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Grand Avenue - Joy Fielding


A Joy Fielding (la autora de este libro) la encontré sin buscarla hace ya unos años. Estaba en la biblioteca pública de mi ciudad husmeando entre la bibliografía de Helen Fielding (la autora de “El diario de Briget Jones”) y me llamó la atención que, justo al lado, se encontraban los libros de una autora con el mismo apellido. “¿Serán hermanas?”, pensé. Por curiosidad, cogí un ejemplar suyo llamado “Secretos peligrosos”. Era un libro de suspense. “Bien, mi género predilecto”. Leí la sinopsis, me pareció interesante, y me lo llevé. Esa noche me dormí a las tres de la madrugada, incapaz de soltar el libro. De hecho, ese libro se ha convertido en un libro de referencia para mí; de los mejores que he leído jamás. Incluso lo compré por Internet después de buscar muchísimo (ya que se encuentra descatalogado). Leí otro libro de la autora (“¡Huye, Jane, huye!”) y me pareció igualmente espectacular. Pensé: “Mira, ya he encontrado una autora a la que profesarle fidelidad”. Cogí el otro libro suyo que tenían en la biblioteca [sólo tienen tres] (“La última pieza”) y fue entonces cuando se pinchó mi burbuja. Era malo y aburrido hasta decir basta. Una decepción en toda regla. No entendía cómo la autora podía haber escrito dos obras maestras para después perpetrar esa aberración de libro. ¿Sería ese libro la excepción que confirmaba la regla o lo serían los dos que había leído anteriormente? Quién sabe… Desde entonces, clasifiqué a esta autora como “Presunta”. Había que andarse con pies de plomo con ella.

==Arriesgando, que es gratis==

Las apariencias engañan. De eso no hay ninguna duda. No podemos dejarnos guiar por ellas aunque es inevitable que las primeras opiniones que nos formamos con respecto a todo se vean condicionadas por lo que vemos a primera vista. Los libros no son ninguna excepción. Yo, particularmente, cuando veo algún libro que (por lo que sea) me llama la atención, lo primero que hago es mirar la sinopsis para ver qué historia me va a ofrecer. Si la sinopsis me gusta, leo las primeras páginas. Si también me gustan, me quedo el libro. En el caso de comprar los libros por Internet sigo el mismo proceso. Lo bueno que tiene la red es que (sobretodo con los libros en inglés) las editoriales ofrecen un extracto del libro en su página Web para que puedas leer las primeras páginas y decidir si te interesa comprarlo. La página Amazon, por ejemplo, a menudo suele ofrecer esta opción también. Y, como todo, a veces sale bien y otras no. Y si hay algo que no soporto es gastarme el dinero en un libro para que después resulte ser una decepción.

Desde hace unos meses estoy apuntada a la página Web “Bookmooch”, lo cual ha venido a suponer el invento del año para muchos lectores empedernidos de bolsillo resentido. Básicamente, se trata de una página web de intercambio de libros: yo pongo en la base de datos los libros que tengo y que ya no quiero y, si alguien quiere uno de esos libros, me lo pide y se lo mando (y viceversa). Así fui a dar con “Grand Avenue”, un libro de Joy Fielding que no se ha publicado en España (de modo que, si a pesar de todo decidís que queréis leerlo, tendréis que hacerlo en inglés). Leí la sinopsis, busqué un extracto por Internet, me pareció interesante y decidí pedírselo a la persona que lo tenía. Total, si resultaba ser una decepción (cosa que ha resultado ser), no perdía nada. Bueno, sí: he perdido un tiempo precioso que podría haber empleado en leer otros libros que tengo en mi mesa esperándome para que les hinque el diente. Pero por lo menos mi bolsillo no lo ha notado porque no ha tenido que desembolsar ni un euro por él. Eso sí: la sensación de que la autora me ha estafado no me la quita nadie.



==Grand Avenue (o cómo vender el pescado rancio del lunes pasado)==

“Grand Avenue” es un libro ‘‘‘TRAMPOSO’’’ y, para explicar el modo en el que miente, hay un ejemplo que le viene como anillo al dedo. Hay una técnica de ventas que usan muchos programas de televisión cuando saben que ese día van muy flojos de contenidos pero quieren tener audiencia. ¿En qué consiste? En algo muy sencillo y efectivo: al inicio del programa ponen un “gancho” a la audiencia, anunciando una gran exclusiva o alguna noticia bomba que (aseguran) van a sorprender a los espectadores. Muchas veces dicha noticia resulta ser una tomadura de pelo, pero ellos ya han tenido audiencia durante todo el programa, han computado y, por lo tanto, han hecho caja y buenos resultados. Y eso es, precisamente, lo que ha hecho Joy Fielding en este libro: poner un cebo al inicio para que los incautos lectores muerdan el anzuelo. Y lo ha hecho con premeditación y alevosía, siendo muy consciente de que lo que está al final de ese anzuelo es una tomadura de pelo en toda regla. Es como cuando te compras un disco porque te gusta el single promocional y descubres que el resto de canciones no tienen nada que ver con dicha canción y que son puro relleno.

El libro cuenta la historia de cuatro mujeres que viven en un acomodado barrio de Cincinnatti y que forman un cuarteto de amigas inseparables. El libro empieza con una introducción en la que una de ellas (la narradora misteriosa que no se nos desvela hasta el final) está visionando un vídeo de hace 23 años en el que salen las cuatro amigas, risueñas y felices, a la vez que intenta encontrar una explicación a lo que pasó. Nos desvela que, ‘‘‘de las cuatro amigas, dos están muertas [una de ellas asesinada brutalmente] y que la otra resultó ser una traidora’’’. Y con este gancho ha conseguido la autora que me leyera un tostón de novela de 392 páginas de duración (con letra pequeña) que, de no haber sido por la premisa inicial, hubiera dejado antes de llegar a la mitad. En esta ocasión Joy miente a sus lectores de la manera más ruin posible en un libro de inicio tramposo y resolución igualmente fraudulenta. Porque cuando por fin llegan la tan anunciada muerte violenta, la traición y la muerte de la tercera amiga resultan ser una tomadura de pelo tan grande como cuando te das cuenta de que te han dado gato por liebre.

==Desarrollo==

La novela se desarrolla a modo de historias cruzadas. Nos cuenta las historias de cuatro mujeres, residentes en el mismo barrio, todas casadas con hombres adinerados, que llevan una vida [aparentemente] confortable. El marco temporal del libro abarca más de una década, durante la cual iremos siendo testigos de las vivencias de las cuatro mujeres además del devenir de los acontecimientos.

Por un lado tenemos a ‘‘‘Chris’’’, una mujer maltratada a la que su marido va anulando poco a poco hasta tenerla sometida por completo. Es, de lejos, el personaje más interesante de todos ya que es el único que tiene una historia que ofrecer. Su marido, Tony, es un personaje que resulta odioso pero a la vez fascinante por la manera en que la autora lo ha construido y por la manera en que va ejerciendo su poder. Tanto él como el personaje de Chris forman un tándem literariamente muy interesante y reflejan muy bien la situación que se vive en los casos de malos tratos [sean del tipo que sean] y todas las vertientes que de ellos se derivan: la sensación de poder y superioridad, la volatilidad de la promesa del “no volverá a pasar”, la bipolaridad del “te quiero y te maltrato por tu bien”, el miedo, la sensación de indefensión y vulnerabilidad, la irracional sensación de culpa por parte de la víctima, el síndrome de Estocolmo, la sensación de estar en una jaula… A nivel argumental, son los que más tienen que aportar y los únicos que interesan como personajes.

‘‘‘Barbara’’’ es una mujer que vive obsesionada con la belleza física e intenta, por todos los medios, frenar el paso del tiempo. Vive de recuerdos, de cuando era una joven de belleza exuberante que le valió el segundo puesto en el certamen de belleza de “Miss Cincinnatti”. Está casada con un guapo profesor universitario y vive en constante tensión ante el miedo de que su marido la deje por una de sus jóvenes alumnas (cosa que, al final, pasa). Es una mujer totalmente superficial, nada cultivada a nivel intelectual, a la que sólo le preocupan las cosas materiales y el aspecto exterior: vive obsesionada con la cirugía plástica y con mantenerse joven, incapaz de asumir que el tiempo pasa.

‘‘‘Susan’’’ tiene un matrimonio feliz y una vida apacible. Ha decidido sacarse una carrera universitaria después de la maternidad ya que quiere que su vida no se vea reducida sólo a cuidar de su casa y de su familia. La carrera le sirve para encontrar trabajo en una editorial en la cual tendrá problemas de flirteo con un jefe que derivarán en acoso sexual. Tiene que lidiar con una hija rebelde y encontrar el precario punto de equilibrio para compaginar la vida familiar con la profesional.

Por último está ‘‘‘Vicki’’’, una abogada casada con un magnate del mundo editorial muchísimo mayor que ella. En un principio, es la única mujer de las cuatro que trabaja fuera de casa. Es muy liberal y no duda en tener escarceos con otros hombres. En la vida y en el trabajo es una mujer de armas tomar, además de una gran materialista. Quiere vivir bien y no duda en pisar a quien tenga que pisar para conseguir lo que quiere.

==¿Por qué el libro no funciona?==

* Joy Fielding es una autora capaz de dar muchísimo más de sí de lo que da en esta pueril novela. Es una novela muy poco sólida que falla a la hora de desarrollar una historia interesante y dar al lector la adrenalina que busca. Cuando leo un libro de Joy Fielding quiero leer un libro de suspense de los que ella sabe hacer, quiero quedarme pegada al libro y ser incapaz de soltarlo, quiero estar en tensión y tener curiosidad por saber qué va a pasar, quiero un misterio de los que enganchan, quiero un libro en el que las páginas ardan al leerlas, quiero un personaje con el que me pueda identificar y con el que pueda vivir todo lo que pasa en la historia. Nada de esto lo he encontrado en este libro. El único motivo por el cual fui capaz de leerlo entero fue por el “cebo publicitario” de la introducción en el que la autora promete, mediante uno de los personajes, que habrá un gran misterio por resolver. Pero es que éste es ‘‘‘sumamente decepcionante’’’.

* El recurso de esconder a la narradora no aporta nada al libro. La autora es, en ese sentido, muy pretenciosa. Cree que ocultando a la mujer que nos cuenta la historia añade algún elemento sorpresa al libro, pero no es así en absoluto. Es irrelevante y no le añade más carga de suspense en ningún momento. Por otra parte, es incoherente y supone un enorme gazapo a la hora de desarrollar la historia. La novela está narrada en tercera persona, a modo de narrador omnisciente que lo sabe todo de los personajes. Pero, si la narradora es una de las cuatro mujeres, ¿cómo puede saberlo todo de todos? ¿Cómo puede describirnos con todo lujo de detalles lo que pasa en la vida de todas durante el tiempo que transcurre desde el principio hasta el final? Por otra parte, habla de ella misma también en tercera persona, cambiando a veces a la primera persona del singular. ¿¿??

* Hay momentos en los que, como lector, confundes a los personajes y te cuesta ponerte en situación. Es algo con lo que se tiene que ir con mucho cuidado cuando se quiere contar una historia cruzada en la que intervienen tantos personajes. El autor tiene que ser un auténtico maestro a la hora de diferenciar a los personajes, dotarlos de una personalidad propia y hacer que estén muy diferenciados los unos de los otros. Aquí, los únicos que no dan lugar a dudas son Chris (la mujer maltratada) y su marido. Los otros, conducen a la confusión en muchas ocasiones porque, además de tener rasgos de personalidad parecidos, no tienen historias argumentales lo suficientemente interesantes y con el suficiente peso como para quedar perfectamente definidas y diferenciadas. Por si fuera poco, entran en juego también los maridos y los hijos, con lo cual aquello acaba siendo un batiburrillo de personajes que lían al lector (Tracey, Montana, Wyatt, Ariel, Kirsten…). No obstante, y en defensa de Joy Fielding, debo decir que todavía no he conseguido encontrar a ninguna autora que lo haga tan mal como Mary Higgins Clark: la reina en crear historias imposibles de 50.000 personajes en las que el asesino acaba siendo un personaje irrelevante del que ni te acordabas.

