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An American Crime


El poeta inglés Lord Byron dijo: "Truth is stranger than fiction" (La realidad supera a la ficción). Y tenía razón. Lo cierto es que, con demasiada (y preocupante) frecuencia, los informativos y las crónicas de sucesos parecen una compilación de guiones macabros esperando a que el director o escritor de turno los conviertan en película o novela. Lo triste es que el argumento de esas crónicas se ha perpetrado en la vida real y lo preocupante es que vivimos en una sociedad inmunizada contra los actos de crueldad que cada vez necesita ver y oír historias más retorcidas para lograr conmoverse. El "mirar hacia otro lado" es un ejercicio demasiado común.

"An American crime" es una película que nos muestra la crueldad humana (activa y pasiva) en todo su esplendor. ¿Es novedosa? No; no lo es porque la historia que cuenta ya ha sido contada muchas otras veces con múltiples variaciones. Se vale de la materia prima del cine de terror/suspense y del tópico más recurrido en este tipo de películas: "Persona torturada a manos de otra(s) persona(s)". Lo que la hace diferente y más aterradora es que está basada en una historia real (y nada asusta tanto como el horror sucediendo en nuestro entorno cotidiano, aparentemente seguro). Efectivamente: la realidad supera a la ficción. En esta ocasión, incluso se dan la mano y nos cuentan la historia conjuntamente.

Sinopsis

"An American crime" se sitúa en plenos años 60 y cuenta la historia de Sylvia Likens: una adolescente de 16 años que, junto a su hermana, fue dejada al cuidado de su vecina Gertrude Baniszweski mientras sus padres se auyentaban unos meses por motivos laborales. Gertrude se hacía cargo de sus hijos ella sola y siempre iba escasa de dinero, pasando penurias económicas y sobreviviendo gracias al sueldo que ganaba planchando para las vecinas y al trabajo de Paula (la hija mayor). Aceptó que las dos adolescentes vivieran en su casa (junto a sus seis hijos) durante unos cuantos meses a cambio de 20 dólares a la semana.

A las pocas semanas de estar las dos niñas allí, el cheque que sus padres enviaban semanalmente se retrasó y fueron castigadas físicamente por ello. Gertrude, emocionalmente inestable, empezó a descargar su ira contra Sylvia, infligiéndole castigos físicos que duraron meses y que fueron aumentando de manera proporcional a la rabia que la señora Baniszwesi sentía por Sylvia, a la que convirtió en la culpable de todos sus males. Finalmente la encerró en el sótano, donde fue torturada y vejada no sólo a manos de Gertrude sino también de todos sus hijos y de los amigos de éstos hasta que murió.

Desarrollo

La película empieza con el juicio por la muerte de Sylvia narrado por ella misma en una voz en off. A lo largo de toda la película se van intercalando imágenes del juicio y de los testimonios de los implicados con las de la historia real para hilvanar los retazos de la historia. Justo al inicio vemos la partida de los padres y a las niñas quedándose a cargo de Gertrude. Al principio todo va muy bien: las niñas se adaptan rápidamente y se hacen amigas del resto de hermanos. Vamos siendo testigos de la inestabilidad mental de la madre por medio de gestos, miradas y actitudes que nos muestran que está sobrepasada por la penosa situación familiar que vive: sin dinero, sin marido y con un bagaje emocional muy estresante a sus espaldas. Cuando el primer cheque se retrasa su ira se desencadena y azota a las dos niñas con un cinturón. En esta escena es cuando queda patente la bipolaridad de Gertrude que, inmediatamente después de pegarlas, las acaricia y las tranquiliza, alegando que todo lo hace por su bien.

El despotismo de Gertrude se va acrecentando a medida que avanza la historia, al mismo tiempo que su odio por Sylvia se va haciendo cada vez mayor. Sylvia y su hermana intentan llevar una vida normal en la medida de lo posible. Sylvia incluso tiene sus pequeños coqueteos con chicos del vecindario, al tiempo que las cosas se complican para ella y los castigos se van haciendo más severos e insoportables (justificados por Gertrude como "lecciones que hay que aprender"). Finalmente Sylvia es encerrada en el sótano en el cual recibe todo tipo de torturas y vejaciones por parte de Gertrude, de sus hijos y de todos los amigos del vecindario. La versión oficial que la familia da a la gente es que Sylvia ha sido enviada a un reformatorio. Después de sufrir lo indecible, Sylvia muere y la familia entera es juzgada y condenada en un juicio que fue muy mediático, con un caso que horrorizó a la opinión pública y que ha sido calificado como "el peor crimen de la historia de Indianápolis".

El enfoque de la película

Con este tipo de películas basadas en historias reales siempre se corre un peligro al hacerlas: caer en el morbo gratuito. "An American crime" no lo hace en ningún momento (cosa muy difícil teniendo en cuenta que la historia está llena de elementos que se prestan a eso). Su director, Tommy O'Haver, ha hecho un trabajo excelente a la hora de contar esta historia al espectador: muestra la crudeza y el horror de lo que pasó pero sin caer en el terreno de lo morboso y del sadismo gratuito. Cabe decir también que la película es descafeinada comparada con lo que pasó en realidad y que se ha hecho un trabajo muy políticamente correcto en el que al espectador se le pone la mano delante de los ojos y tan sólo se le deja ver aquello que se cuela por el hueco de los dedos. El ritmo de la película es muy fluido ya que tiene una duración correcta: ni corta ni excesiva y la sucesión de escenas es muy dinámica y hace que la historia avance rápidamente.

