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Grand Avenue - Joy Fielding


A Joy Fielding (la autora de este libro) la encontré sin buscarla hace ya unos años. Estaba en la biblioteca pública de mi ciudad husmeando entre la bibliografía de Helen Fielding (la autora de “El diario de Briget Jones”) y me llamó la atención que, justo al lado, se encontraban los libros de una autora con el mismo apellido. “¿Serán hermanas?”, pensé. Por curiosidad, cogí un ejemplar suyo llamado “Secretos peligrosos”. Era un libro de suspense. “Bien, mi género predilecto”. Leí la sinopsis, me pareció interesante, y me lo llevé. Esa noche me dormí a las tres de la madrugada, incapaz de soltar el libro. De hecho, ese libro se ha convertido en un libro de referencia para mí; de los mejores que he leído jamás. Incluso lo compré por Internet después de buscar muchísimo (ya que se encuentra descatalogado). Leí otro libro de la autora (“¡Huye, Jane, huye!”) y me pareció igualmente espectacular. Pensé: “Mira, ya he encontrado una autora a la que profesarle fidelidad”. Cogí el otro libro suyo que tenían en la biblioteca [sólo tienen tres] (“La última pieza”) y fue entonces cuando se pinchó mi burbuja. Era malo y aburrido hasta decir basta. Una decepción en toda regla. No entendía cómo la autora podía haber escrito dos obras maestras para después perpetrar esa aberración de libro. ¿Sería ese libro la excepción que confirmaba la regla o lo serían los dos que había leído anteriormente? Quién sabe… Desde entonces, clasifiqué a esta autora como “Presunta”. Había que andarse con pies de plomo con ella.

==Arriesgando, que es gratis==

Las apariencias engañan. De eso no hay ninguna duda. No podemos dejarnos guiar por ellas aunque es inevitable que las primeras opiniones que nos formamos con respecto a todo se vean condicionadas por lo que vemos a primera vista. Los libros no son ninguna excepción. Yo, particularmente, cuando veo algún libro que (por lo que sea) me llama la atención, lo primero que hago es mirar la sinopsis para ver qué historia me va a ofrecer. Si la sinopsis me gusta, leo las primeras páginas. Si también me gustan, me quedo el libro. En el caso de comprar los libros por Internet sigo el mismo proceso. Lo bueno que tiene la red es que (sobretodo con los libros en inglés) las editoriales ofrecen un extracto del libro en su página Web para que puedas leer las primeras páginas y decidir si te interesa comprarlo. La página Amazon, por ejemplo, a menudo suele ofrecer esta opción también. Y, como todo, a veces sale bien y otras no. Y si hay algo que no soporto es gastarme el dinero en un libro para que después resulte ser una decepción.

Desde hace unos meses estoy apuntada a la página Web “Bookmooch”, lo cual ha venido a suponer el invento del año para muchos lectores empedernidos de bolsillo resentido. Básicamente, se trata de una página web de intercambio de libros: yo pongo en la base de datos los libros que tengo y que ya no quiero y, si alguien quiere uno de esos libros, me lo pide y se lo mando (y viceversa). Así fui a dar con “Grand Avenue”, un libro de Joy Fielding que no se ha publicado en España (de modo que, si a pesar de todo decidís que queréis leerlo, tendréis que hacerlo en inglés). Leí la sinopsis, busqué un extracto por Internet, me pareció interesante y decidí pedírselo a la persona que lo tenía. Total, si resultaba ser una decepción (cosa que ha resultado ser), no perdía nada. Bueno, sí: he perdido un tiempo precioso que podría haber empleado en leer otros libros que tengo en mi mesa esperándome para que les hinque el diente. Pero por lo menos mi bolsillo no lo ha notado porque no ha tenido que desembolsar ni un euro por él. Eso sí: la sensación de que la autora me ha estafado no me la quita nadie.



==Grand Avenue (o cómo vender el pescado rancio del lunes pasado)==

“Grand Avenue” es un libro ‘‘‘TRAMPOSO’’’ y, para explicar el modo en el que miente, hay un ejemplo que le viene como anillo al dedo. Hay una técnica de ventas que usan muchos programas de televisión cuando saben que ese día van muy flojos de contenidos pero quieren tener audiencia. ¿En qué consiste? En algo muy sencillo y efectivo: al inicio del programa ponen un “gancho” a la audiencia, anunciando una gran exclusiva o alguna noticia bomba que (aseguran) van a sorprender a los espectadores. Muchas veces dicha noticia resulta ser una tomadura de pelo, pero ellos ya han tenido audiencia durante todo el programa, han computado y, por lo tanto, han hecho caja y buenos resultados. Y eso es, precisamente, lo que ha hecho Joy Fielding en este libro: poner un cebo al inicio para que los incautos lectores muerdan el anzuelo. Y lo ha hecho con premeditación y alevosía, siendo muy consciente de que lo que está al final de ese anzuelo es una tomadura de pelo en toda regla. Es como cuando te compras un disco porque te gusta el single promocional y descubres que el resto de canciones no tienen nada que ver con dicha canción y que son puro relleno.

El libro cuenta la historia de cuatro mujeres que viven en un acomodado barrio de Cincinnatti y que forman un cuarteto de amigas inseparables. El libro empieza con una introducción en la que una de ellas (la narradora misteriosa que no se nos desvela hasta el final) está visionando un vídeo de hace 23 años en el que salen las cuatro amigas, risueñas y felices, a la vez que intenta encontrar una explicación a lo que pasó. Nos desvela que, ‘‘‘de las cuatro amigas, dos están muertas [una de ellas asesinada brutalmente] y que la otra resultó ser una traidora’’’. Y con este gancho ha conseguido la autora que me leyera un tostón de novela de 392 páginas de duración (con letra pequeña) que, de no haber sido por la premisa inicial, hubiera dejado antes de llegar a la mitad. En esta ocasión Joy miente a sus lectores de la manera más ruin posible en un libro de inicio tramposo y resolución igualmente fraudulenta. Porque cuando por fin llegan la tan anunciada muerte violenta, la traición y la muerte de la tercera amiga resultan ser una tomadura de pelo tan grande como cuando te das cuenta de que te han dado gato por liebre.

==Desarrollo==

La novela se desarrolla a modo de historias cruzadas. Nos cuenta las historias de cuatro mujeres, residentes en el mismo barrio, todas casadas con hombres adinerados, que llevan una vida [aparentemente] confortable. El marco temporal del libro abarca más de una década, durante la cual iremos siendo testigos de las vivencias de las cuatro mujeres además del devenir de los acontecimientos.

Por un lado tenemos a ‘‘‘Chris’’’, una mujer maltratada a la que su marido va anulando poco a poco hasta tenerla sometida por completo. Es, de lejos, el personaje más interesante de todos ya que es el único que tiene una historia que ofrecer. Su marido, Tony, es un personaje que resulta odioso pero a la vez fascinante por la manera en que la autora lo ha construido y por la manera en que va ejerciendo su poder. Tanto él como el personaje de Chris forman un tándem literariamente muy interesante y reflejan muy bien la situación que se vive en los casos de malos tratos [sean del tipo que sean] y todas las vertientes que de ellos se derivan: la sensación de poder y superioridad, la volatilidad de la promesa del “no volverá a pasar”, la bipolaridad del “te quiero y te maltrato por tu bien”, el miedo, la sensación de indefensión y vulnerabilidad, la irracional sensación de culpa por parte de la víctima, el síndrome de Estocolmo, la sensación de estar en una jaula… A nivel argumental, son los que más tienen que aportar y los únicos que interesan como personajes.

‘‘‘Barbara’’’ es una mujer que vive obsesionada con la belleza física e intenta, por todos los medios, frenar el paso del tiempo. Vive de recuerdos, de cuando era una joven de belleza exuberante que le valió el segundo puesto en el certamen de belleza de “Miss Cincinnatti”. Está casada con un guapo profesor universitario y vive en constante tensión ante el miedo de que su marido la deje por una de sus jóvenes alumnas (cosa que, al final, pasa). Es una mujer totalmente superficial, nada cultivada a nivel intelectual, a la que sólo le preocupan las cosas materiales y el aspecto exterior: vive obsesionada con la cirugía plástica y con mantenerse joven, incapaz de asumir que el tiempo pasa.

‘‘‘Susan’’’ tiene un matrimonio feliz y una vida apacible. Ha decidido sacarse una carrera universitaria después de la maternidad ya que quiere que su vida no se vea reducida sólo a cuidar de su casa y de su familia. La carrera le sirve para encontrar trabajo en una editorial en la cual tendrá problemas de flirteo con un jefe que derivarán en acoso sexual. Tiene que lidiar con una hija rebelde y encontrar el precario punto de equilibrio para compaginar la vida familiar con la profesional.

Por último está ‘‘‘Vicki’’’, una abogada casada con un magnate del mundo editorial muchísimo mayor que ella. En un principio, es la única mujer de las cuatro que trabaja fuera de casa. Es muy liberal y no duda en tener escarceos con otros hombres. En la vida y en el trabajo es una mujer de armas tomar, además de una gran materialista. Quiere vivir bien y no duda en pisar a quien tenga que pisar para conseguir lo que quiere.

==¿Por qué el libro no funciona?==

* Joy Fielding es una autora capaz de dar muchísimo más de sí de lo que da en esta pueril novela. Es una novela muy poco sólida que falla a la hora de desarrollar una historia interesante y dar al lector la adrenalina que busca. Cuando leo un libro de Joy Fielding quiero leer un libro de suspense de los que ella sabe hacer, quiero quedarme pegada al libro y ser incapaz de soltarlo, quiero estar en tensión y tener curiosidad por saber qué va a pasar, quiero un misterio de los que enganchan, quiero un libro en el que las páginas ardan al leerlas, quiero un personaje con el que me pueda identificar y con el que pueda vivir todo lo que pasa en la historia. Nada de esto lo he encontrado en este libro. El único motivo por el cual fui capaz de leerlo entero fue por el “cebo publicitario” de la introducción en el que la autora promete, mediante uno de los personajes, que habrá un gran misterio por resolver. Pero es que éste es ‘‘‘sumamente decepcionante’’’.

* El recurso de esconder a la narradora no aporta nada al libro. La autora es, en ese sentido, muy pretenciosa. Cree que ocultando a la mujer que nos cuenta la historia añade algún elemento sorpresa al libro, pero no es así en absoluto. Es irrelevante y no le añade más carga de suspense en ningún momento. Por otra parte, es incoherente y supone un enorme gazapo a la hora de desarrollar la historia. La novela está narrada en tercera persona, a modo de narrador omnisciente que lo sabe todo de los personajes. Pero, si la narradora es una de las cuatro mujeres, ¿cómo puede saberlo todo de todos? ¿Cómo puede describirnos con todo lujo de detalles lo que pasa en la vida de todas durante el tiempo que transcurre desde el principio hasta el final? Por otra parte, habla de ella misma también en tercera persona, cambiando a veces a la primera persona del singular. ¿¿??

* Hay momentos en los que, como lector, confundes a los personajes y te cuesta ponerte en situación. Es algo con lo que se tiene que ir con mucho cuidado cuando se quiere contar una historia cruzada en la que intervienen tantos personajes. El autor tiene que ser un auténtico maestro a la hora de diferenciar a los personajes, dotarlos de una personalidad propia y hacer que estén muy diferenciados los unos de los otros. Aquí, los únicos que no dan lugar a dudas son Chris (la mujer maltratada) y su marido. Los otros, conducen a la confusión en muchas ocasiones porque, además de tener rasgos de personalidad parecidos, no tienen historias argumentales lo suficientemente interesantes y con el suficiente peso como para quedar perfectamente definidas y diferenciadas. Por si fuera poco, entran en juego también los maridos y los hijos, con lo cual aquello acaba siendo un batiburrillo de personajes que lían al lector (Tracey, Montana, Wyatt, Ariel, Kirsten…). No obstante, y en defensa de Joy Fielding, debo decir que todavía no he conseguido encontrar a ninguna autora que lo haga tan mal como Mary Higgins Clark: la reina en crear historias imposibles de 50.000 personajes en las que el asesino acaba siendo un personaje irrelevante del que ni te acordabas.

