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Hotel Melia Bali (Nusa Dua, Bali)


En mi luna de miel también pasé por Bali, estuve cinco días y pasé cuatro en el Hotel Melia Bali, situado en Nusa Dua, al Sur de la Isla.
Lo primero que hay que hacer nada más llegar es pedir un plano de las instalaciones del Hotel, es enorme, los edificios de las habitaciones están junto a la recepción, pero si quieres ir a la piscina, la playa, los restaurantes, las pistas deportivas, etc. necesitas guía, sobre todo el primer día, luego ya te aprendes los caminitos rodeados de palmeras y vegetación y llegas en un momento.

La recepción es enorme y preciosa, todo en maderas tropicales y decorado con frescos. A la derecha está el lobby y a la izquierda la recepción propiamente dicha. En el medio hay un amplio salón con sillones para tirarte un rato en cuanto llegas de las visitas por la isla. Por un pasillo lateral se llega a las tiendas de recuerdos y otros servicios. Por el siguiente pasillo se pasa a los edificios de las habitaciones. Todo está abierto al exterior y se ve la exuberante vegetación desde cualquier lugar. Desde el hall de entrada, bajando unas escaleras, se accede a uno de los restaurantes, donde se desayuna con un enorme buffet en el interior o en el exterior. En el buffet puedes encontrar incluso la adaptación balinesa de la tortilla española... hay que verla y probarla, no se puede explicar con palabras.



Las habitaciones no son muy amplias, comparadas con otros hoteles que visité en mi viaje, pero están muy bien. De nuevo predomina la madera, incluso en el baño, separado de la habitación por unos paneles de madera y cristal al ácido muy originales. También son originales los coloridos albornoces que te encuentras en el baño, totalmente hawaianos, o balineses mejor dicho.

Los jardines son inmensos y entre su espesura se encuentran las villas, que no puedo describir porque sólo las ví por fuera, aunque tienen una pinta de lujosas y confortables, uffff. La próxima vez (en la próxima vida) me voy a una villa. Siguiendo los caminos entre las omnipresentes palmeras (como curiosidad os contaré que los edificios no superan la altura de las palmeras, pero esto sucede en todo Bali, incluso en Dempasar, la capital, creo que es por ley) llegamos a la piscina, preciosa, tipo lago, como dicen en la web. Junto a ella se organizan actividades de todo tipo, tanto para adultos como para niños. Hay una pizarra con los horarios de todas las actividades por días así que es fácil asistir a alguna si os interesa (a mi me llamó la atención especialmente la partida de ajedrez con figuras reales, no la vi, pero vi el anuncio y me quedé con las ganas).

Al final de los jardines, junto a la playa, hay varios restaurantes, japonés, mediterráneo, etc. tipo buffet, aunque no comí allí, así que no digo nada sobre la comida. Si se parecía a la cena que tomamos en el restaurante del hall o a los desayunos tengo que decir que estuvieron muy bien.

Caminando y caminando llegamos a la playa privada, bueno, eso dicen, porque allí llega cualquiera, entra cualquiera (sobre todo vendedoras de artesanía local). Está bien, aunque las playas de Bali no tienen nada de paradisíacas, son normalitas, y esta es bastante estrecha.
Lo de entre rusos y españoles es porque el Melia Bali es el típico hotel de los españoles en verano, y de los rusos en invierno. Cuando yo fui estaba plagado de rusos, que al parecer les encanta Bali, como a los australianos, que también los hay a cientos, aunque esos están en Kuta surfeando. En recepción hablan español y el director del hotel, si mal no recuerdo, es español, pero estaban con el chip del ruso y alguna vez nos hablaron en un ruso balines muy gracioso.

Las desventajas del hotel, la número uno los mosquitos. Por la noche apetecía un montón salir un rato a la terraza de la habitación, pero ya avisan con una notita pegada al cristal que es aconsejable no salir ni abrir la puerta porque la mosquitada que hay fuera es temible! Si no abres no hay pegas y si sales por la noche y te vas a los restaurantes de fuera tampoco hay pegas, no sé lo que echan pero los mosquitos ni se acercan. Yo que iba cargada de Autan y similares y al final vino entero a casa.