El suspense se mantiene durante todo el rato aunque es más angustiosa por el hecho de saber que ocurrió de verdad que por lo que muestra en sí. De hecho, las escenas escalofriantes son cuatro o cinco (y no son explícitas); el resto de la película está cargado de escenas cotidianas de un apacible pueblo de América pero con la sensación de que algo malo va a pasar flotando en el ambiente. El director ha dejado muchísimas cosas fuera y ha contado la historia de la manera más "light" posible: en esta película se muestran azotes, patadas, humillaciones, quemaduras de cigarro, a Sylvia obligada a introducirse una botella de Coca-Cola vía vaginal y (la escena más impactante de todas) cuando le marcan en el estómago la frase "Soy una prostituta y estoy orgullosa de ello" con una aguja caliente, pero se han omitido todas las otras torturas a las que fue sometida Sylvia (ni siquiera se mencionan en el juicio y, el horror que vivió, queda parcialmente sesgado).

El peso de las interpretaciones

La película está maravillosamente interpretada: todos los actores están soberbios, en especial Ellen Paige (Juno) y Catherine Keener en calidad de protagonistas. Ambas están espléndidas en sus actuaciones (Ellen Paige está increíble) y llevan el peso y la responsabilidad de la historia (los gritos de Ellen Paige en la escena del sótano ponen los pelos de punta, algo que se ha perdido en la versión doblada que pierde algo de intensidad). El problema que le veo a la película es que Gertrude no resulta todo lo odiosa que debería resultar. Se hace odiosa, sí, pero debido al descafeinado que han hecho han restado maldad al personaje de Gertrude. Hay momentos en los que incluso llega a convertirse en víctima de las circunstancias (algo que pasa mucho en películas de este tipo: te muestran la otra cara de los malos, sus dramas personales que los convierten en víctimas por lo mal que les ha tratado la vida) y que, incluso, llegan a infundir lástima.

La interpretación de Catherine Keener es excelente, de eso no cabe duda, pero debido a la manera en que está "guionizado" su personaje, hay momentos en los que parece que esté teniendo su momento de redención y arrepentimiento. A pesar de haberla pintado como lo que fue (el mal en persona), han añadido muchas escenas de "justificación" a su personaje que hacen que el espectador no llegue a odiarla todo lo que debería. Incluso hay momentos empáticos en los que el espectador se llega a solidarizar [en la medida de lo posible] con Gertrude. El director no ha contado una historia tradicional de buenos contra malos sino que nos ha mostrado la historia de forma neutra e imparcial, sin decantarse por nadie. Una historia que muestra cómo la maldad puede encontrarse hasta en el vecindario más apacible del pueblo más tranquilo. Por muy bonita que sea la fachada de la casa y lo felices que parezcan sus inquilinos, las cosas más horribles pueden pasar dentro, a puerta cerrada.

Crítica social

"An American crime" es una película arriesgada, tanto por la historia que cuenta como por cómo la cuenta. La trama recuerda muchísimo a casos recientes de naturaleza similar que han conmocionado a la opinión pública y es inevitable recordarlos mientras se ve la película. De hecho, "An American crime" viene a ser su "alter ego"; la película que precede a las que (seguro) se harán dentro de 40 años sobre los casos vigentes actualmente. En su momento fue un crimen muy mediático, que escandalizó a la sociedad americana y que, en Indiana, se considera el peor caso de abusos de su historia. Esta película es un clarísimo dardo envenenado a la hipocresía del mundo occidental, a nuestra perfecta sociedad que se atreve a juzgar y a satanizar las morales ajenas, que vive de cara a la galería en una constante competición por ser más y mejor que el vecino y que duerme con la conciencia tranquila bajo la manta del conformismo y la ignorancia. Como alguien dijo una vez: "El mejor remedio para la conciencia es la indiferencia".

El objetivo de esta película no es ofrecer morbo a los espectadores sino mostrarles de lo que es capaz el ser humano. A pesar de que el director se ha limitado a contar la historia de lo que le pasó a esta chica de forma neutral, la película tiene tintes de durísima crítica social (que se desprende por sí sola). Es como si, mientras la vieras, alguien te estuviera diciendo: "Sí, de eso y de mucho más sois capaces los ciudadanos del mundo civilizado". La actitud de "mirar para otro lado" y "fingir que no pasa nada" queda maravillosamente retratada en esta película: el director se ha valido de escenas simplísimas pero visualmente muy efectivas para mostrarnos cómo los vecinos oyen los gritos y los berridos de Sylvia pero deciden no meterse porque no es asunto suyo y porque prefieren creer que Sylvia es la niña problemática y conflictiva que todos dicen ser, y que Gertrude tan sólo la está aleccionando. Es más fácil mirar a otro lado, teniendo el convencimiento moral de que lo que está pasando no es culpa tuya y seguir con tu vida. "Ya se apañarán", "Algo habrá hecho", "Es problema suyo" (los argumentos más típicos del lavado de conciencia).

"An american crime" reflexiona también sobre qué es lo que convierte a la gente en monstruos y cómo se propaga el mal. ¿La gente es inherentemente perversa o es algo que se desarrolla con el entorno propicio para ello? En la película vemos claramente que los hijos de Gertrude actúan por mimetismo: ven que su madre maltrata a Sylvia y ellos lo aceptan como algo normal, están creciendo bajo la influencia de una persona cruel y despiadada, que les educa con la doctrina del "jarabe de palo" y aceptan ese comportamiento como algo natural. ¿Pueden seis niños de una misma familia ser malos por naturaleza o son fruto de su entorno? Hay una escena muy significativa en la que uno de los amigos del vecindario pregunta a los hermanos si no creen que lo que hacen está mal, y una de las niñas responde: "Mamá dice que podemos". La eterna pregunta de "¿Nacemos o nos hacemos malos?". Por otra parte, todo un barrio es consciente de lo que está pasando pero nadie hace nada por ayudar a Sylvia. Es más: torturar a Sylvia se convierte en el pasatiempo de moda en el vecindario durante el tiempo que dura su cautiverio. Estamos, por tanto, ante un pueblo entero de sádicos. ¿No es raro que NADIE hiciera nada y aceptara lo que pasaba?

