. También hay céntimos (kurus) que antes no había.
La temperatura es buena en marzo, de unos veintipocos grados, que es cuando nosotros estuvimos, el resto del año, pues mejor consultar por Internet. De todos modos es un país mediterráneo y el clima es bastante benévolo todo el año, especialmente en la zona de Estambul.
Bueno, y ya comienzo, que sino esto va a ser eterno. Os iré contando las visitas que hicimos por días, tal y como lo tengo en el diario. Al final intentaré seleccionar siete fotos representativas, aunque no serán de mucha calidad ya que están escaneadas, aún no había digitales por entonces, o al menos no estaban al alcance de los mortales.
19 de marzo de 2001
Nuestro viaje comienza en Valladolid, que es donde estudiábamos, salimos a las seis de la mañana hacia Madrid, donde cogeremos un vuelo de Onur Air hacia Estambul. Sobre las nueve y media ya estamos en Barajas y tras los trámites correspondientes embarcamos a las once. Tras cuatro horas de vuelo llegamos a Estambul y nos trasladan al hotel, donde llegamos a las siete y media de la tarde, hora local. Mientras nos acomodamos se hace la hora de cenar.
Entonces aún se podía llevar comida en los aviones sin miedo a gripes aviares y demás, así que nuestras reservas de comida eran abundantes y, en nuestra línea ahorradora (en comida, no en otras cosas, jeje), nos dimos un banquete en una de las habitaciones a base de empanada, embutidos, oreos (la galleta de los viajes, a la vuelta no las como en un año de la manía que las cojo).
Tras la cena subimos a la terraza del hotel, desde donde hay unas vistas impresionantes de la zona vieja de la ciudad, con Santa Sofía, Topkapi, etc. Además tuvimos a un exhibicionista turco muy majo que nos entretuvo un rato, si queréis saber más tenéis más datos en la otra opi.
20 de marzo de 2001
No madrugamos mucho, nos levantamos sobre las nueve, y a eso de las diez salimos hacia la TORRE DEL GÁLATA, nuestra primera visita. Se llega bien caminando, aunque hay algo más de un kilómetro desde el hotel. Paseamos por el puerto del Bósforo, pasamos junto a la mezquita Yeni o Nueva y cruzamos el Puente del Gálata. A unos pocos metros encontramos la Torre del Gálata, sobre una pequeña elevación que hace que, junto con los 60 metros de la torre, podamos desde arriba contemplar una gran parte de la ciudad, especialmente la ciudad vieja, el Bósforo y el Cuerno de Oro, que es el entrante del fósforo que separa la ciudad vieja de la nueva, el que se cruza al atravesar el Puente del Gálata.. Parece que su origen está en el siglo V pero la torre actual es del XIV. En su interior, actualmente, hay un restaurante y un night club.
Después nos dirigimos hacia la PLAZA TASKIM, una de las zonas más céntricas y cosmopolitas de la ciudad, y también de las mas europeizadas. Para llegar hasta ella tomamos un tranvía desde una parada cercana a la Torre del Gálata. La plaza es un enorme círculo del que salen varias calles a modo radial. Otra gran vía la rodea por un lateral. La calle por la que subimos con el tranvía es peatonal y está llena de tiendas europeas, tipo Zara, a precios también europeos, aquí mejor no comprar, para eso tenemos la ciudad vieja. En el centro de la plaza hay muchos puestos de las típicas rosquillas con sésamo que comen los turcos a modo de tentempié. Además podemos visitar el Centro Cultural Ataturk, aunque nosotros no lo hicimos, simplemente paseamos por la plaza y disfrutamos del ambiente, mezcla de lo oriental y lo occidental, de la plaza.
Antes de continuar voy a hacer una pequeña nota de esas del margen de los libros. En Estambul encontrareis montones de cosas que se llaman Ataturk, plazas, calles, el aeropuerto, etc. Mustafá Kemal Ataturk fue el primer presidente de la actual República Turca y le quieren más que a un padre, en general, claro, así que os lo encontrareis por todas partes.
Después de la visita a la plaza regresamos por el mismo camino, por la CALLE INDEPENDENCIA, pero esta vez a pie, investigando todos sus rincones, modernas tiendas, bazares escondidos, iglesias cristianas como la de San Antonio de Padua, el Hotel Pera Palas, donde se alojó Ágata Christie, etc.
