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Grand Avenue - Joy Fielding


A Joy Fielding (la autora de este libro) la encontré sin buscarla hace ya unos años. Estaba en la biblioteca pública de mi ciudad husmeando entre la bibliografía de Helen Fielding (la autora de “El diario de Briget Jones”) y me llamó la atención que, justo al lado, se encontraban los libros de una autora con el mismo apellido. “¿Serán hermanas?”, pensé. Por curiosidad, cogí un ejemplar suyo llamado “Secretos peligrosos”. Era un libro de suspense. “Bien, mi género predilecto”. Leí la sinopsis, me pareció interesante, y me lo llevé. Esa noche me dormí a las tres de la madrugada, incapaz de soltar el libro. De hecho, ese libro se ha convertido en un libro de referencia para mí; de los mejores que he leído jamás. Incluso lo compré por Internet después de buscar muchísimo (ya que se encuentra descatalogado). Leí otro libro de la autora (“¡Huye, Jane, huye!”) y me pareció igualmente espectacular. Pensé: “Mira, ya he encontrado una autora a la que profesarle fidelidad”. Cogí el otro libro suyo que tenían en la biblioteca [sólo tienen tres] (“La última pieza”) y fue entonces cuando se pinchó mi burbuja. Era malo y aburrido hasta decir basta. Una decepción en toda regla. No entendía cómo la autora podía haber escrito dos obras maestras para después perpetrar esa aberración de libro. ¿Sería ese libro la excepción que confirmaba la regla o lo serían los dos que había leído anteriormente? Quién sabe… Desde entonces, clasifiqué a esta autora como “Presunta”. Había que andarse con pies de plomo con ella.

==Arriesgando, que es gratis==

Las apariencias engañan. De eso no hay ninguna duda. No podemos dejarnos guiar por ellas aunque es inevitable que las primeras opiniones que nos formamos con respecto a todo se vean condicionadas por lo que vemos a primera vista. Los libros no son ninguna excepción. Yo, particularmente, cuando veo algún libro que (por lo que sea) me llama la atención, lo primero que hago es mirar la sinopsis para ver qué historia me va a ofrecer. Si la sinopsis me gusta, leo las primeras páginas. Si también me gustan, me quedo el libro. En el caso de comprar los libros por Internet sigo el mismo proceso. Lo bueno que tiene la red es que (sobretodo con los libros en inglés) las editoriales ofrecen un extracto del libro en su página Web para que puedas leer las primeras páginas y decidir si te interesa comprarlo. La página Amazon, por ejemplo, a menudo suele ofrecer esta opción también. Y, como todo, a veces sale bien y otras no. Y si hay algo que no soporto es gastarme el dinero en un libro para que después resulte ser una decepción.

Desde hace unos meses estoy apuntada a la página Web “Bookmooch”, lo cual ha venido a suponer el invento del año para muchos lectores empedernidos de bolsillo resentido. Básicamente, se trata de una página web de intercambio de libros: yo pongo en la base de datos los libros que tengo y que ya no quiero y, si alguien quiere uno de esos libros, me lo pide y se lo mando (y viceversa). Así fui a dar con “Grand Avenue”, un libro de Joy Fielding que no se ha publicado en España (de modo que, si a pesar de todo decidís que queréis leerlo, tendréis que hacerlo en inglés). Leí la sinopsis, busqué un extracto por Internet, me pareció interesante y decidí pedírselo a la persona que lo tenía. Total, si resultaba ser una decepción (cosa que ha resultado ser), no perdía nada. Bueno, sí: he perdido un tiempo precioso que podría haber empleado en leer otros libros que tengo en mi mesa esperándome para que les hinque el diente. Pero por lo menos mi bolsillo no lo ha notado porque no ha tenido que desembolsar ni un euro por él. Eso sí: la sensación de que la autora me ha estafado no me la quita nadie.



==Grand Avenue (o cómo vender el pescado rancio del lunes pasado)==

“Grand Avenue” es un libro ‘‘‘TRAMPOSO’’’ y, para explicar el modo en el que miente, hay un ejemplo que le viene como anillo al dedo. Hay una técnica de ventas que usan muchos programas de televisión cuando saben que ese día van muy flojos de contenidos pero quieren tener audiencia. ¿En qué consiste? En algo muy sencillo y efectivo: al inicio del programa ponen un “gancho” a la audiencia, anunciando una gran exclusiva o alguna noticia bomba que (aseguran) van a sorprender a los espectadores. Muchas veces dicha noticia resulta ser una tomadura de pelo, pero ellos ya han tenido audiencia durante todo el programa, han computado y, por lo tanto, han hecho caja y buenos resultados. Y eso es, precisamente, lo que ha hecho Joy Fielding en este libro: poner un cebo al inicio para que los incautos lectores muerdan el anzuelo. Y lo ha hecho con premeditación y alevosía, siendo muy consciente de que lo que está al final de ese anzuelo es una tomadura de pelo en toda regla. Es como cuando te compras un disco porque te gusta el single promocional y descubres que el resto de canciones no tienen nada que ver con dicha canción y que son puro relleno.

El libro cuenta la historia de cuatro mujeres que viven en un acomodado barrio de Cincinnatti y que forman un cuarteto de amigas inseparables. El libro empieza con una introducción en la que una de ellas (la narradora misteriosa que no se nos desvela hasta el final) está visionando un vídeo de hace 23 años en el que salen las cuatro amigas, risueñas y felices, a la vez que intenta encontrar una explicación a lo que pasó. Nos desvela que, ‘‘‘de las cuatro amigas, dos están muertas [una de ellas asesinada brutalmente] y que la otra resultó ser una traidora’’’. Y con este gancho ha conseguido la autora que me leyera un tostón de novela de 392 páginas de duración (con letra pequeña) que, de no haber sido por la premisa inicial, hubiera dejado antes de llegar a la mitad. En esta ocasión Joy miente a sus lectores de la manera más ruin posible en un libro de inicio tramposo y resolución igualmente fraudulenta. Porque cuando por fin llegan la tan anunciada muerte violenta, la traición y la muerte de la tercera amiga resultan ser una tomadura de pelo tan grande como cuando te das cuenta de que te han dado gato por liebre.

==Desarrollo==

La novela se desarrolla a modo de historias cruzadas. Nos cuenta las historias de cuatro mujeres, residentes en el mismo barrio, todas casadas con hombres adinerados, que llevan una vida [aparentemente] confortable. El marco temporal del libro abarca más de una década, durante la cual iremos siendo testigos de las vivencias de las cuatro mujeres además del devenir de los acontecimientos.

Por un lado tenemos a ‘‘‘Chris’’’, una mujer maltratada a la que su marido va anulando poco a poco hasta tenerla sometida por completo. Es, de lejos, el personaje más interesante de todos ya que es el único que tiene una historia que ofrecer. Su marido, Tony, es un personaje que resulta odioso pero a la vez fascinante por la manera en que la autora lo ha construido y por la manera en que va ejerciendo su poder. Tanto él como el personaje de Chris forman un tándem literariamente muy interesante y reflejan muy bien la situación que se vive en los casos de malos tratos [sean del tipo que sean] y todas las vertientes que de ellos se derivan: la sensación de poder y superioridad, la volatilidad de la promesa del “no volverá a pasar”, la bipolaridad del “te quiero y te maltrato por tu bien”, el miedo, la sensación de indefensión y vulnerabilidad, la irracional sensación de culpa por parte de la víctima, el síndrome de Estocolmo, la sensación de estar en una jaula… A nivel argumental, son los que más tienen que aportar y los únicos que interesan como personajes.

‘‘‘Barbara’’’ es una mujer que vive obsesionada con la belleza física e intenta, por todos los medios, frenar el paso del tiempo. Vive de recuerdos, de cuando era una joven de belleza exuberante que le valió el segundo puesto en el certamen de belleza de “Miss Cincinnatti”. Está casada con un guapo profesor universitario y vive en constante tensión ante el miedo de que su marido la deje por una de sus jóvenes alumnas (cosa que, al final, pasa). Es una mujer totalmente superficial, nada cultivada a nivel intelectual, a la que sólo le preocupan las cosas materiales y el aspecto exterior: vive obsesionada con la cirugía plástica y con mantenerse joven, incapaz de asumir que el tiempo pasa.

‘‘‘Susan’’’ tiene un matrimonio feliz y una vida apacible. Ha decidido sacarse una carrera universitaria después de la maternidad ya que quiere que su vida no se vea reducida sólo a cuidar de su casa y de su familia. La carrera le sirve para encontrar trabajo en una editorial en la cual tendrá problemas de flirteo con un jefe que derivarán en acoso sexual. Tiene que lidiar con una hija rebelde y encontrar el precario punto de equilibrio para compaginar la vida familiar con la profesional.

Por último está ‘‘‘Vicki’’’, una abogada casada con un magnate del mundo editorial muchísimo mayor que ella. En un principio, es la única mujer de las cuatro que trabaja fuera de casa. Es muy liberal y no duda en tener escarceos con otros hombres. En la vida y en el trabajo es una mujer de armas tomar, además de una gran materialista. Quiere vivir bien y no duda en pisar a quien tenga que pisar para conseguir lo que quiere.

==¿Por qué el libro no funciona?==

* Joy Fielding es una autora capaz de dar muchísimo más de sí de lo que da en esta pueril novela. Es una novela muy poco sólida que falla a la hora de desarrollar una historia interesante y dar al lector la adrenalina que busca. Cuando leo un libro de Joy Fielding quiero leer un libro de suspense de los que ella sabe hacer, quiero quedarme pegada al libro y ser incapaz de soltarlo, quiero estar en tensión y tener curiosidad por saber qué va a pasar, quiero un misterio de los que enganchan, quiero un libro en el que las páginas ardan al leerlas, quiero un personaje con el que me pueda identificar y con el que pueda vivir todo lo que pasa en la historia. Nada de esto lo he encontrado en este libro. El único motivo por el cual fui capaz de leerlo entero fue por el “cebo publicitario” de la introducción en el que la autora promete, mediante uno de los personajes, que habrá un gran misterio por resolver. Pero es que éste es ‘‘‘sumamente decepcionante’’’.

* El recurso de esconder a la narradora no aporta nada al libro. La autora es, en ese sentido, muy pretenciosa. Cree que ocultando a la mujer que nos cuenta la historia añade algún elemento sorpresa al libro, pero no es así en absoluto. Es irrelevante y no le añade más carga de suspense en ningún momento. Por otra parte, es incoherente y supone un enorme gazapo a la hora de desarrollar la historia. La novela está narrada en tercera persona, a modo de narrador omnisciente que lo sabe todo de los personajes. Pero, si la narradora es una de las cuatro mujeres, ¿cómo puede saberlo todo de todos? ¿Cómo puede describirnos con todo lujo de detalles lo que pasa en la vida de todas durante el tiempo que transcurre desde el principio hasta el final? Por otra parte, habla de ella misma también en tercera persona, cambiando a veces a la primera persona del singular. ¿¿??

* Hay momentos en los que, como lector, confundes a los personajes y te cuesta ponerte en situación. Es algo con lo que se tiene que ir con mucho cuidado cuando se quiere contar una historia cruzada en la que intervienen tantos personajes. El autor tiene que ser un auténtico maestro a la hora de diferenciar a los personajes, dotarlos de una personalidad propia y hacer que estén muy diferenciados los unos de los otros. Aquí, los únicos que no dan lugar a dudas son Chris (la mujer maltratada) y su marido. Los otros, conducen a la confusión en muchas ocasiones porque, además de tener rasgos de personalidad parecidos, no tienen historias argumentales lo suficientemente interesantes y con el suficiente peso como para quedar perfectamente definidas y diferenciadas. Por si fuera poco, entran en juego también los maridos y los hijos, con lo cual aquello acaba siendo un batiburrillo de personajes que lían al lector (Tracey, Montana, Wyatt, Ariel, Kirsten…). No obstante, y en defensa de Joy Fielding, debo decir que todavía no he conseguido encontrar a ninguna autora que lo haga tan mal como Mary Higgins Clark: la reina en crear historias imposibles de 50.000 personajes en las que el asesino acaba siendo un personaje irrelevante del que ni te acordabas.