Lo mejor de la película

* Las interpretaciones de todos los actores y, en especial, de las dos actrices protagonistas. Ellen Paige transmite a la perfección la angustia y el miedo de su personaje (su actuación es impresionante), además de guardar un parecido físico con la verdadera Sylvia asombroso. Catherine Keener en el papel de Gertrude también está muy bien, aunque la de verdad daba un miedo atroz con sólo mirarla y Catherine, con su físico, su actuación y el enfoque que le han dado los guionistas a su personaje, hace que parezca que tiene humanidad.

* Las metáforas visuales y el simbolismo: puertas que se cierran, discursos en la iglesia que guardan relación con lo que está pasando en la casa (llevados al extremo, por supuesto), escenas en las que se ve a los vecinos mirar para otro lado (literalmente) y el contraste de un pueblo muy bonito y lleno de colorido, lleno de vecinos perfectos que sirve de escenario para uno de los crímenes más sangrientos que ha conocido América. La fotografía y puesta en escena están muy bien hechas y la recreación de los años 60 (con el estilo de la época) está muy lograda: no han recurrido al tópico de ambientar la película en un pueblo oscuro y lluvioso: brilla el sol en todo momento y todo está lleno de color, fiestas y normalidad.

* La manera en que han contado la historia: sin recrearse en los detalles morbosos y manteniéndose fieles a la historia, evitando la crueldad gratuita (en la medida de lo posible). Han evitado las escenas explícitas al máximo, mostrándolas de una forma que provoca repulsa en el espectador pero sin rozar el terreno de lo gore. La película está hecha en un estilo "Tv movie-documental-reconstrucción de los hechos" que muestra lo que pasó de forma muy imparcial: se limita a contar la historia tal como fue sin contarla de una manera tendenciosa, pero de tal manera que es imposible no reflexionar sobre lo que pasa. Es una película de terror psicológico, no una película de terror 'a secas' como ya se han hecho con un argumento parecido.

Lo peor de la película

* El final flojea un poco: el director se toma una licencia personal que, si bien no resulta ridícula, sí que le da un final muy Hollywoodiense y un poco fantasioso. No es que desluzca la película, pero sí que rompe el enfoque de narración de los hechos de forma documentada. Por así decirlo: mientras que el resto de la película nos muestra lo que pasó de manera fidedigna (información sacada de las actas del juicio a partir de las cuales el director ha intuido cómo sucedió todo), el final es muy fantasioso y narra el trágico desenlace de manera muy blanca y poética.

* Otro de los puntos negativos es que se han dejado fuera muchas cosas importantes, especialmente en lo referente a lo que sufrió Sylvia. En la película sufre (y mucho) pero teniendo en cuenta las barbaridades que le llegaron a hacer, la película llega a ser hasta suave. Evidentemente, se ha evitado el morbo al máximo (y eso es bueno, porque se trata el sufrimiento de esta chica de forma digna), pero cuando haces una película contando un drama con la finalidad de informar, tienes que contarla entera para que el mensaje que quieres transmitir (en este caso la crueldad de los hechos) llegue por entero. Además, hay otros elementos importantes que han omitido (un intento de escapar, investigación por parte de los servicios sociales, una visita de los padres, etc).

* La humanización de Gertrude. Una de las últimas escenas roza lo ridículo y esperpéntico cuando a Gertrude se le aparece una visión de Sylvia y le pide perdón. Incluso hay escenas en las que casi llegas a sentir lástima por Gertrude y la ves como una víctima que ha tenido una vida muy dura y no puede evitar ser como es; otras escenas en las que incluso se arrepiente de lo que está haciendo y limpia las heridas de Sylvia cariñosamente y se justifica con un diálogo lacrimógeno de "lo hago por mis hijos, no quiero que corran mi misma suerte". En realidad Gertrude fue un monstruo y, en la película, eso no queda lo suficientemente patente.

* El doblaje, si bien está bien hecho, le resta intensidad a las actuaciones de Ellen Paige. Habiendo visto la versión original y la doblada, los gritos de la original ponen los pelos de punta mientras que en la doblada pierden intensidad (aunque es un detalle menor sin más importancia).

¿Recomendada?

Sí, totalmente. Es una película muy bien hecha (a pesar de los inconvenientes que le he visto) que hace reflexionar sobre lo crueles y despiadados que podemos llegar a ser y muestra lo peor de la raza humana en toda su crudeza. Muestra los instintos más bajos del ser humano. La película se deja ver a pesar de lo dura que es la historia que cuenta. Está tratada de forma muy correcta y para nada morbosa: no se muestra nada explícitamente y se aguanta bien. Tiene un formato muy de TV movie que la aleja del cine comercial (que busca impresionar y atraer al audiencia con el morbo).