Otra desventaja, aunque igual en mi caso fue mala suerte, que el correo que echas allí se pierde en el abismo de los buzones balineses y nunca ha llegado a su destino.Nunca me había pasado, en todos los países que he estado he echado cartas al correo, normalmente dejándolas en la recepción del hotel, y siempre han llegado. Las de Bali (que eran postales de Bali y Tailandia, por dejarlo todo para el último día) aún las esperamos y hace ya más de un año que las eché. Creo que voy a darlas por perdidas.

Y creo que no me dejo nada. El precio ni idea, iba todo en el pack, pero creo que no es de los más caros, ya que los hay bastante más lujosos.

Hotel Polus (Budapest)


Recordando mi viaje a Praga, Viena y Budapest en el año 2002, con mis compañeros de facultad, he estado viendo de nuevo el álbum de fotos y nada más abrirlo aparece la foto de la fachada de este hotel. Fue casi lo primero que vimos nada más aterrizar en Budapest, ya que llegamos a última hora de la tarde, y no pudimos apreciar su colorido de anuncio de Micolor, pero... a la mañana siguiente... ufff, no apto para daltónicos!!!


EL HOTEL – DESCRIPCIÓN EXTERIOR


El Hotel Polus está a las afueras de Budapest, a unos 8 km. del centro de la ciudad y a unos 15 km. de aeropuerto. Se encuentra en una zona residencial de la periferia, esta es la dirección:

Szentmihályi út 131, 1152 Budapest

La categoría es *** (tres estrellas). Tiene 134 habitaciones distribuidas en siete plantas, más una octava donde encontramos otros servicios que luego comentaré.

En el exterior destaca por su colorido, paredes de un verde oliva bastante fuerte, ventanas enmarcadas en rojo sangre muy chillón, zonas de un azul oscuro intenso... En la parte superior hay tres pisos un poco abuhardillados en los que se cambian los colores, ya que se cambia el tono verde de los muros por el rojo fuerte de las tejas. El edificio es muy mazacote, muy poco esbelto y agradable, aunque esta es la impresión general que me llevé de muchas construcciones en Budapest, que tienen esa típica “arquitectura socialista”, construcciones muy sobrias, muy apabullantes, nada esbeltas y elegantes, hechas para grandes masas sin importar la estética. Aunque, por suerte, hay excepciones. En este caso se ha intentado paliar un poco esa sensación sobria y poco esbelta con los colores de la fachada pero, sinceramente, se han pasado un pueblo...



En un lateral tiene una escalera metálica de incendios, me recordó mucho a los típicos edificios de las películas americanas. Justo frente al hotel hay un McDonald’s, así que la zona es bastante frecuentada para la visita al establecimiento de comida rápida. Los McDonald’s son muy habituales tanto en Budapest como en Praga y son superbaratos, la gente de estas ciudades los frecuenta mucho, yo creo que bastante más que en España.

Cruzando un aparcamiento bastante amplio hay un Tesco, un típico hipermercado de algunos países del centro-este de Europa. Está situado dentro de un centro comercial que se llama igual que el Hotel.

Dispone de parking en el exterior, pero no lo he usado porque llegué en autobús. De todos modos, si vas en coche y está lleno tienes el parking del centro comercial justo al lado.

También cuenta con una pequeña zona verde con arbolitos que rodea el hotel. Ni siquiera nos acercamos a ella, así que no sé si contaba con alguna zona de juegos o de descanso.

A pesar de la distancia que hay al centro el transporte público es bastante abundante en la ciudad, entre autobuses, trolebuses y metro es fácil acercarse al centro en media hora más o menos y por poco dinero.



EL HOTEL – SERVICIOS QUE OFRECE –


Dispone de todo lo básico e indispensable en un hotel: recepción, habitaciones (jeje), restaurante (es italiano, pero no llegamos a entrar así que no puedo opinar)... Además podemos utilizar y disfrutar de los siguientes servicios:
*cafetería
*ascensor
*gimnasio
*loby
*piscina cubierta (creo recordar que estaba en una especie de sótano)
*sala de conferencias
*sauna
*alquiler de coches
*caja fuerte
*wifi gratis en todo el hotel (esto es nuevo, hace cinco años no había)
*pista de tenis y bolera (estos dos últimos servicios tienen precio a parte): la bolera está en la última planta del hotel, junto a un pub y una terraza muy frecuentados por la gente de los alrededores para jugar a los bolos y tomar unas copas.