* La única historia que interesa es la de Chris y Toni (la mujer maltratada y su marido). Es la única que tiene una trama lo suficientemente sólida como para desarrollarla y dotarla de profundidad. Es interesante ver cómo va cambiando y evolucionando la pareja, la relación con sus hijos, cómo cada vez todo se vuelve más terrible, cómo Chris cada vez es más esclava de su marido. Hay momentos en los que te dan ganas de saltarte el resto de historias para leer sólo ésta, porque es la única que provoca algo en el espectador. El resto son aburridísimas: no interesa nada tragarse más de 250 páginas en las que las mujeres van a la universidad, van a cenar con su marido, van al gimnasio, etc. Este tipo de ‘‘‘escenas de la vida cotidiana deben usarse como complemento a la trama de un personaje, jamás como trama en sí mismas’’’ porque no interesan ni aportan nada. A los lectores nos gusta conocer a los personajes, sí. De hecho, en “Secretos peligrosos” (otro libro de la misma autora) también somos partícipes de la vida cotidiana de Jess (la protagonista). Vemos cómo cena, cómo va al trabajo, cómo descansa en el sofá, cómo se prepara un café… pero nos interesa porque sirve de complemento a una trama principal sólida y a un personaje protagonista con mucho carisma: sirve para configurar su mundo. De lo contrario, estas escenas, por sí solas, no sirven de nada.

* Cuando por fin llegan los tan anunciados y esperados acontecimientos determinantes del libro (cosa que no sucede hasta la página 295) son una decepción absoluta. Tanto la “muerte en crueles circunstancias” como la persona responsable de la misma resultan ser absurdísimas, la muerte de la otra mujer (de la que no tendremos constancia hasta las últimas páginas de libro) no tiene nada de interesante y la tal traición resulta ser una soberana tontería. Lo peor de todo es que está narrado de forma muy pretenciosa, como si Joy Fielding creyera que con este final ha hecho algo magistral y ha dejado a los lectores con la boca abierta. Me la puedo imaginar escribiendo el libro, agazapada encima del teclado del ordenador, con una sonrisa maliciosa y pensando: “Ya verás, ya, voy a terminar el libro con un desenlace súper original e inesperado. Los voy a dejar de pasta de moniato”. Pues no, Joy, no. El desenlace es inesperado y sorprende al lector, sí. ¡¡Pero por lo absurdo que es!!

* Este libro no tiene ni una pizca de suspense. Así como en “Secretos peligrosos” o “¡Huye, Jane, huye!” el lector se sentía envuelto por un halo de angustia y peligro durante todo el libro, en “Grand Avenue” no hay nada que te ponga en tensión (tan sólo las escenas entre Chris y Toni, pero no porque sean misteriosas o de suspense, sino porque sufres por la chica). El libro es de un desarrollo lentísimo y aburridísimo; se hace muy cuesta arriba y dan ganas de dejarlo para ir a leer cosas más interesantes. Repito: el único aliciente para seguir leyendo y tragarse este tostón es la curiosidad por saber quién muere y quién es la tal traidora (aliciente que al final decepciona terriblemente). Pero es que durante 295 páginas no pasa absolutamente nada interesante. Es como sentarse a mirar cómo se seca una pared. Aburridísimo.

==Valoración==

Es un libro que no recomiendo en absoluto. Otra pifia garrafal de Joy Fielding que parece moverse dentro de parámetros extremos y no tener término medio. O escribe libros excelentes (“Secretos Peligrosos”, “¡Huye, Jane, huye!”) o libros muy malos (“La última pieza”, “Grand Avenue”). Menos mal que no pagué por este libro, porque hubiera sido un dinero muy mal invertido. De hecho, lo he vuelto a poner en circulación y está en mi inventario de Bookmooch porque no tengo interés en guardarlo. Tengo libros de la misma autora en mi estantería que le dan mil vueltas. No vale la pena, en serio. Hay opciones muchísimo mejores.

==Datos editoriales==

Título: Grand Avenue.
Autora: Joy Fielding.
Lengua de publicación: Inglés.
Año de publicación: 2001.
ISBN: 0-7434-0707-5.
Formato: Tapa dura.
Editorial: Pocket Books.
Lugar de edición: Estados Unidos.
Nº de páginas: 392.
Precio: desconocido.


Sólo una mirada - Harlan Coben


Estoy de vacaciones (al menos a la hora de escribir esto, no sé si cuando se publique). Y cuando me hice la maleta no se me olvidó echar un buen puñado de libros, segura de que alguno que otro iba a caer. Para el verano me gustan, sobre todo, los libros entretenidos pues mi cabeza no está para grandes filosofías. Entre que se suelen leer a salto de mata, con múltiples interrupciones, lo siento, pero no me apetecen cosas densas y profundas. Ya quedará tiempo para ellas.

Harlan Coben es maravilloso para estos propósitos. Es un autor de novelas de suspense, thrillers en los que la acción predomina sobre la descripción. Éste es el segundo libro que leo suyo y me ha parecido bastante similar al anterior en estilo, rapidez y ese tipo de cosas.

== Argumento ==

El asesino Monte Scanlon, encerrado en el corredor de la muerte, decide confesarle algo relativo a la muerte de su hermana Geri al fiscal Scott Duncan.

Tres meses más tarde, Grace Lawson cuando mira unas fotos que acaba de revelar se encuentra con una foto bastante extraña y que está segura de no haber hecho. En ella se ve a su marido mucho más joven con cuatro personas más, una de ellas tachada con una equis. ¿Qué querrá decir? Grace se la muestra a su marido para arrojar algo de luz, pero sorprendentemente su marido se va de casa a toda velocidad y ya no vuelve.

Grace necesita saber qué pasó. Tiene la seguridad de que Jack no se ha ido voluntariamente y de que está en peligro. Esa foto parece ser la clave que la acercará a la verdad y a su marido.

== Impresiones ==

Pues sinceramente, esperaba bastante más de este libro. La prueba es que esta es la tercera vez que intento escribir la opinión y no hay manera. No creo que sea una cuestión de expectativas porque sólo he leído un libro de Coben y aunque me gustó mucho tampoco me enfrentaba a este esperando encontrar una obra maestra. Además, soy bastante agradecida como lectora para este tipo de novelas. Es difícil que me decepcionen porque habitualmente espero únicamente pasar un buen rato, que me mantengan en vilo y poco más. Sobre todo en verano.

Me ha sorprendido que todo el mundo lo evalúe con cinco estrellas y que diga que es un libro que te engancha y que no puedes dejarlo. A mí no me ha pasado en absoluto. Tenía ganas de acabarlo, pero no tanto porque me muriera de las ganas de saber qué pasó sino más por pasar a otra cosa. Y eso es mala señal. De todas maneras, visto lo visto, igual soy yo la rara, no digo que no.

La historia no me ha parecido mala malísima de la muerte mortal, no es eso. Realmente tiene todos los ingredientes para que con esos mimbres se construya una historia más que decente y entretenida. El problema es que lían tanto la madeja que mi sensación es de que se pierde. Me gustan las novelas consecuentes, que si hay dos historias tengan un sentido en conjunto. Pero aquí hay demasiados nudos, demasiadas cosas que al final no se terminan de explicar. Igual es que yo soy un poco lerda (o simplemente, estaba ya tan harta del libro que me superó, quien sabe), pero os juro que cuando terminó el final me pareció traído por los pelos. ¿Sabéis cuando da la sensación de que el autor ha comenzado a escribir algo sin saber cómo va a terminar? Pues algo así. Creo que le faltaba planteamiento y aclarar las cosas de manera mucho menos peliculera y forzada. No digo que no sea sorprendente, pero al menos para mí no es creíble. Quedan muchos flecos, muchas preguntas.

Entre las preguntas que a mí me surgen, está una tan imbécil como ¿y por qué se llama el libro así? No tenía el libro a mano ahora para mirar el título original, así que he recurrido a san google para que me iluminara y no, no se trata de un “titulicidio” de esos que perpetran a veces los traductores. El título que Harlan Coben escogió es el mismo, Just one look. Y me quedo como estoy. Si hay una mirada, pero ni siquiera es de la protagonista, ni pertenece a la trama principal. Así que ¿A qué leches de mirada se refiere? Ya os digo, igual es que yo estaba un poco obtusa, pero no acierto a ver una mirada lo suficientemente relevante como para darle título al libro. Y ni siquiera una mirada metafórica, ya que estamos. Hay cosas mucho más importantes que podría haber elegido para nombrar a la novela. Qué cosas.

Tampoco me han matado los personajes. El malo (que sabemos perfectamente quien es) es gris como el que más. Un rollo de personaje. El fiscal, un aburrido de padre y muy señor mío, y la única que se salva, pero por los pelos es Grace. Es la única que tiene un poco de “rasmia”.

Es de agradecer que la novela es bastante rápida, en el sentido de que se lee bien, que tiene un estilo bastante ágil. Pero vamos, que pese a eso, a mí me ha aburrido… y eso no dice mucho en su favor.

== Valoración ==

No me voy a entretener más porque tampoco el libro, a mi entender merece que me explaye más. Personajes planos, trama demasiado liada y no demasiado bien resuelta, y sensación de no ir a ningún sitio. Eso es con lo que yo me quedo con esta novela.

Yo le daría un aprobado ramplón. No es, ni de lejos la peor novela que he leído, pero dista mucho de ser algo recomendable así en general. No me parecería justo evaluarla con menos porque tampoco es que sea un libro de esos que aborreces hasta la extenuación. Es más que me ha dejado indiferente hasta para odiarlo ¡qué horror!

Pasará sin pena ni gloria en mi historial de lecturas. Lástima, el anterior que leí me gustó mucho y éste me ha dejado fría. El tercero decidirá qué hago con Coben, si sigo leyéndole o me dedico a otros autores de este tipo de géneros.

Paranoia - Joseph Finder



Bangles no se equivocaba con este libro: realmente es apasionante y muy entretenido, una estupenda opción para las noches de verano… eso con suerte, si no es “noche” porque yo empecé a leerlo y ya no pude dejarlo. Me duró un suspiro.

Esta es de las opiniones que te dan un poco de vergüenza escribir porque la que me precede es tan buena que hay poco más que decir. Lo que pasa es que sí que quería recomendároslo igualmente, así que es más por esto que por otra cosa que me he decidido a poner mis impresiones por escrito.

== Joseph Finder ==

Sinceramente, el autor no me sonaba de nada absolutamente. Parece ser que, según Bangles, lo comparan con Grisham, pero vamos, que aquí en España no es tan conocido ni de lejos. Consultada su página web (que por cierto, es de las que tienen información para aburrir) www.josephfinder.com, he descubierto que este hombre licenciado en Harvard en Estudios Rusos (sea lo que sea), ha sido adaptado en una ocasión para el cine. Su novela High Crimes fue llevada al cine en 2002 por Morgan Freeman y Ashley Judd. Se tradujo por “Toda la verdad” y me quiere sonar que la he visto, pero no recuerdo absolutamente nada de ella. Así mismo se han comprado los derechos de una novela más para llevarla a la gran pantalla.

Paranoia es su novela más conocida, aunque a estas alturas tiene bastantes ya en las librerías porque comenzó a publicar sólo con 24 años.

Sus novelas son:

(En primer lugar el título y año originales de publicación y en segundo el título y año de publicación en España)

Moscow Club (1991) --- El Club de Moscú (1992)
Extraordinary Powers (1994) --- Poderes extraordinarios (1994)
The Zero Hour (1996) --- La hora cero (1997)
High Crimes (1998)
Paranoia (2004) --- con mismo título y año de publicación en España
Company man (2005) --- La Compañía (2005)
Killer instinct (2006) --- Instinto Asesino (2008)
Power Play (2007)

Me ha sorprendido el hecho de que casi toda su obra esté editada en España y que además no medie excesivo tiempo entre la publicación en Estados Unidos y aquí, máxime cuando no me sonaba de nada. Supongo que estaba en las librerías y simplemente se me pasó. En todo caso para ser tan publicado me temo que no le han dado demasiado bombo como a otros autores de su generación.