"An American crime" busca contar una historia y despertar la conciencia del espectador para mostrarle que, la mayoría de las veces, el horror está en la cotidianidad de cada día y mete el dedo en su ojo para recriminarle la hipocresía y la doble moral que tiene con frecuencia (manifestándose en contra de matanzas de humanos pero torturando animales por diversión, por ejemplo), además de mostrar que los espectadores pasivos son tan culpables como los autores materiales de las injusticias. Invita también a reflexionar sobre las apariencias y lo mucho que engañan (nunca sabes qué se puede esconder en el interior de un exterior perfecto). No es una película agradable de ver aunque es perfectamente soportable (si sois capaces de aguantar un informativo, podréis aguantar esto). Es una película interesante de ver y que no deja indiferente.

A modo de curiosidad

Una de las teorías que corren es que este caso fue un experimento fructuoso de la "Operación MK Ultra", un programa de investigación de la CIA que experimentaba con métodos para controlar la mente. En la película no se menciona esto de forma explícita pero sí que se sugiere (de forma sutil) que pudo haber 'algo más'. Durante toda la película se hace especial hincapié en el medicamento para el asma que tomaba Gertrude (algo que se nos muestra siempre en primerísimos planos) y en los cambios de conducta que experimentaron sus hijos y ella misma durante las semanas en las que empezó todo. En el juicio, ninguno de los implicados es capaz de explicar las razones por la cuales hicieron lo que hicieron y se ve claramente la confusión que sienten ellos mismos ante lo que han hecho. La teoría de que este caso fue fruto del proyecto MK Ultra es tan sólo eso: una teoría que corre como una leyenda urbana (el proyecto MK Ultra sí es real, pero su relación con este caso nunca ha sido probada). La realidad, probablemente, sea que fue un caso de maldad grupal (como ya ha habido muchos en la historia de la humanidad y como se producen cada día en colegios, lugares de trabajo y comunidades en las que coexisten seres humanos)

Ficha técnica

Dirección: Tommy O'Haver.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 98 min.
Género: Drama.
Interpretación: Catherine Keener (Gertrude Baniszewski), Ellen Page (Sylvia Likens), James Franco (Andy), Bradley Whitford (Leroy), Ari Graynor (Paula), Nick Searcy (Lester Likens), Romy Rosemont (Betty Likens), Evan Peters (Ricky Hobbs), Jeremy Sumpter (Coy Hubbard), Michael O'Keefe (reverendo Bill).
Guión: Tommy O'Haver e Irene Turner.
Producción: Henry Winterstern, Kevin Turen, Katie Roumel, Jocelyn Hayes y Christine Vachon.
Música: Alan Ari Lazar.
Fotografía: Byron Shah.
Estreno en España: 13 Junio 2008.

Vals negro, Ana María Moix


Esta novela se centra en la figura de Elisabeth de Baviera, conocida popularmente como Sissí. Es un personaje que, a lo largo de los años, ha levantado pasiones y ha propiciado la proliferación de numerosos libros y películas centrados en su persona. De ella se ha escrito y hablado mucho y, al fervor desatado por su figura, han contribuido muchísimo las famosas películas sobre su vida protagonizadas por Romy Schneider. Estas películas son las que han dejado en la memoria colectiva una imagen de Sissí que no se corresponde con la realidad (en mi opinión es una persona que ha sido sepultada por su propio personaje). Las películas como "Sissí emperatriz" son una versión totalmente azucarada y distorsionada de lo que en realidad fue la vida de esta mujer pero, cuya interpretación de la historia, ha sido aceptada como versión oficial por el imaginario colectivo.En "Vals negro", Ana María Moix desmitifica por completo la vida de Sissi. Es inevitable asociar su nombre con el rostro de Romy Schneider porque el poder de sus películas de historias almibaradas es enorme. Sissi ha pasado a la historia gracias a la imagen bucólica de ella que, durante años, ha mostrado Hollywood. Es un personaje que ocupó un lugar en la historia que se presta a este tipo de interpretaciones románticas e idealistas que tan bien quedaban en las películas de antes pero que poco o nada tiene que ver con lo que fue en realidad su biografía. Novelas como ésta son las que muestran la verdadera personalidad e identidad de una mujer a la que el paso de los años ha sobredimensionado hasta convertirla en una leyenda. No hace falta ser un fanático admirador de su persona para disfrutar con esta novela y leer la verdadera historia de su vida tal y como fue, en vez de tal y como nos la han contado.

VALS NEGRO

Esta novela, a pesar de ser un viaje por la vida de Sissi, no es una biografía al uso. No nos cuenta una por una y detalladamente todas las etapas de su vida de forma fiel a la realidad (ese tipo de biografía extensa y detallada la encontramos, por ejemplo, en el libro "Elisabeth: emperatriz de Austria-Hungría" de Ángeles Caso), sino que nos cuenta su vida en forma de novela histórica. Es, por así decirlo, una biografía sui generis.

La novela empieza contando el final de la historia: el primer capítulo arranca con las últimas horas de la vida de Sissi hasta llegar a su asesinato y posterior entierro. Este recurso narrativo de empezar a contar los hechos por el final no es en absoluto una manera de matar el interés de la historia sino de introducirnos en ella. Si bien es cierto que cuando nos cuentan el final de un libro o una película nos suelen estropear la historia, en esta novela no sucede esto. Primero porque cuenta la vida de un personaje histórico cuya historia ya se ha contado mil veces y de la que todos conocemos el final y, segundo, porque la posterior narración de la vida de Sissi que hace la autora está tan bien hecha, que la ubicación del capítulo que cuenta las últimas horas de su protagonista es irrelevante. La autora ya nos muestra desde un principio un estilo narrativo impecable, contando el asesinato de una forma casi poética, dando ya las primeras pinceladas de la vida totalmente desgraciada que tuvo la difunta e introduciendo la leyenda de la "dama de blanco" (una dama que, según dicen, anunciaba la muerte de los miembros de la dinastía Habsburgo). Lo bueno es que este estilo se mantiene a lo largo de toda la novela haciendo de ella un regalo para el lector.