* La única historia que interesa es la de Chris y Toni (la mujer maltratada y su marido). Es la única que tiene una trama lo suficientemente sólida como para desarrollarla y dotarla de profundidad. Es interesante ver cómo va cambiando y evolucionando la pareja, la relación con sus hijos, cómo cada vez todo se vuelve más terrible, cómo Chris cada vez es más esclava de su marido. Hay momentos en los que te dan ganas de saltarte el resto de historias para leer sólo ésta, porque es la única que provoca algo en el espectador. El resto son aburridísimas: no interesa nada tragarse más de 250 páginas en las que las mujeres van a la universidad, van a cenar con su marido, van al gimnasio, etc. Este tipo de ‘‘‘escenas de la vida cotidiana deben usarse como complemento a la trama de un personaje, jamás como trama en sí mismas’’’ porque no interesan ni aportan nada. A los lectores nos gusta conocer a los personajes, sí. De hecho, en “Secretos peligrosos” (otro libro de la misma autora) también somos partícipes de la vida cotidiana de Jess (la protagonista). Vemos cómo cena, cómo va al trabajo, cómo descansa en el sofá, cómo se prepara un café… pero nos interesa porque sirve de complemento a una trama principal sólida y a un personaje protagonista con mucho carisma: sirve para configurar su mundo. De lo contrario, estas escenas, por sí solas, no sirven de nada.

* Cuando por fin llegan los tan anunciados y esperados acontecimientos determinantes del libro (cosa que no sucede hasta la página 295) son una decepción absoluta. Tanto la “muerte en crueles circunstancias” como la persona responsable de la misma resultan ser absurdísimas, la muerte de la otra mujer (de la que no tendremos constancia hasta las últimas páginas de libro) no tiene nada de interesante y la tal traición resulta ser una soberana tontería. Lo peor de todo es que está narrado de forma muy pretenciosa, como si Joy Fielding creyera que con este final ha hecho algo magistral y ha dejado a los lectores con la boca abierta. Me la puedo imaginar escribiendo el libro, agazapada encima del teclado del ordenador, con una sonrisa maliciosa y pensando: “Ya verás, ya, voy a terminar el libro con un desenlace súper original e inesperado. Los voy a dejar de pasta de moniato”. Pues no, Joy, no. El desenlace es inesperado y sorprende al lector, sí. ¡¡Pero por lo absurdo que es!!

* Este libro no tiene ni una pizca de suspense. Así como en “Secretos peligrosos” o “¡Huye, Jane, huye!” el lector se sentía envuelto por un halo de angustia y peligro durante todo el libro, en “Grand Avenue” no hay nada que te ponga en tensión (tan sólo las escenas entre Chris y Toni, pero no porque sean misteriosas o de suspense, sino porque sufres por la chica). El libro es de un desarrollo lentísimo y aburridísimo; se hace muy cuesta arriba y dan ganas de dejarlo para ir a leer cosas más interesantes. Repito: el único aliciente para seguir leyendo y tragarse este tostón es la curiosidad por saber quién muere y quién es la tal traidora (aliciente que al final decepciona terriblemente). Pero es que durante 295 páginas no pasa absolutamente nada interesante. Es como sentarse a mirar cómo se seca una pared. Aburridísimo.

==Valoración==

Es un libro que no recomiendo en absoluto. Otra pifia garrafal de Joy Fielding que parece moverse dentro de parámetros extremos y no tener término medio. O escribe libros excelentes (“Secretos Peligrosos”, “¡Huye, Jane, huye!”) o libros muy malos (“La última pieza”, “Grand Avenue”). Menos mal que no pagué por este libro, porque hubiera sido un dinero muy mal invertido. De hecho, lo he vuelto a poner en circulación y está en mi inventario de Bookmooch porque no tengo interés en guardarlo. Tengo libros de la misma autora en mi estantería que le dan mil vueltas. No vale la pena, en serio. Hay opciones muchísimo mejores.

==Datos editoriales==

Título: Grand Avenue.
Autora: Joy Fielding.
Lengua de publicación: Inglés.
Año de publicación: 2001.
ISBN: 0-7434-0707-5.
Formato: Tapa dura.
Editorial: Pocket Books.
Lugar de edición: Estados Unidos.
Nº de páginas: 392.
Precio: desconocido.


The Over-scheduled child: avoiding the hyper-parenting trap


En una sociedad tan sumamente competitiva y materialista como la actual, libros como éste suponen un interesante análisis y reflexión sobre la obsesión enfermiza que parece haberse instalado en los hogares de la clase media-alta occidental en su afán por llegar a la cima de la pirámide social, cueste lo que cueste y pagando peajes (con frecuencia) muy elevados. "The Over-Scheduled child" supone un magnífico análisis al respecto: un libro que examina la mentalidad actual y nos muestra una visión muy instructiva de aquello en lo que nos podemos convertir si no tomamos las medidas necesarias para evitarlo. No es un libro de autoayuda y tampoco lo pretende; simplemente nos muestra la verdad que no queremos ver e intenta darnos un toque de atención para que, como mínimo, reflexionemos sobre la insana manera de vivir que nos hemos auto-impuesto.
A quien pueda interesar

Los autores realizan su análisis centrándose en cómo los padres de hoy inculcan a sus hijos la competitividad y obsesión por el éxito ya desde la cuna y de una forma (a menudo) enfermiza. Así pues, en principio es un libro pensado para aquellas personas que tengan hijos (o vayan a tenerlos en breve) y/o se reconozcan en los síntomas del problema que expone el libro. No obstante, no es una tesis centrada única y exclusivamente en el mundo del niño sino que analiza también el mundo de los adultos. Es más un "análisis sociológico" que un libro exclusivamente de puericultura (por eso es tan interesante, porque hace un análisis global de la sociedad). No es necesario ser padres para disfrutar de este libro aunque, evidentemente, se sobreentiende que la mayoría de gente que se acerque al libro lo serán. Pero se puede disfrutar enormemente sin necesidad de tener descendencia (y, para muestra, un botón).
El segmento social al que va dirigido y desde el que está escrito es la clase media y la clase alta. Puede ser leído por gente de cualquier estrato social, evidentemente, pero las inquietudes y estilo de vida que se plasman en el libro corresponden a la clase media-alta, con un nivel cultural de la misma categoría. Algo a tener en cuenta es que está escrito desde un punto de vista estadounidense. No supone ningún choque de culturas con la sociedad europea, aunque hay momentos puntuales en los que salen a relucir rasgos del "sueño americano" que aquí nos quedan un poco lejos. El libro fue escrito en 1999 pero, a pesar de tener casi una década de antigüedad y de que el mundo ha cambiado muchísimo desde entonces, el enfoque y contenido del libro siguen siendo perfectamente válidos y no acusan en absoluto el paso del tiempo.

Está estructurado en 10 capítulos al principio de los cuales se nos muestran varios ejemplos reales de personas que incurren en los "errores" de los que trata el capítulo en cuestión. El lenguaje es muy accesible y, la narración, muy fluida. No he tenido en absoluto la sensación de estar leyendo un manual académico de psicología escrito por profesionales que saben mucho del tema pero no saben explicarlo de un modo entendible para el lector (algo que sí que me ha pasado con otros libros del estilo). Aquí no hay ni datos estadísticos, ni gráficos, ni parrafadas científicas, ni escritura farragosa ni nada que no sea accesible para el común de los mortales. No hay, por así decirlo, perogrulladas imposibles de entender para el lector medio. Está escrito de una forma muy accesible para todo el mundo y, de hecho, yo lo considero un libro de lectura necesaria.




Sinopsis

La versión que yo he comprado está en inglés y lleva por título "The over-scheduled child: avoiding the hyper-parenting trap", pero también está publicado en español bajo el título "La hiperescolarización de los niños: las actividades extraescolares, una presión añadida para tus hijos". Personalmente, no me gusta el título con el que se ha traducido al español porque no respeta el original y porque da una idea errónea de su contenido. El libro habla de la hiperescolarización y el exceso de actividades extraescolares, sí: pero no se centra únicamente en eso sino que aborda muchos otros temas. El título en inglés da una idea mucho más certera de lo que vamos a encontrar en el libro, que vendría a ser: "Los niños sobresaturados; cómo evitar caer en el hiperparentismo". Y es que, precisamente, de eso trata el libro.

El "hiperparentismo" se da cuando los padres controlan todos y cada uno de los aspectos de la vida de sus hijos con el fin de que triunfen en la vida y sean lo número uno en todo, poniendo un énfasis obsesivo en cada detalle por minúsculo que sea creyendo que es de vital importancia. Este tipo de padres (que suelen tener la máxima de que "el ganador es el primero y, el segundo, es un perdedor") estresan a sus hijos atiborrándoles de actividades extraescolares, sobresaturándolos de responsabilidades, exagerando cada pequeño evento de la vida e impidiéndoles disfrutar de lo que hacen. Los padres suelen vivir en un estado permanente de insatisfacción porque marcan a sus hijos unas metas muy altas y unos estándares de vida muy difíciles de conseguir. Estos padres, además, suelen tener una idea del éxito y el fracaso muy radical (además de una tolerancia muy baja a la frustración), lo cual les proporciona todavía más insatisfacción.

Contenido, reflexiones y temas abordados

Resumir un libro como éste desde una simple crítica literaria es poco menos que imposible. Es un libro que abarca muchos temas y, si bien tiene hilo conductor central, no se puede sintetizar igual que una novela. Es un libro para leer con un lápiz en la mano y subrayar aquellas ideas que nos parecen más relevantes. Y, a partir de las notas que yo he tomado durante su lectura y las ideas que he destacado, es como intentaré dar cuatro pinceladas de su contenido para que los posibles lectores puedan decidir si les interesa leerlo o no.

* La influencia de los medios de comunicación: Las desgracias han existido (y existirán) siempre; lo que ha cambiado es la repercusión que tienen en nuestras vidas. Los informativos y programas de actualidad nos bombardean constantemente con desgracias y tragedias. La parrilla televisiva está plagada de informativos y programas que, en vez de informar, lo que hacen es aterrorizar valiéndose de noticias impactantes, morbosas y, cuanto más terribles, mejor que inducen a pensar: "¡Qué horror de mundo!". Y sí, el mundo es un lugar horrible, pero los medios son los que se encargan de magnificarlo todo y generando una sensación de pánico. Nosotros, frente a eso, activamos nuestro mecanismo de defensa, que se basa en el "A mí no me puede pasar; algo habrá hecho esa persona si le ha pasado eso". Queremos y necesitamos pensar que las desgracias no son arbitrarias y que podemos hacer algo por evitarlas. Queremos creer (y la publicidad y el marketing se encargan de ello) que podemos comprar la seguridad. Y, como muy acertadamente dice el libro, el dinero te proporciona seguridad financiera para afrontar las desgracias, pero no te libra de ellas. Por otra parte, los medios nos venden una imagen de la vida ideal que mucha gente cree que se puede conseguir. Las series de televisión, los anuncios, las películas, las revistas del corazón, etc. nos bombardean constantemente con imágenes ideales de gente que parecen vivir en un continuo anuncio de cereales: hijos perfectos, rubios, guapos, amas de casa con cocinas relucientes esperando a su atractivo marido (un hombre de negocios triunfador) con un bizcocho recién horneado, una sonrisa reluciente y un pelo de anuncio; chicas que, recién levantadas, están guapísimas y desayunan en una cocina que hace juego con su pijama y su tazón de leche, escenas familiares bucólicas en las que todo es de color de rosa, etc. Incluso cuando nos quieren mostrar una escena dramática, ésta es estéticamente preciosa. Todo eso es sólo un espejismo pero, ¿cuánta gente no se siente frustrada porque su vida no es como en los anuncios?