== Argumento ==

Adam Cassidy trabaja en la Corporación Wyatt, una empresa dedicada al mundo de las telecomunicaciones. Una fiesta de jubilación para un compañero que da con fondos sustraídos a ésta por medios ilícitos (se mete en el sistema y paga con el dinero destinado a los altos ejecutivos) hace que se meta en un buen lío. Obviamente le pillan y el todopoderoso Nicholas Wyatt, un hombre que carece absolutamente de escrúpulos, le da a elegir entre la certeza de ir a la cárcel por desfalco o bien “hacerle un trabajillo”. Éste consiste en infiltrarse como empleado en Trion, la máxima competencia de Wyatt y espiarles para ellos.

Adam realmente no tiene mucho donde elegir. Su trabajo en Wyatt le aburre sobremanera y se ve entre la espada y la pared, de manera que acepta. Tras un adiestramiento para que no tengan dudas a la hora de contratarle y para que sepa enfrentarse a su nuevo trabajo con solvencia, se hace con un puesto en Trion. Pero un golpe de suerte hará que sea reasignado desde su puesto original a ser el mismísimo asistente personal de Goddard, el fundador de Trion.

Sin embargo, no van a ser las cosas fáciles porque Adam acabará cogiéndole mucho cariño a Goddard, que ve en él a su hijo Elijah muerto con apenas 23 años. Y esto le generará a Adam muchos conflictos morales mientras la trama se va liando más y más y más.

Por otro lado Adam tiene importantes problemas personales ya que su padre, un viejo cascarrabias con el que jamás se llevó bien, sufre de enfisema y está postrado en la cama. Le resulta extremadamente complicado dar con alguien que quiera trabajar como cuidador, así que tendrá que echar mano de Antwoine, un ex presidiario negro con el que su padre no se llevará bien en absoluto.

== Impresiones ==

La novela me ha gustado mucho. Realmente disfruto mucho con los thrillers que están bien escritos y que te atrapan desde la primera línea. Es un género que particularmente me gusta, de manera que me lo he pasado bien leyéndola. El '''estilo ''' recuerda el de Grisham, quizás, pero es más tecnológico. Me explicaré. Así como Grisham mete mucho léxico jurídico porque sus novelas suelen tener casi siempre un abogado (eso si no tratan directamente de un juicio) en esta hay muchísimo léxico tecnológico. Tiene sentido porque se trata de una novela ambientada en el sector de las telecomunicaciones, pero yo he de reconocer que ha sido mi principal hándicap en esta novela. No es que no se entienda, no es eso, pero al menos a mí sí que me ha ralentizado ligeramente (teniendo en cuenta que me la he ventilado en una noche, mucho no será) el '''ritmo''' de la trama. Había párrafos que me resultaban incomprensibles, pero creo que tampoco se trata de comprenderlos a fondo, sinceramente. Si no fuera por esto, la novela sería muy fluida en su estilo, puesto que va bastante al grano y se deja de cosas accesorias.

Es un poco contradictorio, lo sé, pero a veces tienes sensación de que no está pasando nada y sin embargo no resulta una novela lenta. Creo que es algo que nace de la misma esencia de la novela. Pienso que está concebida para ser claustrofóbica y agobiante por su repetición y por eso puede ser que a veces parece que estás metido en el “día de la marmota”. No es una crítica, creo que es necesario.

La novela habla de cómo Adam, un tipo que hasta que se le confía la misión de Trion busca la manera de sobrevivir y ganar dinero trabajando lo menos posible, tendrá que esforzarse para sacar adelante esta tarea. Y esto trae aparejado trabajar como no lo ha hecho en su vida hasta ese momento. Se levanta a horas en las que no están puestas ni las calles y se va de la oficina a horas intempestivas. Siempre está trabajando. O bien está en Trion o bien está preparando cosas para Wyatt. Y para que el lector perciba el agobio de Adam, el escenario es tremendamente repetitivo. Prácticamente el 80% de la novela tiene lugar en las instalaciones de Trion, que son una fortaleza inexpugnable, plagada de seguridad y de recovecos. Creo que esto ayuda mucho a poner al lector en la piel de Cassidy. Para subrayar más el aspecto de claustrofobia, un buen puñado de episodios ocurren de noche, en una empresa que está prácticamente vacía y a oscuras. Hay pocas cosas más inquietantes que estar en una empresa grande, que estás acostumbrado a ver llena de gente y de luz, a deshora. En un trabajo que tuve hace años me tocó ir bastantes veces a deshora y a pesar de ser una persona poco asustadiza y de ir para hacer cosas “legales” os prometo que aquello daba bastante mal rollo. No quiero ni pensar en lo que sentiría Adam Cassidy cuando tiene que confabular a esas horas, y las paranoias que le pasarían por la cabeza.

En cierto modo, la empresa es un personaje más de la novela. Nos la describen con bastante precisión y refleja el modo de pensar de la compañía y por ende de Goddard. Todos los ejecutivos tienen despachos del mismo tamaño, incluido el dueño. Así mismo, tiene todo tipo de facilidades para los empleados, como gimnasio, un restaurante que comparten los ejecutivos y los trabajadores de a pie, cajeros automáticos, lavandería… Resulta fascinante imaginártela puesto que lo ponen muy fácil.

Lo más interesante para mí ha sido las relaciones que establece con su jefe Augustine Goddard y con su padre.

Respecto a Goddard, representa todo lo que no tuvo en Wyatt. Es un buen jefe, honesto hasta la náusea por lo que sabemos y Adam se ve espiándole cuando paradójicamente no soporta a Wyatt y en cambio le acaba cogiendo bastante cariño a Goddard. A Goddard lo respeta mientras que a su otro jefe queda bien claro que lo desprecia. Se establece una relación bastante paternal con él, mientras la relación con su padre se devalúa día tras día. Con su padre jamás se ha llevado bien y nunca parece estar contento. Cuando era un perdedor, porque lo era, y ahora que aparentemente ha alcanzado el éxito (conduce un Porsche y vive en una de las zonas más lujosas de la ciudad por cortesía de la empresa) le desprecia porque no es dueño de su vida. Esto hace que Goddard acabe convirtiéndose en una suerte de padre para él, y Adam se siente sucio por traicionarle.

También me ha parecido muy interesante la cuestión del éxito que subyace en el fondo de toda la novela. Adam ha conseguido aparentemente todo lo que cualquiera puede desear: una cuenta corriente abultada, coche y casa … y no es feliz. Lógicamente, por el hecho de estar haciendo algo que sabe que está mal, pero también porque eso le ha hecho renunciar al tiempo. Vive como un zombi, se levanta a horas infames, apenas habiendo dormido unas miserables horas que no le sirven para descansar y no tiene tiempo material para gastarse la pasta gansa que está ganando. Thriller o no ¿cuántos hoy en día están inmersos en la misma paradoja? Trabajas más para tener más dinero y subir de estatus, pero al mismo tiempo renuncias al tiempo para disfrutarlo ¿Y eso es vida?

== Recomendación ==

Es un libro que me ha gustado mucho. Quizás yo hubiese acortado las partes en las que hablan de chips, tecnología y demás para que no fueran tan pesadas a veces, pero no se le pueden sacar muchos más peros. Es una novela bien construida, con personajes sólidos y que te mantiene pegado para conocer el desenlace. No se le puede pedir mucho más.

== Ficha técnica ==

Título original: Paranoia
Autor: Joseph Finder
Publicado por: Roca editorial, bolsillo
Número de páginas: 480
Precio: 8.95 euros, 8,50 en la FNAC.

Chicago Blues - Roddy Doyle


Decepción. Total y absoluta. El otro día mi madre me dijo que me regalaba un libro y claro, ante un ofrecimiento como ese no puede resistirse una. Elegí éste, que no había visto previamente (y mira que tengo las estanterías bastante trilladas) porque tenía buena pinta. Cuando mi hermana, que jamás coincide conmigo en gustos de lectura, vio lo que me iba a llevar me dijo que ella lo tenía en su casa, que lo había comenzado a leer y que ahí lo tenía. No es que lo hubiese dejado porque fuera un truño sino porque se lió con otras cosas pero que vamos, que tampoco le había enganchado. Mi hermana tampoco me sirve como criterio porque normalmente no tenemos un gusto parecido, pero esta vez no se equivocaba.

Menudo aburrimiento. Peñazo. Tostón. Coñazo. ¡¡¡¡ Qué rollooooooooo!!!

No sé cómo la caga de semejante manera el autor porque tú lees el argumento y a priori lo que cuenta parece sumamente interesante y llamativo. Es la historia de un irlandés que llega a Estados Unidos para hacerse a sí mismo, Henry Smart. Un viaje que nos llevará de Nueva York a Chicago en el que toparemos con la mafia y conoceremos a Louis Amstrong del que se hará inseparable, su “hombre blanco”. Mafia y blues.

Otros autores con menos material, con menos chicha, sin tanta historia de fondo sobre la que escribir y consiguen escribir cosas interesantes de leer. En cambio este es un caso raro. A menudo lo que falla es que las novelas estén basadas en humo y no se sostengan. Pero no es el caso. HAY UNA BUENA HISTORIA DETRÁS. Es mérito del escritor haberla descubierto y también su fallo haber hecho semejante bodrio con ella. No lo acierto a comprender. Y más cuando se supone que es un buen novelista. Roddy Doyle es el autor del libro “Los comitments”, que no he leído pero se supone que es estupendo.

Pero es que la cosa hace aguas por todos los lados.

Primero por el retrato que hace del protagonista. Lo peor que puede sucederte en una novela es que aquel sobre el que recae todo el peso de ella te deje absolutamente indiferente, como ha sido el caso. Vale. Es un antihéroe. Y como tal está lleno de luces y de sombras. No pretendo que sea un dechado de virtudes ni que me lo presenten como a una persona fuera de lo común. Es una persona que trata de sobrevivir del modo que sea y eso implica hacerlo incluso de modos poco honrosos. No me importa que se salte la ley. Ni que trate mal a la gente. Tampoco me hubiese importado excesivamente, en honor a la verdad que hubiese hecho que resultase odioso.

El problema, el gran problema, es que no produce ni frío ni calor. Te da un poco igual lo que le pase. Te dicen que es un tipo carismático, pero ese carisma jamás traspasa las páginas del libro. Ni puedo odiarlo a gusto, ni es un golfo de los que te caen bien, ni es una persona con la que te puedas sentir identificada, ni es bueno y mueve a la admiración. Te deja completamente indiferente. Y como la novela se sustenta sobre él, se derrumba.

Una de las cosas que más me exasperaba es lo poco que se molestaba en profundizar en su relación con las personas. Quedaba bien manifiesto en que ni siquiera se molestaba en aprenderse su nombre, por ejemplo. Dicho esto, podéis suponer que el retrato de los secundarios es totalmente superficial. Así que si ni secundarios ni principal están retratados en condiciones o de un modo atractivo, apaga y vámonos. Nos queda lo que cuenta.

Y lo que cuenta está narrado de una forma farragosa, al menos para mí. No es tanto por su estilo porque las frases son cortísimas, casi como balas que escupe una pistola sino porque se emplean circunloquios para referirse a las cosas. Entre que el mundo que narra no era precisamente el paradigma de la claridad y que no se molesta en explicarlo de un modo comprensible, para comprender las cosas hay que estar con cien ojos. Y claro, si el personaje te interesara, te enganchas y haces ese esfuerzo… pero en mi caso, al final optaba por saltarme párrafos enteros si no eran capítulos.

Para más inri, encima el libro no va in crescendo. La primera parte, en que cuenta su estancia en Manhattan es pasable… la segunda, cuando conoce a Armstrong se mantiene pero no aumenta el ritmo. Y de ahí, para abajo. De la mitad hacia el final el libro comienza a ser infumable, más y más aburrido y el lector va encontrando cada vez menos puntos donde agarrarse para mantener el interés.

Poquitas cosas buenas le encuentro. Quizás el retrato del Manhattan con la ley Seca y ciertas cositas de ambientación. Me ha interesado conocer algo de la figura de Louis Armstrong, pero sin duda no me ha compensado el aburrimiento supino que me ha parecido el libro en global. Ni loca lo recomendaría. En serio, invertid vuestro dinero en algo mejor.