De regreso a la ciudad vieja y nada más cruzar el Puente del Gálata, visitamos la MEZQUITA YENI (Yeni Camii) o Nueva, que por la mañana habíamos dejado atrás. Es una construcción del siglo XVII, bastante espectacular, con más de 20 cúpulas y un gran patio para las abluciones rodeado de arcos apuntados, además de dos minaretes muy estilizados y típicos de la arquitectura turca. En el interior empezamos a habituarnos a las típicas lámparas orientales, que dibujan estrellas a cientos en los cielos de las cúpulas de las mezquitas; esto ocurre en todos los países musulmanes que he visitado.
Para acceder a ésta y a cualquier mezquita hay que descalzarse a la entrada, dejar los zapatos en las zonas previstas para ello (tranquilos, no se los lleva nadie, aunque el olor a quesito suele predominar, y no suele ser turco porque ellos se lavan los pies antes de entrar). Conviene llevar calcetines, aunque vayas en sandalias es bueno llevar un par en el bolso por si acaso. Además hay que cubrirse los hombros y la cabeza. Para los hombros lo mejor es una chaqueta fina (en marzo en Estambul hace bastante bueno, para ir en manga corta), y para el pelo un foulard o un pañuelo finito. En los accesos a las mezquitas hay mujeres que te prestan amablemente trozos de tela para cubrirte si no tienes con qué hacerlo, pero es preferible llevarte tu propio pañuelo y usarlo en cada visita. Nosotras nos los habíamos comprado por la mañana en un bazar de la Calle Independencia, de seda y a muy buen precio.
Ya iba cayendo la tarde cuando salimos de la mezquita, así que nos fuimos al BAZAR EGIPCIO O DE LAS ESPECIAS (Misir Carsisi), que volveríamos a visitar en los días que nos quedaban, sobre todo por el olor, tan intenso y tan embriagador a especias. Es un pequeño bazar con unas 100 tiendas distribuidas a lo largo de una calle cubierta. En ellas encontramos todo tipo de especias, dulces turcos, frutos secos, te de toda clase (muy rico el de manzana), azafrán. Por supuesto, está todo pensado para el turismo. Los precios son normales, ni barato ni caro, pero, por supuesto, hay que regatear.
A las siete ya estábamos en el hotel, una buena ducha, una cena de las nuestras baratitas y a la cama.
21 de marzo de 2001
Este día madrugamos un poco más y a las nueve y media ya estábamos en el PALACIO DE TOPKAPI. Un poco de historia: se construyó entre los siglos XV y XIX, cuando se abandonó, y fue el centro político y administrativo del Imperio Otomano. Su extensión es de casi un millón de metros cuadrados y tiene una de las colecciones artísticas y documentales más importantes del mundo, aunque almacenada, ya que lo expuesto es mínimo, se reduce a unos pocos tesoros, cerámicas, armas y trajes. Cuando estaba habitado, en sus estancias llegaron a residir más de 5.000 personas.
Dentro del Palacio merece la pena visitar el Museo, donde se encuentran parte de las colecciones, el Divan o Cámara del Consejo, los patios y terrazas con espectaculares vistas al Bósforo, la Puerta de los Eunucos Blancos, y el Harem, las estancias privadas del Sultan, con más de 300 habitaciones lujosamente decoradas (baños, cocinas, dormitorios, el Salón Imperial, etc.).
En el interior del Palacio trabajan unos guías "autónomos" por así decirlo, vamos que están allí por su cuenta. Supongo que pagarán algo por hacer de guías dentro del palacio. Por muy poquito dinero te acompañan en la visita y te explican montones de curiosidades. La entrada al palacio costaba 2.250.000 liras turcas, pero no os sirve como referencia debido al cambio que ha habido en la moneda turca. Parece mucho verdad, pues creo que no eran ni tres dólares.