* La única historia que interesa es la de Chris y Toni (la mujer maltratada y su marido). Es la única que tiene una trama lo suficientemente sólida como para desarrollarla y dotarla de profundidad. Es interesante ver cómo va cambiando y evolucionando la pareja, la relación con sus hijos, cómo cada vez todo se vuelve más terrible, cómo Chris cada vez es más esclava de su marido. Hay momentos en los que te dan ganas de saltarte el resto de historias para leer sólo ésta, porque es la única que provoca algo en el espectador. El resto son aburridísimas: no interesa nada tragarse más de 250 páginas en las que las mujeres van a la universidad, van a cenar con su marido, van al gimnasio, etc. Este tipo de ‘‘‘escenas de la vida cotidiana deben usarse como complemento a la trama de un personaje, jamás como trama en sí mismas’’’ porque no interesan ni aportan nada. A los lectores nos gusta conocer a los personajes, sí. De hecho, en “Secretos peligrosos” (otro libro de la misma autora) también somos partícipes de la vida cotidiana de Jess (la protagonista). Vemos cómo cena, cómo va al trabajo, cómo descansa en el sofá, cómo se prepara un café… pero nos interesa porque sirve de complemento a una trama principal sólida y a un personaje protagonista con mucho carisma: sirve para configurar su mundo. De lo contrario, estas escenas, por sí solas, no sirven de nada.

* Cuando por fin llegan los tan anunciados y esperados acontecimientos determinantes del libro (cosa que no sucede hasta la página 295) son una decepción absoluta. Tanto la “muerte en crueles circunstancias” como la persona responsable de la misma resultan ser absurdísimas, la muerte de la otra mujer (de la que no tendremos constancia hasta las últimas páginas de libro) no tiene nada de interesante y la tal traición resulta ser una soberana tontería. Lo peor de todo es que está narrado de forma muy pretenciosa, como si Joy Fielding creyera que con este final ha hecho algo magistral y ha dejado a los lectores con la boca abierta. Me la puedo imaginar escribiendo el libro, agazapada encima del teclado del ordenador, con una sonrisa maliciosa y pensando: “Ya verás, ya, voy a terminar el libro con un desenlace súper original e inesperado. Los voy a dejar de pasta de moniato”. Pues no, Joy, no. El desenlace es inesperado y sorprende al lector, sí. ¡¡Pero por lo absurdo que es!!

* Este libro no tiene ni una pizca de suspense. Así como en “Secretos peligrosos” o “¡Huye, Jane, huye!” el lector se sentía envuelto por un halo de angustia y peligro durante todo el libro, en “Grand Avenue” no hay nada que te ponga en tensión (tan sólo las escenas entre Chris y Toni, pero no porque sean misteriosas o de suspense, sino porque sufres por la chica). El libro es de un desarrollo lentísimo y aburridísimo; se hace muy cuesta arriba y dan ganas de dejarlo para ir a leer cosas más interesantes. Repito: el único aliciente para seguir leyendo y tragarse este tostón es la curiosidad por saber quién muere y quién es la tal traidora (aliciente que al final decepciona terriblemente). Pero es que durante 295 páginas no pasa absolutamente nada interesante. Es como sentarse a mirar cómo se seca una pared. Aburridísimo.

==Valoración==

Es un libro que no recomiendo en absoluto. Otra pifia garrafal de Joy Fielding que parece moverse dentro de parámetros extremos y no tener término medio. O escribe libros excelentes (“Secretos Peligrosos”, “¡Huye, Jane, huye!”) o libros muy malos (“La última pieza”, “Grand Avenue”). Menos mal que no pagué por este libro, porque hubiera sido un dinero muy mal invertido. De hecho, lo he vuelto a poner en circulación y está en mi inventario de Bookmooch porque no tengo interés en guardarlo. Tengo libros de la misma autora en mi estantería que le dan mil vueltas. No vale la pena, en serio. Hay opciones muchísimo mejores.

==Datos editoriales==

Título: Grand Avenue.
Autora: Joy Fielding.
Lengua de publicación: Inglés.
Año de publicación: 2001.
ISBN: 0-7434-0707-5.
Formato: Tapa dura.
Editorial: Pocket Books.
Lugar de edición: Estados Unidos.
Nº de páginas: 392.
Precio: desconocido.


The Over-scheduled child: avoiding the hyper-parenting trap


En una sociedad tan sumamente competitiva y materialista como la actual, libros como éste suponen un interesante análisis y reflexión sobre la obsesión enfermiza que parece haberse instalado en los hogares de la clase media-alta occidental en su afán por llegar a la cima de la pirámide social, cueste lo que cueste y pagando peajes (con frecuencia) muy elevados. "The Over-Scheduled child" supone un magnífico análisis al respecto: un libro que examina la mentalidad actual y nos muestra una visión muy instructiva de aquello en lo que nos podemos convertir si no tomamos las medidas necesarias para evitarlo. No es un libro de autoayuda y tampoco lo pretende; simplemente nos muestra la verdad que no queremos ver e intenta darnos un toque de atención para que, como mínimo, reflexionemos sobre la insana manera de vivir que nos hemos auto-impuesto.
A quien pueda interesar

Los autores realizan su análisis centrándose en cómo los padres de hoy inculcan a sus hijos la competitividad y obsesión por el éxito ya desde la cuna y de una forma (a menudo) enfermiza. Así pues, en principio es un libro pensado para aquellas personas que tengan hijos (o vayan a tenerlos en breve) y/o se reconozcan en los síntomas del problema que expone el libro. No obstante, no es una tesis centrada única y exclusivamente en el mundo del niño sino que analiza también el mundo de los adultos. Es más un "análisis sociológico" que un libro exclusivamente de puericultura (por eso es tan interesante, porque hace un análisis global de la sociedad). No es necesario ser padres para disfrutar de este libro aunque, evidentemente, se sobreentiende que la mayoría de gente que se acerque al libro lo serán. Pero se puede disfrutar enormemente sin necesidad de tener descendencia (y, para muestra, un botón).
El segmento social al que va dirigido y desde el que está escrito es la clase media y la clase alta. Puede ser leído por gente de cualquier estrato social, evidentemente, pero las inquietudes y estilo de vida que se plasman en el libro corresponden a la clase media-alta, con un nivel cultural de la misma categoría. Algo a tener en cuenta es que está escrito desde un punto de vista estadounidense. No supone ningún choque de culturas con la sociedad europea, aunque hay momentos puntuales en los que salen a relucir rasgos del "sueño americano" que aquí nos quedan un poco lejos. El libro fue escrito en 1999 pero, a pesar de tener casi una década de antigüedad y de que el mundo ha cambiado muchísimo desde entonces, el enfoque y contenido del libro siguen siendo perfectamente válidos y no acusan en absoluto el paso del tiempo.

Está estructurado en 10 capítulos al principio de los cuales se nos muestran varios ejemplos reales de personas que incurren en los "errores" de los que trata el capítulo en cuestión. El lenguaje es muy accesible y, la narración, muy fluida. No he tenido en absoluto la sensación de estar leyendo un manual académico de psicología escrito por profesionales que saben mucho del tema pero no saben explicarlo de un modo entendible para el lector (algo que sí que me ha pasado con otros libros del estilo). Aquí no hay ni datos estadísticos, ni gráficos, ni parrafadas científicas, ni escritura farragosa ni nada que no sea accesible para el común de los mortales. No hay, por así decirlo, perogrulladas imposibles de entender para el lector medio. Está escrito de una forma muy accesible para todo el mundo y, de hecho, yo lo considero un libro de lectura necesaria.




Sinopsis

La versión que yo he comprado está en inglés y lleva por título "The over-scheduled child: avoiding the hyper-parenting trap", pero también está publicado en español bajo el título "La hiperescolarización de los niños: las actividades extraescolares, una presión añadida para tus hijos". Personalmente, no me gusta el título con el que se ha traducido al español porque no respeta el original y porque da una idea errónea de su contenido. El libro habla de la hiperescolarización y el exceso de actividades extraescolares, sí: pero no se centra únicamente en eso sino que aborda muchos otros temas. El título en inglés da una idea mucho más certera de lo que vamos a encontrar en el libro, que vendría a ser: "Los niños sobresaturados; cómo evitar caer en el hiperparentismo". Y es que, precisamente, de eso trata el libro.

El "hiperparentismo" se da cuando los padres controlan todos y cada uno de los aspectos de la vida de sus hijos con el fin de que triunfen en la vida y sean lo número uno en todo, poniendo un énfasis obsesivo en cada detalle por minúsculo que sea creyendo que es de vital importancia. Este tipo de padres (que suelen tener la máxima de que "el ganador es el primero y, el segundo, es un perdedor") estresan a sus hijos atiborrándoles de actividades extraescolares, sobresaturándolos de responsabilidades, exagerando cada pequeño evento de la vida e impidiéndoles disfrutar de lo que hacen. Los padres suelen vivir en un estado permanente de insatisfacción porque marcan a sus hijos unas metas muy altas y unos estándares de vida muy difíciles de conseguir. Estos padres, además, suelen tener una idea del éxito y el fracaso muy radical (además de una tolerancia muy baja a la frustración), lo cual les proporciona todavía más insatisfacción.

Contenido, reflexiones y temas abordados

Resumir un libro como éste desde una simple crítica literaria es poco menos que imposible. Es un libro que abarca muchos temas y, si bien tiene hilo conductor central, no se puede sintetizar igual que una novela. Es un libro para leer con un lápiz en la mano y subrayar aquellas ideas que nos parecen más relevantes. Y, a partir de las notas que yo he tomado durante su lectura y las ideas que he destacado, es como intentaré dar cuatro pinceladas de su contenido para que los posibles lectores puedan decidir si les interesa leerlo o no.

* La influencia de los medios de comunicación: Las desgracias han existido (y existirán) siempre; lo que ha cambiado es la repercusión que tienen en nuestras vidas. Los informativos y programas de actualidad nos bombardean constantemente con desgracias y tragedias. La parrilla televisiva está plagada de informativos y programas que, en vez de informar, lo que hacen es aterrorizar valiéndose de noticias impactantes, morbosas y, cuanto más terribles, mejor que inducen a pensar: "¡Qué horror de mundo!". Y sí, el mundo es un lugar horrible, pero los medios son los que se encargan de magnificarlo todo y generando una sensación de pánico. Nosotros, frente a eso, activamos nuestro mecanismo de defensa, que se basa en el "A mí no me puede pasar; algo habrá hecho esa persona si le ha pasado eso". Queremos y necesitamos pensar que las desgracias no son arbitrarias y que podemos hacer algo por evitarlas. Queremos creer (y la publicidad y el marketing se encargan de ello) que podemos comprar la seguridad. Y, como muy acertadamente dice el libro, el dinero te proporciona seguridad financiera para afrontar las desgracias, pero no te libra de ellas. Por otra parte, los medios nos venden una imagen de la vida ideal que mucha gente cree que se puede conseguir. Las series de televisión, los anuncios, las películas, las revistas del corazón, etc. nos bombardean constantemente con imágenes ideales de gente que parecen vivir en un continuo anuncio de cereales: hijos perfectos, rubios, guapos, amas de casa con cocinas relucientes esperando a su atractivo marido (un hombre de negocios triunfador) con un bizcocho recién horneado, una sonrisa reluciente y un pelo de anuncio; chicas que, recién levantadas, están guapísimas y desayunan en una cocina que hace juego con su pijama y su tazón de leche, escenas familiares bucólicas en las que todo es de color de rosa, etc. Incluso cuando nos quieren mostrar una escena dramática, ésta es estéticamente preciosa. Todo eso es sólo un espejismo pero, ¿cuánta gente no se siente frustrada porque su vida no es como en los anuncios?

* Obsesión por la perfección: ¿Cuántos padres no están obsesionados con tener unos hijos dignos de anuncio Kellogs? Los medios de comunicación nos dicen una y otra vez que la perfección es posible, y muchos padres creen que pueden conseguirla cambiando todo aquello de sus hijos que no les gusta. Ahora aceptarse a uno mismo ya no se lleva, lo que se valora es la perfección y se están creando generaciones de niños objeto a los que se intenta modelar ya desde que son pequeños. Los padres con hiperparentismo quieren que sus hijos sean perfectos (y para ese fin, justifican cualquier medio). Y la mayoría, en el fondo, saben que están ejerciendo una presión insana en sus hijos y aún así no cejan en su empeño porque quieren que su hijo sea el "elegido" que sobresalga entre la multitud. Ser normal se considera fracasar, de lo que se trata es de ser no sólo el mejor, sino mejor que los demás ¿Realmente esto una buena forma de vivir? No, porque siempre vivirás actuando de cara a la galería y sufriendo porque hay alguien que llega más alto que tú. Como bien dice el libro: Hemos perdido la noción de la línea que separa el comportamiento responsable del control fanático. Los autores dejan claro que la infancia es un estado de transición, de cambios… es, por así decirlo, un ensayo. El problema es que muchos padres se lo toman como el examen final.