* Obsesión por la perfección: ¿Cuántos padres no están obsesionados con tener unos hijos dignos de anuncio Kellogs? Los medios de comunicación nos dicen una y otra vez que la perfección es posible, y muchos padres creen que pueden conseguirla cambiando todo aquello de sus hijos que no les gusta. Ahora aceptarse a uno mismo ya no se lleva, lo que se valora es la perfección y se están creando generaciones de niños objeto a los que se intenta modelar ya desde que son pequeños. Los padres con hiperparentismo quieren que sus hijos sean perfectos (y para ese fin, justifican cualquier medio). Y la mayoría, en el fondo, saben que están ejerciendo una presión insana en sus hijos y aún así no cejan en su empeño porque quieren que su hijo sea el "elegido" que sobresalga entre la multitud. Ser normal se considera fracasar, de lo que se trata es de ser no sólo el mejor, sino mejor que los demás ¿Realmente esto una buena forma de vivir? No, porque siempre vivirás actuando de cara a la galería y sufriendo porque hay alguien que llega más alto que tú. Como bien dice el libro: Hemos perdido la noción de la línea que separa el comportamiento responsable del control fanático. Los autores dejan claro que la infancia es un estado de transición, de cambios… es, por así decirlo, un ensayo. El problema es que muchos padres se lo toman como el examen final.

* Niños sobresaturados: En su obsesión por tener hijos triunfadores, muchos padres se exceden y los apuntan a todas las actividades extraescolares que su agenda les permite. No es raro ver a niños con unos horarios dignos de un director de multinacional. Los autores dejan claro que, si un niño necesita clases de repaso o de inglés, evidentemente que tiene que recibirlas. Una ayuda no es mala en absoluto. Y si hay niños que quieren hacerlo todo y pueden con todo, adelante. Pero que atiborrarlos de actividades extraescolares creyendo que así están comprando más boletos para que les toque la lotería de ser triunfadores es una concepción errónea. Hay niños que tienen unas agendas que provocan estrés sólo de escucharlas. Sus padres, más que como padres, actúan como managers: "los lunes, al salir del colegio, toca esto. El martes y el jueves esto otro. Los miércoles y viernes, esta otra cosa". Sin olvidar, por supuesto, que al llegar a casa toca hacer los deberes. El problema es que muchos padres creen que apuntando a sus hijos a todas las actividades extraescolares posibles (piano, ballet, inglés, francés, alemán, fútbol, clases de pintura, repaso académico, etc, etc, etc.) les están garantizando un futuro lleno de éxitos y eso no es verdad. El destino es impredecible y muchísimas cosas pueden torcerse y no salir como habíamos planeado. ¿En serio creen los padres que un logro o fracaso académico a los 9 años determina y sella el futuro? En absoluto. Muchos de ellos tranquilizan su conciencia con el pretexto del "Lo hago por su bien", "Sólo quiero lo mejor para él", "De esta manera aprenderá a organizarse mejor el tiempo". Pues no. Nada de eso es verdad. Los autores insisten en que no hacer nada no significa perder el tiempo. Si es que incluso hay academias que ofrecen clases de inglés para niños de ¡¡¡MESES!!!. ¿No nos estamos volviendo un poco locos?
* Let kids be kids: otro punto en el que el libro pone especial énfasis y que va ligado a la idea del hiperparentismo: deja que los niños sean niños. En su obsesión por asegurarse de que sus hijos son "pequeños genios", muchos padres se exceden y controlan cada detalle de la vida de sus hijos sin dejarlos ejercer como niños. No les dejan ni jugar a su aire: antes, se desarrollaba mucho la imaginación. Ahora, no. Los juguetes lo hacen todo y son auténticos diseños científicos concebidos por especialistas. Los padres "hiperparentivos" viven aterrorizados por si sus hijos no triunfan en la vida y el marketing se aprovecha de ello. Los autores lo denominan "la técnica del miedo". Y otra vez nos ilustran con ejemplos de todo lo que podemos encontrar en el mercado para que los bebés que ni siquiera andan todavía empiecen su desarrollo intelectual (¡vaya a ser que fracasen en la vida porque no les han comprado el juguete que estimula el hemisferio derecho!). Con un sarcasmo delicioso los autores nos muestran cómo todas estas cosas impiden que los niños sean niños: muchas veces, en vez de jugar, parece que estén trabajando (a menudo con los padres al lado controlando el juego: "Venga, ahora diferenciaremos texturas, ahora reconoceremos formas, ahora trabajaremos la cognición, después la psicomotricidad"). Y sí, la temprana estimulación es buena, pero ¿realmente es necesario agobiar a los niños de esta forma? Los padres duermen tranquilos pensando que sus hijos de dos años ven vídeos educativos pero la realidad es que no sirven de nada. Los autores dejan clarísimo que daño no les hace, pero tampoco los hace más listos. ¿Alguien se acuerda de lo que veía a los 3 años en la tele o de los vídeos infantiles que le ponía su madre?

* Objetos, objetos y más objetos: antes, los niños eran percibidos como un bien económico. Ayudaban en casa y suponían mano de obra, además de ingresos familiares. Ahora es al contrario: los hijos suponen un gasto. Todo el mundo se lleva las manos a la cabeza ante los datos de lo que cuesta criar a un hijo, pero ¿alguien se ha parado a pensar la cantidad de gastos inútiles que van incluidos en el recuento? Los padres son un blanco facilísimo y la publicidad lo sabe: los machaca constantemente con cosas que no necesitan pero que los incitan a comprar y gastar para garantizar que sus hijos tengan una vida de pequeños príncipes (cuando, en realidad, los niños necesitan muy pocos accesorios [muchas veces juegan con la caja en la que venía el juguete]). Cita ejemplos de auténticas chorradas absurdas (concebidas únicamente para que la gente se gaste el dinero) que los padres compran a sus hijos pensando que eso los hará ser más listos y estar más protegidos: carritos de bebé con todo tipo de lujos, instrumentos electrónicos para medir la temperatura del agua de la bañera, arneses de seguridad para la cuna, vasos "evolutivos" para la transición del biberón al baso, baberos específicos, juguetes de desarrollo, etc. Una auténtica locura.
* Vivir a través de otros: Los hijos se han convertido, casi, en trofeos. En un mundo tan competitivo y tan ostentoso como el nuestro, los hijos son la vía que mucha usa para sentirse realizada. Los autores hacen especial hincapié en un punto que me parece interesantísimo: Los hijos no son responsables de los sueños frustrados de sus padres. Por desgracia, muchos padres proyectan sus frustraciones en sus hijos e intentan "usar su vida" para poder cumplir los sueños que no han podido cumplir en la suya propia. No dejan que sus hijos vivan su propia vida, sino que los obligan a vivir la vida que hubieran querido para ellos mismos. Son padres que viven a través de sus hijos y los exhiben como trofeos que acreditan sus triunfos como padres. Un frasco de sus hijos es percibido como un fracaso suyo. Los autores recalcan el hecho de los adultos ya han tenido su infancia, y no deberían intentar vivirla otra vez por medio de sus hijos.

* El culto a las celebridades y las aspiraciones inalcanzables: Vivimos en un mundo que rinde culto a celebridades y triunfadores. Son considerados dioses, la gente los admira y sueña en ser como ellos: son ídolos. Tener ídolos, ambiciones y aspiraciones no es malo en absoluto (puede ser una motivación para hacer algo de provecho). El problema viene cuando se tienen aspiraciones estratosféricas (y todo lo que esté por debajo de ellas se considera un fracaso) o cuando se convierte en ídolos a gente que no ha hecho nada por merecerlo. La definición de "éxito" es totalmente subjetiva y depende de la percepción que cada uno tengamos de ella. Debemos tener claras nuestras prioridades y decidir si, por llegar a la meta que nos hemos propuesto, vale la pena el precio que tendremos que pagar y lo que tendremos que sacrificar. Si te ofrecieran un puesto de directivo, con un sueldazo impresionante, sabiendo que serías la envidia de los vecinos pero ello supusiera renunciar a tener tiempo libre para ti y asumir una responsabilidad enorme que te provocara una gran cantidad de estrés, ¿lo aceptarías? ¿O preferirías seguir con tu puesto de administrativo con un suelo modesto pero durmiendo tranquilo por la noche? Todos los padres quieren que sus hijos triunfen en la vida. De hecho, todos queremos triunfar y sobresalir. Y es algo legítimo y comprensible. El problema viene cuando nos obsesionamos con ello y adoptamos la actitud de "triunfar a toda costa". Y todavía es peor cuando nuestra definición del éxito es "ser mejor que los demás". La realidad es que, la mayoría de gente, confunde éxito con reconocimiento. Y, en realidad, lo que la mayoría quiere es reconocimiento, adulación, la primera página en el periódico, ser la envidia del vecindario. Y los autores recalcan que, cuando te centras en la recompensa que tendrás al conseguir la meta (adulación), no disfrutas del proceso. Vivimos en una sociedad que tiene a los triunfadores en un pedestal, pero no tiene en cuenta que muchos de ellos son juguetes rotos y que no vemos lo que pasa a puerta cerrada. Muchos de ellos son terriblemente infelices y han tenido que pagar un precio muy alto. Como bien dicen los autores, si el éxito y el dinero garantizaran la felicidad, las biografías de los ricos y famosos no serían ni la mitad de interesantes.
* Lo que realmente importa: Damos tanta importancia a lo material y estamos tan obsesionados con llegar a la cumbre social que nos hemos olvidado de lo verdaderamente importante. Los autores plantean este tema desde un punto de partida muy simple. Para ellos, si tienes salud, puedes darte con un canto en los dientes de felicidad. Pero, con demasiada frecuencia, es algo que no valoramos en absoluto. Estamos demasiado ocupados intentando escalar la montaña del éxito. Los niños de hoy van sobresaturados de actividades; sus padres quieren que sean los mejores en todo, que triunfen, que sean estrellas, quieren presumir de hijo, poder decir que se sienten orgullosos… Pero, ¿es que el orgullo por los hijos es proporcional a sus logros? En un capítulo del libro hay una especie de "test" muy interesante para que veamos cuáles son nuestras prioridades. Los autores dicen que ser una buena persona no significa, necesariamente, llegar a la cima. Y pregunta directamente a la gente qué es lo que es preferible: ser una buena persona que ayuda a los abuelos del vecindario, que dedica sus esfuerzos a la causa de los animales abandonados, que es voluntaria en el hospital sin tener el reconocimiento de la gente o ser un triunfador endiosado y egocéntrico al que todo el mundo aclama y admira por lo lejos que ha llegado. ¿Por qué algunos padres no se conforman con que sus hijos sean buenas personas anónimas? El libro plantea que es mejor que los padres dediquen tiempo a sus hijos para inculcarles buenos valores a que los aparquen en 1000 actividades extraescolares para cultivar sus sueños de fama, fortuna y adulación.

Valoración

A grandes rasgos, esto es lo que ofrece este libro. Evidentemente, en unas pocas páginas no se puede plasmar todo el contenido porque ya he dicho que es difícil de resumir por el gran abanico de temas que toca. Se tiene que leer para disfrutarlo. Me ha gustado mucho porque no es pretencioso: no intenta ser una guía didáctica de pautas sobre cómo educar a los niños (de hecho, el libro habla de la excesiva dependencia que tienen muchos padres con los manuales y profesionales de la infancia). Es un libro que, aunque parezca que sólo puede interesar a las personas con hijos, es interesante de leer también por aquellas que no los tengan porque hace un análisis social muy interesante, además de generar debate. Otro punto a favor es que no contiene moralina: los padres que lo lean no se sentirán como si los autores los estuvieran señalando con el dedo y les estuvieran diciendo: "¡¡Tú, mala madre!! ¡¡Estás estresando a tu hijo!!". El libro parte de la base de que todos los padres quieren lo mejor para sus hijos y lo hacen todo con las mejoers intenciones; simplemente da unos consejos y analiza la situación, para que cada persona se quede con aquello que más le interesa. Una lectura totalmente recomendable. Hay más libros en el mercado que tratan los temas que trata éste, sí; pero "The Over-scheduled Child" es, de lejos, el mejor que he visto hasta la fecha.
Datos editoriales

[Mi edición, en inglés y la más barata]

Título: The Over-scheduled child: avoiding the hyper-parenting trap.
Autores: Alvin Rosenfeld & Nicole Wise
Idioma: Inglés
Editorial: St. Martin's Griffin.
ISBN: 0-312-26339-2
Nº de páginas: 263
Formato: tapa blanda
Precio: 0.30 libras esterlinas (en Internet está tirado de precio)
[En castellano]

Título: La Hiperescolarización de Los Niños: Las Actividades Extraescolares, una Presión Añadida para Tus Hijos.
Autores: Alvin Rosenfeld & Nicole Wise
ISBN 10: 8449312817
ISBN 13: 9788449312816
Editorial: Ediciones Paidós Iberica, S.A.
Fecha de publicación: 2002
Encuadernación: Tapa dura
Precio: 15 €

El niño con el pijama de rayas - John Boyne


Sí. Ha pasado. Al final he caído en la tentación llamada "El niño con el pijama de rayas"; uno de los fenómenos literarios del año. La novela que se ha convertido (para mal y horror de muchos) en superventas, encaramándose a las cimas de las listas mundiales de "los libros más vendidos". Después de estar durante meses en la resistencia, al final he sucumbido a sus encantos. A pesar de ser una novela muy mediática a la cual crítica y público ponían por las nubes y cuya lectura era calificada como "indispensable" para niños y no tan niños, yo me resistía a leerla porque no creía que fuera a ser de mi agrado. Gran error que, por suerte, ha quedado subsanado.