Nuestra siguiente parada es SANTA SOFÍA (Ayasofya Camii), la obra cumbre del arte bizantino. Actualmente es un museo pero durante siglos fue una basílica cristiana y después una mezquita. Su construcción data del siglo VI pero ha sufrido reformas y mejoras. Es sencillamente impresionante, por su tamaño, por la belleza de su enorme cúpula, sus cuatro minaretes, su tono rojizo... no se puede describir la sensación que tienes cuando la ves... a mi me resultó similar a la sensación que tuve al estar frente a las pirámides de Giza, insignificante ante las grandes construcciones que el hombre ha conseguido levantar en tiempos remotos y con medios tan escasos.
Santa Sofía merece una visita sin prisas, como el Palacio de Topkapi. Destacan en su visita los mosaicos bizantinos, la enorme cúpula con sus ventanas, las tallas bizantinas muy trepanadas de los capiteles, la columna que llora (donde debemos seguir la tradición e introducir nuestro pulgar en el agujero girando la mano), los enormes medallones con inscripciones árabes, el mosaico de la Déesis, el de Justiniano y Constantino con la Virgen, el precioso mimbar con sus arcos apuntados, etc. etc. y un largo etc. Nosotros no pudimos apreciarla en todo su esplendor debido a un enorme andamio que habían colocado justo bajo la cúpula para realizar obras de restauración.
El precio de la entrada era igual que en el Palacio de Topkapi.
La comida de ese día fue un kebap que nos zampamos sentadas en un parque situado entre Santa Sofía y la mezquita azul, cuidando de que los montones de gatos callejeros que habían no se lanzaran a por nuestra comida.
Tras tomar el te en una terraza visitamos el HIPÓDROMO Y LA COLUMNA DE TEODOSIO. Este hipódromo de origen romano (siglo III d.C.) sólo conserva la forma alargada y ovalada y algunos de los monumentos que decoraban la spina o zona central: la columna serpentina o de la serpiente, procedente de Delfos, el obelisco egipcio y la famosa Columna de Teodosio.
A la salida del hipódromo tuvimos la oportunidad de contemplar un cortejo fúnebre turco, con la caja del fallecido envuelta en telas de colores y los familiares portando su fotografía. Fue muy emotivo.
La MEZQUITA AZUL (Sultanahmet Camii) fue nuestra siguiente parada. Es una de las construcciones más espectaculares de Estambul, con sus grandes cúpulas y sus seis minaretes. Se construyó en el siglo XVII y debe su nombre "azul" a los miles de azulejos azul cobalto que cubren su interior y que despiden un intenso brillo de dicho color cuando la luz de cientos de ventanas incide sobre ellos.
En esta mezquita recuerdo sobre todo el momento de una de las oraciones de los turcos musulmanes. En estos momentos los turistas deben salir de las mezquitas para permitir a los asistentes rezar con tranquilidad, pero gracias a la amabilidad de un vigilante de seguridad de la mezquita, que nos situó estratégicamente para no molestar, pudimos asistir al momento de la oración, a la que llegaron unos pocos hombres y varias mujeres, separados por unas mamparas. Fue un momento muy especial, casi íntimo.
Al salir de la mezquita habíamos planeado ir a unos baños turcos para relajarnos y descansar de la intensa jornada. Los elegidos fueron los BAÑOS DE CEMBERLITAS, donde, por unos 10-15 dólares, no lo recuerdo exactamente, disfrutamos de varias horas de relajación en la sala de vapor, sobre las amplias y calientes piedras, de un masaje realizado por inmensas turcas expertas en la materia, e incluso de un baño jabonoso que nos dejó la piel como la del culito de mi nene. Salimos de allí como nuevas, con ganas de seguir visitando la ciudad, pero ya era hora de cenar.
Tras la cena nos decidimos a explorar la vida nocturna de Estambul y salimos por la zona de Ortakoy, a donde nos llevaron un par de taxis (sí íbamos cinco más el conductor en cada uno) que se pasaron todo el trayecto echando carreras tipo fórmula 1 por las calles casi vacías de la ciudad a esas horas de la noche. La fiesta estuvo bien, aunque los locales estaban casi vacíos y los turcos que había a esas horas eran más pesados que los de a la luz del día.