* Niños sobresaturados: En su obsesión por tener hijos triunfadores, muchos padres se exceden y los apuntan a todas las actividades extraescolares que su agenda les permite. No es raro ver a niños con unos horarios dignos de un director de multinacional. Los autores dejan claro que, si un niño necesita clases de repaso o de inglés, evidentemente que tiene que recibirlas. Una ayuda no es mala en absoluto. Y si hay niños que quieren hacerlo todo y pueden con todo, adelante. Pero que atiborrarlos de actividades extraescolares creyendo que así están comprando más boletos para que les toque la lotería de ser triunfadores es una concepción errónea. Hay niños que tienen unas agendas que provocan estrés sólo de escucharlas. Sus padres, más que como padres, actúan como managers: "los lunes, al salir del colegio, toca esto. El martes y el jueves esto otro. Los miércoles y viernes, esta otra cosa". Sin olvidar, por supuesto, que al llegar a casa toca hacer los deberes. El problema es que muchos padres creen que apuntando a sus hijos a todas las actividades extraescolares posibles (piano, ballet, inglés, francés, alemán, fútbol, clases de pintura, repaso académico, etc, etc, etc.) les están garantizando un futuro lleno de éxitos y eso no es verdad. El destino es impredecible y muchísimas cosas pueden torcerse y no salir como habíamos planeado. ¿En serio creen los padres que un logro o fracaso académico a los 9 años determina y sella el futuro? En absoluto. Muchos de ellos tranquilizan su conciencia con el pretexto del "Lo hago por su bien", "Sólo quiero lo mejor para él", "De esta manera aprenderá a organizarse mejor el tiempo". Pues no. Nada de eso es verdad. Los autores insisten en que no hacer nada no significa perder el tiempo. Si es que incluso hay academias que ofrecen clases de inglés para niños de ¡¡¡MESES!!!. ¿No nos estamos volviendo un poco locos?
* Let kids be kids: otro punto en el que el libro pone especial énfasis y que va ligado a la idea del hiperparentismo: deja que los niños sean niños. En su obsesión por asegurarse de que sus hijos son "pequeños genios", muchos padres se exceden y controlan cada detalle de la vida de sus hijos sin dejarlos ejercer como niños. No les dejan ni jugar a su aire: antes, se desarrollaba mucho la imaginación. Ahora, no. Los juguetes lo hacen todo y son auténticos diseños científicos concebidos por especialistas. Los padres "hiperparentivos" viven aterrorizados por si sus hijos no triunfan en la vida y el marketing se aprovecha de ello. Los autores lo denominan "la técnica del miedo". Y otra vez nos ilustran con ejemplos de todo lo que podemos encontrar en el mercado para que los bebés que ni siquiera andan todavía empiecen su desarrollo intelectual (¡vaya a ser que fracasen en la vida porque no les han comprado el juguete que estimula el hemisferio derecho!). Con un sarcasmo delicioso los autores nos muestran cómo todas estas cosas impiden que los niños sean niños: muchas veces, en vez de jugar, parece que estén trabajando (a menudo con los padres al lado controlando el juego: "Venga, ahora diferenciaremos texturas, ahora reconoceremos formas, ahora trabajaremos la cognición, después la psicomotricidad"). Y sí, la temprana estimulación es buena, pero ¿realmente es necesario agobiar a los niños de esta forma? Los padres duermen tranquilos pensando que sus hijos de dos años ven vídeos educativos pero la realidad es que no sirven de nada. Los autores dejan clarísimo que daño no les hace, pero tampoco los hace más listos. ¿Alguien se acuerda de lo que veía a los 3 años en la tele o de los vídeos infantiles que le ponía su madre?

* Objetos, objetos y más objetos: antes, los niños eran percibidos como un bien económico. Ayudaban en casa y suponían mano de obra, además de ingresos familiares. Ahora es al contrario: los hijos suponen un gasto. Todo el mundo se lleva las manos a la cabeza ante los datos de lo que cuesta criar a un hijo, pero ¿alguien se ha parado a pensar la cantidad de gastos inútiles que van incluidos en el recuento? Los padres son un blanco facilísimo y la publicidad lo sabe: los machaca constantemente con cosas que no necesitan pero que los incitan a comprar y gastar para garantizar que sus hijos tengan una vida de pequeños príncipes (cuando, en realidad, los niños necesitan muy pocos accesorios [muchas veces juegan con la caja en la que venía el juguete]). Cita ejemplos de auténticas chorradas absurdas (concebidas únicamente para que la gente se gaste el dinero) que los padres compran a sus hijos pensando que eso los hará ser más listos y estar más protegidos: carritos de bebé con todo tipo de lujos, instrumentos electrónicos para medir la temperatura del agua de la bañera, arneses de seguridad para la cuna, vasos "evolutivos" para la transición del biberón al baso, baberos específicos, juguetes de desarrollo, etc. Una auténtica locura.
* Vivir a través de otros: Los hijos se han convertido, casi, en trofeos. En un mundo tan competitivo y tan ostentoso como el nuestro, los hijos son la vía que mucha usa para sentirse realizada. Los autores hacen especial hincapié en un punto que me parece interesantísimo: Los hijos no son responsables de los sueños frustrados de sus padres. Por desgracia, muchos padres proyectan sus frustraciones en sus hijos e intentan "usar su vida" para poder cumplir los sueños que no han podido cumplir en la suya propia. No dejan que sus hijos vivan su propia vida, sino que los obligan a vivir la vida que hubieran querido para ellos mismos. Son padres que viven a través de sus hijos y los exhiben como trofeos que acreditan sus triunfos como padres. Un frasco de sus hijos es percibido como un fracaso suyo. Los autores recalcan el hecho de los adultos ya han tenido su infancia, y no deberían intentar vivirla otra vez por medio de sus hijos.

* El culto a las celebridades y las aspiraciones inalcanzables: Vivimos en un mundo que rinde culto a celebridades y triunfadores. Son considerados dioses, la gente los admira y sueña en ser como ellos: son ídolos. Tener ídolos, ambiciones y aspiraciones no es malo en absoluto (puede ser una motivación para hacer algo de provecho). El problema viene cuando se tienen aspiraciones estratosféricas (y todo lo que esté por debajo de ellas se considera un fracaso) o cuando se convierte en ídolos a gente que no ha hecho nada por merecerlo. La definición de "éxito" es totalmente subjetiva y depende de la percepción que cada uno tengamos de ella. Debemos tener claras nuestras prioridades y decidir si, por llegar a la meta que nos hemos propuesto, vale la pena el precio que tendremos que pagar y lo que tendremos que sacrificar. Si te ofrecieran un puesto de directivo, con un sueldazo impresionante, sabiendo que serías la envidia de los vecinos pero ello supusiera renunciar a tener tiempo libre para ti y asumir una responsabilidad enorme que te provocara una gran cantidad de estrés, ¿lo aceptarías? ¿O preferirías seguir con tu puesto de administrativo con un suelo modesto pero durmiendo tranquilo por la noche? Todos los padres quieren que sus hijos triunfen en la vida. De hecho, todos queremos triunfar y sobresalir. Y es algo legítimo y comprensible. El problema viene cuando nos obsesionamos con ello y adoptamos la actitud de "triunfar a toda costa". Y todavía es peor cuando nuestra definición del éxito es "ser mejor que los demás". La realidad es que, la mayoría de gente, confunde éxito con reconocimiento. Y, en realidad, lo que la mayoría quiere es reconocimiento, adulación, la primera página en el periódico, ser la envidia del vecindario. Y los autores recalcan que, cuando te centras en la recompensa que tendrás al conseguir la meta (adulación), no disfrutas del proceso. Vivimos en una sociedad que tiene a los triunfadores en un pedestal, pero no tiene en cuenta que muchos de ellos son juguetes rotos y que no vemos lo que pasa a puerta cerrada. Muchos de ellos son terriblemente infelices y han tenido que pagar un precio muy alto. Como bien dicen los autores, si el éxito y el dinero garantizaran la felicidad, las biografías de los ricos y famosos no serían ni la mitad de interesantes.
* Lo que realmente importa: Damos tanta importancia a lo material y estamos tan obsesionados con llegar a la cumbre social que nos hemos olvidado de lo verdaderamente importante. Los autores plantean este tema desde un punto de partida muy simple. Para ellos, si tienes salud, puedes darte con un canto en los dientes de felicidad. Pero, con demasiada frecuencia, es algo que no valoramos en absoluto. Estamos demasiado ocupados intentando escalar la montaña del éxito. Los niños de hoy van sobresaturados de actividades; sus padres quieren que sean los mejores en todo, que triunfen, que sean estrellas, quieren presumir de hijo, poder decir que se sienten orgullosos… Pero, ¿es que el orgullo por los hijos es proporcional a sus logros? En un capítulo del libro hay una especie de "test" muy interesante para que veamos cuáles son nuestras prioridades. Los autores dicen que ser una buena persona no significa, necesariamente, llegar a la cima. Y pregunta directamente a la gente qué es lo que es preferible: ser una buena persona que ayuda a los abuelos del vecindario, que dedica sus esfuerzos a la causa de los animales abandonados, que es voluntaria en el hospital sin tener el reconocimiento de la gente o ser un triunfador endiosado y egocéntrico al que todo el mundo aclama y admira por lo lejos que ha llegado. ¿Por qué algunos padres no se conforman con que sus hijos sean buenas personas anónimas? El libro plantea que es mejor que los padres dediquen tiempo a sus hijos para inculcarles buenos valores a que los aparquen en 1000 actividades extraescolares para cultivar sus sueños de fama, fortuna y adulación.

Valoración

A grandes rasgos, esto es lo que ofrece este libro. Evidentemente, en unas pocas páginas no se puede plasmar todo el contenido porque ya he dicho que es difícil de resumir por el gran abanico de temas que toca. Se tiene que leer para disfrutarlo. Me ha gustado mucho porque no es pretencioso: no intenta ser una guía didáctica de pautas sobre cómo educar a los niños (de hecho, el libro habla de la excesiva dependencia que tienen muchos padres con los manuales y profesionales de la infancia). Es un libro que, aunque parezca que sólo puede interesar a las personas con hijos, es interesante de leer también por aquellas que no los tengan porque hace un análisis social muy interesante, además de generar debate. Otro punto a favor es que no contiene moralina: los padres que lo lean no se sentirán como si los autores los estuvieran señalando con el dedo y les estuvieran diciendo: "¡¡Tú, mala madre!! ¡¡Estás estresando a tu hijo!!". El libro parte de la base de que todos los padres quieren lo mejor para sus hijos y lo hacen todo con las mejoers intenciones; simplemente da unos consejos y analiza la situación, para que cada persona se quede con aquello que más le interesa. Una lectura totalmente recomendable. Hay más libros en el mercado que tratan los temas que trata éste, sí; pero "The Over-scheduled Child" es, de lejos, el mejor que he visto hasta la fecha.
Datos editoriales

[Mi edición, en inglés y la más barata]

Título: The Over-scheduled child: avoiding the hyper-parenting trap.
Autores: Alvin Rosenfeld & Nicole Wise
Idioma: Inglés
Editorial: St. Martin's Griffin.
ISBN: 0-312-26339-2
Nº de páginas: 263
Formato: tapa blanda
Precio: 0.30 libras esterlinas (en Internet está tirado de precio)
[En castellano]

Título: La Hiperescolarización de Los Niños: Las Actividades Extraescolares, una Presión Añadida para Tus Hijos.
Autores: Alvin Rosenfeld & Nicole Wise
ISBN 10: 8449312817
ISBN 13: 9788449312816
Editorial: Ediciones Paidós Iberica, S.A.
Fecha de publicación: 2002
Encuadernación: Tapa dura
Precio: 15 €

El niño con el pijama de rayas - John Boyne


Sí. Ha pasado. Al final he caído en la tentación llamada "El niño con el pijama de rayas"; uno de los fenómenos literarios del año. La novela que se ha convertido (para mal y horror de muchos) en superventas, encaramándose a las cimas de las listas mundiales de "los libros más vendidos". Después de estar durante meses en la resistencia, al final he sucumbido a sus encantos. A pesar de ser una novela muy mediática a la cual crítica y público ponían por las nubes y cuya lectura era calificada como "indispensable" para niños y no tan niños, yo me resistía a leerla porque no creía que fuera a ser de mi agrado. Gran error que, por suerte, ha quedado subsanado.