Como ya he dicho, ésta no es una biografía convencional, tanto por el formato novelesco como por la manera de contar la historia. Ana María Moix evita los primeros años de la vida de Sissi y nos la presenta ya con quince años, a punto de contraer matrimonio con su primo-hermano Francisco José. Nos empieza a contar su vida en el momento en el que entra a formar parte de la familia real (el momento en el que empieza a formarse el mito). Se nos muestra a Sissi tal cual fue y, para leer este libro, es necesario dejar a un lado las ideas preconcebidas sobre su persona que podamos tener. La autora nos presenta a Sissi como una mujer atormentada para la cual el matrimonio representa un grillete y la vida en la corte una cárcel de oro. A los quince años, cuando todavía se siente (y es) una niña, se ve obligada a contraer un matrimonio de conveniencia para el que ni tan siquiera estaba destinada, simplemente por un capricho del destino (la destinada a convertirse en emperatriz era su hermana Helena, pero hubo un cambio de planes cuando su primo (el emperador Francisco José) se enamoró de Sissi nada más verla). A lo largo del libro, iremos descubriendo a una Sissi que se siente oprimida por la rigidez del protocolo y de la vida palaciega (que odia y desprecia profundamente).

Es infeliz desde el primer día y, por si fuera poco, tiene que aguantar a su suegra que constantemente le recrimina lo inepta que resulta para el cargo que ocupa y le recuerda que sus ideas liberales están fuera de lugar: su misión es dar herederos sanos a la corona para perpetrar la continuidad monárquica, tener un buen aspecto, acudir a los actos oficiales (le apetezca o no) y sonreír. Resumiendo: su papel es puramente ornamental. Vive en una corte terriblemente conservadora y cada uno de sus pasos, gestos y movimientos son observados al milímetro y duramente criticados. Se nos muestra a una Sissi llena de contradicciones: una emperatriz republicana que no cree en la institución monárquica de la cual forma parte y que odia todo lo relacionado con el protocolo: una mujer de ideas liberales atrapada en una institución terriblemente conservadora. La vida en palacio le resulta opresiva, odia los aburridos actos oficiales a los que tiene que acudir y daría lo que fuera por no ser emperatriz. Se nos descubre a una mujer totalmente opuesta al personaje que nos vendió Hollywood: una mujer nacida en una época que no le correspondía, con ideas liberales en una corte totalmente rancia y conservadora, una emperatriz republicana que renegaba de los injustos privilegios de la monarquía que vivía a costa del pueblo mientras éste se moría de hambre y que vivía su vida casi por obligación.

El libro también nos muestra esos elementos más llamativos de su vida que tanto han contribuido a tejer la leyenda alrededor de su personaje y que tanto gustan a la gente: el laborioso y complicado cuidado de su melena (la cual le lavaban cada quince días, tarea que le llevaba horas a su peluquera), su obsesión por no subir de peso (mantuvo siempre una obsesión enfermiza por no subir de los 50 kilos), su anorexia y trastornos alimenticios (se alimentaba de jugo de carne y piezas de fruta, lo justo para no desfallecer), la obsesión por el ejercicio físico (se hizo instalar un gimnasio en el palacio), las caminatas que duraban horas y que dejaban agotadas a sus damas de compañía, las relaciones extramatrimoniales de su marido que ella misma propició (ella misma buscó una amante para su marido), su obsesión con la muerte y el más allá, etc. Vemos también la evolución de Sissi que, progresivamente, se va alejando de la corte (a pesar de que le llueven las críticas por ello) para vivir su vida como ella quiere en la medida de lo posible hasta que llega el trágico final (asesinada por un anarquista: una muerte que ella, de algún modo, esperaba ya que, con frecuencia, pensaba que era lógico que hubiese gente que quisiera matarlos porque vivían explotando al pueblo). En definitiva vemos a un personaje incomprendido por salirse de los convencionalismos establecidos en la época que le tocó vivir y atormentado por una vida llena de desgracias personales. Sissi fue una mujer incomprendida y desubicada en su época, con unos ideales y una forma de ver la vida totalmente impropios de su tiempo, del cargo que ocupaba y de la institución que representaba.

Estilo narrativo
En esta novela la mayor parte del éxito se debe a la excelente prosa de su autora. La historia que cuenta es una historia que ya ha sido contada en otras novelas, biografías y libros que tratan de la figura de Sissi. La historia es la que es, los personajes también y el devenir de los acontecimientos viene marcado por una realidad histórica. No es algo que se pueda hacer o deshacer al antojo del autor: hay unos elementos inamovibles y unas fuentes de las que todos los escritores que quieran contar esta historia tienen que beber. Por así decirlo: es como si en un concurso de cocina sólo hubiera unos determinados ingredientes para usar y los cocineros tuvieran que idear platos originales y diferentes entre sí usando los mismos ingredientes. Pues bien: Ana María Moix ha sabido jugar tan bien con esos ingredientes y los ha mezclado tan bien que el resultado ha sido excepcional.