Mi encuentro con "El niño con el pijama de rayas" se produjo de forma casual y fue Internet quien lo propició. A pesar de no interesarme de un modo especial, lo cierto es que este libro sí que acabó despertando mi curiosidad a causa del eco mediático, así que aproveché la oportunidad que me brindó Internet para echarle "un vistazo" (no tenía intención de leerlo; tan sólo quería ver qué era lo que había provocado semejante revuelo). Asemejo mi experiencia con este libro al hecho de comer snacks de bolsa: sólo quieres un par, pero acabas devorando la bolsa entera. Lo mismo me pasó a mí con esta novela: me acerqué a ella de forma reticente, con la intención de leer sólo las primeras páginas para ver el despropósito que los más críticos decían que era… y ya no pude parar. Me atrapó de tal manera que, a la mañana siguiente, tuve que ir a la tienda a comprarla para poderla leer en formato papel (odio el soporte electrónico) e incluirla en mi estantería, que la llamaba a gritos. Mi escepticismo inicial venía dado por varios motivos: [Uno] Iba con una noción preconcebida de que sería un libro que buscaba la lágrima fácil valiéndose de un hecho como el Holocausto. [Dos] En los últimos meses he comprado algunos libros de éxito internacional que me han decepcionado enormemente y tenía la sensación de que éste sería otro de ellos. Errar es humano, ¿no?
El que un libro venda millones de copias a lo largo y ancho del planeta no supone para mí ningún reparo a la hora de decidir leerlo. No obstante, para mucha gente eso es un obstáculo insalvable. Ahora lo que está de moda es arrugar la nariz ante los éxitos rotundos, sujetarlos con la punta de los dedos y el brazo estirado como si fueran un par de calcetines sucios y decir aquello de "Uy no, no. Yo es que odio leer lo que lee todo el mundo. Además, este libro es súper comercial y no es más que un producto de marketing. Y ya ves tú, toda la masa borreguil se ha lanzado en picado a leerlo. Lo que me fastidia es que haya gente que lo único que lee son los prospectos de los medicamentos y que, de golpe, se haya lanzado de cabeza con este libro y ya se piense que ha leído alta literatura. Pues no. Es un libro malísimo de una calidad bajísima y una escritura súper pueril, oye. La muchedumbre tiene el gusto atrofiado y devora la carnaza que le lanzan sin ningún tipo de criterio, por eso adoran este libro tan nimio y fútil. Yo leo a PerogrullenVonPedanterie y su 'Tratado sobre la negrura del alma humana en la sociedad actual'. ¡Eso sí que es cultura, y no este libro!".

Lo hicieron con Dan Brown y "El código Da Vinci" y lo han hecho también con "El niño del pijama de rayas". Si fuera un libro de éxito imperceptible que hubieran leído cuatro gatos, estos mismos que lo pisotean serían los primeros en calificarlo como "libro de culto; lectura alternativa que conmueve desde lo más profundo con un estilo narrativo adultamente infantil plagado de sutilezas ocultas entre líneas para ahondar en los rincones más oscuros del ser humano". Pero claro… ¡es un best-seller! ¡Horror! (Lo que no saben ellos es que ir de alternativo también es una moda, mal que les pese). En fin: cada uno con lo suyo. Yo sólo puedo decir que "El niño con el pijama de rayas" me ha encantado y me ha parecido uno de los libros más deliciosos que he leído en mucho tiempo.


Sinopsis
Para decidir si un libro del que no tenemos ninguna referencia previa es de nuestro interés, lo primero que hacemos es ir a la cubierta trasera en busca de una sinopsis que nos dé una idea general de la trama argumental que vamos a encontrar en sus páginas. En el caso de este libro lo primero que llama la atención al ir en busca de su sinopsis es que no la tiene. En el lugar en el que debería estar incluida nos encontramos una nota del editor dirigiéndose a nosotros en las que nos advierte de la importancia de adentrarnos en la lectura del libro siendo "vírgenes", sin tener ninguna idea del argumento. La única indicación que nos da sobre la trama es que cuenta la historia de Bruno, un niño que se muda con su familia a una casa que está justo al lado de una cerca.

A estas alturas, debido al "boca-oído" y al alboroto mediático, no creo que quede nadie que se acerque a este libro sin tener ni idea de su argumento. Esto no supone un gran problema ya que la lectura de la novela sigue resultando deliciosa; no obstante, alguien que se inicie en su lectura estando totalmente "en blanco" va a tener el factor sorpresa argumental que una persona informada del quid de la cuestión no va a tener. De todas formas, es un factor nimio que no desluce en absoluto la esencia de esta gran novela.

El argumento es de una simpleza cautivadora: Bruno, un niño de 9 años, es hijo de nazis y no lo sabe. Cuando su padre es ascendido a comandante del campo de concentración de Auswitch, la familia abandona (junto a sus sirvientes) su Berlín natal para trasladarse allí. Bruno se siente muy solo en ese lugar porque no hay niños con los que jugar sino soldados por todas partes. En el exterior de su casa, donde acaba el jardín, hay una enorme valla de alambre de espino al otro lado de la cual hay un campo de concentración. Un día, indagando, Bruno encuentra a un niño en un lugar apartado al otro lado de la valla con el que traba una amistad que se prolongará a lo largo de un año.

Pequeño gran cuento para adultos

Una de las críticas más frecuentes que ha recibido "El niño con el pijama de rayas" es la de ser un pueril libro para niños que, gracias a una estupenda campaña de marketing y al esnobismo generalizado, ha conseguido venderse como una novela para adultos cuando en realidad no es más que un libro que debería pertenecer a la serie naranja de "El barco de vapor". Y precisamente por eso me acerqué a él con prejuicios: porque no soporto que se atribuya a algo (o a alguien) cualidades que no tiene ni que se distorsione la realidad a base de convencer con falacias al imaginario colectivo. Ya se sabe que una mentira, repetida muchas veces, acaba siendo verdad. En el caso de este libro mis prejuicios se cayeron como un castillo de naipes pasados los primeros capítulos. Cuando empiezas a leer este libro piensas que, efectivamente, es un libro para niños que bien podría pertenecer a cualquier línea editorial infantil. El estilo narrativo, la semántica, las expresiones, el vocabulario… todo en este libro está impregnado del aire que tienen las novelas para niños. Pero, a medida que vas leyendo, te vas dando cuenta de la compleja aparente sencillez que esconde este libro.

Discrepo completamente con la crítica de que sea un libro infantil mal escrito y mal llevado a la práctica. Yo lo defino como un cuento para adultos que PUEDE ser leído por niños mayores y que TIENE QUE ser leído por adolescentes y adultos. El estilo narrativo es infantil porque lo que persigue es que el lector vea la historia contada a través de los ojos de un niño. La narración de los hechos está hecha en tercera persona pero plasmando siempre los pensamientos del niño Bruno, de modo que se usa un estilo muy simple que, irremediablemente, recuerda a las novelas para niños. El golpe de efecto que se busca es, precisamente, ése: que el lector sea consciente en todo momento de que la realidad que se le cuenta está tamizada en la perspectiva de un niño de nueve años. ¿Eso es sinónimo de mala calidad literaria? En absoluto. Escribir un libro para niños conlleva mucha más dificultad de lo que la gente cree.

Yo no creo que sea, en absoluto, un libro indicado para niños. Si bien un niño de (pongamos) nueve años podría leerlo sin problemas [no presenta una estructura argumental ni un estilo narrativo complicados], no podría disfrutar del maravilloso ejercicio que supone su lectura. ¿Por qué? Por una razón muy simple: este libro lleva implícito un claro mensaje a gritos: ¡¡¡Lee entre líneas!!!. Veo muy improbable que un niño tenga la capacidad y el bagaje educativo necesarios para poder leer lo que esta novela dice entre líneas (que es MUCHÍSIMO; los espacios de los renglones están llenos de información), con lo cual se perderá este estupendo juego de espejos. Dudo mucho que un niño sepa qué fue el Holocausto, qué fue Auswitch, o quién fue Hitler (al cual el niño del libro llama "El furias" y describe como "Un señor bajito, con bigote, que va acompañado de una rubia más alta que él"). ¿Creéis que un niño sería capaz de interpretar este tipo de guiños y medias tintas? Yo no.

Y es que es ahí donde radica uno de los muchos encantos de esta novela: los adultos la leemos desde nuestra perspectiva de adultos pero viendo la historia a través de la inocente ignorancia de un niño; con la particularidad de que nosotros tenemos un bagaje que nos permite captar todos los guiños, metáforas, sutilezas, los silencios, lo dicho a medias, las frases inacabadas, lo no descrito… Nosotros sí que vemos la crueldad de lo que se relata y entendemos a qué hace referencia el autor, a pesar de que en ningún momento el libro describe escenas explícitas. Sabemos a qué se refiere el autor cuando deja las frases a medias sin llegar a describir minuciosamente lo que se ve. Donde el niño ve gente en pijama, nosotros vemos prisioneros. Donde el niño ve casitas, nosotros vemos un campo de concentración. Pero es porque nuestra imaginación y condición de adultos entienden lo que pasa sin necesidad de que se diga de forma explícita, en cambio un niño no puede hacer el ejercicio de leer desde la doble perspectiva. Los adultos podemos ponernos en el plano de los niños, pero ellos no pueden hacer lo propio con el plano adulto. Su perspectiva es unidireccional, la nuestra es bidireccional: de ahí viene nuestra ventaja a la hora de leer esta novela.

Un niño que lea esto se quedará, simplemente, con la historia de un niño que habla con otro niño que lleva un pijama de rayas. Comprenderá el libro pero no lo entenderá. Es, por poner un ejemplo, como el caso de "Mafalda": la leíamos de pequeños y nos encantaba pero, ¿realmente entendíamos algo? Nosotros creíamos que sí. Ahora, pasados los años y al volverla a leer, nos damos cuenta de que no entendíamos NADA. Es ahora, de adultos, cuando captamos el verdadero sentido porque nuestra perspectiva de adultos nos permite leer entre líneas y captar las metáforas. Un niño, por mucho que se le trate como a un adulto (y este libro lo hace), sigue siendo un niño con una perspectiva evidentemente infantil.

El horror visto desde la óptica de la inocencia

Este es un libro que yo incluiría en los planes de estudio del sistema educativo de todos los países porque lo considero un libro NECESARIO e IMPRESCINDIBLE. Entre otras cosas, este libro habla de la empatía (o de la carencia de ella). ¿No es ése uno de los grandes males de nuestro tiempo? Si miramos a nuestro alrededor veremos su carencia en todas partes: crueldad con los animales, ataques contra los que no se pueden defender, acoso escolar, mobbing laboral, burlas y mofas contra los que tienen alguna discapacidad, jóvenes irrespetuosos con los mayores y con el mundo que les rodea… ¿No veis en esto una terrible incapacidad de "ponerse en los zapatos del otro"? Pues de eso trata el libro. Mientras a ti no te afecta alguna injusticia, parece que no existe. Puedes ser responsable activo o pasivo, pero mientras todo esté bien en tu casa, ¿para qué mojarte? Pero, ¿qué pasa cuando lo que creías lejos y ajeno a ti viene y te da un bofetón de realidad? El libro es un claro análisis de este tema, es por eso por lo que creo que debería ser obligatorio en los planes de estudio a la edad de (aproximadamente) trece años. Antes, no. Pero considero que es un libro necesario.