EL HOTEL – LAS HABITACIONES –

Hace cinco años no destacaban por su modernidad... por las fotos que he visto en la red, siguen en el mismo estado. Son muy corrientes, con muebles baratos, decoración nula, paredes sobrias, etc. Aunque al menos recuerdo que estaban bastante limpias y no eran incómodas, así que pudimos pasar sin el diseño y la modernidad de otros hoteles.

La habitación que ocupé las dos noches que pasé allí estaba en la planta inmediatamente inferior a la de la bolera. Tenía dos camas de 90, una mesita, un mueble para la TV, el maletero y el armario. El baño era sencillito, con su bañera, sus amenities un tanto escasos... pero limpio. Tampoco pedíamos mucho más porque no pasamos allí más tiempo que el indispensable para dormir, o por lo menos para intentarlo...

Tenía los servicios propios de un hotel de su categoría: secador, teléfono, aire acondicionado... Aunque me extrañó que no tuviera minibar. Los suelos eran de azulejos, bastante fríos y extraños para un hotel, la verdad, me gustan más los de moqueta o madera, aunque claro, requieren más cuidados y limpieza.

De todo esto como veis, prefiero hablar en pasado, porque han pasado cinco años y las cosas han podido cambiar... o no!

Teníamos el desayuno incluido, normalucho, tipo buffet pero con poca variedad, el café malísimo y lo demás comible. No hay mucho más que comentar porque tampoco lo recuerdo con exactitud. Lo del café es de cajón porque no he tomado un café en condiciones en casi ningún sitio del centro de Europa.

El resto de comidas las hicimos a nuestro aire, ninguna en el hotel, así que no me detengo más en el tema.



EL HOTEL – MI EXPERIENCIA –


Lo bueno del hotel desde luego es lo que hay en los alrededores: el McDonald’s, que te puede sacar de un apuro, y el centro comercial, que viene de maravilla para aprovisionar de comida sobre todo en este tipo de viajes, en los que no vas con mucho dinero sobrante y sueles ir buscando el ahorro. En nuestro grupo solíamos preparar cenas improvisadas en el propio hotel con las compras que hacíamos en el centro comercial. Esto lo hemos hecho siempre que hemos viajado los amigos de la facultad, así nos gastábamos el dinero en otras cosas más interesantes, ya comeríamos bien al volver a casa...

Del centro comercial y lo útil que me fue hablo ahora mismo...

Pero antes lo malo, casi todo del hotel. Como he dicho era viejo y anticuado (creo que sigue en el mismo estado), la limpieza existía, pero tampoco era para tirar cohetes, los empleados del hotel ni fu ni fá, fríos y secos como su edificio, aunque tampoco hubo mucho trato con ellos.

Lo peor fue la primera noche. Sabíamos que había una bolera en la parte de arriba del edificio, pero supuestamente cerraba pronto. Pues de eso nada, se llena de gente joven que va a tomarse unas copas al pub y está abierta hasta las tantas. Las habitaciones que están en los pisos inferiores son como la pista por donde corren las bolas... parece que juegan en tu cabeza en vez de en la bolera. El ruido de los bolos y de la gente de fiesta duró hasta bien entrada la madrugada. La única opción, a parte de renegarse por no dormir, era subir a echar unas partiditas, pero se nos quitaron las ganas al ver el ambiente, tíos y más tíos con pinta de macarras, y nosotras que éramos casi todas chicas... pues no nos quedaron ganas.

Al día siguiente nuestra primera parada fue el centro comercial. Por suerte estaba bien repleto de tiendas, entre ellas una farmacia, donde conseguimos unos tapones para poder dormir un poco más decentemente la segunda noche.

Esa segunda noche otra vez bolos y copas, pero con los tapones se hizo más llevadero.

Así que acabando, no lo recomiendo. No sé si en estos años lo habrán reformado, pero por las pocas fotos que he visto parece que sigue en las mismas condiciones, y evidentemente la bolera seguirá en su sitio. El ruido se oye por todo el hotel así que o eres una marmota como mi hijo o prepárate para no dormir. Entre semana debe estar más tranquilo, pero en fin de semana date por... fastidiado, vamos a decir para ser suaves... no vas a pegar ojo!