Tiene un estilo narrativo excelente: cuenta las cosas de una manera que engancha y atrapa al lector. A pesar de no ser una novela de acción en la que siempre están pasando cosas (es bastante descriptiva) Ana María Moix ha sabido narrarlo todo de una manera trepidante y adictiva. Lo bueno de esta novela no es tanto lo que cuenta sino cómo lo cuenta. Ana María Moix no tiene un estilo narrativo sencillo precisamente y me refiero a que escribe utilizando frases quilométricas llenas de oraciones subordinadas, yuxtapuestas, etc. Pero, en contra de lo que pueda parecer, no tiene una escritura pesada en absoluto. Es contradictorio, pero lo recargado de su manera de escribir no le resta ni un ápice de agilidad a la historia, y es que ésta fluye por sí sola. Su prosa es una auténtica delicia para el lector.

A pesar de ser una biografía o, más bien, una novela que tiene a Sissi como personaje central, no se centra exclusivamente en su vida sino que la hace interactuar con otros personajes, enmarcándolos a todos en el escenario de la época y contexto social de la Europa del siglo XIX. De este modo acerca al lector no sólo a la vida de Sissi sino también a la realidad social de ese momento, reflejando cómo vivía la gente, sus costumbres, cómo se sentía… A pesar de estar situada en un marco temporal que no todo el mundo conoce y que no a todo el mundo le interesa, la autora lo cuenta todo tan bien que es imposible perderse o aburrirse. Su manera de contar las cosas es muy cercana y clara, casi como un libro de historia escolar con un lenguaje y tono adaptados para estudiantes. A pesar de mencionar en la novela hechos y personajes históricos, la gente que desconozca todo eso no va a tener ningún problema en seguir la novela ni se le va a hacer pesada. Los eventos, datos y personajes históricos están perfectamente introducidos y entremezclados en el argumento y perfectamente explicados. (No es necesario ser historiador para seguir el hilo de esta historia y poder disfrutarla). Ana María Moix ha hecho un trabajo de documentación excelente: sabe de lo que habla y, lo que es mejor, sabe cómo transmitirlo al público.

La autora ha contado una historia real pero añadiendo tintes de ficción. Específicamente ha recurrido a personajes ficticios que sirven de hilo conductor para contar una historia verdadera y ha ideado situaciones imaginarias para poder hacer llegar determinadas escenas a los ojos del lector. Eso queda reflejado en los diferentes soportes narrativos que hay en la novela: el narrador no es siempre el mismo sino que va variando en función del momento (lo cual no es ningún problema para el lector porque el cambio no conlleva ninguna confusión, tan sólo vemos la historia contada desde la perspectiva de otra persona). Es una historia narrada de forma coral y en diferentes soportes (está el formato epistolar, la narrativa ficiticia…). Cada narrador nos cuenta un fragmento de la historia y todos juntos forman la historia global. La autora no aísla a Sissi para contar su historia sino que se vale de todo un escenario lleno de personajes para hacerlo: es una historia muy coral.

La manera de contar la vida de Sissi es también peculiar: no se nos ofrece una biografía exhaustiva sino datos y anécdotas puntuales que dan información para hacerse una idea sobre su carácter, personalidad y sentimientos hacia la realidad que le tocó vivir. Es un poco como esos dibujos en los que no está hecho el dibujo entero sino sólo una parte (y el cerebro se encarga de completar el resto). Pues aquí lo mismo: se nos cuentan los aspectos más relevantes de la vida de Sissi y, a raíz de ahí, nos vamos formando la imagen completa de su vida, su personalidad y manera de ser. Para una biografía exhaustiva tendríamos que recurrir (por ejemplo) a la novela de Ángeles Caso "Elisabeth: emperatriz de Austria-Hungría". En este caso, lo que nos cuenta Ana María Moix es suficiente para transmitir toda la intensidad del personaje y lo hace de una forma totalmente objetiva, remarcando las virtudes pero también los defectos.

Es una novela que tiene a su favor (además de todo lo que he dicho) una duración perfecta. Siempre he dicho que los libros y películas que no son capaces de contar aquello que quieren en un tiempo determinado acaban siendo malos. Esta novela no es ni demasiado larga ni demasiado corta: dura lo justo como para no aburrir y lo suficiente como para no saber a poco. La autora ha sabido hacer una excelente condensación de la historia con sus puntos principales, destacando lo primordial y más importante y dejando fuera aquello que no aporta nada y hubiera alargado la novela de forma innecesaria. El resultado es una novela perfecta que lo tiene todo: un estilo narrativo impecable, una prosa excelente, unos personajes muy interesantes y una historia argumental que sirve, además de para construir una novela perfecta, para hacer un repaso por la historia y la realidad social de otra época y reflexionar sobre el papel de las monarquías. Y, lo más importante, contar la verdadera historia de Sissi: un personaje que a ojos del mundo lo tuvo todo pero que en realidad sólo tuvo infelicidad.

¿Recomendada? ¿A quién?
SÍ, totalmente. Normalmente sé a quién recomendar las novelas y a qué tipo de lectores pueden interesar (aunque a mí me guste una novela y me parezca buenísima, entiendo que no a todo el mundo le va a gustar: hay que tener en cuenta los gustos literarios de los lectores). En este caso soy incapaz de recomendarla a un público determinado porque yo jamás me hubiera imaginado leyendo una novela histórica y disfrutándola tanto, así que simplemente la recomiendo en general (sobra decir que a los amantes de la novela histórica y/o de la historia de Sissi casi con toda seguridad les va a encantar). En cuanto al resto, que elijan. A mí nunca me han interesado este tipo de novelas y sin embargo ésta me ha parecido de lo mejor que he leído en muchísimo tiempo. Recibió el premio "Ciudad de Barcelona" y, a pesar de que suelo desconfiar de las novelas premiadas porque la crítica y yo jamás coincidimos, este caso ha sido la excepción. El premio está más que justificado porque es una novela sublime. No sabía cómo escribir esta opinión para que reflejara lo buena que es la novela, así que quedaros con esto: es una novela que merece la pena ser leída porque es brillante.
Datos editoriales