Otro de los puntos fuertes de este libro es que, a pesar de estar escrito en formato infantil, no trata a los posibles lectores infantiles como niños sino como pequeños adultos. Desmitifica por completo el esquema cándido e ingenuo de "al final todo acaba bien". No. En este libro no esperéis encontrar un "y vivieron felices para siempre". La historia que cuenta y la naturaleza de la misma no dan cabida a este tipo de final. El desenlace (¡el tan comentado desenlace!) te deja helado; es duro sin mostrar nada pero obligando a sobreentenderlo todo y supone un soplo de realidad: en la vida no todo tiene siempre un final feliz y tampoco lo tiene este libro, por muy "cuento infantil" que sea. Es por eso que está dirigido a adultos y a adolescentes a partir de 13 años (tal como reza la contraportada del libro): porque un niño no entendería el final; sería incapaz de leer entre líneas (algo indispensable en todo el libro pero, sobretodo, en el final) y se quedaría con la lectura superficial. Y este libro, con una lectura superficial, pierde todo su significado.

A lo largo de la novela vamos siendo testigos de las vivencias de Bruno durante el año que pasa en Auswitch, de la amistad que traba con Schmuel (el niño de la valla) y de cómo se cuestiona lo que ve y lo interpreta a su manera. Una interpretación infantil, por supuesto. Porque no hay que olvidar que uno de los encantos de este libro es ver una historia de adultos a través de los ojos inocentes de un niño, de su perspectiva carente de bagaje para ser consciente de la tamaña maldad de lo que tiene ante sus ojos. Contado a modo de fábula, el libro arranca sonrisas involuntarias al leer las interpretaciones que hace Bruno de aquello que le rodea. Hay momentos duros que ponen la carne de gallina no porque lo cuentan sino por lo que se sobreentiende (porque, repito: no hay NADA explícito en este libro sino que es la mente del lector la que descifra los enigmas). Cuando leí los dos últimos capítulos y cerré el libro me di cuenta de que me temblaban las manos, sobretodo por las últimas frases (magistrales): un claro dardo envenenado y un clarísimo toque de atención para los ciudadanos del mundo de hoy en día. Es como si el autor te dijera: "Cuidado… vamos camino de cometer los mismos errores del pasado porque no hemos aprendido NADA de él". El pasado que lejos, sí, pero nada le impide volver en forma de presente.

Es un libro que se lee muy rápido: es corto y la letra grande, con un estilo muy ágil que mantiene el interés y hace que la historia fluya sin perder fuelle. Vamos siendo testigos de momentos puntuales de la vida de Bruno, aquellos más significativos, siempre con la mirada inocente del niño y la pluma irónica del escritor. Un retrato de la Alemania nazi y del Holocausto presentado de una forma magistral. Es interesante ver las diferentes perspectivas del Holocausto: el niño del campo de concentración ve un horror que no entiende, Bruno ve el horror pero no lo percibe como tal (porque desconoce la naturaleza de lo que sucede delante de sus ojos) y, sus mentores (padres, maestros, etc.), ven una defensa a ultranza de su patria, un amor por su país cuyo bienestar se ve amenazado por un colectivo de gente que son percibidos como enemigos de su patria, gente que destrozará todo aquello por lo que los nacionales han luchado y la gloriosa nación que han construído. (¿No os suena de nada esta situación? ¿No os parece de rabiosa actualidad?).

La verdadera perfección debe ser imperfecta

Otra de las críticas que ha recibido este libro es que está lleno de imprecisiones históricas y de hechos surrealistas. Sí: es cierto. Pero, ¿qué libro infantil no lo está? Mientras que para algunos esas imprecisiones y licencias libres son sacrilegios imperdonables, para mí son "pecata minuta". Lo que importa aquí es la historia, el desarrollo, cómo nos conmueve lo que vemos, que el libro nos haga reflexionar, aprender de los errores del pasado, etc. De modo que: ¿qué importa que el autor se haya tomado ciertas licencias a la hora de consumar la historia? Al final del libro tienes la sensación de haberte llenado de la historia, de haberte saciado literariamente y de haber reflexionado sobre lo importante. ¿No es eso suficiente?

No obstante, sí que percibí pequeños "fallos" que, en conjunto y dada la grandeza del libro, no son tales.

• El final: no sé si fue porque todo el mundo hacía referencia a él o porque lo intuí, pero el caso es que el final (según mi opinión) se ve venir. En concreto, por dos momentos específicos del libro (uno más al principio y el otro más en el último trozo): esas dos escenas y la manera de enfocarlas me hicieron prever el desenlace. Así que… sí: el final se ve venir. De todas formas, te deja igualmente helado cuando llega por la manera de representarlo y entregarlo al lector y porque es un colofón final apoteósico.

• Durante gran parte del libro, Bruno se reúne con Schmuel (el niño con el "pijama de rayas") en un punto concreto de la valla al que Schmuel ha conseguido llegar aprovechando la falta de vigilancia militar en una zona del campo de concentración. Los dos críos se reúnen allí cada tarde a la misma hora. Esto me pareció un poco surrealista. ¿Es realmente factible que un niño burle la vigilancia militar durante UN AÑO ENTERO para reunirse con un amigo en un punto concreto de la valla cada día a la misma hora EN UN SITIO COMO AUSWITCH? ¿Y PRECISAMENTE en un punto en el que la verja de alambre de espino está mal sujetada por debajo? Realmente, no. Pero eran una situación y escenario necesarios para poder montar y desarrollar la historia, así que queda más que perdonado y no entorpece ni desluce en absoluto la historia.

• El exceso de inocencia: Bruno, el niño a través del cual se nos narra la historia, tiene la inocencia de un niño de nueve años que todavía no ha sido pervertido ni corrompido por la crueldad atroz del mundo real. Esta inocencia y dulce ignorancia eran necesarias para contar la historia de la manera en que está contada, aunque muchas veces se aprecia un exceso de inocencia. ¿Cómo puede ser que, en la Alemania nazi, un niño alemán no sepa lo que es un judío [se supone que su educación escolar incluye el antisemitismo y la superioridad de la raza aria], quién es el führer, qué es un campo de concentración, no reconozca a un prisionero y no se dé cuenta de que su propio padre es un comandante nazi? Es poco verosímil, aunque un vehículo necesario para contar la historia. Los personajes están estereotipados, sí: los malos son muy malos y los buenos muy buenos. Pero para darle a la historia el enfoque que se le quería dar, tenía que ser así (en las películas para niños los malos son muy feos y los buenos muy guapos; en literatura se usa el mismo recurso pero substituyendo el físico por la personalidad).

¿Recomendado?

Totalmente. Un libro excelente. Yo fui muy reticente a leerlo y me alegro horrores de que la casualidad me llevara a él, porque me habría perdido una gran obra. Un "must" para tener en todas las casas de lectores empedernidos o familias con hijos. Repito: debería ser lectura obligatoria, en especial con la tontería que tenemos encima en la sociedad del malestar actual en la que nadie está contento ni valora lo que tiene. Totalmente recomendable: una experiencia literaria indispensable.

Datos editoriales

ISBN 13: 978-84-9838-079-8
ISBN 10: 84-9838-079-0
Título: El niño con el pijama de rayas
Autor: John Boyne
Lengua de publicación: Castellano
Publicación: Publicaciones y Ediciones Salamandra, S.A.
Descripción: 224 p
Precio: 12 €

Paranoia - Joseph Finder



Bangles no se equivocaba con este libro: realmente es apasionante y muy entretenido, una estupenda opción para las noches de verano… eso con suerte, si no es “noche” porque yo empecé a leerlo y ya no pude dejarlo. Me duró un suspiro.

Esta es de las opiniones que te dan un poco de vergüenza escribir porque la que me precede es tan buena que hay poco más que decir. Lo que pasa es que sí que quería recomendároslo igualmente, así que es más por esto que por otra cosa que me he decidido a poner mis impresiones por escrito.

== Joseph Finder ==

Sinceramente, el autor no me sonaba de nada absolutamente. Parece ser que, según Bangles, lo comparan con Grisham, pero vamos, que aquí en España no es tan conocido ni de lejos. Consultada su página web (que por cierto, es de las que tienen información para aburrir) www.josephfinder.com, he descubierto que este hombre licenciado en Harvard en Estudios Rusos (sea lo que sea), ha sido adaptado en una ocasión para el cine. Su novela High Crimes fue llevada al cine en 2002 por Morgan Freeman y Ashley Judd. Se tradujo por “Toda la verdad” y me quiere sonar que la he visto, pero no recuerdo absolutamente nada de ella. Así mismo se han comprado los derechos de una novela más para llevarla a la gran pantalla.

Paranoia es su novela más conocida, aunque a estas alturas tiene bastantes ya en las librerías porque comenzó a publicar sólo con 24 años.

Sus novelas son:

(En primer lugar el título y año originales de publicación y en segundo el título y año de publicación en España)

Moscow Club (1991) --- El Club de Moscú (1992)
Extraordinary Powers (1994) --- Poderes extraordinarios (1994)
The Zero Hour (1996) --- La hora cero (1997)
High Crimes (1998)
Paranoia (2004) --- con mismo título y año de publicación en España
Company man (2005) --- La Compañía (2005)
Killer instinct (2006) --- Instinto Asesino (2008)
Power Play (2007)

Me ha sorprendido el hecho de que casi toda su obra esté editada en España y que además no medie excesivo tiempo entre la publicación en Estados Unidos y aquí, máxime cuando no me sonaba de nada. Supongo que estaba en las librerías y simplemente se me pasó. En todo caso para ser tan publicado me temo que no le han dado demasiado bombo como a otros autores de su generación.

== Argumento ==

Adam Cassidy trabaja en la Corporación Wyatt, una empresa dedicada al mundo de las telecomunicaciones. Una fiesta de jubilación para un compañero que da con fondos sustraídos a ésta por medios ilícitos (se mete en el sistema y paga con el dinero destinado a los altos ejecutivos) hace que se meta en un buen lío. Obviamente le pillan y el todopoderoso Nicholas Wyatt, un hombre que carece absolutamente de escrúpulos, le da a elegir entre la certeza de ir a la cárcel por desfalco o bien “hacerle un trabajillo”. Éste consiste en infiltrarse como empleado en Trion, la máxima competencia de Wyatt y espiarles para ellos.

Adam realmente no tiene mucho donde elegir. Su trabajo en Wyatt le aburre sobremanera y se ve entre la espada y la pared, de manera que acepta. Tras un adiestramiento para que no tengan dudas a la hora de contratarle y para que sepa enfrentarse a su nuevo trabajo con solvencia, se hace con un puesto en Trion. Pero un golpe de suerte hará que sea reasignado desde su puesto original a ser el mismísimo asistente personal de Goddard, el fundador de Trion.

Sin embargo, no van a ser las cosas fáciles porque Adam acabará cogiéndole mucho cariño a Goddard, que ve en él a su hijo Elijah muerto con apenas 23 años. Y esto le generará a Adam muchos conflictos morales mientras la trama se va liando más y más y más.

Por otro lado Adam tiene importantes problemas personales ya que su padre, un viejo cascarrabias con el que jamás se llevó bien, sufre de enfisema y está postrado en la cama. Le resulta extremadamente complicado dar con alguien que quiera trabajar como cuidador, así que tendrá que echar mano de Antwoine, un ex presidiario negro con el que su padre no se llevará bien en absoluto.