El precio, ni idea, lo cogimos en un paquete y pagamos todos los hoteles, vuelos y traslados así que no tengo ni idea! Por cierto, en las páginas de reserva de hoteles que he visto tiene malos comentarios y puntuación, veo que no soy la única que no ha pegado ojo en el hotelito dichoso.

El encanto del Valle del Lozoya (Gargantilla del Lozoya)


Si algo nos gusta, ¿por qué no repetir? Este ha sido el caso de los alojamientos rurales El encanto del Valle del Lozoya, en Gargantilla del Lozoya, donde hemos celebrado ya dos de nuestras reuniones anuales del foro de mamás en el que participo. Seguro que a más de uno os suena esto de las kdds. Se trata de un conjunto de casas rurales en la sierra norte de Madrid ideales para grupos y familias, acogedoras, cómodas y con extras que hacen de ellas un lugar ideal para el tipo de reuniones que organizamos en nuestro pequeño hogar online.

Situación y entorno

Las casas están a las afueras de la localidad de Gargantilla del Lozoya, a unos 80 km. de Madrid dirección Burgos por la A-1. Nosotros llegamos siempre desde el norte, desde Aranda de Duero, y tras subir Somosierra, accedemos por la salida de Buitrago de Lozoya. Desde ahí, siguiendo las indicaciones, es sencillo llegar, ni siquiera hace falta sistema de navegación. La carretera es estrecha pero son sólo unos 10 km. hasta Gargantilla. Una vez en el pueblo localizaremos las casas en una de las dos rotondas que tiene, a la entrada o a la salida dependiendo de por dónde hayamos llegado.

Muy cerca de Gargantilla tenemos varias zonas interesantes que visitar si acompaña el tiempo y tenemos varios días: Buitrago, Rascafría, Lozoya, varios pantanos, el de la Pinilla entre ellos, etc. Los paisajes son impresionantes y el aire, como podéis imaginar, de lo más puro. Es un sitio perfecto para una escapada desde la capital, para cambiar de aires en pocos kilómetros.



Las casas

Están situadas en dos grupos de ocho, en total 16 alojamientos, a ambos lados de la calle Alcalde Pedro Martín Martín. Se trata de dos recintos triangulares vallados e individuales. En ellos, las casas se organizan en dos laterales, formando un ángulo recto y quedando el tercer lado libre, abierto a la calle en uno de los recintos y a una zona de prado, donde suele haber caballos, en el otro recinto.

Los ocho alojamientos de cada recinto son realmente cuatro casas de una sola planta divididas a la mitad, siendo cada mitad, cada vertiente del tejado a dos aguas, una vivienda. Son todas iguales, salvo por la distribución, que es opuesta en cada par de alojamientos por la particularidad de ser una sola casa.

Tienen un porche de entrada al que se accede por unos pocos escalones y que se separa del vecino por una reja. En el porche hay una mesa y varias sillas. En el interior la distribución es la siguiente: salón con cocina americana, es decir, integrada, separada por una pequeña barra, cuarto de baño con ducha y dos habitaciones, una con cama de matrimonio de 1,35 y otra con dos camas individuales de 90.

Todas las estancias son amplias, especialmente el salón. La cocina es la zona con menos espacio pero está bien aprovechado y, si no es una estancia larga, es suficiente. Cada casa, a pesar de tener sólo dos habitaciones, puede alojar hasta seis personas, ya que uno de los dos sofás del salón se convierte en cama. En el salón, además de estos dos sofás, hay una mesa de centro y un aparador con la vajilla y el televisor en la parte superior.

La zona de la cocina se compone de la barra, la cocina propiamente dicha y la mesa con seis sillas situada en un lateral. Sobre la barra hay un microondas y en la parte de abajo, en una balda, encontramos también una cafetera eléctrica. En la zona de los fuegos hay un par de armarios bajos, uno con cazuelas y sartenes y otro con los útiles de limpieza: estropajo, lavavajillas, un paño para humedecer y otro para secar, recogedor y fregona (hay que acoplar el palo de la escoba para usarla). También hay un cubo de basura y bolsas. En esta zona baja encontramos también un frigorífico pequeño. Arriba hay dos fuegos eléctricos, la cubeta del fregadero con zona de secado y la campana extractora. Ambas zonas están iluminadas por una ventana que da al patio interior.