Mi encuentro con "El niño con el pijama de rayas" se produjo de forma casual y fue Internet quien lo propició. A pesar de no interesarme de un modo especial, lo cierto es que este libro sí que acabó despertando mi curiosidad a causa del eco mediático, así que aproveché la oportunidad que me brindó Internet para echarle "un vistazo" (no tenía intención de leerlo; tan sólo quería ver qué era lo que había provocado semejante revuelo). Asemejo mi experiencia con este libro al hecho de comer snacks de bolsa: sólo quieres un par, pero acabas devorando la bolsa entera. Lo mismo me pasó a mí con esta novela: me acerqué a ella de forma reticente, con la intención de leer sólo las primeras páginas para ver el despropósito que los más críticos decían que era… y ya no pude parar. Me atrapó de tal manera que, a la mañana siguiente, tuve que ir a la tienda a comprarla para poderla leer en formato papel (odio el soporte electrónico) e incluirla en mi estantería, que la llamaba a gritos. Mi escepticismo inicial venía dado por varios motivos: [Uno] Iba con una noción preconcebida de que sería un libro que buscaba la lágrima fácil valiéndose de un hecho como el Holocausto. [Dos] En los últimos meses he comprado algunos libros de éxito internacional que me han decepcionado enormemente y tenía la sensación de que éste sería otro de ellos. Errar es humano, ¿no?
El que un libro venda millones de copias a lo largo y ancho del planeta no supone para mí ningún reparo a la hora de decidir leerlo. No obstante, para mucha gente eso es un obstáculo insalvable. Ahora lo que está de moda es arrugar la nariz ante los éxitos rotundos, sujetarlos con la punta de los dedos y el brazo estirado como si fueran un par de calcetines sucios y decir aquello de "Uy no, no. Yo es que odio leer lo que lee todo el mundo. Además, este libro es súper comercial y no es más que un producto de marketing. Y ya ves tú, toda la masa borreguil se ha lanzado en picado a leerlo. Lo que me fastidia es que haya gente que lo único que lee son los prospectos de los medicamentos y que, de golpe, se haya lanzado de cabeza con este libro y ya se piense que ha leído alta literatura. Pues no. Es un libro malísimo de una calidad bajísima y una escritura súper pueril, oye. La muchedumbre tiene el gusto atrofiado y devora la carnaza que le lanzan sin ningún tipo de criterio, por eso adoran este libro tan nimio y fútil. Yo leo a PerogrullenVonPedanterie y su 'Tratado sobre la negrura del alma humana en la sociedad actual'. ¡Eso sí que es cultura, y no este libro!".

Lo hicieron con Dan Brown y "El código Da Vinci" y lo han hecho también con "El niño del pijama de rayas". Si fuera un libro de éxito imperceptible que hubieran leído cuatro gatos, estos mismos que lo pisotean serían los primeros en calificarlo como "libro de culto; lectura alternativa que conmueve desde lo más profundo con un estilo narrativo adultamente infantil plagado de sutilezas ocultas entre líneas para ahondar en los rincones más oscuros del ser humano". Pero claro… ¡es un best-seller! ¡Horror! (Lo que no saben ellos es que ir de alternativo también es una moda, mal que les pese). En fin: cada uno con lo suyo. Yo sólo puedo decir que "El niño con el pijama de rayas" me ha encantado y me ha parecido uno de los libros más deliciosos que he leído en mucho tiempo.


Sinopsis
Para decidir si un libro del que no tenemos ninguna referencia previa es de nuestro interés, lo primero que hacemos es ir a la cubierta trasera en busca de una sinopsis que nos dé una idea general de la trama argumental que vamos a encontrar en sus páginas. En el caso de este libro lo primero que llama la atención al ir en busca de su sinopsis es que no la tiene. En el lugar en el que debería estar incluida nos encontramos una nota del editor dirigiéndose a nosotros en las que nos advierte de la importancia de adentrarnos en la lectura del libro siendo "vírgenes", sin tener ninguna idea del argumento. La única indicación que nos da sobre la trama es que cuenta la historia de Bruno, un niño que se muda con su familia a una casa que está justo al lado de una cerca.

A estas alturas, debido al "boca-oído" y al alboroto mediático, no creo que quede nadie que se acerque a este libro sin tener ni idea de su argumento. Esto no supone un gran problema ya que la lectura de la novela sigue resultando deliciosa; no obstante, alguien que se inicie en su lectura estando totalmente "en blanco" va a tener el factor sorpresa argumental que una persona informada del quid de la cuestión no va a tener. De todas formas, es un factor nimio que no desluce en absoluto la esencia de esta gran novela.

El argumento es de una simpleza cautivadora: Bruno, un niño de 9 años, es hijo de nazis y no lo sabe. Cuando su padre es ascendido a comandante del campo de concentración de Auswitch, la familia abandona (junto a sus sirvientes) su Berlín natal para trasladarse allí. Bruno se siente muy solo en ese lugar porque no hay niños con los que jugar sino soldados por todas partes. En el exterior de su casa, donde acaba el jardín, hay una enorme valla de alambre de espino al otro lado de la cual hay un campo de concentración. Un día, indagando, Bruno encuentra a un niño en un lugar apartado al otro lado de la valla con el que traba una amistad que se prolongará a lo largo de un año.

Pequeño gran cuento para adultos

Una de las críticas más frecuentes que ha recibido "El niño con el pijama de rayas" es la de ser un pueril libro para niños que, gracias a una estupenda campaña de marketing y al esnobismo generalizado, ha conseguido venderse como una novela para adultos cuando en realidad no es más que un libro que debería pertenecer a la serie naranja de "El barco de vapor". Y precisamente por eso me acerqué a él con prejuicios: porque no soporto que se atribuya a algo (o a alguien) cualidades que no tiene ni que se distorsione la realidad a base de convencer con falacias al imaginario colectivo. Ya se sabe que una mentira, repetida muchas veces, acaba siendo verdad. En el caso de este libro mis prejuicios se cayeron como un castillo de naipes pasados los primeros capítulos. Cuando empiezas a leer este libro piensas que, efectivamente, es un libro para niños que bien podría pertenecer a cualquier línea editorial infantil. El estilo narrativo, la semántica, las expresiones, el vocabulario… todo en este libro está impregnado del aire que tienen las novelas para niños. Pero, a medida que vas leyendo, te vas dando cuenta de la compleja aparente sencillez que esconde este libro.

Discrepo completamente con la crítica de que sea un libro infantil mal escrito y mal llevado a la práctica. Yo lo defino como un cuento para adultos que PUEDE ser leído por niños mayores y que TIENE QUE ser leído por adolescentes y adultos. El estilo narrativo es infantil porque lo que persigue es que el lector vea la historia contada a través de los ojos de un niño. La narración de los hechos está hecha en tercera persona pero plasmando siempre los pensamientos del niño Bruno, de modo que se usa un estilo muy simple que, irremediablemente, recuerda a las novelas para niños. El golpe de efecto que se busca es, precisamente, ése: que el lector sea consciente en todo momento de que la realidad que se le cuenta está tamizada en la perspectiva de un niño de nueve años. ¿Eso es sinónimo de mala calidad literaria? En absoluto. Escribir un libro para niños conlleva mucha más dificultad de lo que la gente cree.

Yo no creo que sea, en absoluto, un libro indicado para niños. Si bien un niño de (pongamos) nueve años podría leerlo sin problemas [no presenta una estructura argumental ni un estilo narrativo complicados], no podría disfrutar del maravilloso ejercicio que supone su lectura. ¿Por qué? Por una razón muy simple: este libro lleva implícito un claro mensaje a gritos: ¡¡¡Lee entre líneas!!!. Veo muy improbable que un niño tenga la capacidad y el bagaje educativo necesarios para poder leer lo que esta novela dice entre líneas (que es MUCHÍSIMO; los espacios de los renglones están llenos de información), con lo cual se perderá este estupendo juego de espejos. Dudo mucho que un niño sepa qué fue el Holocausto, qué fue Auswitch, o quién fue Hitler (al cual el niño del libro llama "El furias" y describe como "Un señor bajito, con bigote, que va acompañado de una rubia más alta que él"). ¿Creéis que un niño sería capaz de interpretar este tipo de guiños y medias tintas? Yo no.

Y es que es ahí donde radica uno de los muchos encantos de esta novela: los adultos la leemos desde nuestra perspectiva de adultos pero viendo la historia a través de la inocente ignorancia de un niño; con la particularidad de que nosotros tenemos un bagaje que nos permite captar todos los guiños, metáforas, sutilezas, los silencios, lo dicho a medias, las frases inacabadas, lo no descrito… Nosotros sí que vemos la crueldad de lo que se relata y entendemos a qué hace referencia el autor, a pesar de que en ningún momento el libro describe escenas explícitas. Sabemos a qué se refiere el autor cuando deja las frases a medias sin llegar a describir minuciosamente lo que se ve. Donde el niño ve gente en pijama, nosotros vemos prisioneros. Donde el niño ve casitas, nosotros vemos un campo de concentración. Pero es porque nuestra imaginación y condición de adultos entienden lo que pasa sin necesidad de que se diga de forma explícita, en cambio un niño no puede hacer el ejercicio de leer desde la doble perspectiva. Los adultos podemos ponernos en el plano de los niños, pero ellos no pueden hacer lo propio con el plano adulto. Su perspectiva es unidireccional, la nuestra es bidireccional: de ahí viene nuestra ventaja a la hora de leer esta novela.

Un niño que lea esto se quedará, simplemente, con la historia de un niño que habla con otro niño que lleva un pijama de rayas. Comprenderá el libro pero no lo entenderá. Es, por poner un ejemplo, como el caso de "Mafalda": la leíamos de pequeños y nos encantaba pero, ¿realmente entendíamos algo? Nosotros creíamos que sí. Ahora, pasados los años y al volverla a leer, nos damos cuenta de que no entendíamos NADA. Es ahora, de adultos, cuando captamos el verdadero sentido porque nuestra perspectiva de adultos nos permite leer entre líneas y captar las metáforas. Un niño, por mucho que se le trate como a un adulto (y este libro lo hace), sigue siendo un niño con una perspectiva evidentemente infantil.

El horror visto desde la óptica de la inocencia

Este es un libro que yo incluiría en los planes de estudio del sistema educativo de todos los países porque lo considero un libro NECESARIO e IMPRESCINDIBLE. Entre otras cosas, este libro habla de la empatía (o de la carencia de ella). ¿No es ése uno de los grandes males de nuestro tiempo? Si miramos a nuestro alrededor veremos su carencia en todas partes: crueldad con los animales, ataques contra los que no se pueden defender, acoso escolar, mobbing laboral, burlas y mofas contra los que tienen alguna discapacidad, jóvenes irrespetuosos con los mayores y con el mundo que les rodea… ¿No veis en esto una terrible incapacidad de "ponerse en los zapatos del otro"? Pues de eso trata el libro. Mientras a ti no te afecta alguna injusticia, parece que no existe. Puedes ser responsable activo o pasivo, pero mientras todo esté bien en tu casa, ¿para qué mojarte? Pero, ¿qué pasa cuando lo que creías lejos y ajeno a ti viene y te da un bofetón de realidad? El libro es un claro análisis de este tema, es por eso por lo que creo que debería ser obligatorio en los planes de estudio a la edad de (aproximadamente) trece años. Antes, no. Pero considero que es un libro necesario.

Otro de los puntos fuertes de este libro es que, a pesar de estar escrito en formato infantil, no trata a los posibles lectores infantiles como niños sino como pequeños adultos. Desmitifica por completo el esquema cándido e ingenuo de "al final todo acaba bien". No. En este libro no esperéis encontrar un "y vivieron felices para siempre". La historia que cuenta y la naturaleza de la misma no dan cabida a este tipo de final. El desenlace (¡el tan comentado desenlace!) te deja helado; es duro sin mostrar nada pero obligando a sobreentenderlo todo y supone un soplo de realidad: en la vida no todo tiene siempre un final feliz y tampoco lo tiene este libro, por muy "cuento infantil" que sea. Es por eso que está dirigido a adultos y a adolescentes a partir de 13 años (tal como reza la contraportada del libro): porque un niño no entendería el final; sería incapaz de leer entre líneas (algo indispensable en todo el libro pero, sobretodo, en el final) y se quedaría con la lectura superficial. Y este libro, con una lectura superficial, pierde todo su significado.

A lo largo de la novela vamos siendo testigos de las vivencias de Bruno durante el año que pasa en Auswitch, de la amistad que traba con Schmuel (el niño de la valla) y de cómo se cuestiona lo que ve y lo interpreta a su manera. Una interpretación infantil, por supuesto. Porque no hay que olvidar que uno de los encantos de este libro es ver una historia de adultos a través de los ojos inocentes de un niño, de su perspectiva carente de bagaje para ser consciente de la tamaña maldad de lo que tiene ante sus ojos. Contado a modo de fábula, el libro arranca sonrisas involuntarias al leer las interpretaciones que hace Bruno de aquello que le rodea. Hay momentos duros que ponen la carne de gallina no porque lo cuentan sino por lo que se sobreentiende (porque, repito: no hay NADA explícito en este libro sino que es la mente del lector la que descifra los enigmas). Cuando leí los dos últimos capítulos y cerré el libro me di cuenta de que me temblaban las manos, sobretodo por las últimas frases (magistrales): un claro dardo envenenado y un clarísimo toque de atención para los ciudadanos del mundo de hoy en día. Es como si el autor te dijera: "Cuidado… vamos camino de cometer los mismos errores del pasado porque no hemos aprendido NADA de él". El pasado que lejos, sí, pero nada le impide volver en forma de presente.