22 de marzo de 2001
Tras nuestro abundante desayuno la primera parada es el MUSEO ARQUEOLÓGICO, ORIENTAL Y DE CERÁMICA. Contiene los sarcófagos de los antiguos reyes fenicios, una importante colección de escultura clásica, una gran colección de arte bizantino procedente de las iglesias de la ciudad. En el museo oriental podemos contemplar dos leones hititas, un tratado de paz de Ramsés II con los hititas, el famoso código de Hammurabi y, lo más impresionante de todo, un tramo de la famosa muralla de Babilonia, con sus azulejos azul cobalto y sus figuras y animales mitológicos, los carros asirios, etc. En el pabellón Cinili hay una colección de cerámica.
La entrada al museo era un millón de liras turcas más cara que la de Topkapi y Santa Sofía.
Próxima parada, YEREBATAN SARAYI, la cisterna sumergida o de la basílica. Es una de las visitas más caras, la entrada costaba 4.000.000 de liras turcas, pero también es obligada, no defrauda para nada. Es una construcción del siglo VI d.C., de época de Justiniano, y se construyó para aprovisionar de agua al Palacio Imperial. El agua llegaba desde unos manantiales situados a unos 20 km. Tiene más de 300 columnas de distintas procedencias, con capiteles corintios, dos enormes cabezas de medusas, con capiteles decorados con una especie de lágrimas. Se visita mediante una plataforma que la rodea sobre el agua y tiene una iluminación y una música ambiental que hacen de la visita una experiencia difícil de describir, muy mística y misteriosa.
Al salir de la cisterna y en la misma calle, descubrimos una tienda de alfombras que resultó ser conocida entre los turistas españoles, EL RINCÓN DE FEHMI. Allí Bahri ilhan, su dueño, acoge a los visitantes como si de sus propios familiares se tratara. Habla un español casi perfecto ya que tiene familia en España y le gusta mucho nuestro país. Es todo un caballero, con su traje a medida, no como la mayoría de los turcos (todos absolutamente todos los hombres llevan traje, aunque sea dos tallas mayor que la suya...) y además muy guapo, para qué vamos a negarlo. Cuando entras en su tienda te invita a tomar el té en unos sillones alrededor de los cuales, y tras una larga conversación en la que te explica todo lo que quieras sobre la cultura turca, expone sus alfombras, kilims y cojines sin obligación de compra, aunque los precios son bastante buenos, mucho mejores que en el Gran Bazar, por lo que nosotras hicimos todas nuestras compras de kilims y cojines en esta tienda en los días que la visitamos. Bahri nos pidió nuestra dirección y durante un par de años todas recibimos felicitaciones de Navidad suyas, así como una invitación a la apertura de la tienda que su hermano tiene en el País Vasco.
Tras comer en una terraza, otra vez kebap... visitamos el MUSEO DE LOS MOSAICOS Y EL BAZAR ARASTA. El museo se encuentra dentro del Bazar, donde fueron descubiertos los mosaicos a principios del siglo pasado. Se cree que pertenecieron al antiguo palacio imperial de Constantino. Hay unos enormes frisos de más de 100 m2 con espectaculares composiciones de caza, animales mitológicos, alguna escena doméstica y una impresionante reproducción de Dionisos. A la salida se pueden hacer compras en el bazar Arasta, que es bastante tranquilo y está menos concurrido que el Gran Bazar.
El MUSEO DE LAS ALFOMBRAS fue nuestra siguiente visita. Está situado dentro del complejo de la mezquita de Sultanahmet o Azul, en el edificio de la residencia real o Hunkar Kasri. Contiene una colección muy valiosa de alfombras y kilims.
Otra visita de esa tarde fue la PEQUEÑA SANTA SOFÍA (Kucuk Ayasofya Camii) una mezquita diminuta, comparada con otras de la ciudad, pero con mucho encanto, con sus muros blancos decorados con pequeños detalles en azul y su elevada bóveda. Es una estancia pequeña con gran sensación de amplitud debido a la altura de la bóveda. Es más antigua incluso que Santa Sofía y en su origen fue una iglesia cristiana dedicada a los santos Sergio y Baco
Muy cerca está la SOKULLU MEHMET PASA CAMII, una mezquita que tiene a su lado una madraza donde los niños aprenden el Corán. Pudimos recorrer el patio mientras los niños jugaban en uno de los descansos de las clases alrededor de la fuente central. El interior de la mezquita es precioso, con las vidrieras de las ventanas, la decoración de azulejos, las típicas lámparas. Es especialmente bello el mihrab por su decoración cerámica.