El cuarto de baño no tiene amenities aunque sí papel higiénico. Tampoco hay bidet; el lavabo tiene espejo empotrado en la pared; la ducha es amplia aunque la mampara cierra bastante mal en las tres casas en las que lo comprobé. En una de ellas, en la última que hemos estado, una de las partes movibles de la mampara se ha debido romper porque la habían sustituido por una cortina de baño. La verdad es que quedaba un poco cutre. Para dejar nuestra bolsa de aseo sólo disponemos de una balda de madera que se queda un poco pequeña. El agua caliente de la casa sale de un depósito que se encuentra sobre el falso techo del baño (se ve bien si miramos el reflejo del espejo) y con esto hay que tener cuidado porque si somos muchos al turno de la ducha puede terminarse. En esta ocasión no ha habido problemas pero la vez anterior tuve que ducharme el último día en otra casa que usábamos como "casa común" para reunirnos y hacer comidas conjuntas. Algunos baños tienen más luz que otros; en esta visita nos ha tocado una casa en la que el baño daba a la zona de entrada y tenía más luz que en la anterior, cuando nos tocó una casa cuyo baño daba a una zona de yacuzzi y masajes que hay entre dos casas.

La habitación con cama de matrimonio tiene la cama de 1,35 y dos mesitas, un armario y una silla. Es amplia, nos cabe perfectamente la cuna de viaje y queda espacio suficiente para deambular. En la habitación encontramos las toallas (limpias y gruesas) y mantas de más por si es necesario, aunque nunca hemos tenido que usarlas, al menos en la cama, ya que la calefacción, mediante radiadores, es uno de los puntos fuertes de la casa (se regula desde el termostato del salón) y siempre las hemos encontrado calientes a nuestra llegada. Digo que no las hemos usado en la cama, pero algunas compañeras sí que las usaron en la ventana, ya que no tienen persianas y por la mañana entra demasiada luz. La otra habitación es similar, quizás un poco más amplia, con dos camas de 90, una mesilla, armario y silla. La ropa de cama y las cortinas son muy parecidas en todas las casas, en algunas yo diría que idénticas.

En general están en buenas condiciones, tanto los muebles como las estancias. Quizás falla un poco la vajilla, que tiene alguna pieza un tanto dañada. El principal y casi único fallo que les veo a las casas es la poca luz que hay por la noche, sobre todo en la zona de la cocina. No hay muchos puntos de luz y los que hay no ofrecen demasiada iluminación; en la zona del salón no importa mucho pero en la cocina se echa de menos un poco más de luz.

Lo que hay en abundancia son enchufes. Tienen protección para los niños pero por el uso se ha retirado en muchos enchufes por lo que, en nuestra primera visita lo solucionamos con celo; en la segunda visita nos prestaron unos protectores de enchufes que se utilizaron sobre todo en la casa común. Si tenéis niños y se os olvida llevar protectores no dudéis en pedirlos.

La decoración sigue un poco la línea rústica, no en exceso, ya que no hay adornos ni cuadros, sino por el carácter robusto de los muebles, aunque es un poco de pega, ya que realmente son de pino teñido imitando maderas más nobles y duras. La mesa de la zona de la cocina, por ejemplo, parece pesar una tonelada por su grosor y sus patas y luego descubres que es bastante ligera. Los suelos son de terrazo marrón, sufridos ante la suciedad aunque todo está bastante limpio.

En la parte exterior son de piedra con cemento, a modo de mampostería, aunque esto parece un simple recubrimiento de una pared de ladrillo normal. El resultado es bonito, ya que han creado un conjunto interesante con la piedra de las casas y la del suelo del patio.

Hablando del patio; nosotros nos hemos alojado siempre en el grupo de casas donde el patio está vacío, en el lado donde también se encuentra la recepción, justo a la entrada de este recinto. Este patio triangular es ideal para comidas al aire libre y para que los niños jueguen y corran. En esta ocasión lo hemos usado menos porque el tiempo no acompañaba pero en la primera visita nos pasamos todo el fin de semana en el patio, haciendo también las comidas allí.