Título: Vals negro
Autora: Ana María Moix
Lengua de publicación: Castellano
Fecha: 1999
Editorial: Plaza & Janés Editores, S.A.
Páginas: 198
Precio: 5,34 €
ISBN 13: 978-84-01-41885-3
ISBN 10: 84-01-41885-2

Aunque es un libro de hace ya unos años, no tendréis muchos problemas para encontrarlo. En las librerías os lo pueden pedir y, en caso de no poder conseguirlo ahí, en Internet lo podéis comprar sin problemas. Por cierto: Ciao! lo ha incluído en la categoría de libros de humor, pero es novela histórica.

La masai blanca (Corinne Hofmann)


Este es el libro al que he dedicado mis ratos libres este pasado fin de semana. Me ha llevado sólo un par de días o tres su lectura, así que os imagináis que me ha gustado. Pues sí, y eso que ya conocía el final porque hace un par de meses más o menos que vi la película que hicieron a raíz de esta historia, con el mismo título, La masai blanca. La película me gustó, aunque me pareció una historia mal aprovechada, me explico, es una vivencia tan diferente y se desarrolla en un ambiente con tantas posibilidades de rodar una película maravillosa y resulta que está contada de una manera un tanto fría, aséptica y no se han aprovechado nada bien los preciosos paisajes de Kenia. Con el libro me ha pasado algo parecido, engancha por la historia en sí, pero no por la manera de contarla.

Corinne Hofmann

La autora narra en el libro una parte de su vida, quizás la más importante y la que más le ha marcado. Nació en Suiza en 1960 y tras trabajar unos años como comercial y vendedora de seguros, con solo 21 años abrió su propio negocio en Biel, su ciudad natal, una tienda de ropa exclusiva de segunda mano, especializada en trajes de novia. En 1986 visita Kenia junto con su novio Marco y este viaje cambia su vida. Lo que ocurre en Kenia es lo que nos cuenta en este libro. En 1990 regresa a Suiza junto con su hija Napirai y al cabo de un tiempo decide contar su historia en este primer libro de los tres que ha escrito. La novela, su autobiografía, se convirtió en un gran éxito y ha sido llevada al cine (en España, la película se estrenó a principios de 2007).



Además de “La masai blanca” ha escrito otros dos libros, también autobiográficos:

- Zurück aus Afrika (se podría traducir como “El regreso a África”) publicado en Alemania en 2003 y traducido al inglés en 2007.
- Wiedersehen en Barsaloi (Volver a Barsaloi) publicado en Alemania en 2005 y traducido al inglés en 2006.
Lamentablemente creo que aún no se pueden conseguir en español.

'La masai blanca’ se publicó por primera vez en 1998 y sólo en Alemania, Austria y Suiza se han vendido más de tres millones de copias. Además ha sido traducido a 23 idiomas. Como veis es un best seller en toda regla, lo cual puede ser un aliciente para algunos lectores y hacer que sea rechazado por otros.

La película, rodada en 2005, dirigida por Hermine Huntgeburth y protagonizada por Nina Hoss y Jack Ido, no es fiel a la historia, que es muy compleja y con muchos acontecimientos, tan sólo es un breve resumen en el que se nos acerca a la fascinante historia de Corinne, que en la cinta pasa a llamarse Carola, mientras que su guerrero samburu se llamará Lemalian.

La historia de Corinne

Corinne está terminando sus vacaciones con su novio Marco en Kenia, en la ciudad costera de Mombasa, cuando se enamora a primera vista de un guerrero samburu (tribu africana muy cercana culturalmente a los masai). Casi sin creerse lo que está sucediendo decide no regresar a Kenia junto a su novio y buscar a su guerrero, Lketinga, dejándolo todo para emprender una nueva vida. Deberá regresar a Suiza para vender sus propiedades y conseguir dinero para asentare en Kenia. La búsqueda de Lketinga le llevará a la zona más norteña y atrasada de Kenia, a Barsaloi, donde se asentará en una choza junto a su “familia política”.

A partir de aquí, Corinne nos narra sus desventuras en África, su lucha por adaptarse a la cultura samburu, por ser aceptada, por sacar adelante un negocio y mejorar las condiciones de vida del pueblo en el vive. Tendrá constantes problemas con la burocracia, enfermedades graves y finalmente problemas con el que se convirtió en su esposo, Lketinga, un hombre marcado por su cultura, pero también por el consumo de miraa, una droga legal en el país africano, y por los tremendos celos, que se agudizan tras el nacimiento de la hija de ambos, Napirai.

Pensaréis que os he estropeado el libro, pues no, porque no es lo importante cómo termina, que seguro que a muchos os sonaba por la película, sino las tremendas historias que Corinne vive en Kenia. En este caso además, lo bueno del libro es lo que cuenta, no cómo lo cuenta.

Lo bueno y lo malo del libro

Lo bueno, lo mejor, es la historia, ya os lo he dicho. En la película se hace un resumen e incluso se trastocan un poco los hechos, el libro es un relato pormenorizado, narrado en presente por la propia Corinne.

Es una historia fascinante, a mi me parece casi increíble tener el valor o cometer la locura de dejarlo todo, una vida más o menos resuelta, tu familia, tu novio, por una persona que sólo conoces de un cruce de miradas, de la que no sabes siquiera sus sentimientos, perteneciente a una cultura tan diferente y ancestral como la samburu. Parece ser que la propia Corinne tampoco podía creer lo que ella misma estaba haciendo.