Yo me las he visto y deseado para terminarlo. No digáis que no os avisé.

Ficha técnica
Autor: Roddy Doyle
Título: Chicago Blues
Título original: Oh, play that thing
Editorial: De bolsillo
Isbn: 9788483465431
Fecha de publicación: 2008-07-23
Precio: 9.95 euros

Última oportunidad - Harlan Coben


Me considero una persona bastante omnívora en cuanto a literatura… de hecho, para que os hagáis a la idea, en mi último asalto a la Fnac salí con este libro, uno de Emily Giffin y otro de Jane Austen. Es decir, uno de suspense, otro de chick-lit y otro de literatura clásica inglesa. Vamos, cada uno de su padre y de su madre. Creo que acabaría antes diciendo lo que no me gusta (la literatura especialmente contemplativa) que intentar acotar lo que me gusta.

A Harlan Coben he llegado de la mano de Enderlarkin, un usuario al que respeto y admiro a partes iguales. Es cierto que no es el único que ha recomendado a Coben, y ni siquiera el único de cuyo criterio me fío, pero sí que es el único que profesa la misma admiración que yo a Michael Connelly. Y dado que ambos trabajan el mismo género, le debía una oportunidad. La verdad es que no me ha decepcionado.

== ¿Qué espero yo de la novela negra? ==

Siempre me ha gustado mucho la novela negra. He de confesarlo. Es uno de los géneros que he frecuentado con mayor asiduidad porque conecta muy bien conmigo.

A los libros les pido distintas cosas, según el género que sean. Unas veces me gusta recrearme en lo bien que están escritos. Me sorprende y me admira la maestría con la que algunos autores manejan las palabras y me gusta, sencillamente, disfrutar de la poesía que desprenden algunas prosas. Otras veces me gusta aprender mientras me divierto. Esto me pasa sobre todo con la novela histórica. Me gustan las novelas bien documentadas y que son capaces de enseñarme cosas de un modo entretenido, a la vez que me cuentan una historia. A veces me gusta involucrarme con las historias de los personajes, sentirme identificada, sufrir, tratar de entenderlos y estas cosas. En estos casos me gusta que el mimo con el que estén descritos sea especial y que no se racanee con ningún tipo de detalle personal.

Sin embargo todo esto es secundario en la novela negra. No digo que no tenga que estar. Digo, muy conscientemente, que es secundario. Obviamente, agradeceré que las contextualizaciones sean buenas, y que los personajes estén trabajados, e incluso que esté bien escrito el texto… pero en el fondo no dejan de ser cosas accesorias. Para mí el peso de todo recae en la trama.

En una novela negra es importantísimo el ritmo. Cuando leo una novela negra, quiero tener la sensación de que me estoy montando en un coche que acelera, y acelera, y acelera, hasta hacerme tener la sensación de que no tiene frenos…. Y de repente para porque llega a su destino. No quiero frenazos, acelerones, parones, subes y bajas. Quiero que la cosa fluya, que sea frenética. No sé si me explico.

Me parece básico que en un relato negro pasen muchas cosas, que se mantenga el suspense, que la trama vaya avanzando y que nos tengan con el corazón en un puño con un montón de preguntas sin respuestas. Que estemos implicados y queramos ir pasando las páginas en nuestro afán de querer saber. Una novela negra que se atasca y que cuesta de leer es una mala novela.

En este sentido, Última oportunidad me ha dejado satisfecha… me la leí de una sentada y acabé con ella a las cuatro de la mañana un día de escuela. Al día siguiente me acordaba de toda mi familia porque fui al trabajo que me caía.

== Última oportunidad ==

Leía a Irishy a posteriori y vi que no le había gustado demasiado la novela. Una pena. Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que dice que ella notó mucho product placement, cosa que yo no percibí en absoluto. No dudo que lo haya, simplemente es que me ha extrañado no haberme dado cuenta porque habitualmente para estas cosas tengo un radar ya que trabajé en cosas de estas y tiendo a fijarme. Creo que estaba tan metida en la trama que me abstraje por completo.

Quizás la diferencia entre su lectura y la mía, y creo que es importante, es que ella no es madre y yo sí. La novela va sobre un hombre al que tirotean en su casa. Cuando se despierta del coma, doce días más tarde, su mujer ha muerto y su bebé de 6 meses ha desaparecido. A raíz de esto empieza una investigación que trata de esclarecer qué ha sucedido ahí, quién matado a la mujer y herido al marido y qué ha sido del bebé. Aparentemente la niña ha sido secuestrada y tratan por todos los medios de dar con ella. Pero las cosas son bastante oscuras, como puede imaginarse.

Digo que su visión es muy distinta de la mía probablemente porque en mi caso el mecanismo de empatía fue inmediato. Yo en la niña vi inmediatamente a mi hija. No podía dejar de pensar en qué diablos le había sucedido al bebé. NECESITABA saber qué le había ocurrido al bebé. La angustia del padre fue inmediatamente la mía y por tanto no hicieron muchas más cosas para identificarme con él. Supongo que esto fue lo que bloqueó otras consideraciones que hizo ella que otro tipo de lectores sí que percibirán como que los personajes son planos o el product placement que nombraba. Seguro que están. Pero yo fui incapaz de darme cuenta. En mi caso, la obsesión por resolver la trama se antepuso a cualquier otra cosa. En ese sentido conectó conmigo de un modo que pocas novelas lo han hecho. Pero siendo honesta creo que se debe a que la trama me tocó la fibra sensible. Por eso no he querido obviar los comentarios de Irishy…. Porque creo que para otro tipo de lectores menos involucrados tal vez sean importantes.

En lo que sí que coincidimos es en que ambas pensamos que es una novela muy cinematográfica. Sí que te da la sensación de que está escrita de manera muy visual. Apenas abunda en detalles accesorios y va muy al grano. Creo que es eficaz en ese sentido. No pierde el tiempo en tonterías, pero sin embargo consigue el objetivo de que el lector recree en su mente con bastante exactitud los escenarios donde tiene lugar la trama. Es curioso como una novela tan poco descriptiva y tan rápida puede ser tan explícita. Otros autores necesitan muchos más recursos para conseguir lo mismo. Me ha gustado mucho en ese sentido.

El estilo narrativo es bastante fluido. La trama ocurre de manera muy rápida y las cosas se van sucediendo sin que apenas tengamos tiempo ni de respirar. Lógicamente, el autor construye el texto en consonancia: un léxico sencillo, apenas hay subordinadas y es fácil de leer.

== Recomendación ==

¿Es un libro brillante? Probablemente no. ¿Pero entretenido? Mucho. Te mantiene con el corazón en un puño, la trama está trabajada y no muere en un final trillado y es un libro más que digno. Yo me doy por satisfecha ¿Qué no es Quijote? Ya ¿Y? A mí el Quijote me aburre, llamadme hereje…

An American Crime


El poeta inglés Lord Byron dijo: "Truth is stranger than fiction" (La realidad supera a la ficción). Y tenía razón. Lo cierto es que, con demasiada (y preocupante) frecuencia, los informativos y las crónicas de sucesos parecen una compilación de guiones macabros esperando a que el director o escritor de turno los conviertan en película o novela. Lo triste es que el argumento de esas crónicas se ha perpetrado en la vida real y lo preocupante es que vivimos en una sociedad inmunizada contra los actos de crueldad que cada vez necesita ver y oír historias más retorcidas para lograr conmoverse. El "mirar hacia otro lado" es un ejercicio demasiado común.

"An American crime" es una película que nos muestra la crueldad humana (activa y pasiva) en todo su esplendor. ¿Es novedosa? No; no lo es porque la historia que cuenta ya ha sido contada muchas otras veces con múltiples variaciones. Se vale de la materia prima del cine de terror/suspense y del tópico más recurrido en este tipo de películas: "Persona torturada a manos de otra(s) persona(s)". Lo que la hace diferente y más aterradora es que está basada en una historia real (y nada asusta tanto como el horror sucediendo en nuestro entorno cotidiano, aparentemente seguro). Efectivamente: la realidad supera a la ficción. En esta ocasión, incluso se dan la mano y nos cuentan la historia conjuntamente.

Sinopsis

"An American crime" se sitúa en plenos años 60 y cuenta la historia de Sylvia Likens: una adolescente de 16 años que, junto a su hermana, fue dejada al cuidado de su vecina Gertrude Baniszweski mientras sus padres se auyentaban unos meses por motivos laborales. Gertrude se hacía cargo de sus hijos ella sola y siempre iba escasa de dinero, pasando penurias económicas y sobreviviendo gracias al sueldo que ganaba planchando para las vecinas y al trabajo de Paula (la hija mayor). Aceptó que las dos adolescentes vivieran en su casa (junto a sus seis hijos) durante unos cuantos meses a cambio de 20 dólares a la semana.

A las pocas semanas de estar las dos niñas allí, el cheque que sus padres enviaban semanalmente se retrasó y fueron castigadas físicamente por ello. Gertrude, emocionalmente inestable, empezó a descargar su ira contra Sylvia, infligiéndole castigos físicos que duraron meses y que fueron aumentando de manera proporcional a la rabia que la señora Baniszwesi sentía por Sylvia, a la que convirtió en la culpable de todos sus males. Finalmente la encerró en el sótano, donde fue torturada y vejada no sólo a manos de Gertrude sino también de todos sus hijos y de los amigos de éstos hasta que murió.

Desarrollo

La película empieza con el juicio por la muerte de Sylvia narrado por ella misma en una voz en off. A lo largo de toda la película se van intercalando imágenes del juicio y de los testimonios de los implicados con las de la historia real para hilvanar los retazos de la historia. Justo al inicio vemos la partida de los padres y a las niñas quedándose a cargo de Gertrude. Al principio todo va muy bien: las niñas se adaptan rápidamente y se hacen amigas del resto de hermanos. Vamos siendo testigos de la inestabilidad mental de la madre por medio de gestos, miradas y actitudes que nos muestran que está sobrepasada por la penosa situación familiar que vive: sin dinero, sin marido y con un bagaje emocional muy estresante a sus espaldas. Cuando el primer cheque se retrasa su ira se desencadena y azota a las dos niñas con un cinturón. En esta escena es cuando queda patente la bipolaridad de Gertrude que, inmediatamente después de pegarlas, las acaricia y las tranquiliza, alegando que todo lo hace por su bien.

El despotismo de Gertrude se va acrecentando a medida que avanza la historia, al mismo tiempo que su odio por Sylvia se va haciendo cada vez mayor. Sylvia y su hermana intentan llevar una vida normal en la medida de lo posible. Sylvia incluso tiene sus pequeños coqueteos con chicos del vecindario, al tiempo que las cosas se complican para ella y los castigos se van haciendo más severos e insoportables (justificados por Gertrude como "lecciones que hay que aprender"). Finalmente Sylvia es encerrada en el sótano en el cual recibe todo tipo de torturas y vejaciones por parte de Gertrude, de sus hijos y de todos los amigos del vecindario. La versión oficial que la familia da a la gente es que Sylvia ha sido enviada a un reformatorio. Después de sufrir lo indecible, Sylvia muere y la familia entera es juzgada y condenada en un juicio que fue muy mediático, con un caso que horrorizó a la opinión pública y que ha sido calificado como "el peor crimen de la historia de Indianápolis".

El enfoque de la película

Con este tipo de películas basadas en historias reales siempre se corre un peligro al hacerlas: caer en el morbo gratuito. "An American crime" no lo hace en ningún momento (cosa muy difícil teniendo en cuenta que la historia está llena de elementos que se prestan a eso). Su director, Tommy O'Haver, ha hecho un trabajo excelente a la hora de contar esta historia al espectador: muestra la crudeza y el horror de lo que pasó pero sin caer en el terreno de lo morboso y del sadismo gratuito. Cabe decir también que la película es descafeinada comparada con lo que pasó en realidad y que se ha hecho un trabajo muy políticamente correcto en el que al espectador se le pone la mano delante de los ojos y tan sólo se le deja ver aquello que se cuela por el hueco de los dedos. El ritmo de la película es muy fluido ya que tiene una duración correcta: ni corta ni excesiva y la sucesión de escenas es muy dinámica y hace que la historia avance rápidamente.