En el otro recinto el patio está ocupado por una fuente con un pequeño estanque y parterres de flores hechos con piedra natural por lo que es menos indicado para el uso que nosotros le damos: juegos, espacio para que los niños corran y para las comidas de grupo.

Zonas comunes y extras

Además de los patios también dispone de otras zonas de uso común. La mejor de todas, con diferencia, es la piscina climatizada, dicen en la web que de agua salada, aunque yo no noté mucho sabor a sal, más bien a cloro. A pesar de este detalle es un sitio estupendo; se encuentra en la esquina entre las casas en el patio de la fuente y los parterres; es una piscina amplia y bien acondicionada con una estructura de madera y piedra y luz natural por la parte superior. Tiene unas escaleras de acceso en la zona de entrada y luego, al fondo, chorros de agua lumbares y dos fuentes para las cervicales, haciendo el doble juego de piscina+spa.

En los laterales hay un banco corrido para dejar toallas y demás enseres de baño. A la derecha de la entrada hay dos salas para cambiarse con taquillas y aseo y también una ducha.

Lo mejor de la piscina es que su uso es gratuito si te alojas en las casas, así que puedes disfrutarla todas las veces que quieras durante tu estancia. El horario exacto no lo sé, aunque sí recuerdo que por las mañanas no abre hasta las doce; creo que no cierra a mediodía y por la tarde tiene un horario bastante amplio. Una pequeña pega es que también tienen acceso a ella gente de fuera, de la zona, ya que existe la posibilidad de sacar un bono anual por poco más de 100 euros. La primera vez que estuvimos en El encanto la piscina estuvo a nuestra disposición sin más usuarios que los que estábamos alojados, pero en esta ocasión nos la hemos encontrado mucho más llena; aún así hemos disfrutado mucho de ella, tiene una temperatura estupenda y permite pasar buenos ratos, especialmente por el mal tiempo que teníamos fuera.

Para el uso de la piscina aconsejan llevar todo lo imprescindible: albornoz, traje de baño, calzado, gorro, etc. aunque en recepción también te venden un kit con todo lo necesario (no recuerdo el precio pero barato no era, mejor llevarlo de casa). Creo que también te alquilan el albornoz a 3 euros por día pero no lo comprobé.

Otra zona que podemos llamar común es el jacuzzi y la ducha hidromasaje, que se encuentra entre dos casas en el recinto del patio vacío y la recepción. No lo he probado así que no puedo más que indicaros el precio, 12 euros por persona durante hora y media. Actualmente está fuera de servicio.

Además de la piscina y el jacuzzi en El encanto también podemos disfrutar de masajes y sesiones de belleza. Tampoco he tenido el gusto de probar los masajes pero sí que lo hizo mi marido. Hay varios tipos y diferentes precios; raguquito probó el masaje corporal, que dura 50 minutos y cuesta 35 euros. No quedó insatisfecho pero claro, él compara con los masajes que probamos en Tailandia y ante esos se queda en nada. Yo no puedo decir nada porque, como os digo, no los he probado. Otros compañeros de estancia probaron los masajes de espalda, un poco más baratos y también de menos duración, y quedaron satisfechos.

Ofrecen también depilación por zonas o completa pero este servicio tampoco lo he probado porque iba peladita de casa, así que tampoco os cuento más. Los precios no los recuerdo con exactitud pero sí me acuerdo que eran algo más caros que los que podamos encontrar en un centro de estética, que por otra parte, me parece normal, ya que es un extra, un pequeño lujo para hacer la estancia más agradable.

Disponen además de una sala para reuniones o grupos, de unos 100 m2, situada junto a la recepción. No la he visto más que desde fuera, así que no puedo decir mucho, sólo que tiene unos ventanales muy amplios y que dentro se veían sillas y mesas. Esta sala pensamos usarla en la primera kdd pero nos pedían por su uso todo el fin de semana unos 600 euros y sólo nos rebajaban a 480 euros si llenábamos todas las casas de es recinto, con lo cual la solución fue alquilar una casa más, para dos personas, y usarla como centro de reuniones. De este modo pagamos 165 euros por la zona común, que no son ni 480 ni 600; evidentemente hay menos espacio y no es un lugar especialmente acondicionado para reuniones pero el ahorro es importante. En esta sala común nos anuncian en la web que disponen de acceso a Internet (no lo hay en las casas), proyector, PC, equipo de sonido, TV, DVD y vídeo, etc. vamos, todo lo necesario para reuniones de empresa. A nosotros la casa de dos nos hizo el mismo servicio a mejor precio.