Es un libro que se lee muy rápido: es corto y la letra grande, con un estilo muy ágil que mantiene el interés y hace que la historia fluya sin perder fuelle. Vamos siendo testigos de momentos puntuales de la vida de Bruno, aquellos más significativos, siempre con la mirada inocente del niño y la pluma irónica del escritor. Un retrato de la Alemania nazi y del Holocausto presentado de una forma magistral. Es interesante ver las diferentes perspectivas del Holocausto: el niño del campo de concentración ve un horror que no entiende, Bruno ve el horror pero no lo percibe como tal (porque desconoce la naturaleza de lo que sucede delante de sus ojos) y, sus mentores (padres, maestros, etc.), ven una defensa a ultranza de su patria, un amor por su país cuyo bienestar se ve amenazado por un colectivo de gente que son percibidos como enemigos de su patria, gente que destrozará todo aquello por lo que los nacionales han luchado y la gloriosa nación que han construído. (¿No os suena de nada esta situación? ¿No os parece de rabiosa actualidad?).

La verdadera perfección debe ser imperfecta

Otra de las críticas que ha recibido este libro es que está lleno de imprecisiones históricas y de hechos surrealistas. Sí: es cierto. Pero, ¿qué libro infantil no lo está? Mientras que para algunos esas imprecisiones y licencias libres son sacrilegios imperdonables, para mí son "pecata minuta". Lo que importa aquí es la historia, el desarrollo, cómo nos conmueve lo que vemos, que el libro nos haga reflexionar, aprender de los errores del pasado, etc. De modo que: ¿qué importa que el autor se haya tomado ciertas licencias a la hora de consumar la historia? Al final del libro tienes la sensación de haberte llenado de la historia, de haberte saciado literariamente y de haber reflexionado sobre lo importante. ¿No es eso suficiente?

No obstante, sí que percibí pequeños "fallos" que, en conjunto y dada la grandeza del libro, no son tales.

• El final: no sé si fue porque todo el mundo hacía referencia a él o porque lo intuí, pero el caso es que el final (según mi opinión) se ve venir. En concreto, por dos momentos específicos del libro (uno más al principio y el otro más en el último trozo): esas dos escenas y la manera de enfocarlas me hicieron prever el desenlace. Así que… sí: el final se ve venir. De todas formas, te deja igualmente helado cuando llega por la manera de representarlo y entregarlo al lector y porque es un colofón final apoteósico.

• Durante gran parte del libro, Bruno se reúne con Schmuel (el niño con el "pijama de rayas") en un punto concreto de la valla al que Schmuel ha conseguido llegar aprovechando la falta de vigilancia militar en una zona del campo de concentración. Los dos críos se reúnen allí cada tarde a la misma hora. Esto me pareció un poco surrealista. ¿Es realmente factible que un niño burle la vigilancia militar durante UN AÑO ENTERO para reunirse con un amigo en un punto concreto de la valla cada día a la misma hora EN UN SITIO COMO AUSWITCH? ¿Y PRECISAMENTE en un punto en el que la verja de alambre de espino está mal sujetada por debajo? Realmente, no. Pero eran una situación y escenario necesarios para poder montar y desarrollar la historia, así que queda más que perdonado y no entorpece ni desluce en absoluto la historia.

• El exceso de inocencia: Bruno, el niño a través del cual se nos narra la historia, tiene la inocencia de un niño de nueve años que todavía no ha sido pervertido ni corrompido por la crueldad atroz del mundo real. Esta inocencia y dulce ignorancia eran necesarias para contar la historia de la manera en que está contada, aunque muchas veces se aprecia un exceso de inocencia. ¿Cómo puede ser que, en la Alemania nazi, un niño alemán no sepa lo que es un judío [se supone que su educación escolar incluye el antisemitismo y la superioridad de la raza aria], quién es el führer, qué es un campo de concentración, no reconozca a un prisionero y no se dé cuenta de que su propio padre es un comandante nazi? Es poco verosímil, aunque un vehículo necesario para contar la historia. Los personajes están estereotipados, sí: los malos son muy malos y los buenos muy buenos. Pero para darle a la historia el enfoque que se le quería dar, tenía que ser así (en las películas para niños los malos son muy feos y los buenos muy guapos; en literatura se usa el mismo recurso pero substituyendo el físico por la personalidad).

¿Recomendado?

Totalmente. Un libro excelente. Yo fui muy reticente a leerlo y me alegro horrores de que la casualidad me llevara a él, porque me habría perdido una gran obra. Un "must" para tener en todas las casas de lectores empedernidos o familias con hijos. Repito: debería ser lectura obligatoria, en especial con la tontería que tenemos encima en la sociedad del malestar actual en la que nadie está contento ni valora lo que tiene. Totalmente recomendable: una experiencia literaria indispensable.

Datos editoriales

ISBN 13: 978-84-9838-079-8
ISBN 10: 84-9838-079-0
Título: El niño con el pijama de rayas
Autor: John Boyne
Lengua de publicación: Castellano
Publicación: Publicaciones y Ediciones Salamandra, S.A.
Descripción: 224 p
Precio: 12 €

Él, mi último pelo de tonta (Noe Martínez)


Para los que os hayáis leído la opinión de Señálame un imbécil y me enamoro podéis pasar de los dos primeros apartados porque están copiados literalmente de la otra opinión, no había mucho más que decir a lo que ya puse en la opinión de su primera novela. Lo he repetido para quienes no hayan leído la otra opinión.

== NOE MARTÍNEZ ==

Es una joven escritora gallega que ha publicado ya tres novelas en el orden en que las cito:

· Señálame un imbécil y me enamoro.
· Quiero un hombre magdalena
· Él, mi último pelo de tonta

Por suerte no son sólo tres ya que en su web nos cuenta que acaba de terminar su quinta novela, así que estoy a la espera de que publiquen esas dos que me faltan por leer...

ULTIMA HORA: Ézaro acaba de publicar otra de sus novelas:

· A otra princesa con ese cuento
(Gracias san google)

No os voy a contar mucho más sobre ella ya que lo mejor que podéis hacer si os interesa esta chica es pasaros por su web. La encontraréis fácilmente en san google poniendo su nombre y apellido. No tiene desperdicio.


== EZARO EDICIONES ==

Esta editorial era una gran desconocida para mí hasta que me hice con las novelas de Noe Martínez, y sin embargo ha entrado en mi biblioteca por la puerta grande. Me ha cautivado por su calidad, el cuidado de las ediciones y por los títulos que está publicando, aunque esa calidad hay que pagarla y su precio es un poco más elevado de lo que me gustaría. Los dos libros de Noe Martínez que me compré me costaron 18 euros cada uno. Eso sí, no me he arrepentido nada de gastármelos.

La editorial es de origen gallego y ha tomado su nombre de un pequeño pueblecito de la Costa da Morte. De momento tiene poquitos libros en el mercado pero supongo que irán ampliando el catálogo poco a poco. De todos ellos, o al menos los que yo tengo y los que he podido ver en su web, destacan sus portadas, que son tal y como a mi me gustan, mesuradas... por decir algo, es que no encontraba otra palabra mejor. A ver, no son sobrias como las típicas de los clásicos de la literatura, pero tampoco son como las de los típicos libros veraniegos de Debolsillo o similares, que hacen daño a la vista. Son unas portadas muy cuidadas y con su significado bien estudiado, vamos, como a mi me gustan, de esas que hacen hasta bonito en el salón (para aquellos que tienen a modo decorativo la librería). Y no me enrollo más...


== EL LIBRO ==

Editorial: Ézaro Ediciones
Autora: Noe Martínez
Primera edición: 2006
ISBN: 84-933888-8-2
Número de páginas: 208
Estilo: Chick Lit

En esta ocasión de nuevo nos presenta Noe a un grupo de chicas: Renata, Telma, Marcelina y Lucita, que forman el club Yo Nunca. Os imagináis por dónde van los tiros... Sus lapidarias frases comenzadas por el tajante “Yo nunca...” van a verse cuestionadas de principio a fin mientras se preparan para la celebración de la despedida de soltera de Marcelina, que se casa en unas horas.

Telma es la encargada de preparar la celebración con la ayuda, más o menos afortunada, de Renata y Lucita. Marcelina mientras recuerda los últimos meses junto a su, en breve, marido, Marco.

La sensorial y un tanto despreocupada con su alimentación Telma, anda de cabeza debido a la proposición de su novio Diego. Todas sus dudas se verán disipadas cuando se vea en la tesitura de contratar a un stripper para la fiesta de despedida de Marce. Y eso es todo lo que puedo contar de ella.

Lucita es “la mujer tranquila” y además una obsesa del pelo liso. Eso le va a acarrear más de un problema y, junto a su sufrida hermana Laurita (hormona andante), vivirá una situación tremendamente divertida con la que he llegado a llorar de la risa. A pesar del mal rato que va a pasar, el final de la historia le dejará un buen sabor de boca. Y no cuento más, leed el libro si queréis alucinar con el informe médico que le hacen.

Renata es la mas chic, con un trabajo que ya quisiera yo para mí, Jefa de Departamento en un Museo de Arte Contemporáneo. También tiene problemas con su novio, Ángel. Natita, así la llaman, vivirá otra situación de esas desternillantes y un poco increíbles en el lavabo de una cafetería, donde entablará “amistad” con una vieja un tanto facha y con otro personaje del que tampoco cuento más. Os dejo con la intriga.

Marcelina se casa con Marco en unos días y recuerda los comienzos de su relación, los meses desde que fijaron la fecha de la boda y el descubrimiento de esos seres malignos llamados suegras. Es romántica y sentimental, protesta a todas horas porque no quiere un boy en su fiesta, pero en el fondo se muere de ganas de tener a uno bien cerquita.

El libro transcurre en su mayoría durante las horas previas a la despedida y termina con esa fiesta, llena de desenlaces más o menos esperados pero no por ello menos divertidos. Y punto pelota, el resto lo leéis en el libro.


== POR QUÉ ME HA GUSTADO ==

Pues me repito, primero porque se lee fácilmente y de un tirón, es una literatura ágil y actual, que no busca una gran calidad ni convertirse en el libro del año, busca entretener y hacer que el lector se ría a gusto un buen rato. Y lo consigue.

No pienses sólo lee y disfruta; las historias y las vivencias de las protagonistas parecen un tanto fantasiosas en muchos casos, no puede haber gente con tan mala pata como Renata o tan inocentona como Lucita! Pero el caso es que se convierten en personajes familiares casi al momento, aunque no se profundice mucho en ellas.

El final es bastante predecible pero es que no se trata de una novela de misterio donde hay que descubrir al asesino. Sabemos más o menos cómo va a terminar, pero no importa, lo interesante es el desarrollo, las situaciones tan sumamente divertidas que viven las cuatro amigas en las horas anteriores a la fiesta y la propia fiesta.

Es un libro para leer antes de irte a la cama, no te va a enganchar pero te va a dejar una sonrisa bobalicona en la cara y seguro que no tienes ni una pesadilla esa noche! Recomendable sobre todo para madres trabajadoras un tanto agobiadas y que quieran liberar la mente, y el cuerpo si hace falta, con un poco de lectura intrascendente aunque llena de términos interesantes por aprender... como el significado de la minifalda RC... De nuevo, abstenerse hombres o personas que aspiren a teorizar o filosofar con la lectura de un libro.

Intercambios - David Lodge


No me acuerdo quién fue el o la que me despertó las ganas de leer a David Lodge, pero fue alguien de Ciao. Me pareció tan interesante la pinta que tenía (si mal no recuerdo, lo nombraba de pasada) que inmediatamente lo encargué. Es lo que tienen este tipo de autores… lamentablemente en las librerías más pequeñas no siempre están para llegar y coger. Gracias al verano, tardó cerca de mes y medio en llegar y cuando lo hizo, me moría de ganas de leerlo.

Está publicado por una de mis editoriales favoritas, Anagrama. Adoro esta editorial porque tiene cosas interesantísimas. No son casi nunca bestsellers para el común de los mortales, pero sí que en general son libros de autores muy apreciados por un grupo muy amplio de amantes de la lectura. Un pelín (o una melena entera) culturetas. Pero me encanta. No veréis publicados en Anagrama ninguno de mis libros de chick lit. En general Anagrama suele aceptarse como sinónimo de calidad.