El suspense se mantiene durante todo el rato aunque es más angustiosa por el hecho de saber que ocurrió de verdad que por lo que muestra en sí. De hecho, las escenas escalofriantes son cuatro o cinco (y no son explícitas); el resto de la película está cargado de escenas cotidianas de un apacible pueblo de América pero con la sensación de que algo malo va a pasar flotando en el ambiente. El director ha dejado muchísimas cosas fuera y ha contado la historia de la manera más "light" posible: en esta película se muestran azotes, patadas, humillaciones, quemaduras de cigarro, a Sylvia obligada a introducirse una botella de Coca-Cola vía vaginal y (la escena más impactante de todas) cuando le marcan en el estómago la frase "Soy una prostituta y estoy orgullosa de ello" con una aguja caliente, pero se han omitido todas las otras torturas a las que fue sometida Sylvia (ni siquiera se mencionan en el juicio y, el horror que vivió, queda parcialmente sesgado).

El peso de las interpretaciones

La película está maravillosamente interpretada: todos los actores están soberbios, en especial Ellen Paige (Juno) y Catherine Keener en calidad de protagonistas. Ambas están espléndidas en sus actuaciones (Ellen Paige está increíble) y llevan el peso y la responsabilidad de la historia (los gritos de Ellen Paige en la escena del sótano ponen los pelos de punta, algo que se ha perdido en la versión doblada que pierde algo de intensidad). El problema que le veo a la película es que Gertrude no resulta todo lo odiosa que debería resultar. Se hace odiosa, sí, pero debido al descafeinado que han hecho han restado maldad al personaje de Gertrude. Hay momentos en los que incluso llega a convertirse en víctima de las circunstancias (algo que pasa mucho en películas de este tipo: te muestran la otra cara de los malos, sus dramas personales que los convierten en víctimas por lo mal que les ha tratado la vida) y que, incluso, llegan a infundir lástima.

La interpretación de Catherine Keener es excelente, de eso no cabe duda, pero debido a la manera en que está "guionizado" su personaje, hay momentos en los que parece que esté teniendo su momento de redención y arrepentimiento. A pesar de haberla pintado como lo que fue (el mal en persona), han añadido muchas escenas de "justificación" a su personaje que hacen que el espectador no llegue a odiarla todo lo que debería. Incluso hay momentos empáticos en los que el espectador se llega a solidarizar [en la medida de lo posible] con Gertrude. El director no ha contado una historia tradicional de buenos contra malos sino que nos ha mostrado la historia de forma neutra e imparcial, sin decantarse por nadie. Una historia que muestra cómo la maldad puede encontrarse hasta en el vecindario más apacible del pueblo más tranquilo. Por muy bonita que sea la fachada de la casa y lo felices que parezcan sus inquilinos, las cosas más horribles pueden pasar dentro, a puerta cerrada.

Crítica social

"An American crime" es una película arriesgada, tanto por la historia que cuenta como por cómo la cuenta. La trama recuerda muchísimo a casos recientes de naturaleza similar que han conmocionado a la opinión pública y es inevitable recordarlos mientras se ve la película. De hecho, "An American crime" viene a ser su "alter ego"; la película que precede a las que (seguro) se harán dentro de 40 años sobre los casos vigentes actualmente. En su momento fue un crimen muy mediático, que escandalizó a la sociedad americana y que, en Indiana, se considera el peor caso de abusos de su historia. Esta película es un clarísimo dardo envenenado a la hipocresía del mundo occidental, a nuestra perfecta sociedad que se atreve a juzgar y a satanizar las morales ajenas, que vive de cara a la galería en una constante competición por ser más y mejor que el vecino y que duerme con la conciencia tranquila bajo la manta del conformismo y la ignorancia. Como alguien dijo una vez: "El mejor remedio para la conciencia es la indiferencia".

El objetivo de esta película no es ofrecer morbo a los espectadores sino mostrarles de lo que es capaz el ser humano. A pesar de que el director se ha limitado a contar la historia de lo que le pasó a esta chica de forma neutral, la película tiene tintes de durísima crítica social (que se desprende por sí sola). Es como si, mientras la vieras, alguien te estuviera diciendo: "Sí, de eso y de mucho más sois capaces los ciudadanos del mundo civilizado". La actitud de "mirar para otro lado" y "fingir que no pasa nada" queda maravillosamente retratada en esta película: el director se ha valido de escenas simplísimas pero visualmente muy efectivas para mostrarnos cómo los vecinos oyen los gritos y los berridos de Sylvia pero deciden no meterse porque no es asunto suyo y porque prefieren creer que Sylvia es la niña problemática y conflictiva que todos dicen ser, y que Gertrude tan sólo la está aleccionando. Es más fácil mirar a otro lado, teniendo el convencimiento moral de que lo que está pasando no es culpa tuya y seguir con tu vida. "Ya se apañarán", "Algo habrá hecho", "Es problema suyo" (los argumentos más típicos del lavado de conciencia).

"An american crime" reflexiona también sobre qué es lo que convierte a la gente en monstruos y cómo se propaga el mal. ¿La gente es inherentemente perversa o es algo que se desarrolla con el entorno propicio para ello? En la película vemos claramente que los hijos de Gertrude actúan por mimetismo: ven que su madre maltrata a Sylvia y ellos lo aceptan como algo normal, están creciendo bajo la influencia de una persona cruel y despiadada, que les educa con la doctrina del "jarabe de palo" y aceptan ese comportamiento como algo natural. ¿Pueden seis niños de una misma familia ser malos por naturaleza o son fruto de su entorno? Hay una escena muy significativa en la que uno de los amigos del vecindario pregunta a los hermanos si no creen que lo que hacen está mal, y una de las niñas responde: "Mamá dice que podemos". La eterna pregunta de "¿Nacemos o nos hacemos malos?". Por otra parte, todo un barrio es consciente de lo que está pasando pero nadie hace nada por ayudar a Sylvia. Es más: torturar a Sylvia se convierte en el pasatiempo de moda en el vecindario durante el tiempo que dura su cautiverio. Estamos, por tanto, ante un pueblo entero de sádicos. ¿No es raro que NADIE hiciera nada y aceptara lo que pasaba?

Lo mejor de la película

* Las interpretaciones de todos los actores y, en especial, de las dos actrices protagonistas. Ellen Paige transmite a la perfección la angustia y el miedo de su personaje (su actuación es impresionante), además de guardar un parecido físico con la verdadera Sylvia asombroso. Catherine Keener en el papel de Gertrude también está muy bien, aunque la de verdad daba un miedo atroz con sólo mirarla y Catherine, con su físico, su actuación y el enfoque que le han dado los guionistas a su personaje, hace que parezca que tiene humanidad.

* Las metáforas visuales y el simbolismo: puertas que se cierran, discursos en la iglesia que guardan relación con lo que está pasando en la casa (llevados al extremo, por supuesto), escenas en las que se ve a los vecinos mirar para otro lado (literalmente) y el contraste de un pueblo muy bonito y lleno de colorido, lleno de vecinos perfectos que sirve de escenario para uno de los crímenes más sangrientos que ha conocido América. La fotografía y puesta en escena están muy bien hechas y la recreación de los años 60 (con el estilo de la época) está muy lograda: no han recurrido al tópico de ambientar la película en un pueblo oscuro y lluvioso: brilla el sol en todo momento y todo está lleno de color, fiestas y normalidad.

* La manera en que han contado la historia: sin recrearse en los detalles morbosos y manteniéndose fieles a la historia, evitando la crueldad gratuita (en la medida de lo posible). Han evitado las escenas explícitas al máximo, mostrándolas de una forma que provoca repulsa en el espectador pero sin rozar el terreno de lo gore. La película está hecha en un estilo "Tv movie-documental-reconstrucción de los hechos" que muestra lo que pasó de forma muy imparcial: se limita a contar la historia tal como fue sin contarla de una manera tendenciosa, pero de tal manera que es imposible no reflexionar sobre lo que pasa. Es una película de terror psicológico, no una película de terror 'a secas' como ya se han hecho con un argumento parecido.

Lo peor de la película

* El final flojea un poco: el director se toma una licencia personal que, si bien no resulta ridícula, sí que le da un final muy Hollywoodiense y un poco fantasioso. No es que desluzca la película, pero sí que rompe el enfoque de narración de los hechos de forma documentada. Por así decirlo: mientras que el resto de la película nos muestra lo que pasó de manera fidedigna (información sacada de las actas del juicio a partir de las cuales el director ha intuido cómo sucedió todo), el final es muy fantasioso y narra el trágico desenlace de manera muy blanca y poética.

* Otro de los puntos negativos es que se han dejado fuera muchas cosas importantes, especialmente en lo referente a lo que sufrió Sylvia. En la película sufre (y mucho) pero teniendo en cuenta las barbaridades que le llegaron a hacer, la película llega a ser hasta suave. Evidentemente, se ha evitado el morbo al máximo (y eso es bueno, porque se trata el sufrimiento de esta chica de forma digna), pero cuando haces una película contando un drama con la finalidad de informar, tienes que contarla entera para que el mensaje que quieres transmitir (en este caso la crueldad de los hechos) llegue por entero. Además, hay otros elementos importantes que han omitido (un intento de escapar, investigación por parte de los servicios sociales, una visita de los padres, etc).

* La humanización de Gertrude. Una de las últimas escenas roza lo ridículo y esperpéntico cuando a Gertrude se le aparece una visión de Sylvia y le pide perdón. Incluso hay escenas en las que casi llegas a sentir lástima por Gertrude y la ves como una víctima que ha tenido una vida muy dura y no puede evitar ser como es; otras escenas en las que incluso se arrepiente de lo que está haciendo y limpia las heridas de Sylvia cariñosamente y se justifica con un diálogo lacrimógeno de "lo hago por mis hijos, no quiero que corran mi misma suerte". En realidad Gertrude fue un monstruo y, en la película, eso no queda lo suficientemente patente.

* El doblaje, si bien está bien hecho, le resta intensidad a las actuaciones de Ellen Paige. Habiendo visto la versión original y la doblada, los gritos de la original ponen los pelos de punta mientras que en la doblada pierden intensidad (aunque es un detalle menor sin más importancia).

¿Recomendada?

Sí, totalmente. Es una película muy bien hecha (a pesar de los inconvenientes que le he visto) que hace reflexionar sobre lo crueles y despiadados que podemos llegar a ser y muestra lo peor de la raza humana en toda su crudeza. Muestra los instintos más bajos del ser humano. La película se deja ver a pesar de lo dura que es la historia que cuenta. Está tratada de forma muy correcta y para nada morbosa: no se muestra nada explícitamente y se aguanta bien. Tiene un formato muy de TV movie que la aleja del cine comercial (que busca impresionar y atraer al audiencia con el morbo).

"An American crime" busca contar una historia y despertar la conciencia del espectador para mostrarle que, la mayoría de las veces, el horror está en la cotidianidad de cada día y mete el dedo en su ojo para recriminarle la hipocresía y la doble moral que tiene con frecuencia (manifestándose en contra de matanzas de humanos pero torturando animales por diversión, por ejemplo), además de mostrar que los espectadores pasivos son tan culpables como los autores materiales de las injusticias. Invita también a reflexionar sobre las apariencias y lo mucho que engañan (nunca sabes qué se puede esconder en el interior de un exterior perfecto). No es una película agradable de ver aunque es perfectamente soportable (si sois capaces de aguantar un informativo, podréis aguantar esto). Es una película interesante de ver y que no deja indiferente.