Las casas no tienen restaurante, al menos no junto a los recintos. Los dueños tienen un restaurante, el Groucho, pero en otra localidad, en Pinilla de Buitrago, a unos 3km. Se puede reservar allí mismo pero no os puedo contar nada porque nunca hemos estado, con tanto niño sería un show irnos a un restaurante. Una de nuestras compañeras de foro sí que lo conoce y nos ha dado buenas referencias pero aún así no nos hemos atrevido a llevar a toda la manana.

Los precios

Han cambiado de nuestra primera visita a la segunda, hace sólo una semana. Recuerdo que la vez anterior costaba la casa de dos 165 euros (para convertir la casa de cuatro en casa de dos simplemente cierran una habitación) y la de cuatro 285 euros el fin de semana.

Este año la tarifa ha sido 175 euros la casa de dos y 305 la casa de cuatro el fin de semana. El resto de precios los podéis ver en la web (www.elencantodelvalle.com) porque me parece un poco rollo plantaros aquí el enorme listado. Hay opción de una noche, un fin de semana, semanas enteras y meses enteros. Los precios también varían desde dos hasta seis personas. Una nota a tener en cuenta es que a los niños pequeños no los cuentan como personas (pobres), es decir, si sois dos parejas y dos niños os cobran una casa de cuatro, no de seis. Supongo que si los niños ya son mayores y usan la cama del salón se cobrará la parte correspondiente pero no os lo puedo decir con seguridad.

A mi me parecen algo caras, para qué lo voy a negar, pero comparo con las casas de mi zona, que son en general más baratas que las de la zona de Madrid, donde hay menos oferta. Sin embargo, no me importa pagarlo porque merece la pena, tanto por comodidad, por seguridad (no hay escaleras por la que los niños puedan caerse en el interior de la casa), por las características ideales para nuestros encuentros... son dos veces al año las que nos reunimos y hasta ahora estas casas han sido todo un acierto, así que prefiero pagar un poco más por El encanto que ahorrarlo y perder en comodidad y en servicios como la piscina, el enorme patio, etc.

He visto en la web que ofrecen descuentos y promociones pero pone que están fuera de servicio (como el jacuzzi) así que ni os las comento, ya que tampoco las he disfrutado.

En resumen...

Salvo por la falta de luz por las noches y la cocina un tanto pequeña si se cocina mucho, las casas son ideales, espaciosas, sin escaleras, cómodas y confortables, con buena calefacción y limpias. El entorno también ayuda, tanto las zonas comunes como el paisaje y alrededores.

El precio se sale un poco de lo que pagaríamos en otras zonas como Castilla y León, que es lo que más conozco pero tienen la ventaja de ser céntricas (para nuestras kdds Madrid es el punto intermedio al que todas más o menos podemos desplazarnos). Además, algo que no he comentado, es que permiten el uso, el fin de semana, desde las doce de la mañana del viernes, hasta las ocho de la tarde del domingo; me parece un horario muy amplio que no te permiten en otros alojamientos.

Las chicas que están en recepción son bastante agradables y te atienden durante todo el día. Por la noche no hay nadie pero hay teléfono de contacto y llaves para la puerta exterior. La simpatía de estas chicas contrasta un poco con una de las personas que te atiende por teléfono al hacer la reserva, que parece un poco seca. Hablando de reservas... se paga la mitad al reservar, con tarjeta o mediante transferencia, y el resto del importe al abandonar las casas; al menos así lo hemos hecho nosotros las dos veces.

Además de las casas de El encanto, los dueños disponen de otros dos alojamientos, El Campillo, para ocho personas, y Las Fuentecillas, para 14 o 15 personas, pero no os cuento nada de estas casas porque no las conozco.

Termino recomendando estas casas, cómodas, tranquilas, bien comunicadas y en un entorno precioso. Mi experiencia en ellas ha sido estupenda y tengo la esperanza de repetir en próximos encuentros con mis mamis, así que os imagináis que hemos quedado contentos con el trato y con las casa ¿no?