Lamento decir que hasta ese comentario que leí en Ciao sobre Lodge, jamás había oído hablar de él. Al parecer es un autor bastante conocido (me fustigaré) y que plasma sus novelas de un ácido humor británico. Todo él es muy “british”. Debido a mi desconocimiento, elegí esta novela como podía haber elegido cualquier otra. Quería una suya, para acercarme a él, pero me daba un poco igual una que otra. Si me decidí por Intercambios fue porque me pareció bastante interesante la contraportada.

Lo que decía (extraído de la web de Anagrama) era “Morris Zapp, profesor norteamericano de la universidad californiana de Euphonia, es requerido por la universidad británica de Rummidge, por un período de seis meses. Philip Swallow, profesor de esta última, se trasladará a California para cubrir la plaza de su colega. Un intercambio académico que es también un intercambio, más bien una sucesión de malentendidos, cultural y hasta un intercambio de parejas. Desternillante sátira sobre el choque cultural entre dos mundos.”

Me pareció lo suficientemente llamativo como para decantarme por él. Luego ha resultado que es una de sus novelas más conocidas ¡lo que hay que ver!

Mis impresiones sobre Lodge son bastante complicadas. No puedo decir que me haya gustado el libro, pero también mentiría si dijera que me ha horripilado o que es un mal libro. Creo que ha sido más cosa de falta de feeling mutua que de falta de calidad literaria. O que esperaba otra cosa. Es bastante complejo.

Realmente la historia sobre la que escribe Lodge me parece interesante. Morris Zapp es un tipo aburridísimo, americano hasta la médula y especialista en Jane Austen. Nos lo vende como un triunfador, como alguien brillante, pero que en lo personal resulta poco interesante hasta más no poder. Quizás por su egocentrismo, quizás porque estoy convencida de que una conversación con él tendría que estar plagada de “yo” “yo” “yo”. Swallow, por el contrario, es un profesor gris. Un tipo aburrido, pero en otro sentido. Desde luego, no por su éxito, sino más bien porque es un tipo anodino y apocado. Zapp odia Inglaterra, pese a su especialización en Austen, y Zapp acaba en Estados Unidos porque se lo quieren quitar de en medio para ascender a otro.

Resulta interesante ver a estos dos tipos tan fuera de su ambiente, como si fueran peces a los que han sacado del agua. Los dos se sienten totalmente fuera de lugar cuando van a la otra universidad y no pueden menos que sorprenderse por las peculiaridades que descubren. Me ha gustado mucho y me ha divertido ver como se plasma el ambiente universitario en ambos lugares. Lodge, profesor universitario, parece conocerlo bien y hace múltiples chanzas sobre ambos modelos de enseñanza superior. El caso es que sacar a estos dos hombres de su rutina hace que la experiencia, inexplicablemente, sea terriblemente liberadora para ambos. Es como si los dos necesitaran imperiosamente ampliar horizontes porque su universo estaba terriblemente constreñido.

Las situaciones que se producen son tremendamente disparatadas y hay un momento en que piensas que se están todos volviendo locos. Tal y como suceden las cosas, emergen dos personalidades completamente nuevas que poco tienen que ver con las originales. La caterva de secundarios que aparecen es igualmente tremenda. Tenemos a las dos mujeres (o mujer y futura exmujer), al estudiante inglés que está revolucionando el campus americano, la hija secreta de uno, la abortista… Vamos, unos personajes cuando menos peculiares y que no se comportan como estamos acostumbrados a ver en la mayoría de las novelas.

He de reconocerle el mérito a Lodge por construir unos personajes tan distintos y por explicarlos tan bien.

En cuanto al estilo, es más bien caótico. Parece casi una novela experimental en ocasiones. Lo que permanece es el sentido del humor, que es constante en toda la novela. No es un humor obvio, sino que la risa (o más bien sonrisa) se produce por ver a dos tipos tan aburridos metidos hasta el fondo en situaciones absurdas y tan lejanas de lo que harían en su vida habitual. No son gente graciosa, y eso es precisamente lo que mueve a la risa.

Pero a lo que me refería cuando decía que parecía una novela experimental es a que te descoloca muchas veces. Tiene partes de novela epistolar (riéndose de esto, puesto que una de las cartas termina diciendo que el género epistolar está más que trasnochado y que nadie en su sano juicio lo utilizaría), así como un capítulo hecho a base de anuncios y reseñas en revistas. Muy raro.

A mí me ha parecido curioso, pero me parece que precisamente por eso no me ha terminado de convencer la novela. Distrae. Creo que es innecesario. No aporta nada aparte de novedad ganas de hacer algo diferente. Se nota que Lodge es un tipo más bien poco conformista y que le gusta buscar nuevos caminos. Como idea no me parece mala, y como intención creo que es buena. El problema es que no casa bien y entorpece la trama. A mí esas partes me sorprendieron, pero al mismo tiempo me llegaron a aburrir. Estaba deseando que pasaran y que volviera al tono habitual.

No sé. No me ha resultado una novela redonda, porque, si bien tiene cosas excelentes, en general no me ha terminado de enganchar. Es raro, porque alabo la idea, la construcción de los personajes, los múltiples detalles que salpican la trama e incluso el humor conseguido a fuerza de contrastes. Y pese a todo me ha aburrido en el global. Una pena.

Me cuesta recomendarla porque no me ha gustado excesivamente, y al mismo tiempo creo que no sería justa si la denostara mucho. Sentimientos encontrados, diría yo que tengo. Pienso que sí que tiene su lector, aunque en este caso no haya sido yo.

Ficha técnica

Título: Intercambios
Autor: David Lodge
ISBN 978-84-339-6740-4
PVP con IVA 7 €
Nº de páginas 304
Colección Compactos de Anagrama.

Berlín, 1945 - Pierre Frei


Berlín 1945 es un libro sorprendente. Lo compré de casualidad, pensando más en mi marido (el destinatario del regalo) que en mí. Creí que podría gustarle. No sé si se lo ha leído o no, porque no me ha dicho nada, pero el caso es que el otro día lo encontré por casualidad en el caos de librería que tengo y me apeteció leerlo. Y bendita casualidad. No sólo me ha gustado. Me ha encantado.

Es ciertamente un libro bastante difícil de definir. Me voy a saltar la parte de contaros la vida y milagros del autor porque no lo conozco de nada y me voy a limitar a poner lo que dice la contraportada ya que son los datos con los que contaba yo: que Pierre Frei es alemán (aunque suene a francés), que nació en 1930 y que además de novelista, ha escrito para cine y televisión y ha sido corresponsal en tres continentes.

Yo compré este libro pensando que sería una novela policíaca ambientada en el Berlín recién liberado. Y en cierto modo lo es. Pero va muchísimo más allá; Berlín 1945 es una novela complejísima porque aúna un montón de géneros. Intentaré explicarlo.

El hilo argumental de la novela son los asesinatos de unas mujeres en uno de los barrios, Onkel Tom, del Berlín ocupado, en la zona controlada por los americanos. La traducción del sitio vendría a ser algo así como “la cabaña del tío Tom”, pero es uno de los barrios, sin más. Estas mujeres tienen unos rasgos físicos en común. Son todas bastante guapas, de apariencia muy aria, rubias, muy altas, delgadas y llamativas. La novela comenzará con el descubrimiento de uno de los cadáveres y posteriormente se irán encontrando el resto, hasta cuatro. Esto hará suponer a la policía tanto alemana como americana que se encuentran ante un asesino en serie, fascinado por este tipo de mujeres.

Esto va a ser el hilo conductor de la novela. Lo peculiar de ella es que los asesinatos sólo son un pretexto. Cada vez que se encuentre un cadáver y tengamos la certeza de que la mujer está muerta en ese preciso momento de 1945, se producirá un flashback que nos contará la vida de esa mujer. Y eso es lo verdaderamente interesante.

Así que realmente Berlín 1945 no es una novela. Son muchas dentro de una, pero amalgamadas de tal manera que no tienes la sensación de encontrarte delante de un libro de relatos. A mí no es un género que me guste especialmente y sin embargo es un libro que he paladeado y disfrutado cada segundo. Quizás es porque en los relatos independientes siempre me quedo con ganas de saber más y aquí al final todo tiene sentido. Las historias se entrecruzan porque los caminos de las mujeres se tocaron en ocasiones y les esperó un idéntico final que se resuelve al mismo tiempo.

También resulta muy extraño porque SABES, y no queda ninguna duda, que las mujeres están muertas. Y no de cualquier modo. Asesinadas cruel y vilmente, a una edad todavía joven. Es algo muy difícil de explicar. Cuando empezó la primera digresión me chocó muchísimo porque pensé “vaya, pero si ahora habla de la muerta”. Normalmente en las novelas no suele producirse esta situación nunca. O te cuentan la vida de alguien y al final muere cuando le has cogido cariño, o bien si aparece un muerto desconocido, es un muerto del que hablaran sus amigos de una manera indirecta y tú jamás lo verás como alguien vivito y coleando. Es como en el CSI. Cuando aparece el muerto en la mesa de las autopsias no tienes más que fogonazos y ya está, pero realmente siempre acabas viéndolo con la cara de muerto del principio. No se te puede llegar a olvidar que está fiambre.

En cambio aquí no es así. Es más bien un “vale, te digo que está muerta, te desvelo el final, pero olvídate y empecemos por el principio”. No saber qué va a pasar al personaje te genera angustia y le da emoción. En cambio así explora una sensación distinta. Es la implicación. Porque consigue que le cojas tal cariño a los personajes que NO QUIERES de ninguna manera que mueran. Sabes que no lo merecen. Sabes que merecen ser redimidos por sus sufrimientos. Si no supieras qué les va a pasar y al final los asesinaran te enfadarías con el autor por su crueldad. Pero ya te lo ha advertido. Te ha dicho lo que les va a pasar. Ha puesto sus cartas sobre la mesa. En cierto modo, me parece mucho más honrado. Al menos a mí, me cabrea menos.

Creo que hace esto porque las mujeres que nos relata son personas excepcionales. He pensado mucho si utilizar este adjetivo o no, que tal vez no sea el más adecuado. Es difícil decir qué fue excepcional o no en una época llena de luces y de sombras donde cada uno hacía lo que podía para sobrevivir. Tal vez hicieron lo que pudieron, sin más, y vivieron la vida que les tocó vivir. Pero en todo caso, lo que está claro es que las rubias de Berlín 1945 mueven a la conmiseración. Son una actriz, una enfermera madre de un niño deficiente, una aristócrata prusiana y una prostituta que acabará casada con un dirigente de un campo de concentración.

Todas ellas parten de unos orígenes bien distintos, de situaciones radicalmente opuestas. Pero la vida con el ascenso del nacionalsocialismo no será fácil para ninguna de ellas como nos contarán en el libro. Cada una servirá a Pierre Frei para narrar un aspecto de la vida de Alemania en ese momento: pero no la que se cuenta en los libros sino una de verdad, la que vivieron los berlineses de entonces. Él la conoce, estuvo allí.

Personalmente las más conmovedoras me han parecido la de la enfermera Helga y la de Marlene, la prostituta. Digo conmovedoras, que no lacrimógenas. El libro a mí no me ha parecido baratero en el sentido de que trataba de tocar la fibra sensible por hacerlo, de una manera facilona. Lo consigue, pero de un modo honrado, a mi modo de entender. Sin ocultar las cosas como son. A la prostituta no la idealiza en ningún momento. Y siempre deja claro que todo el mundo hacía lo imposible por sobrevivir y que tiraba para los suyos. Helga, por ejemplo, siempre trata de salvar a su hijo por encima de todo. Le gustaría salvar a más gente, pero es consciente de que no puede y se va. Luego hará otras cosas, pero se va. La gente no trataba de hacerse el héroe. Trataba de salvar el pellejo.

El libro es claro. No oculta lo que pasó de verdad, como las violaciones que se produjeron cuando la ciudad fue liberada, pero no se recrea en los detalles más truculentos. Informa pero no se ensaña. Como testimonio me parece buenísimo… a mí no me hace falta más. El lector tiene más que suficiente como para imaginar lo que no está escrito y la imagen mental que puedes hacerte del momento es muy vívida. Como documento de los años del periodo de entreguerras hasta la liberación es fantástico. Se nota la vena periodística del autor sin duda.

A mí me ha encantado porque todas las historias son interesantes. La trama no decae en ningún momento. Las digresiones y las historias de las mujeres no sólo no molestan sino que casi estás deseando que se produzcan, si no fuera porque en el fondo sabes que en la trama suponen un asesinato más, algo que no deseas. Es un sentimiento encontrado. Pese a lo complejo de la estructura, que en manos de cualquier otro escritor podría haber sido un caos, lo cierto es que mantiene bien el ritmo y resulta muy sencillo de leer.