A modo de curiosidad

Una de las teorías que corren es que este caso fue un experimento fructuoso de la "Operación MK Ultra", un programa de investigación de la CIA que experimentaba con métodos para controlar la mente. En la película no se menciona esto de forma explícita pero sí que se sugiere (de forma sutil) que pudo haber 'algo más'. Durante toda la película se hace especial hincapié en el medicamento para el asma que tomaba Gertrude (algo que se nos muestra siempre en primerísimos planos) y en los cambios de conducta que experimentaron sus hijos y ella misma durante las semanas en las que empezó todo. En el juicio, ninguno de los implicados es capaz de explicar las razones por la cuales hicieron lo que hicieron y se ve claramente la confusión que sienten ellos mismos ante lo que han hecho. La teoría de que este caso fue fruto del proyecto MK Ultra es tan sólo eso: una teoría que corre como una leyenda urbana (el proyecto MK Ultra sí es real, pero su relación con este caso nunca ha sido probada). La realidad, probablemente, sea que fue un caso de maldad grupal (como ya ha habido muchos en la historia de la humanidad y como se producen cada día en colegios, lugares de trabajo y comunidades en las que coexisten seres humanos)

Ficha técnica

Dirección: Tommy O'Haver.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 98 min.
Género: Drama.
Interpretación: Catherine Keener (Gertrude Baniszewski), Ellen Page (Sylvia Likens), James Franco (Andy), Bradley Whitford (Leroy), Ari Graynor (Paula), Nick Searcy (Lester Likens), Romy Rosemont (Betty Likens), Evan Peters (Ricky Hobbs), Jeremy Sumpter (Coy Hubbard), Michael O'Keefe (reverendo Bill).
Guión: Tommy O'Haver e Irene Turner.
Producción: Henry Winterstern, Kevin Turen, Katie Roumel, Jocelyn Hayes y Christine Vachon.
Música: Alan Ari Lazar.
Fotografía: Byron Shah.
Estreno en España: 13 Junio 2008.

Retrato en Sangre - John Katzenbach


Ya habréis notado que soy un pelín obsesiva… cuando un autor me gusta, y me gusta al nivel de Katzenbach, no puedo evitar comprarme un libro suyo tras otro. Hasta la fecha todo lo que he leído suyo me había gustado mucho; unos más y otros menos, como es lógico, pero el balance general era muy positivo. Lo más destacable de los tres libros que había leído hasta el momento es que eran tremendamente entretenidos y que no podía apartar mi vista de ellos hasta haberlos devorado… hasta que con la iglesia hemos topado. Con Retrato en Sangre hemos pinchado en hueso. Se me ha hecho aburrido, lento y pesado hasta decir basta. Si lo he terminado ha sido por empecinamiento, nada más.
Pues vaya…


FICHA TÉCNICA

Título: Retrato en sangre
Autor: John Katzenbach
Editorial: Zeta de bolsillo
Número de páginas: 640
Encuadernación: bolsillo
Precio: 9.50 en FNAC, 10.00 euros precio de editor.



ARGUMENTO
Mercedes Barren es una detective viuda y sin hijos. Por eso no comprende a qué viene esa llamada vacilante a altas horas de la noche. Un asesino ha matado a su sobrina Susan, una estudiante de universidad. Esto la dejará henchida de dolor y no puede parar hasta dar con su asesino. Cuando lo capturan sin embargo hay algo, una corazonada, que le impide creer que realmente él ha sido el causante de su muerte. Sus compañeros lo achacan a su estado de ánimo, lógicamente por los suelos. Pero ella sabe que hay algo más.

Paralelamente Douglas Jeffers, hermano de un psiquiatra emprende un raro viaje con una jovencita a la que ha secuestrado a la que llama Boswell. Sus propósitos, sólo él lo sabe, pero desde luego nada bueno.
Los destinos de Martin Jeffers, su hermano y de la detective Barren quedarán unidos en una frenética búsqueda a ciegas.


MI PERCEPCIÓN

ABURRIDO. Creo que es el primer libro de Katzenbach que me ha parecido aburrido a rabiar. ¡Menudo tostón!
No sé muy bien por qué pasa esto. Realmente la historia no debería resultar tan aburrida porque al fin y al cabo habla de un asesino en serie que para más inri tiene a una rehén. Deberíamos sentirnos implicados en la búsqueda, deberíamos tener ganas de que los cogieran, tener prisa por que esto sucediera y que pasara de la manera más rápida posible. No es que no queramos que esto suceda. Obviamente todavía no tengo el corazón tan helado como para desear, aunque sea en una novela que gane alguien tan malo como lo es el asesino.

Yo creo que el principal problema reside en que los buenos son mortalmente aburridos y poco interesantes. Son personas sin ningún tipo de carisma, sin absolutamente ningún tipo de interés para el lector, grises y planas. Vamos, que lo último que haces es conectar con ellos. Tienes lástima por ellos, pero una lástima poco implicada. Es un "bueno vale, sois buena gente, capturad al malo, os lo habéis ganado, pero ¿es necesario que me lo contéis?".
De todos los personajes el único que mueve un poco a la compasión real es la rehén, por la que ciertamente sí que se sufre de veras. Pero todo el contexto que la rodea es tan soberanamente soporífero que consigue matar el interés que despierta esta historia (y ya tiene mérito). Dan ganas de ir corriendo a la última página para asegurarte de que a la pobre le espera un final decente para ahorrarte todo la historia intermedia y abandonar la lectura a medias. Eso sí, con la conciencia tranquila.

El estilo narrativo es el habitual de Katzenbach… una prosa ágil y fácil de leer, muy periodístico y bastante rápido. IMAGINAD cómo tiene que ser la cosa para que aún así y con todo se haga lento y pesado. Yo me atascaba, no progresaba ni a la de tres. No consigue mantener el suspense, no remata los personajes y la extensión, excesiva a todas luces se hace muy cuesta arriba.
Me encanta el género. Me encanta el autor. Me encantan ese tipo de argumentos.

Y sin embargo me he aburrido como una ostra.

RECOMENDACIÓN
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

¡¡¡No tiréis el dinero!!! ¡¡¡Es un pestiño aburridísimo!!! En serio. Os lo dice una con síndrome de Estocolmo con Katzenbach, dispuesta a leerme hasta las oraciones que lee a su hijos por las noches. Que no, que es un rollo. Infumable. Yo tengo un ejemplar, si alguien insiste se lo regalo. Palabrita. Pero no tiréis 10 euros, que ya lo hice yo.
P.D. No me extiendo más porque para qué... ¿Os ha quedado claro? ES UN COÑAZOOOOOOOOOOOOO


Secretos Peligrosos (Tell me no secrets), Joy Fielding


Éste es uno de los libros que, en caso de tener que hacer una lista de mis novelas favoritas, ocuparía sin lugar a dudas un sitio preferente. La temática de las novelas que leo suele estar (casi siempre) entre el chick-lit [novela femenina] y la novela negra. "Secretos Peligrosos" se engloba dentro del género de la novela de suspense protagonizada por mujeres en peligro; algo que, particularmente, me gusta mucho. De todas las novelas del género que he leído, ésta está sin ningún tipo de duda en lo más alto de mi escala de satisfacción. La leí hace unos tres años en la biblioteca pública de mi ciudad y me gustó tanto que decidí comprarla. La tengo en inglés (la encontré tirada de precio) y en español y en ambos idiomas me ha parecido una novela sublime. La he vuelto a leer hace poco y la he disfrutado tanto como la primera vez así que no puedo menos que recomendárosla.


Información editorial importante

Antes de empezar a hablar del libro quiero hacer una aclaración importante por si alguien decide que quiere leerlo ya que no es un libro fácil de encontrar. Esta novela fue escrita en 1993 por Joy Fielding y lleva por título original Tell me no secrets. En España se tradujo bajo el título Secretos peligrosos. Actualmente es muy difícil de encontrar en nuestro idioma ya que parece ser que está descatalogada. He estado buscando en Internet por si alguien decide comprarla y he visto que algunas librerías online la tienen en su catálogo; lo que no sé es si la tienen en stock o no.

El problema añadido con el que os encontraréis si queréis comprar este libro será que, por obra y gracia de las magníficas mentes pensantes que traducen los títulos en nuestro país, hay otra novela del año 2006 de la misma autora traducida con el mismo título (Secretos peligrosos). La novela lleva por título original "Mad River Road" y, al traducir el título a nuestro idioma, no tuvieron en cuenta que ya había una novela anterior de esa autora traducida con ese título. Así que, si vais a una librería y pedís "Secretos Peligrosos de Joy Fielding", os darán la que se corresponde a "Mad River Road" (que no es de la que yo hablo en esta opinión).

Si queréis comprar "Secretos Peligrosos (Tell me no secrets)" en inglés no tendréis ningún problema porque muchas librerías extranjeras la tienen en stock a precios muy bajos. Yo compré la versión original en Amazon y no tuve ningún problema; había muchos ejemplares disponibles y a precios muy asequibles. La versión en español la tuve que comprar por Internet a un particular y la encontré después de mucho buscar. Si queréis comprarla en español, os dejo los ISBN (lo que vendrían a ser los carnés de identidad de los libros) que se corresponden a la novela a la que yo hago referencia.

(Cuando busquéis el libro, hacedlo con alguno de los siguiente ISBN o aseguraros de que el título original es "Tell me no secrets")
Círculo de lectores: ISBN (13): 978-84-226-5017-1 - ISBN (10):84-226-5017-7
Editorial Planeta: ISBN (13): 978-84-08-01063-0 - ISBN (10):84-08-01063-8
Editorial Planeta (1997): ISBN (13): 978-84-08-01598-7 - ISBN (10):84-08-01598-2

[ Después de este inciso referente a los datos técnicos, paso a desmenuzar el libro ]

LA AUTORA Y SU ESTILO

La autora de esta novela es Joy Fielding, toda una dama de la literatura de suspense. Evidentemente, a lo largo del tiempo han ido surgiendo muchas autoras consideradas "reinas" del género y seguro que si os gusta este tipo de literatura los dos nombres que se os vendrán primero a la cabeza serán Agatha Christie y Mary Higgins Clark. Pues Joy Fielding es una digna sucesora de ambas y muchos críticos en su país ya la consideran la rival más directa de Mary Higgins Clark porque su estilo literario y narrativo sigue esquemas muy paralelos y realmente es muy fácil establecer una conexión entre ambas. Si os gusta una, probablemente también os gustará la otra. Particularmente creo que Joy Fielding es la reina del suspense anglosajón. Novelas como "Secretos peligrosos" o "¡Huye, Jane, huye!" son claros ejemplos de por qué merece ostentar este título.

Lo de escribir le viene a Joy desde la infancia ya que, siendo aún muy pequeña, escribió una historia de crímenes sangrientos que dejó preocupados a sus progenitores. Llegó al mundo literario como tantos otros autores de éxito: después de haber sido rechazada en numerosas ocasiones. Su estilo narrativo es muy fluido y muy característico: es su sello de identidad que estampa en cada una de sus novelas. Es una autora que crea personajes increíblemente reales y dotados de muchísimos matices. Cada uno de ellos tiene una personalidad muy interesante y cargada de un bagaje emocional que se transmite al lector desde el principio hasta el final. Ese es, precisamente, uno de sus puntos fuertes: la complexión de sus personajes está definida de forma muy minuciosa para que el lector tenga a su disposición toda la información necesaria de la vida de éstos.

La manera que tiene de narrar los hechos es lo que hace que sus novelas sean auténticos page turners (expresión anglosajona usada para describir los libros que se leen de un tirón). Hasta cuando narra cosas tan rutinarias y comunes como el hecho de llegar a casa, darse un baño y prepararse la cena la historia sigue siendo interesante porque lo cuenta de una manera que hace que te sumerjas de lleno en la novela. Se nota que es una autora que dedica mucho tiempo a definir y dibujar a sus personajes, que los conoce perfectamente y que los dota de una personalidad que los acerca al lector hasta quedar ambos en el mismo plano. Según la propia Joy, saca sus ideas del mundo que la rodea: para ella, cada persona que conoce es un personaje en potencia y cada lugar un posible marco para encuadrar las historias de sus libros. Su estilo narrativo hace que sus novelas se lean de una sentada y no se hagan pesadas en ningún momento.