== Impresiones ==

La novela me ha gustado mucho. Realmente disfruto mucho con los thrillers que están bien escritos y que te atrapan desde la primera línea. Es un género que particularmente me gusta, de manera que me lo he pasado bien leyéndola. El '''estilo ''' recuerda el de Grisham, quizás, pero es más tecnológico. Me explicaré. Así como Grisham mete mucho léxico jurídico porque sus novelas suelen tener casi siempre un abogado (eso si no tratan directamente de un juicio) en esta hay muchísimo léxico tecnológico. Tiene sentido porque se trata de una novela ambientada en el sector de las telecomunicaciones, pero yo he de reconocer que ha sido mi principal hándicap en esta novela. No es que no se entienda, no es eso, pero al menos a mí sí que me ha ralentizado ligeramente (teniendo en cuenta que me la he ventilado en una noche, mucho no será) el '''ritmo''' de la trama. Había párrafos que me resultaban incomprensibles, pero creo que tampoco se trata de comprenderlos a fondo, sinceramente. Si no fuera por esto, la novela sería muy fluida en su estilo, puesto que va bastante al grano y se deja de cosas accesorias.

Es un poco contradictorio, lo sé, pero a veces tienes sensación de que no está pasando nada y sin embargo no resulta una novela lenta. Creo que es algo que nace de la misma esencia de la novela. Pienso que está concebida para ser claustrofóbica y agobiante por su repetición y por eso puede ser que a veces parece que estás metido en el “día de la marmota”. No es una crítica, creo que es necesario.

La novela habla de cómo Adam, un tipo que hasta que se le confía la misión de Trion busca la manera de sobrevivir y ganar dinero trabajando lo menos posible, tendrá que esforzarse para sacar adelante esta tarea. Y esto trae aparejado trabajar como no lo ha hecho en su vida hasta ese momento. Se levanta a horas en las que no están puestas ni las calles y se va de la oficina a horas intempestivas. Siempre está trabajando. O bien está en Trion o bien está preparando cosas para Wyatt. Y para que el lector perciba el agobio de Adam, el escenario es tremendamente repetitivo. Prácticamente el 80% de la novela tiene lugar en las instalaciones de Trion, que son una fortaleza inexpugnable, plagada de seguridad y de recovecos. Creo que esto ayuda mucho a poner al lector en la piel de Cassidy. Para subrayar más el aspecto de claustrofobia, un buen puñado de episodios ocurren de noche, en una empresa que está prácticamente vacía y a oscuras. Hay pocas cosas más inquietantes que estar en una empresa grande, que estás acostumbrado a ver llena de gente y de luz, a deshora. En un trabajo que tuve hace años me tocó ir bastantes veces a deshora y a pesar de ser una persona poco asustadiza y de ir para hacer cosas “legales” os prometo que aquello daba bastante mal rollo. No quiero ni pensar en lo que sentiría Adam Cassidy cuando tiene que confabular a esas horas, y las paranoias que le pasarían por la cabeza.

En cierto modo, la empresa es un personaje más de la novela. Nos la describen con bastante precisión y refleja el modo de pensar de la compañía y por ende de Goddard. Todos los ejecutivos tienen despachos del mismo tamaño, incluido el dueño. Así mismo, tiene todo tipo de facilidades para los empleados, como gimnasio, un restaurante que comparten los ejecutivos y los trabajadores de a pie, cajeros automáticos, lavandería… Resulta fascinante imaginártela puesto que lo ponen muy fácil.

Lo más interesante para mí ha sido las relaciones que establece con su jefe Augustine Goddard y con su padre.

Respecto a Goddard, representa todo lo que no tuvo en Wyatt. Es un buen jefe, honesto hasta la náusea por lo que sabemos y Adam se ve espiándole cuando paradójicamente no soporta a Wyatt y en cambio le acaba cogiendo bastante cariño a Goddard. A Goddard lo respeta mientras que a su otro jefe queda bien claro que lo desprecia. Se establece una relación bastante paternal con él, mientras la relación con su padre se devalúa día tras día. Con su padre jamás se ha llevado bien y nunca parece estar contento. Cuando era un perdedor, porque lo era, y ahora que aparentemente ha alcanzado el éxito (conduce un Porsche y vive en una de las zonas más lujosas de la ciudad por cortesía de la empresa) le desprecia porque no es dueño de su vida. Esto hace que Goddard acabe convirtiéndose en una suerte de padre para él, y Adam se siente sucio por traicionarle.

También me ha parecido muy interesante la cuestión del éxito que subyace en el fondo de toda la novela. Adam ha conseguido aparentemente todo lo que cualquiera puede desear: una cuenta corriente abultada, coche y casa … y no es feliz. Lógicamente, por el hecho de estar haciendo algo que sabe que está mal, pero también porque eso le ha hecho renunciar al tiempo. Vive como un zombi, se levanta a horas infames, apenas habiendo dormido unas miserables horas que no le sirven para descansar y no tiene tiempo material para gastarse la pasta gansa que está ganando. Thriller o no ¿cuántos hoy en día están inmersos en la misma paradoja? Trabajas más para tener más dinero y subir de estatus, pero al mismo tiempo renuncias al tiempo para disfrutarlo ¿Y eso es vida?

== Recomendación ==

Es un libro que me ha gustado mucho. Quizás yo hubiese acortado las partes en las que hablan de chips, tecnología y demás para que no fueran tan pesadas a veces, pero no se le pueden sacar muchos más peros. Es una novela bien construida, con personajes sólidos y que te mantiene pegado para conocer el desenlace. No se le puede pedir mucho más.

== Ficha técnica ==

Título original: Paranoia
Autor: Joseph Finder
Publicado por: Roca editorial, bolsillo
Número de páginas: 480
Precio: 8.95 euros, 8,50 en la FNAC.

Doble cuerpo - Tess Gerritsen


Este verano estoy comprando algún que otro libro de la colección de libros de bolsillo que ha sacado RBA. No sé cuánto tiempo llevan en el mercado, pero hasta ahora no había reparado en ellos, y eso que soy una asidua a las librerías. Es una pena porque es una colección con títulos bastante bien elegidos y que está muy bien de precio… raro es el libro que cuesta más de 8 euros. No es que sea la mejor edición del planeta porque tienen las tapas más bien blandurrias pero el papel es de calidad decente y están bien empastados, con lo que no se suelen soltar las hojas. Pero sobre todo es que tienen unos títulos de lo más interesante.

Este pertenece a la serie negra y se anuncia en la portada como bestseller internacional… bueno, para ellos la perra chica, porque yo jamás creo haber oído hablar de Tess Gerritsen previamente. En todo caso, da exactamente lo mismo. No es un gran libro así en abstracto, pero sí un libro sumamente entretenido. De hecho, ha pasado que desde que leí el libro y que por fin lo han dado de alta en ciao han pasado varias semanas. Me había olvidado por completo del título pero sí que ayer me sorprendí pensando en el argumento. Teniendo en cuenta que he leído varios entre medio, esto no es algo tan habitual y más con la literatura de “usar y tirar”, que era lo que buscaba al comprar este libro: algo básicamente entretenido, con cierto suspense y que me mantuviera en vilo. Siempre los leo y los olvido, o lo que es peor, los mezclo, pero lo curioso es que me acordaba bastante bien del argumento del libro y no suele ser frecuente.

== Ficha técnica ==

Título: Doble cuerpo
Título original: Body double
Autora: Tess Gerritsen
Editorial: Rba bolsillo
ISBN: 978-84-98767-195-7
Fecha de esta edición: junio 2008
Fecha de edición original: 2004
Número de páginas: 424

== Argumento ==

Cuando la forense Maura Isles llega a su casa después de un viaje de trabajo se la encuentra llena de policías: ha ocurrido un asesinato en la misma puerta de su casa. Pero esto no es lo más chocante; a todos parece cambiárseles la cara cuando la ven aparecer. La mujer muerta (que posteriormente averiguarán se llama Anna) es idéntica a ella, tanto que podría pasar por ella misma. Lo curioso del asunto es que Maura es adoptada y no tiene hermanos que ella sepa.

Obviamente, a los dos minutos el lector ya sabe que Anna es su hermana gemela. A Maura le cuesta un poco más y encarga incluso un análisis de ADN que vendrán a confirmar sus sospechas. Anna es una gemela de la que desconocía su existencia y conocerla precisamente cuando está en la mesa de las autopsias no es lo que ella consideraría un buen momento para las presentaciones.

Ante ella se abren varias incógnitas ¿quién mató a su hermana? ¿Y qué hacía ésta precisamente en la puerta de su casa cuando no se conocían? Maura no podrá evitar TENER que saber qué es lo que ha sucedido.

Por otro lado, Mattie Purvis es una mujer en avanzadísimo estado de gestación. Sólo le quedan una o dos semanas para dar a luz cuando es secuestrada y metida en una especie de ataúd soterrado bajo tierra. Quieren mantenerla con vida, puesto que la alimentan y tiene aire para respirar, pero apenas puede moverse en ese cajón angosto y menos en el estado en el que está. ¿Quién es el que la mantiene ahí? ¿Cuáles son sus propósitos?

== Impresiones ==

Como he dicho, no creo que sea una gran novela así en abstracto, pero sí que es un libro que, dentro del género, está bastante bien. Cumple las premisas que buscamos en una novela de este estilo: resulta muy ágil, tiene mucho ritmo, se lee con facilidad y te engancha. Y encima sale bien de precio, con lo que como novela para leer entre otras más densas resulta más que correcta. En ese sentido no decepciona. Si buscáis obviamente la novela más magnífica del planeta no os va a gustar, pero si buscáis lo mismo que yo, podéis comprarla sin miedo.

La novela, como muchas del estilo se articula en torno a dos historias aparentemente inconexas que terminan por converger. No estoy descubriendo América precisamente al apuntar este dato. Si al hecho de que esto es bastante frecuente en este tipo de novelas y que durante la lectura se “adivina”, realmente tampoco destapando ningún pastel.

Por un lado tenemos la historia de Maura Isles y su afán por saber. Ella es forense, una mujer de ciencia, y la oscuridad que rezuma el caso de su hermana es superior a sus fuerzas. Para ella en cierto modo es traumático abrir la caja de Pandora de sus orígenes, teniéndose que enfrentar al hecho de que todo el tiempo ha tenido una gemela a la que ya no va a poder conocer, pero por otro lado está su lado más cerebral. Da la sensación de que “saber” qué pasó es necesario para ella para aceptar este pasado oculto suyo y los acontecimientos que posteriormente sucedieron. Si lo dejara estar, si no tirara del hilo de la madeja sería algo que le corroería toda su vida. Así que mientras está en el caso no deja de alguna manera salir la parte más visceral suya… se limita a ser una científica, desvinculándose, siempre en la medida de lo posible para que eso no le aparte de la verdad. Lógicamente no es sencillo y por el camino tendrá muchas dificultades para ahogar a su corazón, máxime cuando comienza a enamorarse, igual que lo hizo su hermana, de Rick Ballard, un policía que investiga el caso.

Si bien lo de las gemelas es algo típico y tópico, lo que no es tan frecuente es que los personajes secundarios sean tan anodinos. Rick Ballard es un policía que se está separando, con una hija adolescente y una ex mujer bastante posesiva. Creedme si os digo que la relación que establecen Maura y Rick es bastante real porque no caen en el típico “se conocen y a pesar de las dificultades acaban enamorados hasta las trancas… y al final todo se soluciona”. Es bastante más complejo que esto. La otra detective que aparece es Jane Rizzoli, embarazadísima también como lo está Mattie Purvis, la secuestrada. La referencia inmediata es el personaje de Frances McDormand en Fargo, y creo recordar que incluso la nombran. De todos modos, tampoco es frecuente encontrar que el peso de la investigación recaiga sobre una mujer, que no resulte florero y que además esté en estado de gestación. No es que sea el culmen de la originalidad, pero coincidiréis conmigo en que tampoco es lo más habitual.

La historia de Mattie Purvis va de menos a más y es bastante interesante. Ella es una chica bastante fuera de lo común con un marido tonto perdido. Su parte resulta bastante angustiosa porque a la claustrofobia que sentiríamos cualquiera se suma que está embarazadísima y esto genera simpatía entre el lector. Pero sobre todo porque Mattie es un personaje con bastante fuerza y aunque comienza con poco peso en la novela acaba teniendo mucha importancia.