El libro se convierte además en un estupendo modo de conocer un poco más la cultura samburu y las diferencias abismales entre las zonas costeras y el interior de Kenia. Los samburu, casi primos hermanos de los masai, resultan muy atractivos a los ojos de los occidentales por su ancestral cultura, forma de vida y costumbres. Corinne nos acerca a ellos de un modo bastante respetuoso y al parecer fiel. Llegamos a comprender las ideas de esta tribu, aunque no los comportamientos obsesivos de su marido-guerrero.

Aquí comienzan los puntos negativos del libro. Uno de los más importantes es la falta de identificación con los personajes. Es normal, no en todos los libros encontramos personajes con los que identificarnos pero al menos nos sentimos más afines a unos que a otros. En este caso a mi me ha costado sentirme afín a un personaje, y finalmente, por proximidad cultural y de género, ha sido con Corinne. Hay muchos personajes por los que podrías sentir cariño o apego, como la madre de Lketinga o su hermano, Priscilla, la amiga de Corinne, etc. pero no están del todo dibujados, nos quedamos con ganas de saber más de ellos y de su relación con Corinne y Lketinga.

El guerrero samburo, Lketinga, es un personaje que no me cae bien desde el principio; sin decirlo explícitamente, Corinne nos le pinta como un hombre poco trabajador, vago, derrochador y además adicto a la miraa y con problemas con el alcohol... y terriblemente celoso. Es cierto que la historia la cuenta ella y sólo tenemos su versión. Se deja entrever en algunas circunstancias el empeño de Lketinga por comprender a su mujer blanca, con detalles que a Corinne le sirven para soportar un día más las terribles situaciones que vive, pero no son suficientes para tomarle cariño al personaje. En la película se suaviza todo un poco y llega a gustar, pero tras leer el libro no me quedó buena imagen del guerrero samburu.

Quizás el problema venga de otro de los defectos que le encuentro al libro, es todo, absolutamente todo diálogo... hay poquísima descripción. No me gustan los libros excesivamente descriptivos (por norma general) pero tampoco un exceso de diálogo, echo de menos que Corinne se detenga a hablarnos con más detalle del poblado en el que vive, los paisajes de Kenia, sus sentimientos hacia Lketinga y sus familiares... Aquí me pasa un poco como con la película, que es una narración un tanto fría y aséptica, no llega a emocionar. La historia es candidata ideal a lacrimógena pero a mi no me ha producido ni una lágrima y eso que soy muy dada a llorar incluso con los libros. Parecerá mentira pero he echado de menos derramar alguna lagrimilla por las penurias que pasa Corinne y por el desenlace de su historia de amor.

Está claro que Corinne no era escritora cuando contó su historia (ahora quizás podamos llamarla así porque ya ha publicado tres libros de éxito) pero pudo haberse dejado aconsejar por algún escritor y crear un relato mucho más atrayente y emocionante. Es una historia muy poco explotada y creo que lo mismo ha pasado con la película. Vale que es un best seller pero está claro que hay muchos libros de este tipo que no merecen tanto. La masai blanca lo es por la historia pero no por el estilo literario, no por la manera de contarla.

Es una historia que nos debería transmitir muchos sentimientos y sensaciones, felicidad por la de la autora al encontrar a su guerrero, angustia ante la separación, rabia ante las trabas de la burocracia, dolor por el deterioro de la relación, frustración por las dificultades que encuentra para sacar adelante su negocio... Sin embargo, no he conseguido sentir casi nada de eso, y eso que me considero muy poco fría. Es la ausencia de pasión en la narración lo que hace que parezca vacío de sentimientos. Parece una mera exposición de hechos y acontecimientos y es el gran fallo que le veo. Menos mal que queda compensado con una gran historia.

A pesar de todo se lee muy bien, normal con tanto diálogo, y es un libro que recomiendo, por lo fascinante de la aventura en Kenia de Corinne, por los conocimientos de la cultura samburu que puede aportar, por el valor que demuestra tener la autora... son muchos los motivos para leer este libro. Incluso te quedas con ganas de saber más, sobre Corinne y su hija y también sobre lo que fue de Lketinga, pero parece que eso lo cuenta en los otros dos libros y creo que no es posible encontrarlos en castellano.

No está organizado en capítulos sino que la narración es seguida y sólo se interrumpe por algún título que no rompe con la sensación de continuidad y que puede dificultar un poco la lectura, aunque, como digo, no es uno de los mayores problemas de libro, sólo hace que visualmente parezca más difícil de leer.

Ficha técnica

Título original: Die Weisse Massai
Editorial: Random House Mondadori en su sello Debolsillo
Año de edición: 2007 (décima edición con la portada de la película).
Número de páginas: 381
ISBN: 84-8346-402-1
Precio: 8,95 euros

Algunos datos curiosos o interesantes

· Napirai, la hija de ambos, tiene ya 19 años y no ha vuelto a ver a su padre ni ha regresado a África.

· Corinne ha seguido en contacto con Lketinga a través del hermano de éste ya que el guerrero no sabe leer ni escribir y sólo habla un poco de inglés pero no tiene acceso al teléfono en su poblado.

· Corinne y Lketinga se vieron de nuevo después de 14 años a raíz del rodaje de la película y, a pesar de todo lo que sucedió entre ellos, el reencuentro fue cordial.

· A raíz del rodaje de la película, el productor Jürgen Tröster ha creado una fundación de ayuda a los niños samburu que podéis conocer aquí: samburukids.org