SINOPSIS

Jess Koster es una mujer que trabaja como fiscal del distrito de Illinois, en Chicago. Es muy inteligente y tenaz, y es capaz de enfrentarse a los casos más duros sin perder nunca la serenidad y la profesionalidad. Es una joven que vive sola en su piso, con la única compañía de Fred, su canario. Acaba de superar un divorcio tormentoso y vive volcada en su trabajo, que le sirve para olvidar todo el caos que hay en su vida. Jess es una mujer muy metódica, ordenada y perfeccionista, que necesita tener el control absoluto sobre todos los aspectos de su vida. Le encanta ser independiente, no quiere atarse emocionalmente a nadie, y le gusta llevar el timón de su propia vida. Aunque, en realidad, bajo todo este control y toda esa anhelada perfección, lo cierto es que en la vida de Jess reina bastante el caos y el descontrol interior.

Vive atormentada por la culpabilidad de la misteriosa desaparición de su madre hace 8 años cuando, después de una discusión, la mujer desapareció y nunca más volvieron a saber nada de ella. Aunque el padre de Jess ('''Art Koster''') y su hermana mayor ('''Maureen Koster''') han seguido adelante con su vida, dando por hecho que su madre murió, Jess no puede olvidarla y se sigue atormentando, pensando que ella fue la causante de su desaparición. Jess sufre ataques de pánico incontrolables que empezaron, precisamente, cuando desapareció su madre. La madre de Jess nunca vio con buenos ojos el matrimonio de esta con Don, un hombre 11 años mayor que ella, también abogado, con el que se casó en su primer año en la facultad de derecho. Su madre le decía que esperara a terminar la carrera, que Don no le dejaría espacio para crecer, pero Jess hizo caso omiso y se casó con él. Aunque no pararon de hacerse daño mutuamente, después del divorcio han conseguido tener una relación cordial.

La hermana mayor de Jess, Maureen, estudió también una carrera universitaria de la que se graduó con muy buena nota. Tenía todo un futuro profesional muy prometedor por delante, pero en lugar de dedicarse a ello, dejó su profesión para casarse con Barry, con quien tiene un hijo (Tyler) y dos mellizas. Maureen vive entregada al cuidado de sus hijos y de su marido, a quien Jess no soporta, pues cree que ha anulado totalmente a su hermana convirtiéndola en la "superesposa" perfecta que vive supeditada a su marido y al cuidado de la casa. Jess no para de reprocharles a su hermana y a su cuñado, que Maureen dejara todo aquello por lo que había luchado para dedicarse en cuerpo y alma a ser el ama de casa, la madre y la esposa perfecta. De algún modo, Jess ve en Maureen todo lo que ella odia y no quiere ser. Las discusiones de Jess con Barry son constantes, lo cual hace que Jess no vaya mucho por la casa de su hermana a ver sus sobrinos, pues siempre acaba peleándose con su cuñado.
La vida de Jess se derrumba todavía más cuando le anuncian que su padre, Art Koster, ha conocido a Sherry, una mujer divorciada, madre de tres hijos ya mayores, y que ha rehecho su vida con ella. Jess siente como si su padre hubiese dado por muerta a su madre, pues Jess, en el fondo, tiene la esperanza de que su madre, algún día, volverá. Para refugiarse de todo este caos emocional, Jess vive sumida de lleno en los casos que tiene entre manos. Uno es el de la madre de familia Connie DeVuono, una mujer que fue salvajemente violada y apaleada por Rick Ferguson, que la tiene amenazada con matarla si declara contra él. Jess es la fiscal encargada de acusar a Rick e intentar que pague por lo que ha hecho, aunque no tiene pruebas fehacientes contra él. El problema es aún mayor debido a que su exmarido Don, es el abogado defensor de Rick. Ambos intentarán mantener la profesionalidad por encima de todo, pero es muy difícil hacerlo cuando hay sentimientos de por medio.

Un día, Connie DeVuono desaparece, y todos los esfuerzos de Jess se centrarán en demostrar que Rick Fergusson es su asesino. Por si fuera poco, Jess empieza a recibir inquietantes amenazas y sabe que sólo pueden venir de una persona: Rick. Jess no estará tranquila hasta meterlo entre rejas y sabe que, con un abogado tan bueno como su exmarido, no lo tendrá fácil. Mientras tanto, sumida en este caos, conoce a Adam, un chico con el que trabará amistad y del que se enamorará sin darse cuenta y sin querer aceptarlo. Las cosas se irán complicando poco a poco para Jess, que se verá envuelta en una rueda de misterios que tendrá que ir resolviendo poco a poco para hacer prevaler la justicia en los casos que defiende, para poder hacer las paces consigo misma, descubrir quién la está amenazando y, lo que es más importante, reconciliarse con su pasado y descubrir qué es lo que sucedió en realidad.

DESARROLLO DE LA HISTORIA

Gracias a un estilo narrativo muy ameno, la historia se desarrolla de manera muy fluida con una concatenación de los acontecimientos dotada de un ritmo muy ágil. Ya desde el primer momento la historia atrapa de lleno porque ya empieza con la protagonista viéndose amenazada por peligros constantes. Jess es el personaje y eje principal del libro alrededor del cual se desarrolla toda la acción y que sirve de nexo de unión con todos los demás personajes. Es un personaje muy complejo con una historia personal que justifica su manera de ser y de comportarse. El lector es partícipe de sus miedos, sentimientos y emociones en todo momento porque la narración está hecha desde una vertiente muy detallada, minuciosa y realista que da al lector la sensación de estar viendo una película. La inmersión dentro de la historia se produce ya en la primera página. Es una novela de las que enganchan y realmente arrastran al lector hacia la dimensión de papel en la que se desarrolla todo. Cada personaje está perfectamente definido y aporta su parte fundamental dentro de la historia.

Es una novela que toca varios temas a través del personaje de Jess: por un lado tenemos una historia relacionada con un sistema judicial con múltiples carencias y flaquezas del cual Jess forma parte y al cual tiene que enfrentarse. Lo interesante es ver cómo la verdad es siempre subjetiva y cómo el espejo tiene dos caras. La culpabilidad o no de Rick Ferguson (personaje al que Jess persigue judicialmente) no se nos desvela hasta el final de la novela y durante el desarrollo de ella vamos siendo testigos directos de los juicios. En ningún momento se nos decanta la balanza hacia ninguno de los dos lados: el lector va sacando sus propias conclusiones en función de los argumentos que aporta cada uno de los personajes y hay momentos en los que realmente llegas a dudar de si es culpable o no a pesar de que todo apunta que sí. Somo testigos da la desesperación de Jess por no poder aportar pruebas válidas que relacionen al acusado con los hechos acontecidos y ver cómo éste queda libre; a pesar de tener el convencimiento total de que es culpable, sabe que sin pruebas no se puede acusar a nadie. Eso es un claro reflejo de lo que pasa en la vida real y de por qué muchas veces el sistema judicial nos parece, curiosamente, injusto.

Por otro lado tenemos la vida personal de Jess: las malas relaciones con algunos miembros de su familia, la ansiedad que sufre por vivir atormentada por su pasado, la constante sensación de caos en su vida, el intento por estabilizar su vida plasmado en el perfeccionismo con el que se lo toma todo, etc. Lo que pasó con su madre no se nos desvela hasta el final de la novela: sabemos que desapareció y que Jess se siente culpable por ello (motivo por el cual no puede seguir adelante con su vida). A lo largo del libro, se nos va dejando caer información a cuenta gotas a modo de flashbacks que nos dan posibles pistas de lo que pudo haber pasado. El personaje de Jess es muy real (como todos los demás) y está muy trabajado: es a la vez una mujer frágil y llena de inseguridades pero fuerte cuando se trata de luchar por aquello en lo que cree. Su relación con Adam irá desarrollándose a lo largo de la historia a medida que ambos vayan caminando en la misma dirección. El de Adam es también un personaje muy interesante porque actúa como contrapeso de Jess: le ayuda a ver que no todo tiene porqué ser tan complicado y que tiene que dejar de atormentarse y empezar a vivir su vida.

A medida que la historia avanza, vemos cómo evolucionan los personajes y cómo de desarrolla el curso de los acontecimientos. Es una novela intrigante de principio a fin en la que la acción está muy bien repartida gracias a la distribución secuencial de los acontecimientos. En la vida de Jess, las cosas cada vez se complican más y ella se siente atrapada en una vorágine de la que no puede salir. A pesar de que Jess es el personaje principal y el hilo conductor, todos los personajes que aparecen tienen algo que aportar dentro de la historia y sirven para enriquecerla y ayudarnos a saber más cosas de Jess. La psicología del personaje de Jess es muy atractiva: es un personaje con el que es fácil identificarse y enseguida se le coge afecto, ya que realmente el lector es el único que sabe cómo se siente en todo momento, por estar viviendo la historia desde dentro y acompañar a Jess en cada momento del día. Por así decirlo, el lector lo observa todo como si fuera un personaje más que está presente en cada escena pero que es invisible, de manera que tiene información detallada y fidedigna de todo lo que pasa. Es una butaca en primera fila que permite observar todos los matices.

¿RECOMENDADA?

Sin ningún tipo de duda, SÍ. Si sois amantes del género del suspense, leed esta novela porque os gustará. Es una novela de suspense, un thriller psicológico de esos que enganchan desde las primeras líneas. Joy Fielding sabe describir como nadie cada escena que acontece en el libro con un perfeccionismo y una minuciosidad dignos de admirar. El estilo literario de la autora es excelente y adictivo, ya que sabe mantener el suspense hasta el final. Además de un argumento excelente, Joy crea personajes muy reales, creíbles, con los que los lectores pueden identificarse. Además, narra los hechos de tal forma, que lo sabes absolutamente todo sobre ellos: porqué actúan de tal forma, cuales son los motivos que los llevan a pensar de ese modo, qué sienten al enfrentarse a las situaciones, qué es lo que pasa por sus cabezas en ese momento, qué les ha motivado para estar dónde están… Al final, les acabas cogiendo cariño y parece que los conozcas de toda la vida. Ahí es donde radica el encanto del estilo literario de Joy, hace a los personajes muy cercanos, de manera que podrían ser cualquier conocido, cualquier vecino o incluso tú mismo.

El libro se lee de un tirón. Es de esos libros adictivos que, una vez empiezas, no podrás dejar. Personalmente me recordó a esas películas de suspense que emiten los sábados por la tarde en televisión. Si os gustan las novelas de suspense, ésta os gustará. Y, si no os gustan, dadle una oportunidad igualmente porque merece la pena. Joy Fielding recupera el género de las mujeres en peligro que tienen que hacer frente a una situación profesional complicada al tiempo que luchan para superar sus problemas personales. El tiempo de la historia está enmarcado dentro de la época navideña, así que es ideal para estas fiestas. Si os gusta Mary Higgins Clark (considerada una de las reinas del suspense), es casi seguro que Joy Fielding también os gustará (a mí me gusta más Joy que Mary). Es una autora que siempre borda sus novelas y sólo me ha decepcionado en una ocasión ("La última pieza", novela de Joy totalmente omitible). Si tenéis que hacer algún regalo a alguien que le guste leer este tipo de libros, con éste acertaréis seguro. Yo lo recomiendo al 100% a todos los amantes del suspense.

DATOS EDITORIALES

(Las ediciones que yo tengo son las siguientes):

Título: Secretos peligrosos
Autor: Fielding, Joy
Lengua: publicación: Castellano traducida del Inglés
Editorial: Círculo de Lectores, S.A. , 12/1994
Páginas: 384
ISBN: 978-84-226-5017-1
Título: Tell me no secrets
Autor: Fielding, Joy
Idioma: inglés
Editorial: Avon Books
Páginas: 404
ISBN: 978-0-380-72122-1

Mentiras Piadosas, Lisa Unger


Hay cosas que escapan a mi entendimiento y, por más que me esfuerzo, no las entiendo. El éxito de este libro es una de esas cosas. No lo entiendo. Lo he intentado pero, simplemente, no logro entenderlo. No soy capaz de encontrar los motivos por los cuales este libro fue un best-seller y sigue estando en las listas de los más vendidos. No lo entiendo porque, simplemente, es un libro soporífero. Pero si esto ya es un misterio indescifrable de por sí, hay una cuestión que todavía me intriga más que el hecho de que un libro tan mediocre y aburrido haya conseguido encandilar a miles de lectores y haya encumbrado a su autora como una de las reinas del género del suspense: lo que ya me resulta totalmente surrealista e inverosímil es que Lisa Unger, la autora de este despropósito, haya sido capaz de escribir una segunda parte de una calidad excelente.