== Recapitulando ==

Me gustaría entrar más a fondo en algunas cuestiones, pero supondría revelar algunos aspectos de la trama fundamentales y es algo que no me gusta hacer. Prefiero que sean los lectores quienes se enfrenten a la lectura sin demasiadas pistas… a veces saber demasiado puede chafar las novelas.

En todo caso, mi valoración de la novela es bastante positiva. Mantiene la atención del lector tanto que es complicado dejar el libro en ningún punto. Tienes realmente ganas de saber qué sucedió y te atrapa de manera que a mí me duró un suspiro. No es excesivamente larga, algo que se agradece porque supone que va al grano. Suceden muchas cosas, la historia queda resuelta y también es importante hacer constar que Tess Gerritsen no elige los caminos más obvios. A pesar de ser una novela bastante ligera (si dejamos a un lado que hay bastante sangre y que en ciertos párrafos se describe demasiado minuciosamente las autopsias, algo que a mí, personalmente me desagrada), tiene cierta enjundia y los personajes tienen bastante más miga de la que parece.

En resumidas cuentas, una lectura bastante recomendable sobre todo para los fans de la novela negra. Por cierto, en la portada hay una recomendación de Harlan Coben, un autor que por estos lares goza de bastante prestigio como autor de novela negra, lo que le hace ganar un puntito más a su favor.

P.D. También la tenéis editada en tapa dura, pero no creo que merezca la pena gastarse ese dinero extra. Está bien como novela bien de precio, pero no creo que sea de las que merezcan una inversión en torno a los 20 euros.

Berlín, 1945 - Pierre Frei


Berlín 1945 es un libro sorprendente. Lo compré de casualidad, pensando más en mi marido (el destinatario del regalo) que en mí. Creí que podría gustarle. No sé si se lo ha leído o no, porque no me ha dicho nada, pero el caso es que el otro día lo encontré por casualidad en el caos de librería que tengo y me apeteció leerlo. Y bendita casualidad. No sólo me ha gustado. Me ha encantado.

Es ciertamente un libro bastante difícil de definir. Me voy a saltar la parte de contaros la vida y milagros del autor porque no lo conozco de nada y me voy a limitar a poner lo que dice la contraportada ya que son los datos con los que contaba yo: que Pierre Frei es alemán (aunque suene a francés), que nació en 1930 y que además de novelista, ha escrito para cine y televisión y ha sido corresponsal en tres continentes.

Yo compré este libro pensando que sería una novela policíaca ambientada en el Berlín recién liberado. Y en cierto modo lo es. Pero va muchísimo más allá; Berlín 1945 es una novela complejísima porque aúna un montón de géneros. Intentaré explicarlo.

El hilo argumental de la novela son los asesinatos de unas mujeres en uno de los barrios, Onkel Tom, del Berlín ocupado, en la zona controlada por los americanos. La traducción del sitio vendría a ser algo así como “la cabaña del tío Tom”, pero es uno de los barrios, sin más. Estas mujeres tienen unos rasgos físicos en común. Son todas bastante guapas, de apariencia muy aria, rubias, muy altas, delgadas y llamativas. La novela comenzará con el descubrimiento de uno de los cadáveres y posteriormente se irán encontrando el resto, hasta cuatro. Esto hará suponer a la policía tanto alemana como americana que se encuentran ante un asesino en serie, fascinado por este tipo de mujeres.

Esto va a ser el hilo conductor de la novela. Lo peculiar de ella es que los asesinatos sólo son un pretexto. Cada vez que se encuentre un cadáver y tengamos la certeza de que la mujer está muerta en ese preciso momento de 1945, se producirá un flashback que nos contará la vida de esa mujer. Y eso es lo verdaderamente interesante.

Así que realmente Berlín 1945 no es una novela. Son muchas dentro de una, pero amalgamadas de tal manera que no tienes la sensación de encontrarte delante de un libro de relatos. A mí no es un género que me guste especialmente y sin embargo es un libro que he paladeado y disfrutado cada segundo. Quizás es porque en los relatos independientes siempre me quedo con ganas de saber más y aquí al final todo tiene sentido. Las historias se entrecruzan porque los caminos de las mujeres se tocaron en ocasiones y les esperó un idéntico final que se resuelve al mismo tiempo.

También resulta muy extraño porque SABES, y no queda ninguna duda, que las mujeres están muertas. Y no de cualquier modo. Asesinadas cruel y vilmente, a una edad todavía joven. Es algo muy difícil de explicar. Cuando empezó la primera digresión me chocó muchísimo porque pensé “vaya, pero si ahora habla de la muerta”. Normalmente en las novelas no suele producirse esta situación nunca. O te cuentan la vida de alguien y al final muere cuando le has cogido cariño, o bien si aparece un muerto desconocido, es un muerto del que hablaran sus amigos de una manera indirecta y tú jamás lo verás como alguien vivito y coleando. Es como en el CSI. Cuando aparece el muerto en la mesa de las autopsias no tienes más que fogonazos y ya está, pero realmente siempre acabas viéndolo con la cara de muerto del principio. No se te puede llegar a olvidar que está fiambre.

En cambio aquí no es así. Es más bien un “vale, te digo que está muerta, te desvelo el final, pero olvídate y empecemos por el principio”. No saber qué va a pasar al personaje te genera angustia y le da emoción. En cambio así explora una sensación distinta. Es la implicación. Porque consigue que le cojas tal cariño a los personajes que NO QUIERES de ninguna manera que mueran. Sabes que no lo merecen. Sabes que merecen ser redimidos por sus sufrimientos. Si no supieras qué les va a pasar y al final los asesinaran te enfadarías con el autor por su crueldad. Pero ya te lo ha advertido. Te ha dicho lo que les va a pasar. Ha puesto sus cartas sobre la mesa. En cierto modo, me parece mucho más honrado. Al menos a mí, me cabrea menos.

Creo que hace esto porque las mujeres que nos relata son personas excepcionales. He pensado mucho si utilizar este adjetivo o no, que tal vez no sea el más adecuado. Es difícil decir qué fue excepcional o no en una época llena de luces y de sombras donde cada uno hacía lo que podía para sobrevivir. Tal vez hicieron lo que pudieron, sin más, y vivieron la vida que les tocó vivir. Pero en todo caso, lo que está claro es que las rubias de Berlín 1945 mueven a la conmiseración. Son una actriz, una enfermera madre de un niño deficiente, una aristócrata prusiana y una prostituta que acabará casada con un dirigente de un campo de concentración.

Todas ellas parten de unos orígenes bien distintos, de situaciones radicalmente opuestas. Pero la vida con el ascenso del nacionalsocialismo no será fácil para ninguna de ellas como nos contarán en el libro. Cada una servirá a Pierre Frei para narrar un aspecto de la vida de Alemania en ese momento: pero no la que se cuenta en los libros sino una de verdad, la que vivieron los berlineses de entonces. Él la conoce, estuvo allí.

Personalmente las más conmovedoras me han parecido la de la enfermera Helga y la de Marlene, la prostituta. Digo conmovedoras, que no lacrimógenas. El libro a mí no me ha parecido baratero en el sentido de que trataba de tocar la fibra sensible por hacerlo, de una manera facilona. Lo consigue, pero de un modo honrado, a mi modo de entender. Sin ocultar las cosas como son. A la prostituta no la idealiza en ningún momento. Y siempre deja claro que todo el mundo hacía lo imposible por sobrevivir y que tiraba para los suyos. Helga, por ejemplo, siempre trata de salvar a su hijo por encima de todo. Le gustaría salvar a más gente, pero es consciente de que no puede y se va. Luego hará otras cosas, pero se va. La gente no trataba de hacerse el héroe. Trataba de salvar el pellejo.

El libro es claro. No oculta lo que pasó de verdad, como las violaciones que se produjeron cuando la ciudad fue liberada, pero no se recrea en los detalles más truculentos. Informa pero no se ensaña. Como testimonio me parece buenísimo… a mí no me hace falta más. El lector tiene más que suficiente como para imaginar lo que no está escrito y la imagen mental que puedes hacerte del momento es muy vívida. Como documento de los años del periodo de entreguerras hasta la liberación es fantástico. Se nota la vena periodística del autor sin duda.

A mí me ha encantado porque todas las historias son interesantes. La trama no decae en ningún momento. Las digresiones y las historias de las mujeres no sólo no molestan sino que casi estás deseando que se produzcan, si no fuera porque en el fondo sabes que en la trama suponen un asesinato más, algo que no deseas. Es un sentimiento encontrado. Pese a lo complejo de la estructura, que en manos de cualquier otro escritor podría haber sido un caos, lo cierto es que mantiene bien el ritmo y resulta muy sencillo de leer.

Por otro lado, hay secundarios que van y vienen por las tramas y que los encontraremos en las historias de varias de las mujeres. No tienen su historia propia, pero importan y mucho. Siendo un libro tan complicado y con tantos personajes me parece valorable que consigan llamarte la atención sobre alguien supuestamente irrelevante para darnos un toque de atención.

De veras. Me ha parecido un libro redondo. Bien escrito. Innovador en la estructura. Innovador en el planteamiento. Adictivo en la trama. Conmovedor. Informativo. Entretenido. Creador de opinión.

Extremadamente recomendable.

Y si encima digo que me ha costado 7,50 euros ¿A qué estáis esperando?

== FICHA TÉCNICA ==

Título: Berlín 1945
Título original: Onkel Toms Hütte, Berlin
Autor: Pierre Frei
Fecha de edición: 2003
Editorial: RBA bolsillo
Precio: 7.50 euros
Número de páginas: 606

Sabrina: 1 - El mundo: 0, Rebeca Rus


Vale. Se acabó. Paren los rotativos. He llegado a mi punto de saturación máximo con el 'chick lit'. Este género literario está en crisis y va abocado al desastre a menos que alguien le ponga remedio. A este paso se tendrá que crear una comisión reguladora de 'chick lit' para decidir qué libros salen al mercado y qué no, porque esto está adquiriendo tintes caóticos. Siempre he sido una defensora a ultranza de este género y, desde que pasé a formar parte del segmento de mercado al cual van dirigidas las novelas que engloba, he sido una consumidora en potencia de libros de este estilo. Pero todo tiene un límite, y yo he llegado al mío.

Para resumir 'grosso modo' en qué consiste el 'chick lit', se podría definir como un género literario escrito por y para chicas en la veintena o en la treintena cuyas novelas abordan la vida de chicas en esa misma franja de edad que buscan el éxito profesional, el amor y el reconocimiento social. La particularidad y elemento principal de estas novelas es que estas heroínas modernas son personajes con los cuales es muy fácil identificarse porque son muy reales, cometen miles de errores y sus metidas de pata están tratadas con mucho humor. Siempre recurro al mismo ejemplo para ilustrar mi descripción: "El diario de Bridget Jones" fue uno de los pistoletazos de salida. El 'chick lit original' responde a los patrones citados. Luego vinieron las 'pervertidoras' del género que se dedicaron a copiar el esquema pero cambiando a las protagonistas, que pasaron de ser los adorables 'walking disasters' [desastres con patas] originales a pijas y ricachonas que rompían por completo la esencia del género.

Es aquí cuando la cosa empezó a degenerar ya que los libros 'chick lit' empezaron a proliferar como setas: era un género en auge, que tenía éxito y que respondía a unos esquemas muy concretos, lo cual propició que muchas autoras se apuntaran al carro pensando que escribir un libro del género era cosa de niños. Hace ya tiempo que empecé a observar una bajada en la calidad de estos libros por culpa de: a) Las autoras pervertidoras del género b) Las autoras copionas que, encima, copian mal c) Las autoras 'Voy a sacarme un dinerillo escribiendo un 'chick lit' de esos que está chupado' y d) Las autoras españolas que quieren ser Sophie Kinsella en versión autóctona. [Sophie Kinsella es una de la reinas anglosajonas del género]. Pues bien: yo soy un animal de costumbres y tengo la virtud de tropezar en la misma piedra no dos veces sino diez. Así que, a pesar de haber dicho muchas veces: "No voy a leer más 'chick lit' por una temporada", siempre acabo reincidiendo. Pero hasta aquí hemos llegado.