Por otro lado, hay secundarios que van y vienen por las tramas y que los encontraremos en las historias de varias de las mujeres. No tienen su historia propia, pero importan y mucho. Siendo un libro tan complicado y con tantos personajes me parece valorable que consigan llamarte la atención sobre alguien supuestamente irrelevante para darnos un toque de atención.

De veras. Me ha parecido un libro redondo. Bien escrito. Innovador en la estructura. Innovador en el planteamiento. Adictivo en la trama. Conmovedor. Informativo. Entretenido. Creador de opinión.

Extremadamente recomendable.

Y si encima digo que me ha costado 7,50 euros ¿A qué estáis esperando?

== FICHA TÉCNICA ==

Título: Berlín 1945
Título original: Onkel Toms Hütte, Berlin
Autor: Pierre Frei
Fecha de edición: 2003
Editorial: RBA bolsillo
Precio: 7.50 euros
Número de páginas: 606

Dientes de leche - Ignacio Martínez de Pisón


Hay libros que presientes que te van a gustar antes incluso de abrirlos. Y no precisamente porque sean de un autor que te apasione especialmente. Serán las vibraciones. A mí me pasó con Dientes de leche. Creo haber leído algo de Martínez de Pisón anteriormente pero sinceramente tampoco lo recuerdo mucho. Ni para bien, ni para mal, realmente. Me quedó la cosa de que era un autor que escribía bien, que era de la tierra y que había sido adaptado al cine en varias ocasiones. Sí que he oído hablar mucho de su figura y de sus conexiones con el mundo del séptimo arte, de los amigos que tiene dentro del gremio y es un tipo que me cae bien. Pero por lo que sea, lo que quiera que sea que haya leído de él no dejó en mí demasiado poso. Hace mucho tiempo, diré en su descargo. Y hasta ahora su camino y el mío no se habían unido.

Leí en algún sitio sobre este libro e inmediatamente NECESITÉ tenerlo. A veces me pasa. Leo reseñas en algún sitio, sobre todo aquí en Ciao, y me apunto las sugerencias. Rara es la vez que dejo pasar, si de veras estoy muy interesada más de una semana en buscarlo, salvo que esté con demasiados libros rondando por mi mesilla. De hecho ahora tengo pendiente un pedido de unos que han sido sugerencia de varios miembros de la comunidad. Esta reseña la leí no me acuerdo muy bien dónde, pero me quedé con la copla. Y apenas unos días más tarde leí el texto de pedroemilio sobre él y supe que no me equivocaba.

Tanto que me lancé sin red. Sin haberlo leído compré no uno, sino dos ejemplares. Uno para mi cuñada, que ha sido su cumpleaños y otro para mí. Ella me hizo el inmenso regalo de Firmin para el mío y yo quería no regalarle un libro, sino regalarle un momento. Algo especial.

Dientes de leche me ha durado una siesta de mi hija. ¡Es que no podía dejarlo!

== Qué es y qué no es ==

Como muy acertadamente dijo pedroemilio, efectivamente no es un libro de guerra, aunque lo parece. En la portada aparece un niño vestido con el uniforme fascista italiano y da la sensación de que vaya a ser un libro bélico. Pero nada más alejado de la realidad.

Dientes de leche comienza en la guerra civil. Bueno, para ser más exactos comienza en los años ochenta, en el prólogo del libro, pero en cuanto da comienzo el libro como tal se retrotrae hasta la guerra civil. Lo que nos va a contar va a ser la vida de Raffaele Cameroni, un italiano que vino a España a servir en el bando nacional enviado por Mussolini y que se quedó en Zaragoza tras la guerra por amor. Conoció a Isabelita Asín y se casó con ella, permaneciendo en la capital del Ebro donde establecería su vida.

El libro da saltos en el tiempo. Se centra en algunos acontecimientos de la vida de Raffaele que fueron especiales por algún motivo y el capítulo siguiente normalmente comienza pasados unos años. En esta panorámica no sólo se nos relatará su vida sino que también conoceremos a sus tres hijos, Rafael, el más independiente, Alberto, que será otro de los pilares del libro y Paquito, el hijo subnormal. Utilizo esta palabra a propósito, sin más eufemismos, porque es la que usa el autor todo el rato.

Así que definitivamente no es un libro de guerra. Es un retrato de familia que comienza con la guerra y que se extiende hasta finales de los años 80.

'''NO ES…'''

… '''un libro demasiado rápido, ni plagado de acción'''. Eso no quiere decir que sea un libro lento y pesado de leer, de esos que se atascan y que te cuesta horrores avanzar una página. Antes bien, resulta muy fluida la lectura. Las elipsis temporales que hay hacen que se evite el estancamiento.

Bien. Es un libro que retrata la vida de una familia que tiene sus particularidades, pero que en el fondo no deja de ser bastante normal. Tiene su pasado, sus secretos, sus historias, pero no esperéis una historia rocambolesca porque no la hay. Sin embargo el mimo con el que relata las pequeñas cosas, la mirada que posa el autor sobre las anécdotas chiquititas hace que cosas muy comunes adquieran importancia.

Es lo más bonito del libro… todos y cada uno de los detalles y los gestos que lo salpican. Cada uno dotados de una trascendencia para la familia.

'''ES…'''

… '''un libro que se paladea'''. Si no somos capaces de disfrutar con esas pequeñas cosas, con la intrahistoria de los Cameroni, el libro no nos va a gustar. Porque sí que pasan cosas, obviamente, pero no tienes una sensación de que sea un libro con una acción apabullante. No es que sea tampoco exageradamente descriptivo… tampoco se pega todo el libro hablando del sexo de los ángeles. Simplemente es que las cosas que pasan son chiquititas, a otra escala de lo que estoy acostumbrada a leer.

…'''un libro muy bien escrito'''. Una cosa no se le puede negar a Martínez de Pisón y es que escribe muy bien. No es un autor “elevado” en el sentido de que no hay manera de entender una palabra de lo que dice y abusa de los cultismos, de las perífrasis y de las subordinadas. Por el contrario, es muy llano y la comprensión de sus textos está a la altura de cualquiera. Sin embargo, tiene algo de poético. Es una sencillez nada casual, con adjetivos muy bien elegidos. No da la sensación de que escriba a borbotones. Más bien parece que piensa mucho cómo hacer naturales sus textos, para que dé la sensación de que es una prosa fácil. A mí me parece complicadísimo hacer esto. Es que no hay una frase suya que tenga desperdicio, que no aporte algo. Por tanto creo que es un libro muy para todos los públicos porque además tiende a ser más bien conciso. Son 384 páginas, pero de letra más bien hermosa, de esa que “respira” en el libro, amplios sus márgenes.

…'''un libro lleno de personajes interesantes'''. Es otra de las cosas que más me ha gustado. La inmensa humanidad de sus personajes. Y no lo digo porque sean especialmente buenos, sino porque son “de verdad”. Son un caleidoscopio lleno de facetas, que según los mires resultan de una manera o de otra. Me encanta cómo están retratados. Me ha parecido un retrato conmovedor. Es lo mejor del libro… cómo explora las relaciones humanas y como las personas podemos ser buenos y malos a un tiempo.

== Y me tocó la fibra sensible ==

Creo que es un libro fascinante para cualquiera y que merece la pena ser leído en general. Pero para la gente de Zaragoza, como es mi caso, resulta especialmente conmovedor. Habitualmente la novela tiende a ser bastante centralista y muchos de los libros de autores españoles tiende a repetir escenarios. Conozco literariamente la geografía de Madrid y Barcelona pues se ha retratado hasta la saciedad y los pocos libros que se suelen escapar suelen estar ambientados por el sur. No digo que no los haya, pero es muy extraño el libro en el que la ciudad sea un personaje en sí que se aleje de esto. Por eso, darme un paseo de más de cincuenta años por mi ciudad ha sido una experiencia preciosa.

Y es que Zaragoza es casi un personaje de la novela. Se sitúa aquí, y se describe con precisión las calles, los sitios, los establecimientos. Para quienes amamos la ciudad como yo, es un placer imaginar las rutas que llevan los personajes, intentar “ver” a través de las páginas. Me ha encantado. No creo que sea un problema para quien no es de aquí (cuántas veces hemos leído “los de fuera” sobre ciudades que no eran la nuestra y no ha sido mayor óbice) pero obviamente para quienes sí lo son tiene un plus de interés.

== Recomendación ==

A mí me ha encantado. Creo que a mi cuñada le va a gustar tanto como a mí y mi ejemplar ya ha comenzado a moverse pues apenas lo terminé se lo presté a mis padres. Pienso que ellos incluso lo van a disfrutar más que yo porque habla de una ciudad que ellos vivieron en el momento en que está situada la acción.

Un libro precioso.

== Ficha técnica ==

Título: Dientes de leche
Autor: Ignacio Martínez de Pisón
Año de edición: 2008
Editorial: Seix Barral – Autores contemporáeneos españoles
Precio: 20,00 euros
Número de páginas: 384
ISBN: 9788432212475

Citas en Manhattan, Emma Reverter


Si durante mucho tiempo fui una incondicional de las novelas 'chick lit' (novelas escritas por y para chicas, con protagonistas urbanas que buscan ascender en el trabajo, encontrar a un príncipe azul y ser felices en la vida al tiempo que meten la pata constantemente haciendo las delicias del lector), llegué a un punto de saturación en el que dije eso de "Hasta aquí hemos llegado". Al ser un género literario que se rige por unos esquemas inamovibles y que se considera 'literatura menor' (aunque yo discrepe), muchas autoras aprovecharon el tirón y se lanzaron de cabeza a escribir novelas de este género pensando que es tan fácil como crear a una protagonista con cartucheras que está enamorada del director de Recursos Humanos de la empresa y tiene por compañera de oficina a una arpía con zapatos de Gucci. ¿El resultado? Un mercado literario saturado de novelas 'chick lit' de una calidad bajísima, escritas por autoras que se notaba que se habían leído 'de pe a pa' a las reinas del género y que intentaban emularlas sin ningún éxito. La cosa llegó a tal punto de degeneración que yo, devoradora compulsiva de este tipo de novelas, acabé harta de ellas hasta el punto de decidir hacer un paréntesis indefinido y no volver a leer nada del género durante mucho tiempo.

Con "Citas en Manhattan" no sé si puedo afirmar que he interrumpido esa parada indefinida porque no sé si esta novela se puede enmarcar dentro del género 'chick lit'. Tiene algunos guiños al género y, de hecho, podría incluirse sin problemas dentro de esa categoría. Pero yo más bien diría que es una novela realista, con tintes de 'chick lit' y grandes dosis de humor. Así que se podría decir que me he dado un chapuzón rápido en la piscina del 'chick lit' y me he vuelto a salir. Supe de la existencia de este libro porque su autora (Emma Reverter) fue entrevistada en un magazine radiofónico que escucho con asiduidad. Me pareció que el libro podría ser interesante por la manera en que lo enfocaban y porque su autora me pareció muy sincera. Lo peor que le puede pasar a una novela (y, por ende, a su autor) es que sea pretenciosa porque crea falsas expectativas. "Citas en Manhattan" tenía un peligro para mí que me hizo dudar de ella: olía a 'chick lit' español (las experiencias que he tenido con las novelas de este género a mano de autoras españolas han sido nefastas, llenas de "quiero y no puedo" y de intentos patéticos de emular a las reinas anglosajonas del género). Pero Emma Reverter me pareció muy clara: no pretendía vender alta literatura, ni la novela 'chick lit' española del siglo, sino que dejó muy claro que su obra era una novela divertida, de consumo rápido y de lectura ligera. Y así ha sido: una novela sin pretensiones la mar de divertida y amena.
La autora y su estilo Emma Reverter es una periodista, abogada y escritora catalana que vive en Nueva York desde hace bastantes años, donde trabaja para medios españoles. Tiene una larga trayectoria como periodista y ha escrito numerosos artículos y reportajes sobre Guantánamo, Irak, Naciones Unidas y temas similares. "Citas en Manhattan" es su primera novela aunque ya está preparando un segundo libro diametralmente opuesto a éste, en el que tratará de un tema mucho más serio. Realmente, se nota que es periodista porque el libro está escrito en un estilo periodístico y su prosa es ágil, amena y clara. De hecho, el libro está estructurado en forma de columnas de periódico en vez de por capítulos, y eso agiliza mucho su lectura. "Citas en Manhattan" es una novela realista, pues la autora se ha documentado a fondo sobre el tema que trata y, si bien nos narra las cosas desde los ojos de la protagonista del libro (que viene a ser su 'alter ego'), lo cierto es que casi todas las situaciones e informaciones son reales y son fruto de una tarea de documentación. También tiene tintes de 'chick lit' o novela-comedia romántica porque la protagonista se ajusta mucho al prototipo de esos libros y, por supuesto, grandes dosis de humor (la protagonista vive situaciones muy divertidas).