Este libro es la primera parte de otro, aunque ambos se pueden leer de forma independiente. De hecho, en la segunda parte ("Medias verdades") la autora hace un breve resumen del primero para que los lectores que no hayan leído esta primera parte puedan seguir la historia sin problemas. Aunque parezca imposible, lo cierto es que tan sólo le hacen falta dos páginas del segundo libro para poner a los lectores en antecedentes e informarlos de las peripecias previas de los personajes (el argumento de este primer libro es tan absurdamente simple y pueril que la autora se podría haber evitado este despropósito y escribir el segundo directamente). De hecho, yo llegué a éste proveniente del segundo, porque creía que tendría una visión de la historia más completa y me serviría para entender mejor el argumento. Pues no: os digo desde ya que con el segundo es suficiente. Ahorraros este mal trago


¿A qué genero pertenece?

Según la autora y según las editoriales que lo han publicado, este libro es un "thriller". De hecho, en el lomo de la editorial que lo comercializa en nuestro país (Umbriel), aparece la palabra "thriller" a modo de 'etiqueta'. ¿Qué es un thriller? Bien, después de consultar el diccionario y diferentes fuentes, podemos ver que "thriller" viene del inglés "thrill" [que significa emoción y estremecimiento] y que es un género literario que se caracteriza por un ritmo rápido, acción trepidante y personajes en apuros que tienen que encontrar respuestas a numerosos enigmas mientras su propia seguridad se ve amenazada por unos villanos que andan tras sus pasos. El género se vale de elementos literarios como el suspense, las pistas falsas, los giros inesperados y los capítulos acabados en situaciones extremas.

Pues bien: este libro no es un thriller porque no responde a los requisitos que debe tener cualquier novela perteneciente a este género que se precie. No tiene emoción, no provoca estremecimientos, no tiene un ritmo rápido en absoluto ni una acción trepidante, no tiene giros inesperados, los capítulos no acaban en situaciones extremas... vamos: que un thriller no es. En mi opinión, un buen "thriller" debe cumplir un requisito indispensable (que este libro no cumple ni por asomo): debe ser un page turner. Un page turner es uno de esos libros tan absorbentes y trepidantes que no los puedes soltar. Éste no lo es en absoluto. Al contrario: es desesperante y se hace muy lento y pesado. Yo lo etiquetaría como una novela romántica con un poco de suspense. Punto.

"Mentiras piadosas" es una de esas novelas que yo defino como "intrusas". ¿Qué es una novela intrusa? Pues es una novela que se cuela en un género al que no corresponde y se cuelga una etiqueta equivocada. El "intrusismo" es algo que se está dando muchísimo en el género chick-lit. Este género tiene unas pautas muy marcadas que son comunes en todas las novelas del estilo: chica entre los 20 y los 30 que vive en la ciudad, acomplejada porque no es un bellezón y que busca la felicidad al tiempo que no para de meter la pata. Se considera un género fácil y, visto el éxito que ha tenido, muchas autoras han decidido engrosar su cuenta corriente poniéndose a escribir libros que ellas venden como chick-lit pero que no lo son. Con este libro ha pasado lo mismo: lo han etiquetado como algo que no es. Os lo advierto: si buscáis un thriller, no leáis esto porque os llevaréis una decepción.

¿De qué trata?

"Mentiras piadosas" tiene como protagonista a Ridley Jones, una periodista 'freelance' que lleva una vida de lo más normal en su pequeño estudio de un barrio cualquiera de Manhattan. Una mañana, mientras va por la calle, salva a un niño pequeño de ser atropellado por un camión, con la coincidencia de que un fotógrafo de un periódico toma una instantánea del momento. Ridley tiene sus quince minutos de fama y su foto aparece en todos los periódicos, televisiones y revistas de la ciudad. Cuando todo parece haberse calmado, recibe un enigmático sobre en su casa que contiene una antigua fotografía de una familia y una nota con un número de teléfono que dice: "¿Eres mi hija?". A partir de ese momento, Ridley empezará a cuestionarse muchas cosas sobre su pasado ya que, al parecer, toda su vida ha sido una gran mentira. A medida que investigue y vaya estirando del hilo para llegar a la verdad, se irá poniendo a sí misma en peligro sin ni siquiera ser consciente de ello. La pregunta fundamental es: ¿realmente quiere descubrir la verdad? ¿A qué precio?

El libro: desarrollo

La premisa parece interesante y prometedora pero todo se queda en un libro muy predecible, aburrido e inverosímil en muchos aspectos (hay escenas y maneras de actuar de los personajes que no tienen ni pies ni cabeza). Los primeros capítulos (introductorios) arrancan bien y son prometedores aunque, por desgracia, no son un reflejo del resto del libro; que cae en el tedio y el sopor a los pocos capítulos. En los capítulos que siguen se nos presenta la situación de Ridley: su vida, su rutina, su entorno, etc. Se produce el elemento detonante de la historia (salvación del niño y posterior recibimiento del sobre con los recortes que ponen su vida patas arriba y que la llevan a plantearse toda su propia existencia) y, a partir de ahí, el libro es un ir y venir de pasajes soporíferos que aburren, no cuentan nada, no aportan nada interesante y se hacen pesadísimos porque el interés que tienen es nulo.

Aparece en escena el vecino de arriba del piso de Ridley, que se acaba de mudar al edificio y es un tanto enigmático. Se convierte en su protector y la ayuda a investigar el misterio de su vida (aunque es evidente que él mismo esconde algo). Entre ellos nace una historia de amor/pasión que está muy presente a lo largo del libro y que convierte al libro (por encima de todo) en una historia de amor. La trama se complementa con algunos personajes más que carecen totalmente de interés porque están muy mal dibujados y la empatía e interés que provocan en el lector son nulos.

¿Por qué el libro es un tostón?

La manera de escribir de la autora es muy irregular. Por un lado tenemos unos pasajes bien escritos y por el otro tenemos una prosa en la mayoría del libro terriblemente mediocre y escrita con un trazo que parece el de una adolescente. Los pasajes interesantes son aquellos en los que la autora reflexiona sobre temas filosóficos; ésos están realmente bien ya que los trata de una forma que invita a la reflexión: es, por así decirlo, el único momento en el que el lector siente que forma parte de la historia y se involucra en ella. La historia está escrita "de tú a tú", como si la propia Ridley nos estuviera contando la historia de viva voz. Incluso a veces pide la opinión del lector ("¿Creéis que fui demasiado dura con él?"). Con esto la autora pretende crear un vínculo entre Ridley y los lectores, pero no lo consigue. En un 85%, el libro está escrito en un estilo muy pobre que lo hace todavía más soporífero si cabe. Una mala historia bien contada puede estar medianamente bien, pero una mala historia, carente de interés y encima mal contada es para cerrar el libro y no volverlo a abrir.

El libro es tan soberanamente aburrido, monótono y absurdo que podéis saltaros 100 páginas en el medio y no tendréis ningún problema en seguir la historia (es como esos seriales de televisión tan aburridos y lentos que puedes estar un mes sin ver y volverte a incorporar sin problemas porque la acción prácticamente no ha avanzado). No es que la acción sea lenta: es que no la hay, es que estás esperando a que la cosa se anime (único aliciente para seguir leyendo) pero la historia no despega en ningún momento. Los personajes van de un lado a otro, preguntando e investigando, pero todo está narrado de una forma descriptiva tan aburrida que te dan ganas de apretar el botón de "Fast forward", ponerlos a cámara rápida y hacerlos llegar al final del embrollo para que dejen de aburrirte con sus tonterías y sus búsquedas. Son más de 300 páginas de introducción, con unas cuantas de desenlace (totalmente previsible).
Hay momentos en los que parece que la autora incluso se esté disculpando por estar haciéndolo tan mal. Hace que Ridley (la que cuenta la historia en primera persona) se dirija a los lectores y les diga cosas tales como: "¿Creéis que lo que hice es absurdo?" (como si la autora se estuviera redimiendo de sus pecados de escritora y nos pidiera perdón a los lectores por lo que nos está haciendo). Pero no, Lisa, no. No te perdono ni por esas: ni aunque te personifiques delante mío y te pongas de rodillas a pedirme clemencia y que no ponga tu libro a parir en Internet: el bodrio que has escrito no tiene perdón de Dios. Ni siquiera la buena segunda parte que has escrito te redime de acuchillar el mundo literario con semejante truño. No sé quién tiene más culpa: tú, el mentiroso al que le dejaste leer lo que habías escrito y te animó a enviarlo a una editorial, o el descerebrado que vio en ello un buen libro y te lo publicó. Malditos seáis todos por haberme hecho perder el tiempo.

El problema de este libro es que es una historia muy simple que se podría contar en 20 páginas, pero la autora se empeña en estirarla como un chicle hasta llenar 377 a pesar de que la cosa no da para más (y ella es consciente de ello, porque leyendo el libro el lector puede observar que hay momentos en los que ni ella misma sabe con qué rellenar la historia para alargarla más). Si le quitas los pocos capítulos y pasajes que sí que son interesantes, obtienes más de 300 páginas de auténtico sopor y aburrimiento (además, con un tamaño de letra bastante pequeño y un paginado grande). Como lector eso es desesperante y hace que pierdas el interés por la historia. De hecho, cuando todavía no había llegado a la mitad del libro, ya estaba deseando que Ridley descubriera la puñetera verdad de lo que había pasado y se fuera a freír espárragos para poder acabar el libro e irme a hacer cosas más interesantes. No tenía ningún interés en lo hacían los personajes y me importaba un pimiento lo que les pasara: me daba igual que estuvieran en peligro, que los estuviera persiguiendo una jauría de villanos o que se intoxicaran con una partida de leche en mal estado.
Es un libro de esos en los que acabas teniendo ganas de que a los protagonistas les pase algo malo para que la cosa se anime y para que reciban un castigo divino por ser tan aburridos y tan pesados. La autora no es capaz ni de sacar jugo a una escena ya de por sí inquitetante (Ridley en las escaleras de su edificio escondiéndose de un hombre que merodea por allí y parece perseguirla). De verdad: está escrito de una manera irritante y exasperante. Cuando parece que la cosa se pone interesante, la autora se encarga de romper cualquier indicio de clima enigmático para volver a aburrirnos con más pasajes absurdos que no nos interesan y que son más de lo mismo.

Mi opinión

Es un libro pésimo; un auténtico tostón infumable que provoca somnolencia y aburrimiento y que no despega nunca. Tuve que obligarme a mi misma a terminarlo y lo conseguí con un esfuerzo mayúsculo porque es de esos libros que irritan al lector y que dan ganas de cerrar de un golpe y dejar en una estantería para que cojan polvo. Cuando cerré el libro después de leer la última página, lo hice con un suspiro de alivio. Porque los personajes por fin se iban al carajo y porque yo había terminado un libro tan horroroso. Sinceramente: no entiendo cómo esta novela puede haber sido un éxito y puede haber gustado tanto. De verdad: no leáis este libro. Leed la segunda parte y mataréis dos pájaros de un tiro: leeréis un buen libro y nos hará falta leer éste (porque está resumido en su secuela).

Como TV movie de un sábado de esas que tanto me gustan, podría estar bien: echarían fuera lo que sobra, condensarían una historia insufriblemente larga y seguro que le añadirían ritmo. Además, el guión ofrece unas cuantas escenas de sexo tórrido (porque la protagonista está que se derrite con su vecino), con lo cual, quedaría una película medianamente interesante. Pero, como libro, es un FIASCO. Recordad: si buscáis un thriller, no leáis este libro porque no lo es.
Datos editoriales

Título: Mentiras piadosas
Autor/a: Unger, Lisa
ISBN: 978-84-89367-16-6
Editorial: Ediciones Urano, S.A.
Precio: 15.00 €
Número de páginas: 377
Año de edición: 2006
Formato: rústica
(Si padecéis insomnio, sobra decir que ya estáis corriendo a la tienda a comprarlo. Dormiréis como bebés).