CHICK LIT A LA ESPAÑOLA

El 'chick lit' es un género original de autoras anglosajonas. Con el tiempo las barreras se han caído y se ha internacionalizado. En España también tenemos 'chick lit' nacional que intenta hacerse su hueco. Por norma general suelo desconfiar del 'chick lit' autóctono. Muchas veces pasa que despreciamos lo propio y admiramos lo ajeno. En este caso no es porque crea que lo de fuera es mejor, sino que mi recelo responde a una cuestión de saber hacer. El 90% de libros de este género son de autoras anglosajonas y sus historias están localizadas mayoritariamente en Londres, Nueva York, Manhattan y localidades similares. La caracterización de las protagonistas suele tener rasgos y costumbres típicas de los países en los que se desarrolla la acción, lo que provoca que, para el lector español, sea difícil identificarse con eso aunque no es nada insalvable.

Lo que pasa cuando hacen 'chick lit a la española' es que pretenden emular a las autoras anglosajonas pero eliminando todo rasgo extranjero y plagando el libro de clichés españoles. Y les sale mal porque se ve forzado, lleno de tópicos y te da la sensación de estar leyendo un "quiero y no puedo". Quieren españolizar tanto el libro que acaba siendo una parodia de los libros extranjeros cuando lo que pretende es ser un equivalente. He leído bastantes libros de "chick lit a la española" y, por lo general, no me han convencido. Y no es que no me identifique con una protagonista que va a Zara, viaja en el metro, ve "TeleCinco" y compra en Carrefour: es que con eso no es suficiente para tener una buena historia. Sin ir más lejos, uno de los personajes más perfectos que ha dado el 'chick lit' es (en mi opinión) Emma Corrigan, protagonista de "No te lo vas a creer", la mejor novela de Sophie Kinsella. A pesar de ser 'extranjera', es totalmente internacional, creíble y cercana. Además, tiene todos los elementos del chick lit más puro: es una Bridget Jones en versión veinteañera.

SABRINA: 1 EL MUNDO: 0

"Sabrina: 1 El mundo: 0" es un libro de 'chick lit' a la española. Tuve muchos reparos en comprarlo. Hace poquísimo que ha salido a la venta pero yo ya lo había visto publicitado. El gancho que usan para promocionarlo es, precisamente, el hecho de ser 'chick lit' español. No faltan los símiles comparativos con Bridget Jones, Sexo en Nueva York y demás obras conocidas del género (también conocido como "literatura para chicas"). Ya la portada llama la atención porque es de un rosa chillón que se ve a distancia y tiene un dibujo moderno con una chica en la portada (típico de estos libros). En todas partes hacen especial hincapié en que es 'chick lit' a la española y que se aleja de los estereotipos anglosajones de los que muchas veces pecan estas novelas.

Está publicada bajo el sello de 'Esencia Editorial', que ha sacado toda una cartera de libros de este género y ha decidido incluir también a autoras españolas para dar apoyo al 'chick lit' autóctono. Según dicen, quieren que se superen los prejuicios que tenemos nosotros mismos hacia las novelas de este género escritas por españolas. Yo no sólo no los he superado sino que los he acrecentado. A partir de ahora huiré del 'chick lit' español como de un tiburón hambriento. Le he dado muchas oportunidades y me he encontrado con auténticos sopores. El símil con 'Bridget Jones' es un recurso muy trillado para vender un libro de este género. No os dejéis engañar: no todo lo que lleva el sello Jones es bueno.

"Sabrina: 1 el mundo: 0" es un libro que te venden como la promesa de oro de la literatura 'chick lit' española: el libro que se convertirá en la Biblia de dicho género 'made in Spain'. La novela prodigio. El 'no va más'. Pues bien: para los que estéis leyendo esta opinión en busca de información sobre si comprar la novela o no, debo decir que hablo desde mi experiencia personal y, por lo visto, voy al revés de todo el mundo porque parece que ha hecho las delicias de las lectoras españolas ávidas de 'chick lit' de chicas Zara. Si sois lectoras habituales del género, no hace falta que leáis este libro porque ya lo habéis leído. Si sois lectoras ocasionales y no sois muy exigentes puede que os guste. O puede que, independientemente del grupo al que pertenezcáis, simplemente os encante.

* ¿De qué va el libro?

La novela cuentas las peripecias de Sabrina, una chica de 26 años que trabaja como creativa en una agencia de publicidad. Comparte piso con dos chicas, es adicta a comprar en Zara, llega a fin de mes con números rojos en el banco y se siente frustrada tanto en el tema personal como profesional porque tiene la sensación de que su vida no va a ninguna parte. Un buen día decide ponerse las pilas y ser la número uno en su trabajo, pero es perezosa y le pasa lo que a mucha gente: tiene la vocación pero no la voluntad. Un golpe de azar creativo hace que saboree las mieles del éxito pero todo se queda en un espejismo que le da un bofetón de realidad y la vuelve a desilusionar con su trabajo. Mientras se entera de 'tejemanejes' de oficina, puñaladas traperas laborales y corrupciones de altas esferas del poder, intentará encontrar al amor de su vida, prosperar y llegar a algún sitio que valga la pena.

* ¿Tiene los elementos que debe tener toda novela 'chick lit' que se precie?

Sí, por supuesto. Veamos… tenemos a una protagonista entre los veinte y los treinta, que está confusa y no sabe qué hacer con su vida, se nos presenta como la típica vecina del quinto, es un desastre con patas, nada le sale bien, etc. También está el tema del trabajo (la protagonista no se siente satisfecha ni realizada, aspira al reconocimiento profesional, quiere llegar a alguna parte, superarse a sí misma, llegar a lo más alto, ser la mejor y todo eso). Por supuesto también está el tema del amor (o la falta de él): una protagonista sin novio, soñadora, romántica, idealista, que busca a su príncipe encantado. ¿Tenemos al jefe tío bueno? Lo tenemos. ¿Tenemos a la mamá pesada que cree que su hija no hace lo correcto? La tenemos. ¿Tenemos a las amigas de personalidades variopintas? Sí. ¿Tenemos humor? Sí. La lista de la compra con los ingredientes necesarios está hecha. Otra cosa es saber cocinar el plato.

Pero… si tiene los elementos correctos, ¿dónde está el problema?

* La novela está repleta de tópicos, pero españolizados. Es el problema que tienen estas 'chick lit' a la española, que para demostrar que son españolas tienen que sacar todo el repertorio 'typical Spanish' y meterlo sea como sea. Zara, "Bar Manolo", Mango, Paseo de la Castellana, patatas bravas, Anita Obregón, TeleCinco, revista Cuore, Carrefour, Día... Es como si te quisieran decir: "¿ves como soy una novela española?". Es decir: cogen todos los tópicos de las novelas anglosajonas y los españolizan. El problema es que las anglosajonas no quieren demostrar nada y, si sale a colación un elemento o costumbre de allí, sale de forma natural y espontánea. Aquí, en su empeño por demostrar que la novela es 'chick lit a la española', atiborran la historia con elementos patrios y acaba por cansar.

* Otro problema (el más importante): el gancho (en este caso, la falta de él) Es un libro que no engancha. El punto de partida es simplón (típico de estas novelas, para qué nos vamos a engañar) aunque eso no es nada malo. Casi todas parten de la misma base, lo interesante es ver cómo se desarrollan. En este caso, la idea es buena, los personajes abarcan todo el repertorio de personalidades, la prosa de la autora es ágil, hace descripciones de la vida real muy acertadas (hay una escena de supermercado muy divertida) pero la historia no engancha (por lo menos, a mí no). Si a eso sumamos que ya la has leído y visto 1000 veces, pierde toda la motivación que aún pudiera tener. Otro problema es que el libro es demasiado largo (524 páginas). Es un problema que tienen muchas novelas: son buenas pero son tan largas que acaban haciéndose pesadas. Este libro, más corto, habría ganado puntos. Es que se tira 200 páginas para contarte que la protagonista está quemada con su trabajo y que, de golpe y porrazo, se plantea realizarse y ser la mejor. Yo pasaba las páginas con mucho esfuerzo y eso es lo peor que me puede pasar al leer un libro.

* Por otra parte, la protagonista de este libro es una borracha, otro recurso trilladísimo del que abusan muchas autoras. Pero no es que trate el tema del alcoholismo. No: es que la tía simplemente es de la generación 'juventudes borrachuzas' cuyo lema es: "No sin mi botella". Ha tenido un mal día, bebe. Va a una fiesta de empresa, cogorza al canto. Fiesta en casa con sus amigas, cebollón que se pilla. Sale a cenar con sus colegas, borracha perdida. Cena en un restaurante pijo: espectáculo con sus amigas en plan 'ay tía que cuando bebo no tengo vergüenza ni dignidad'. Eso puede dar para una escena más o menos divertida (vuelvo a citar a Emma Corrigan otra vez: en el caso de esa novela el punto de partida es una pequeña cogorza pero tratada de un modo muy certero), pero cuando la tía y sus amigas se pasan la mitad del libro borrachas perdidas, la cosa carga. Si es que hay veces en las que las páginas huelen a alcohol antes de que éste haga acto de presencia. Los personajes no provocan mucha empatía.

* El final es típico también de estos libros (aunque no molesta porque ya sabes a lo que vas). La historia es un viaje por la vida de Sabrina que irá creciendo, madurando, descubriéndose a sí misma mientras mete la pata y viendo el lado feo y amable de la vida. Un proceso de aprendizaje vital y búsqueda de uno mismo. Vamos: lo de siempre (que no es malo; cuando lees una novela de estas lo que buscas es eso). En definitiva es un copia, pega, traduce y aliña con salsa española de otras autoras. A estas alturas del partido es muy difícil dar el pelotazo y hacer algo distinto que rompa moldes (aunque Emily Giffin lo consiguió en "A prueba de bomba"). Aún y así, se pueden hacer cosas divertidas. El trabajo de documentación está muy bien hecho: más que nada es que la autora trabajó como creativa en una empresa de publicidad, de modo que conoce al dedillo todo lo que se cuece por allí. Pero el libro es más de lo mismo de lo de siempre.

¿RECOMENDADA?

A ver: si sois lectores habituales de este género y habéis leído muchas novelas, no hace falta que leáis este libro porque ya lo habéis leído. Tiene los tópicos que ya hemos visto, recurre a los clichés típicos del género, etc. ¿Es malo? Malo no es. Cuando pienso en 'chick lit' malo se me vienen otros títulos a la cabeza. Pero a mí no me ha parecido nada del otro mundo porque he leído muchísimo 'chick lit' y no he encontrado nada innovador ni diferente en este libro. No lo defino como bueno tampoco. Los que sean lectores ocasionales es posible que lo disfruten, pero yo ya no puedo más con tanto 'chick lit' en el mercado: es como estar leyendo la misma historia una y otra vez pero con diferentes personajes de diferentes vidas.

No me ha enganchado y su lectura no se me ha hecho ligera y amena sino lenta y pesada. Como ya he dicho, es un libro demasiado largo que no tiene un argumento con ritmo que haga que la historia avance por sí sola. Se me hizo bastante lento y pesado. Es la primera novela de esta autora y se nota: tiene las ideas, pero no las sabe desarrollar. Ni lo recomiendo ni lo dejo de recomendar: prefiero que cada uno saque sus propias conclusiones y decida si le interesa o no. Pero yo, si tuviera que aconsejar a alguien que quisiera leer 'chick lit' y me pidiera consejo, le recomendaría otros títulos. Le doy dos etrellas aunque "malo" no me parece. Simplemente es uno más.

DATOS EDITORIALES

Título: "Sabrina: 1 - El mundo: 0"
Autora: Rebeca Rus
Editorial: Planeta
Colección: Esencia
Año de publicación: 2008
Nº de páginas: 525
ISBN: 978-84-08-07612-4
Precio: 16 €