Sinopsis

Victoria Sachs es una periodista catalana que vive y trabaja en Nueva York escribiendo columnas y artículos para medios españoles. Al inicio de las vacaciones de verano, su jefe la llama para decirle que, durante la temporada estival, no escriba sus habituales columnas deprimentes sobre Guantánamo, Irak y los derechos humanos porque los lectores se van de vacaciones y necesitan algo más ligero y frívolo para entretenerse; no quieren amargarse durante sus vacaciones de verano leyendo sobre las desgracias que pasan en el mundo y, la encuesta de fidelidad a los lectores del periódico, así lo demuestra. Victoria no sabe qué hacer: ella es una periodista seria y no se ve escribiendo sobre temas frívolos como el famoseo, el mundo rosa y últimas tendencias en moda. Ojeando el periódico se encuentra con una "asesora de citas" que ofrece sus servicios. Decide contratarla, haciéndose pasar por una chica que busca pareja, para poder escribir sus columnas hablando del apasionante mundo las citas en Nueva York. Esto la llevará a descubrir un negocio que mueve millones de dólares al año en los Estados Unidos y a vivir situaciones muy divertidas.


El libro


En una sociedad de consumo como la actual en la que el marketing se ha encargado de crear necesidades (por mucho que sus teorías digan que no las crea, sino que las detecta), cada vez son más los servicios y negocios disponibles en el mercado que buscan esa necesidad real, ya existente, escondida en el subconsciente colectivo para sacarla a flote y explotarla al máximo, hasta convertirla en una necesidad inventada que cale en la gente y la convenza de que no puede vivir sin "X" producto o servicio. Si nos paramos a pensar un momento, ¿cuál es uno de los elementos más preciados y codiciados en nuestra sociedad actual de ritmo frenético? El dinero es, posiblemente, la respuesta que habrá venido a la cabeza a más de uno. Y, mientras que es importante, hay algo mucho más importante e intangible que casi todos los habitantes de las sociedades modernas anhelan: el tiempo. Como dice una canción versionada por el grupo Scorpions, "all your money won't another minute buy". O sea: todo tu dinero no podrá comprar otro minuto. En una sociedad de horarios laborales infernales, ritmos de trabajo frenéticos y gente que siempre va con prisas para llegar a ninguna parte, el tiempo (sobretodo el libre) se ha convertido en un bien escaso y es mucha la gente que, cuando busca trabajo, valora los horarios laborales por encima del salario.


Y el tiempo es, precisamente, el punto de partida que dio origen al "big bang" del negocio de los asesores de citas (que es de lo que trata esta novela). Emma Reverter nos cuenta, mediante la protagonista del libro (Victoria), cómo funciona el mundo de los asesores de citas, de la búsqueda de pareja por Internet, de las citas rápidas (speed dating) y la complejidad de un negocio que en España nos parece raro pero que, en Estados Unidos, es lo más normal del mundo. Victoria se pone en contacto con una asesora de citas que hace las veces de secretaria personal para gente que busca pareja. A simple vista, buscar pareja mediante un asesor de citas puede parece frívolo, poco romántico y el colmo del absurdo (es como si la secretaria personal de un director de empresa le buscara pareja y le organizara las citas) pero, en Estados Unidos, la del "asesor de citas" es una profesión que está totalmente normalizada y aceptada y que genera millones de dólares al año en el mercado de los singles.
La asesora que contrata Victoria es una mujer totalmente normal: psicóloga, titulada por una prestigiosa universidad, con una vida y una familia normales que hace las veces de 'secretaria' para la gente que contrata sus servicios. Básicamente su trabajo consiste en seleccionar y organizar las citas de sus clientes. ¿Y quién son sus clientes? Pues gente con dinero pero sin tiempo. (¿Veis? El tiempo es la clave: sus clientes son gente que no tiene tiempo de socializar). La asesora (Sarah Lovely) trabaja según tres tipologías de clientes: los clásicos (que prefieren que sea la asesora la que se encargue de buscarles pareja en su base de datos según gustos y afinidades), los modernos (que buscan pareja por Internet y quieren que su asesore les guíe y ayude para encontrar las páginas web más fiables y les redacte los correos y las respuestas) y los sociales (a los que les gusta socializar y acudir a citas rápidas, fiestas para singles, eventos para gente que busca pareja, etc). Victoria Sachs irá experimentando con las tres modalidades (tomándoselo siempre con cachondeo) y eso la llevará a vivir situaciones de lo más surrealistas.


Cosas interesantes que plantea el libro


Este tipo de negocio a nosotros nos parece frívolo y absurdo, pero los razonamientos que plantea el libro son de lo más acertados. Buscar pareja es como buscar piso: puedes hacerlo a través de Internet, por medio de conocidos, buscando anuncios en el periódico, por la calle, etc. También lo compara a invertir: mejor ponerse en manos de profesionales o, si lo haces tú, dominar muy bien el terreno. Por otra parte, los asesores de citas tienen todo un código ético para llevar a cabo su trabajo: piden informes sobre sus clientes (médicos, bancarios, etc.) para conocer su vida y buscar así parejas afines a ellos. Si nos paramos a pensarlo fríamente, existen asesores de moda, de inversiones, bancarios, etc. ¿Por qué no contratar un asesor de citas? Si no tienes tiempo para algo, busca a alguien que lo haga por ti.

La sociedad americana tiene la mente mucho más abierta en lo que se refiera a la hora de encontrar pareja. El negocio de los asesores es allí tan normal como cualquier otro y los portales de citas por Internet están de lo más aceptados, así como también las citas rápidas (en las que hombres y mujeres que no se conocen de nada tienen charlas de 8 minutos para decidir si se gusta no no). De hecho, es muy curioso ver que existen cientos de portales para perfiles de lo más variopintos y precisos (gente con animales, gente pelirroja, vegetarianos, etc). En España tenemos más pudor a la hora de hablar de los portales de búsqueda de pareja y, realmente, sólo hay un par de empresas en ese sector que sean "potentes" (realmente les va muy bien, a pesar de que a la hora de la verdad nadie admite haber usado sus servicios).

Los clientes de los asesores de citas no tienen porque ser necesariamente 'raros' (hay de todo, como en la vida real) sino que son, básicamente, gente sin tiempo (pero con dinero, eso sí) que no quiere perder el poco que tiene socializando y va al grano. Desde empresarios que, por su trabajo, tienen que pasarse toda la semana viajando de un país a otro y cuando llega el fin de semana quieren tener a alguien con quien salir, pasando por gente que trabaja mucho y no tiene tiempo de hacer amigos, hasta gente que se acaba de mudar a la ciudad y no conoce a nadie etc. El mundo de los singles (solteros) genera toda una industria millonaria a su alrededor que pocos se pueden imaginar. ¡Hay incluso empresas que rompen relaciones por ti! Contratar un asesor, pues, no es tan raro: hay quien contrata a un entrenador o 'personal trainer' para que le ayude a adelgazar. Los asesores entrenan para ayudar a encontrar el amor. Contratar uno es mucho más seguro que intentar ligar por Internet (donde la mayoría de la gente miente y donde la criba que tienes que hacer es mucho más complicada, además de ser peligroso).


El libro lanza un dardo envenenado maravilloso al mundo del periodismo. Cuando Victoria recibe el encargo de escribir una columna 'frívola', le dice a su jefe que ella no sabe cómo hacer eso. ¡Ella es una periodista seria! Aunque admite que sus columnas sobre Guantánamo, refugiados y derechos humanos quedan muy bien en el periódico porque le dan prestigio pero que en realidad no las lee nadie. Lo que vende es un entierro, una boda y el morbo del famoseo. La gente, estando de vacaciones, no quiere leer sus columnas deprimentes: quieren negar la realidad y leer sobre frivolidades e ignorar la realidad (algunos la ignoran todo el año). En ese aspecto, el libro encierra un mensaje subliminal delicioso: el mejor remedio contra la conciencia es la indiferencia.

Otro de sus dardos envenenados va dirigido al mundo de los 'blogers'; en concreto, de los egocéntricos. En el libro aparece el blog de un internauta que se las da de listo y narra las peripecias de su vida, haciendo parecer que ésta es de lo más interesante (citas con modelos, borracheras, sexo, las mujeres babean por mí, soy un experto en el amor). Incluso da consejos y se las da de sabiondo, como esas personas que lo saben todo. Es un claro mensaje subliminal a todas aquellas personas que tienen blogs y se dedican a aliñar sus narraciones con grandes dosis de "excentricidades urbanas" para hacerlas más interesantes y encima dan consejos morales: un simple trabajo en una oficina puede convertirse en toda una aventura en la que tú eres el rey del mambo si le echas imaginación y pedantería. No hay que olvidar que "los que siempre están de vuelta de todo, son los que no han ido a ninguna parte".


La practicidad de los americanos para según qué cosas es de admirar. En el libro, se nos muestra cómo no tienen reparos en admitir que usan los servicios de un asesor de citas (en España te mirarían como si usaras los servicios de una alcahueta). Son mucho más prácticos y lo tienen todo más claro en este aspecto. Por ejemplo, otro dato muy curioso del libro, nos muestra que los americanos tienen jurisdicción sobre el anillo de compromiso. Incluso hay casos que llegan a los tribunales (parejas que rompen y van a los tribunales por el anillo para que éstos decidan quién se lo queda). También tienen unas normas no escritas sobre el tema como cuánto es aconsejable gastarse, qué tamaño debe tener el diamante, qué pasa cuando el anillo es herencia familiar y la relacion ación se rompe, etc. Muchas mujeres se lo compran ellas mismas por miedo a que el novio no les acierte en los gustos (y es algo que tendrás que llevar toda la vida). Practicidad ante todo.


El libro está escrito en primera persona, narrado por la propia Victoria Sachs en sus columnas para el periódico catalán con el que colabora. La novela está estructurada a modo de columnas y es muy fácil de leer. Además, está escrito en un tono humorístico muy divertido. Las peripecias que vive son realmente divertidas (citas desastrosas, situaciones vergonzosas, meteduras de pata, líos, etc). Tiene una historia sencilla, directa, con un estilo narrativo periodístico muy ágil y dinámico que convierte esta novela en una lectura realmente fresca.

Lo mejor de todo es la caricaturización de los habitantes de las grandes ciudades de la sociedad actual: divertidas y reales al 100%. La protagonista es una chica normal, que vive en Nueva York y tiene una vida de lo más rutinaria (sin grandes excentricidades) poco amiga del riesgo y amante de la rutina. Su trabajo de investigación del mundo de los asesores de citas la llevará a vivir situaciones de lo más variopintas.


¿Recomendado?


Sí. Es un libro que se lee de un tirón; una lectura ideal para cuando se busca algo ligero. No es una novela en la que los personajes estén desarrollados en profundidad: simplemente mezcla la ficción con el reportaje periodístico, pero todo en su justa dosis (en alguna parte encontré demasiado reportaje, pero nada grave). Es una novela interesante de leer por la perspectiva que aporta y el análisis que hace la sociedad moderna y sus nuevas necesidades, además de mostrar en profundidad el negocio y dinero que se genera alrededor de los solteros y del mundo de las relaciones personales. Además, desmonta el mito de que los que usan estos servicios tienen que ser unos degenerados, unos freaks o unos perdedores. La protagonista es realmente entrañable por su manera de ser, las reflexiones que hace y las cosas que le pasan. Es una historia sencilla con su inicio, nudo y desenlace (muy divertido, por cierto) que nos muestra la realidad a través de un personaje de ficción. Totalmente recomendada para épocas en las que el cuerpo te pide lecturas sencillas y para pasar un buen rato. Mejor esta novela que muchísimas chick lit que han salido al mercado en los últimos años, desde luego. No es alta literatura, ni lo pretende, pero entretiene y, además, informa. ¿Qué más se le puede pedir?


(Como inconveniente diré que los libros son carísimos y éste pica bastante: 18 € por una novela muy corta me parece excesivo)


Datos editoriales

(el mío es en catalán, pero está disponible en ambos idiomas)

ISBN 13: 978-84-297-6101-6
Título: Cites a Manhattan

Autor/es: Reverter Barrachina, Emma

Lengua de publicación: Catalán

Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 05/2008
Publicación: Edicions 62, S.A.

Descripción: 176 p.

Precio: 17,31 Euros