Al acabar el día, tras pasar otro ratito con Bahri, nos adecentamos en el hotel y nos fuimos de cena a un restaurante que tenía además un espectáculo con danzas turcas y música tradicional. El nombre del sitio no lo recuerdo, sólo que estaba por el puerto, que debe haber muchos restaurantes. Lo que sí recuerdo, además lo acabo de ver en la foto, es que tenían las ventanas llenas de luces de Navidad... lo que os decía de que les gusta decorar las ventanas, jeje
23 de marzo de 2001
Por la mañana bien prontito cogimos un par de taxis, de nuevo sobreocupados, y nos fuimos al monasterio de Chora, SAN SALVADOR DE CHORA, que está un poco alejado del centro, por lo que hay que buscar medio de transporte. El taxi es buena opción, regateando siempre y concretando el precio antes del viaje. Sale bastante económico, aunque ahora mismo no puedo recordar cuanto, pero eran unos cuantos kilómetros. Además nos esperaron fuera del monasterio y nos llevaron después a la siguiente visita.
Data del siglo XIV y, además de su arquitectura bizantina, llena de cúpulas, destacan sus bellos mosaicos y pinturas murales. Son de tema cristiano, ya que primero fue iglesia, aunque después fue mezquita, por lo que se le añadió un minarete turco. Destacan la cúpula central, con los arcángeles y la Virgen, el mosaico de la Dormición de la Virgen, el Pantocrator... Muy especial para los que disfrutéis con el arte.
Los taxis nos llevaron después a la MEZQUITA DE SULEYMAN (Suleymaniye Camii), cercana a la universidad y al bazar de las especias. Es una enorme construcción del siglo XVI, con un gran patio, la cúpula central y las cupulillas que la rodean cubriendo la sala de oraciones, y cuatro minaretes de gran altura. En el interior del recinto, además de la mezquita visitamos el Mausoleo de Suleyman el Magnífico y el cementerio.
Desde aquí el recorrido lo hicimos ya a pie porque el resto de las visitas quedaban más cerca y nos llevaban de camino al hotel.
Hicimos una parada en la UNIVERSIDAD DE ESTAMBUL, rodeada de jardines llenos de estudiantes, y en el BAZAR DE LOS LIBROS, donde se pueden encontrar buenas ofertas. Aquí charlamos con un numismático que nos regaló varias monedas turcas antiguas ¡y eso que no le compramos nada!
El resto del día lo pasamos en el GRAN BAZAR, recorriendo sus callejuelas, todas bastante estrechas, menos la gran calle de los joyeros, sus miles de puestos (más de 4.000), regateando, comprando. No puedo describir todo lo que hay porque es que ¡hay de todo! Es fácil despistarse del grupo así que es buena idea establecer un punto de encuentro en caso de que cada uno se vaya por un lado.
Al caer la tarde nos acercamos a una tetería que nos habían recomendado, Cennet, cerca de la columna de Cemberlitas, donde hacen unos platos de pan turco (parecido al pan de pita) con pollo, verduras, etc. riquísimos. Además lo cocinan unas mujeres en el centro de la sala y ves toda la preparación del plato. Tras la cena nos fuimos al hotel.
24 de marzo de 2001
Por la mañana nos fuimos hasta Eminonu, el puerto situado a la entrada del Cuerno de Oro desde donde parten los transbordadores que recorren el Bósforo. Yo no los recomiendo para nada, son bastante caros. Una buena opción es alquilar un barquito. Hay varios por el puerto que se ofrecen a buen precio, así que regateando un poco consigues una mañana entera por el Bósforo, con todas las paradas que te apetezcan por muy poco dinero. A nosotras nos salió por un dólar por persona. En total le pagamos 10 dólares al buen señor que estaba más contento que unas castañuelas y nosotras encantadas. El trato le hicimos con otro hombre que hablaba un poco de inglés. El hombrecito del barco no entendía ni papa de otro idioma que no fuera turco, así que se esmeraba todo lo que podía con una guía de Estambul, enseñándonos dónde podíamos parar y lo que podíamos ver. Por supuesto, nos esperaba en cada visita el tiempo que hiciera falta.
Recorriendo el Bósforo hicimos varias visitas: pasamos cerquita de la Torre de Leandro, donde se rodaron las escenas finales de una de las películas de James Bond (las de Pierce Brosnan), no me preguntéis cual porque las confundo... Hicimos una parada en la CIUDADELA RUMELI HISAR, construida en el siglo XV por los otomanos en la zona más estrecha del Bósforo con carácter defensivo. Se conserva bastante bien y subiendo a los torreones más altos hay unas vistas estupendas del Bósforo y de la parte asiática de la ciudad.
En la siguiente parada pisamos ya tierra asiática. El PALACIO DE BEYLERBEYI (Beylerbeyi Sarayi) se encuentra en la parte asiática de la ciudad. Es del siglo XIX, lo que se aprecia claramente en su arquitectura exterior e interior, aunque tiene en su decoración toques turcos y orientales que hacen de él un edificio muy singular. Como peculiaridad, los suelos están cubiertos de esteras para mantener fresco el edificio. Otro dato notable es que aquí vivió una temporada la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón, y parece ser que el sultán que construyó el palacio, que era bastante fuertote porque tenía una cama de dos por dos reforzada, se enamoró de ella y pretendió raptarla. O por lo menos eso cuentan...
La entrada al palacio costaba entonces 3 millones de liras turcas, ahora habrá que quitarle varios ceros al precio.
Ya de vuelta hacia Eminonu, hicimos otra parada en el Palacio de Dolmabahçe, aunque sólo visitamos el exterior, con sus hieráticos guardias, y la mezquita de Bezmialem, que está justo frente al palacio. El interior lo dejamos para el día siguente, porque merece una visita muy tranquila.
Regresamos a Eminonu y pasamos el resto del día en el Bazar de las Especias y en el Gran Bazar.
25 de marzo de 2001
El viaje iba terminando. Por la mañana cogimos un autobús en la plaza cercana al Gran Bazar. Nos entendimos más o menos con un conductor que nos dijo que era su línea la que pasaba por Dolmabahçe. Así que nos montamos y llegamos hasta el PALACIO DOLMABAHÇE (Dolmabahçe Sarayi). Allí no había parada, pero el señor, muy amablemente, paró el autobús justo junto al palacio y allí nos bajamos. Anda que seguro que hace lo mismo un autobús en España, je je.
El Palacio se construyó a mediados del siglo XIX siguiendo los diseños de los palacios de Buckingham, en Londres y del Louvre de París. Fue un gran derroche económico que acabó de llevar a la ruina al imperio otomano. En los años 20 del siglo pasado fue de nuevo ocupado por el primer presidente de la República, Ataturk, que murió aquí en 1938.
En el exterior está la mezquita del palacio y la torre del reloj y, antes de acceder al palacio hay varios patios con jardines.
En el interior destaca el mayor salón del trono del mundo, una impresionante estancia con un trampantojo en el techo sostenido por unas 50 columnas. El lujo es extremado, tanto en los materiales como en la decoración. También son impresionantes la enorme escalera con balaustrada de cristal y el baño del sultán, con paredes hechas de alabastro egipcio. Los muebles son europeos, traídos de Inglaterra y Francia.
A salir del palacio, cuya entrada costaba 5 millones de liras turcas, decidimos descansar de tanto lujo en Eminonu, donde nos comimos otro kebap. Ya por la tarde tomamos el té con Bahri y después nos fuimos a una tetería a fumar en las famosas cachimbas o narghiles turcos. Yo no fumo, pero he de reconocer que el humillo vaporoso con aroma a manzana de las pipas era muy agradable.
Se hizo la hora de cenar y elegimos un restaurante frente a nuestro hotel donde hicimos una cena típica turca con platos como las brochetas de carne y verduras, los rollitos de hojas de parra, los mejillones rellenos, todo muy rico pero algo picante.
Al acabar nos fuimos al hotel para descansar unas pocas horas. Nuestro vuelo de regreso salía a las 5 de la mañana. Llegamos a Valladolid a las 12 de la mañana del día siguiente, cansadas pero con recuerdos imborrables.
